3.
Toma de conciencia de las nuevas realidades económicas
internas de los Institutos religiosos y del contexto económico en el que nos
encontramos
No hay duda que hay
elementos nuevos en el manejo económico de las Congregaciones y en el contexto
económico de la sociedad en la que estamos inmersos. Enumeramos algunos:
16 Son muchas las situaciones nuevas en torno a la adquisición, administración y destino de los bienes: la
tendencia y la necesidad de la capitalización, la separación de bienes entre
las comunidades religiosas y las obras, los cambios en las estructuras
administrativas, la creación de fondos de reservas, la atención a los fondos
para la pensión de vejez y el seguro de enfermedad, la reflexión sobre el
espacio que damos a la Providencia, la
nueva relación entre economía y pobreza, la transparencia de la administración
económica de las comunidades religiosas, de las obras, de las Provincias y de
los Institutos, la diversificación de
las fuentes de nuestros recursos, la creación de fondos de ayuda, la gestión de
portafolios, las nuevas normas del derecho canónico (1983) relativas a la
administración de los bienes, el hecho de la descentralización de las
decisiones sobre los bienes que hace que en algunos Institutos estas decisiones
sobre la economía se tomen sobre todo en el nivel provincial y sea muy poca la
ingerencia de las Administraciones generales... El mismo fenómeno de la
inculturación ha hecho que la realidad económica de los religiosos se presente
de un modo bastante diversos en unos lugares que en otros; las culturas influyen
en el modo de relacionarse con el dinero y en concreto en la manera de
gestionarlo.
17 Se debe poner de relieve, de una manera especial, la necesidad
sentida últimamente de compartir mejor la información sobre los
bienes y los bienes mismos al interior
de cada Instituto y con los distintos integrantes de la sociedad, sobre todo
con los pobres y en algunas culturas con la familia del religioso. A esta
necesidad se está respondiendo de las maneras más diversas.
18 Se ha visto cada vez más
necesario prestar más atención a los
responsables o personas implicadas en el cuidado de los bienes: los ecónomos religiosos. Se precisa
describir mejor su perfil y la misión del ecónomo general o provincial y la
nueva función en el conjunto de la marcha de un Instituto religioso hoy: debe
tener una formación en economía, en justicia social y una preocupación para
responder a las exigencias de la pobreza
religiosa. La atención debe ir, también, a los equipos asesores en el
manejo de nuestras finanzas y a los consejos provinciales o generales que en
general les corresponde fijar la política económica de los Institutos
religiosos. ¿Cómo estar preparados para llegar a las decisiones que se tienen
que tomar en este campo? ¿Cuál es la responsabilidad de los ecónomos en los
equipos de gobierno? ¿Cómo pueden despertar el debido interés en los religiosos
de la Congregación o de la Provincia por el tema de la economía?. Si quienes
fijan las políticas económicas y quienes deciden sobre este tema necesitan una
formación o al menos una información sistemática y (más) precisa a todos los
religiosos les viene bien una información frecuente y general que ayude a tener
la debida sensibilidad por la situación económica del grupo. En un buen número
de Institutos religiosos los ecónomos, sobre todo los generales y provinciales,
están teniendo un mayor relieve; no sólo ejecutan lo que otros deciden sino que
están implicados en las decisiones que se toman en los consejos.
19 Hay provincias o
Congregaciones religiosas que ya se apoyan más sobre los beneficios e intereses de sus inversiones
que sobre los salarios o ingresos que reciben los religiosos por su trabajo. Es una nueva manera de
generar dinero y recursos. Este hecho puede traer importantes consecuencias y
desde luego hace reflexionar sobre cómo se originan nuestros bienes. No hay
duda que con el correr de los siglos se han ido dando cambios importantes en
este aspecto. Visto en su conjunto podemos decir que nuestros bienes actuales
en parte provienen de donaciones, en parte del trabajo, de las ganancias de las
obras y, en parte, de los intereses del Capital. ¿Cual debería ser la política
a seguir? No hay duda que en relación con los ingresos de los institutos
religiosos se han producido grandes
cambios en los últimos años.
20. Las nuevas fundaciones, en general hechas en países en vía de desarrollo o en zonas marginales
del hemisferio Norte, no son autosuficientes económicamente para llevar
adelante las obras y para responder a las necesidades ordinarias de los
religiosos o de los grupos y no se advierte cómo podrán serlo en un futuro
cercano. No hay duda que los nuevos
frentes misioneros están influyendo en la economía de los Institutos
religiosos. ¿Qué hacer frente a esta
situación? ¿Disminuir los gastos de esas fundaciones? ¿Seguir ayudando de una
manera gratuita? ¿Llevar a cabo sólo lo que se pueda afrontar económicamente? A
su vez, en el primer mundo aumenta la edad y
los religiosos disminuyen numéricamente y por consiguiente se da un
descenso de los recursos económicos y eso hace que se pueda aportar menos para
la comunicación de bienes. No hay duda que es una realidad concreta que
donde hay trabajo remunerado hay pocos
religiosos que lo pueden realizar y donde hay muchos religiosos es escaso el
trabajo remunerado y de hecho apenas se perciben ingresos por las tareas que se
llevan a cabo.
21. El trabajo de los religiosos se valora y se contabiliza de modo legal ya que han comenzado a ganar un salario y a tener
una previsión y hacer un aporte para la salud; este procedimiento se equipara al de los laicos. Esto es novedoso e
influye significativamente en la economía de los Institutos religiosos.
22. En la administración económica
de los Institutos religiosos el criterio y las
exigencias de la justicia están trayendo implicaciones muy importantes en nuestra economía y en las
personas más directamente responsables de la misma. Lo menos que podemos decir
es que a un ecónomo religioso se le pide una gran sensibilidad social para
poder administrar bien los bienes religiosos y lo mismo a un Consejo general o
provincial.
23. El fenómeno de la capitalización es una nueva realidad en la vida religiosa.
La diversidad de criterios sobre el tema es grande y en ocasiones no falta la
confusión. ¿Cómo orientarse frente a este hecho? No hay duda que son numerosos
los religiosos que se encuentran incómodos cuando tienen que establecer
criterios sobre la misma y son pocos los que se sitúan frente a ella con
libertad y con inteligencia.
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