a. Nueva figura del ecónomo general
de un Instituto
religioso: rol y tareas
Nota
preliminar:
El
nombramiento del Ecónomo General debe ajustarse a lo previsto en el Código del
Derecho Canónico y a la legislación particular de cada Instituto religioso.
·
Informa
de los recursos materiales que dispone el Instituto para su misión;
·
Colabora
en la elaboración de los planes económicos a corto y largo plazo;
·
Aporta
informaciones y competencia en los temas relacionados con la economía;
·
Asesora
en el análisis de los balances y presupuestos;
·
Informa
de las inversiones éticas;
·
Ayuda
a comprender la pobreza y orienta sobre el modo más apropiado para combatir
ciertas situaciones.
Miembro de Equipo:
·
Del
Consejo del General;
·
Del Comité Económico del Instituto;
·
Con
Hermanos de otros Institutos;
·
Con
otros expertos / apoderados financieros;
·
Asegura
la continuidad de los sistemas y métodos empleados.
Funciones: Facilitar la
recogida de Fondos:
·
Promueve
la solidaridad dentro y fuera del Instituto;
·
Coordina
el reparto de recursos entre las distintas entidades del Instituto;
·
Colabora
con los responsables para estar en contacto con agencias de fondos económicos y
con los “agentes” de la misión;
·
Asegura
que el Instituto pague los salarios y prevea
los beneficios;
·
Hace
lo posible para que el Instituto tenga asegurados sus recursos económicos;
·
Ayuda
al Instituto a establecer planes de salud y jubilación para todos sus miembros
y empleados.
Educador y formador:
·
Promueve
la transparencia y la responsabilidad (hacia los demás, en el uso y en la gestión de los fondos) entre
los miembros del Instituto;
·
Asesora
en la elaboración de presupuestos y contabilidades de las distintas misiones
del Instituto;
·
Ayuda
a los ecónomos de cualquier nivel del Gobierno del Instituto, respetando el
contexto de las diferentes culturas;
·
Asegura
la formación adecuada de los ecónomos en todos los niveles del Instituto,
·
Orienta
para que la formación inicial incluya un componente con principios de economía.
Interventor:
·
Hace
una auditoría interna del funcionamiento económico del Instituto;
·
Prepara
las cuentas para una posible inspección externa.
LAS CALIDADES:
·
Sentido
fuerte del carisma y de la misión del Instituto;
·
Discreción
oportuna;
·
Está
bien informado de las tendencias actuales de la vida religiosa;
·
Capacidad
para dar orientaciones válidas no sólo por
razones económicas;
·
Honestidad
al informar sobre las finanzas del
Instituto;
·
Competencia
en campo de economía mundial;
·
Cualidades
de emprendedor;
·
Buenas
relaciones interpersonales;
·
Buen
comunicador;
·
Desprendimiento;
·
Resistencia
al stress (presiones);
·
Buena
salud (Para los viajes).
LAS RECOMENDACIONES:
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