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| P. Amedeo Cencini, FDCC Lectura crít. y prop. para nuevos caminos form. IntraText CT - Texto |
1. La imagen de consagrado/a joven
1.1. - Tengo la sensación de que el joven consagrado/a represente algo original en el panorama juvenil moderno. Las encuestas sociológicas al respecto parecen cada vez menos fiables para describir al joven llamado a la VC y el misterio de su respuesta. Si a ese joven se le describe por lo general como a alguien frío y que no se turba por nada, en el Congreso hemos visto que los jóvenes se llenan de entusiasmo incontenible frente a ciertas provocaciones. Se dice que ese joven teme la radicalidad, pero éste ha sido justamente uno de los términos más recurrente en los informes de los grupos. Se subraya, además, que el joven temería el futuro, pero es éste justamente el temor que los jóvenes señalan en la generación que los precede, contestándolo...
1.2. - Ciertamente, el joven de hoy no es el contestador de los últimos años de la década de los ‘60 y de los primeros años de la década de los ‘70. Y esto tiene, como todo, sus aspectos positivos y negativos, pero en todo caso lo más importante es entender que a este joven no podemos seguir considerándolo como hijo del Vaticano II, por mucho que a algunos no nos guste la idea. "El Concilio Vaticano II no cuenta mucho para los religiosos jóvenes o, por lo menos, cuenta mucho menos que para nosotros, los adultos"45. No podemos, pues, seguir dando por hecho algunas intuiciones o apertura, algunas sensibilidades y perspectivas.
En todo caso, este joven es sincero, y dice abiertamente que ciertos lenguajes no los entiende, que ciertas relaciones han sido abstractas o que mientras todos cantan y gritan "We have seen the Lord", agitando al viento sus bufandas, hay quien con sinceridad valiente admite que él al Señor no lo ha visto, aunque le gustaría muchísimo verle... No estamos frente a un joven borrego como en ciertos grupos de hace tiempo, ni a un nuevo borrego como cierta juventud moderna46.
1.3. - En el Congreso ha ido emergiendo una cierta diferencia entre los mismos jóvenes, a nivel de contenidos (véase ciertas posturas articuladas frente a las propuestas presentadas en las relaciones), como a nivel de gustos (ha habido quienes han contestado a algunas exhibiciones durante la fiesta con el Papa). Pero esto tampoco es nuevo; lo que sí me parece serlo es que hoy la diferencia está determinada por los distintos modelos culturales de VC que no se pueden yuxtaponer exactamente a los modelos geográficos, es decir que no se identifican necesariamente con ellos. En definitiva, hoy, con la comunicación global, son los modelos culturales de VC (por tanto teológicos, espirituales pero también sociológicos y pedagógicos) que marcan la diferencia, más que los modelos geográficos o de pertenencia anagráfica.
1.4. - Se dice que hoy el pensamiento es débil, y cuando el pensamiento es débil ocurre un hecho extraño, por lo menos aparentemente. Todas las demás facultades (corazón y voluntad) intentan equilibrar la precariedad de la aportación mental, o la pobreza de los resultados de la búsqueda mental. Me parece, sin embargo que no son más que impresiones, que en el Congreso hayan aflorado las distintas posibilidades: pensamiento débil y sentimientos fuertes (los tipos muy emotivos), pensamiento débil y muchas ganas de hacer (los tipos superactivos, quizás no eran la mayoría), pensamiento débil y adhesión algo pasiva a los dictámenes de algunas autoridades o búsqueda algo ansiosa de puntos de referencia sólidos (los tipos algo integristas). En el Congreso ha habido quienes hubiesen querido relaciones menos teóricas, o, al contrario, menos experienciales; quienes han condenado la mucha actividad, pero también los que han invocado una VC más activamente implicada en la historia. Y si la gran mayoría se ha dejado implicar en la dinámica del congreso, ha habido quienes se han quedado al margen, quizá para contestar algún detalle de la organización o por tozudez teórica. Hay una especie de desequilibrio a nivel intrapsíquico-espiritual que quizás esté enlazado con el momento que estamos viviendo, tiempo de discernimiento en el que el pensamiento no es fuerte y las dudas siguen siendo muchas. A los jóvenes todo esto les afecta.