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| Instituto de los Hermanos Maristas A proposito de nuestros bienes IntraText CT - Texto |
La administración: transparencia y orientación evangélica
21. La economía y la buena administración es un servicio importante en nuestro Instituto y es que la economía se implica en toda nuestra vida. Eso es así y no es posible evitarlo; habrá que ver cómo orientarnos en esta realidad. La valoración del dinero y la producción de recursos han evolucionado en la vida religiosa. Champagnat fabricaba clavos y tenía unos telares. Nuestra economía de hoy puede depender de salarios o de otros medios que se dan en la sociedad.
Es una función que está enmarcada en las leyes de cada país y condicionada, en parte, por los sistemas financieros. Pero por encima de los condicionamientos legales y los del mercado, están los valores evangélicos y las orientaciones de nuestro derecho propio. Las leyes civiles de cada país hemos de asumirlas y cumplirlas, no así las influencias y criterios que provienen de los estamentos financieros, del mercado o del consumismo.
A este respecto hemos de marcar distancias profundas porque, con estructuras similares a otras empresas, los fines y medios de una institución religiosa son muy diversos. No es la producción de dinero lo que cuenta para nosotros. Nos interesa utilizarlo bien, administrarlo con transparencia y seguridad pero, sobre todo, ponerlo al servicio de la evangelización según el carisma propio. Y esto requiere detectar y eliminar las causas que vician nuestro sistema administrativo y encontrar métodos renovados que hagan evangélicamente eficiente la administración de los bienes.
La misión compartida está requiriendo que organicemos y separemos las cuentas y las responsabilidades jurídicas de la comunidad religiosa y de las obras. La poca claridad en estos aspectos oscurece la gestión de nuestras finanzas ante las familias y colaboradores, y genera cierto misterio en torno a los honorarios que pedimos y al destino del dinero. La misión compartida también implica la necesidad de una información clara y transparente. Y en esto, los Hermanos podemos y debemos aportar criterios y apoyar las orientaciones provinciales aunque no tengamos tareas específicas de administración.