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| Instituto de los Hermanos Maristas A proposito de nuestros bienes IntraText CT - Texto |
Sentirnos y ser humildes administradores
18. "Los Hermanos encargados de los bienes del Instituto no son propietarios, sino administradores de los bienes de la Iglesia" (Const. 156). Es evidente que todos somos administradores aunque deleguemos ciertas funciones en Hermanos que nos ayuden a bien administrar. Se trata de administrar lo de los demás y administrar para los demás.
Administrar implica prestar atención no sólo a "conservar y multiplicar" racional y prudentemente el patrimonio material del Instituto, sino que también tiene el sentido de "asignar recursos" y aplicarlos de acuerdo con los objetivos de los "proyectos", comunitarios o apostólicos.
Con frecuencia el tener que administrar bienes es visto como un mal menor en la vida religiosa. A veces se acepta porque no se puede prescindir de ello, pero no se le da la atención pastoral ni el acompañamiento que sí se ofrece a otras dimensiones de la vida. Sin embargo tiene su importancia y no podemos inhibirnos ante este tema. Puede acontecer que el Hermano Provincial y sus Consejeros no "entiendan" mucho de esos asuntos y, por consiguiente, se sientan poco cómodos cuando hay que tratarlos. Normalmente se confía toda la responsabilidad al Hermano Administrador Provincial.
Reconozco con gratitud el servicio que nos prestan los Hermanos encargados de la administración. Sé que no es fácil su tarea y que su función puede contribuir a secar su corazón de apóstoles porque, con frecuencia, les absorbe y se van limitando, en su trabajo, a ser como profesionales o gestores administrativos. Pero muchos de ellos han actuado como "verdaderos hijos de la casa" velando por la estructura material y la honrada gestión.
Si nuestras administraciones han funcionado sin causarnos muchos sustos y sólo algún que otro fracaso, se debe a la honradez y buena voluntad de los Hermanos Administradores más que a las garantías del sistema que tenemos. En muchos casos es un sistema familiar, frágil, sin un procedimiento seguro de seguimiento y verificación, que evite el riesgo de hacer ciertas operaciones financieras o que asegure respetar el procedimiento establecido en las Constituciones. Las dos firmas conjuntas recomendadas para los cheques, ¿no es una mera formalidad? Personalmente no sé si para hoy es una solución adecuada.
19. En su gestión, el Hermano Administrador ha de preocuparse por el bien común, la justicia, la pobreza, la caridad y la labor apostólica de los Hermanos (cf. Cons.156). Esto significa que se ha de sentir corresponsable en la animación de los Hermanos y que ha de ofrecernos el servicio de hermanar la justicia y la caridad, de animar y sensibilizar, de ser conciencia social y motivador al interior de las obras y de las comunidades. Él puede abrirnos horizontes de solidaridad ante los problemas de nuestro entorno. Conocedor del tema, y con la información de que dispone, puede ayudarnos a revisar si tiene sentido cierto despilfarro en la construcción de las obras y en su funcionamiento. La elaboración de los presupuestos y de la cuenta de resultados es una buena ocasión para motivar a los Hermanos. ¿Qué medios tiene el Consejo Provincial para informar a los Hermanos y ayudarles a reflexionar sobre la situación económica de la Provincia? ¿Qué tipo de análisis hace la comunidad, la Comisión de Asuntos Económicos y el Consejo Provincial sobre los proyectos de construcción o mejoras de las obras? La reflexión sobre presupuestos y balances ¿qué incidencias tiene en la comunidad?
Me preocupa el perfil del Administrador. Se da por supuesto que ha de ser honesto, transparente en su gestión, fiable y de solidez vocacional. Pero no podemos olvidar que necesita un nivel indispensable de formación y competencia. Dado que los aspectos económicos son bastante complejos, no es prudente dejar toda la responsabilidad en una sola persona. Las Constituciones piden que en cada Unidad Administrativa se cree una Comisión de Asuntos Económicos (Art. 161.2). Hay lugares en que algunos miembros de la misma son seglares y pienso que es una solución. Pero hemos de formar a esos colaboradores y compartirles nuestro espíritu. No nos sirve cualquier economista, sino aquél que, siendo competente y honrado en su profesión, tenga en cuenta las orientaciones del Instituto, los objetivos de nuestra misión, las inquietudes que vivimos como religiosos y, por supuesto, que acepte la normativa interna por la que se rige nuestra Congregación.
20. Acompañar humana y religiosamente a los Hermanos Administradores es tan importante como atender a los Formadores y Superiores de Comunidad. No acabo de entender por qué las tareas de la administración suelen mostrarse incompatibles con las vinculadas directamente a la evangelización, como pueden ser: catequesis, animación de grupos maristas, colaborar en grupos juveniles o de solidaridad, etc. Me estoy refiriendo a actividades que permiten flexibilidad de horarios y no se realizan cada día. El Hermano Provincial, cada comunidad ¿qué pueden hacer para motivar e integrar apostólicamente a estos Hermanos?
Los párrafos anteriores se refieren a los Hermanos Administradores Provinciales y a los de las obras colegiales por la particular responsabilidad que les atañe en la administración de los bienes. Pero los mismos criterios se pueden aplicar a cualquier tipo de administrador: comunitario y a los de asociaciones y grupos. Todos ellos, por el puesto que ocupan y por la información de que disponen, tienen acceso a recursos económicos y toman decisiones acerca de presupuestos y gastos en ámbitos en los cuales no siempre está claro el referente religioso. Con frecuencia se acostumbran a tomar decisiones y realizar gastos que sólo ellos conocen. ¿Cómo ayudar a todos estos Hermanos a vivir la dependencia religiosa, informar de sus gastos y de su presupuesto personal, como miembros de una comunidad marista?