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G) El sentido de los votos.
Se podría hacer, respecto de los votos, la misma reflexión que acabo de hacer
a propósito de la comunidad. En efecto, había una cuestión sobre el sentido de
los votos y su relación con la misión.
Esta cuestión, es cierto, ha captado menos atención que la primera por
falta de tiempo. Es difícil saber por las respuestas qué teología de los votos
han recibido estos jóvenes. Parece existir una tendencia bastante generalizada
a percibir ante todo, si no exclusivamente, uno de los aspectos de los votos :
el hecho de que nos liberan para la misión. "Son los medios para la misión".
Se subraya también que los votos nos hacen vulnerables.
Es interesante que, si bien
el lenguaje oficial, sobre todo después del Sínodo sobre la vida religiosa, ha
adoptado la expresión "vida consagrada" para nombrar lo que antes se
llamaba "vida religiosa", la idea de que esta vida es ante todo una
"consagración a Dios" no es muy evidente. Cabe preguntarse si una
"consagración a la misión" puede durar mucho tiempo y si puede
resistir a la tempestad de contradicciones y de fracasos, si no es vivida
también y en primer lugar como una consagración a Dios. Esta dimensión está
ciertamente presente en los jóvenes, pero no es la más evidente. Hemos sido
invitados, el Padre Cencini y yo, a hacer "una lectura crítica y
propuestas para nuevos caminos de formación". Una vez más repito que me ha
impresionado la calidad de los jóvenes del Congreso. Si mis reflexiones pueden
parecer demasiado críticas a su respecto, yo quisiera que fueran percibidas
como una llamada a replantearse sin cesar la formación que se les da. El desafío
no es fácil : por una parte es preciso hablarles el lenguaje que entienden,
cosa que los formadores de hoy hacen, en general, bastante bien. Por otra parte
es necesario abrirlos a un lenguaje más universal y a la capacidad de analizar
lo vivido en función de realidades eternas y de todos los tiempos. Es ésta,
quizá, la tarea por hacer.
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