Texto
Un saludo a todos vosotros, participantes en el Congreso, y también a
vosotros, religiosos jóvenes de nuestras diversas familias.
Hace dos meses estabais reunidos en Roma. Nosotros, los superiores generales, lo estamos
haciendo ahora, a fines de noviembre, con ocasión de nuestra asamblea semestral.
En esta sesión hemos tratado únicamente sobre vuestro Congreso y la
continuidad que, tanto vosotros como nosotros debemos darle. E1 título de
nuestro encuentro ha sido: "Hacia el futuro con los jóvenes religiosos:
Desafíos, propuestas y esperanza".
Varios de entre nosotros
tuvieron la suerte de participar al Congreso juntamente con vosotros. Pero
todos hemos seguido con interés su preparación y su desarrollo. En nuestra
asamblea nos hemos beneficiado de una información directa sobre aquella semana memorable.
Siete de vosotros nos han
comunicado su vivencia. Dos relatores, dos moderadores de constelaciones y uno
de los responsables de la comunicación nos han ofrecido su testimonio. De esta
manera hemos podido compartir vuestro asombro, vuestro gozo, vuestro
entusiasmo.
Hemos leído vuestros diversos mensajes. En ellos hemos constatado vuestras
convicciones: ternura del Padre, que toma un rostro en Jesucristo, dinamismo
del Espíritu ... hemos notado las actitudes evangélicas que os seducen:
radicalidad, autenticidad, testimonio profético, contemplación, conversión, don
de sí mismo por el Reino, amor preferencial por los pobres y los excluidos...
también hemos visto las dificultades y los obstáculos que habéis encontrado.
No somos sordos a vuestras
llamadas, al contrario. Compartimos vuestros deseos de ser,
como religiosos, auténticos testigos y discípulos de Jesucristo. Deseamos, tanto como vosotros, estas
comunidades donde existan verdaderamente la vida fraterna, el compartir, la
comunión espiritual. Estamos invitando sin cesar a que los pobres y los
excluidos sean privilegiados en nuestros compromisos, como vosotros lo deseáis.
En una palabra, nos sentimos en armonía con vuestras más profundas aspiraciones
porque van en la línea del Evangelio. Sólo falta ponerlas en práctica. Esto es
lo más difícil tanto para vosotros como para nosotros.
Seguid avanzando en esta
dirección; estamos a vuestro lado. Vivid para Dios y para su Reino. Caminemos
juntos en la fe, el amor y la esperanza. Prolongad, allí donde viváis, el
dinamismo del espíritu del Congreso. ¡Haced
fructificar todo lo que habéis recibido unos de otros! La fecundidad del
Congreso, consiste en los frutos que producirá.
Los Superior
Generales (USG)
Ariccia (Italia), 29 de noviembre de 1997.
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