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- Economía
y misión
34. No hay duda que la economía de los
religiosos hoy tiene que ser una economía
al servicio de la misión. Para ello esa economía tiene que ser solidaria,
sana y en función de la misión institucional. A partir de ese presupuesto se
debe poder responder a esta pregunta: ¿Cómo poner los bienes en función de las
personas de los Institutos religiosos y de
la misión?
35. Hay que prestar atención a la
interrelación entre eficacia apostólica y
calidad apostólica y recursos financieros. Esta relación puede ser
diferente según las diversas culturas y estas constataciones pueden traer grandes consecuencias.
36. Analizar la correlación entre economía y desarrollo de un carisma.
Estudiar históricamente cómo se ha partido de la pobreza para generar y
consolidar la auténtica VC. A su vez se debería mostrar cómo el mal uso de los
bienes ha traído decadencia a la vida religiosa. Esta ha necesitado reforma
siempre que se ha descuidado la práctica de la pobreza.
37. Elaborar
los elementos principales de una economía evangélica. ¿Cuáles son los
criterios se deben seguir a la luz del Reino de Dios para orientar la economía
actual de una congregación religiosa? ¿Podrían ser las exigencias de la misión,
la confianza en la Providencia, la generosidad en el dar, una sana
prudencia...? Algunas congregaciones han acertado por un gran fidelidad a su
carisma inspirar su práctica de administración y uso de los bienes en el
evangelio. De ellas se puede aprender mucho.
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