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Ioannes Paulus PP. II
Redemptionis donum

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Mensaje de la solemnidad de la Anunciación del Señor

17. En la festividad de la Anunciación de este Año Santo de la Redención, pongo la presente Exhortación en el Corazón de la Virgen Inmaculada. Entre todas las persnas consagradas sin reserva a Dios Ella es la primera. Ella -la Virgen de Nazaret- es también la más plenamente consagrada a Dios; consagrada del modo más perfecto. Su amor esponsal alcanza el culmen en la Maternidad divina por obra del Espíritu Santo. Ella, que como Madre lleva en sus brazos a Cristo, al mismo tiempo realiza del modo más perfecto su llamada: "Sígueme". Y lo sigue -Ella, la Madre- como a su Maestro, en castidad, pobreza y obediencia.

¡Qué pobre fue en la noche de Belén y qué pobre en el Calvario! ¡Cuán obediente se mostró durante la Anunciación; y después -al pie de la Cruz- cuán obediente se mostró hasta el punto de aceptar la muerte del Hijo, que se ha hecho obediente hasta la muerte! ¡Cuán entregada estuvo durante su vida terrena a la causa del reino de los cielos por purísimo amor!

Si toda la Iglesia encuentra en María su primer modelo, con más razón lo encontráis vosotros, personas y comunidades consagradas dentro de la Iglesia. En el día que recuerda la inauguración del Jubileo de la Redención, tenida el pasado año, me dirijo a vosotros con este mensaje, para invitaros a avivar vuestra consagración religiosa según el modelo de la consagración de la misma Madre de Dios.

Queridos Hermanos y Hermanas: "Fiel es Dios, por quien habéis sido llamados a participar con Jesucristo, su Hijo y Señor nuestro"[111]. Perseverando en la fidelidad con El que es fiel, esforzaos por buscar un apoyo especial en María. En efecto, Ella ha sido llamada por Dios a la comunión más perfecta con su Hijo. Sea también Ella, Virgen fiel, la Madre de vuestra vía evangélica; que os ayude a experimentar y a mostrar ante el mundo cuán infinitamente fiel es Dios mismo. Con estos sentimientos, os bendigo de corazón.

Dado en el Vaticano, el día 25 de marzo del Año jubilar de la Redención de 1984, sexto de mi pontificado.

Joannes Paulus PP II

 

 




111 1 Cor. 1, 9.




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