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Realizaciones
Son muchas las
nuevas realizaciones que en este campo lleva a cabo la vida religiosa; no
podemos olvidar que en lo económico siempre se termina en el actuar concreto.
Es bueno conocer algunas de estas realizaciones que existen en los distintos
Institutos religiosos y ver cómo se ajustan a los criterios señalados. La economía de una
congregación tiene que estar en función del Reino y por tanto no
puede tener por ley fundamental el lucro, la ganancia, el provecho propio sino
el amor que se traduce en la justicia, compartir, dar y servir. (Anterior núm.
51)
50. La Comunicación de bienes al
interior de la Congregación religiosa es una exigencia que cada vez tiene más
fuerza. No hay duda que
tener todo en común es un signo profético frente a este mundo globalizado en el
que vivimos y al mismo tiempo muy marcado por un fuerte individualismo y por el
provecho personal. ¿Cómo hacerla? ¿Cómo
hacer una redistribución de los bienes en función de las necesidades de las
personas y de la misión del conjunto del Instituto? Son diversas las
expresiones de esta comunicación de bienes. Algunas de ellas son una respuesta
clara al “ponían todo en común” de la Escritura y se da tanto a nivel local
como provincial e internacional.
51 Apoyar inteligentemente la cancelación o reducción de la deuda
externa de los países pobres; favorecer
las inversiones éticas.
52 Invertir bien los fondos que se tienen. Se han dado
grandes pasos en este aspecto tanto en la elaboración de los criterios de
inversión como en el uso de las ganancias que se consiguen.
53 Ayudar a las comunidades, obras o provincias de los países en vías
de desarrollo. Estas ayudas se pueden llegar a hacer de tal forma que se
garantice la sucesiva autonomía de las comunidades que trabajan en lugares y
países pobres.
54 Trabajar para que la gente llegue a tomar
conciencia y a ser sensibles de los males del neoliberalismo y de sus
consecuencias y no tener miedo en denunciarlo. Por supuesto es importante que
después de haber hecho esta denuncia no se proceda en el diario vivir frente a
estas realidades con auténticos criterios neoliberales.
55 Dar mucha importancia a la buena administración de los bienes:
conocer los elementos principales de la economía moderna y de los sistemas de contabilidad y bancarios, evitar el engaño y la usura, las
ganancias excesivas y los desfalcos.
56 En relación con la administración de los bienes en
nuestras comunidades y obras en lugares pobres (y en el tercer mundo) es
importante que en esos lugares no se repitan ni se imiten los modos de proceder
en relación con los recursos propios de los lugares donde éstos son más
abundantes; un desafío importante para estas nuevas implantaciones es que los
ecónomos sean autóctonos y adquieran una rica experiencia de administración y
gestión que sea apropiada al contexto socioeconómico y cultural.
57 Conocer, participar y apoyar los organismos que promueven cambios
sociales y económicos y que defienden los derechos humanos y la ecología a
veces haciendo presión en los gobiernos y a las compañías transnacionales.
58 Trabajar a veces con pequeños gestos para cambiar la
economía mundial: valorizando y adquiriendo los productos locales, invistiendo en
la banca ética, renunciando a inversiones con intereses desmedidos...
Subordinar nuestra economía al servicio de las personas; su objetivo no tiene
por que ser siempre el beneficio. Para es importante llegar a invertir en organizaciones “non profit”.
59 Conocer, dar a conocer y
aplicar los criterios y
los elementos del Derecho canónico en relación con la Administración de los
bienes de un Instituto religioso. Están llenos de sabiduría y de experiencia.
60. Establecer en la propia congregación las estructuras
económicas adecuadas a este momento de la historia de la Vida Consagrada.
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