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d. Economía y vida
religiosa en países en vías de
desarrollo:
independencia, autonomía, estilos de vida, ayudas
Las reflexiones de nuestro grupo las hemos
agrupado en tres puntos:
1. desafíos,
2. reflexiones
3. orientaciones
Os proponemos nuestra síntesis empezando por
los estilos de vida.
I. ESTILOS DE VIDA
1) Desafíos
a. El Sínodo sobre la VC ya subrayó la importancia de la enculturación
de nuestra vida en todas las regiones del mundo. Ahora este problema aparece
con más claridad por el hecho de la emergencia de una cultura universal... Pero
ésta no nos tiene que hacer olvidar las riquezas de la pluralidad de culturas.
b. La cultura occidental,
consumista, es una cultura que se abre camino en los países emergentes y atañe
a nuestros candidatos y hermanos. Por tanto, es importante para la
enculturación de la vida consagrada en los países en vías de desarrollo, que
demos testimonio de vida sencilla en
especial con los emigrantes.
c. Así como en el pasado muchos
veían en la VC una promoción, puede ocurrir hoy lo mismo en los países en vía
de desarrollo.
2) Reflexiones
Para afrontar estos desafíos todos
los miembros de nuestros Institutos tendremos que hacer un esfuerzo por volver
a lo esencial del Evangelio y a nuestros orígenes. De este modo podremos
responder con fidelidad creativa a las exigencias de la vida de la Iglesia en
estos momentos.
3) Orientaciones
a.
Educar a nuestros hermanos de los países del sur en un estilo de vida
inculturado, sencillo y cercano a las condiciones de la gente.
b.
Considerar la posibilidad de desplazar la formación del Norte al Sur.
c.
Ayudar a nuestros hermanos a usar los recursos del lugar para depender
menos de las ayudas externas.
II. COMUNIÓN Y
SOLIDARIDAD
1) Desafíos
a. Tenemos que afrontar en
nuestros Institutos el desafío de la creciente Solidaridad en el mundo y en la
Iglesia. Esta solidaridad se tiene que expresar, bien en la comprensión y ayuda
recíproca bien en el compartir los recursos financieros.
b. El papel especial de la
administración general para favorecer la toma de conciencia y para implementar
este compartir.
2) Reflexiones
Todos los bienes de la Congregación
están al servicio de la misión global.
3) Orientaciones
a. Organizar sesiones de
formación para ecónomos y comunidades con el fin de que todos comprendan la
importancia de la cuestión económica y puedan participar en su planificación.
b. Crear una conciencia de
Provincia y Congregación para superar los cotos cerrados e los individualismos.
c. Buscar comunitariamente un
acuerdo sobre el destino de las ayudas a los pobres, a las familias de los
hermanos y a las Iglesias locales.
III. AUTONOMÍA
ECONÓMICA
1) Desafíos
a. Es urgente y necesaria la
autonomía económica de nuestros Institutos en los países en vías de desarrollo.
b. Una de las causas de este problema
son los proyectos hechos con mentalidad occidental y que no responden a su
realidad socio-cultural.
c. La creación de fondos en los
países desarrollados para financiar económicamente a los países en vía de
desarrollo han encontrado dificultades a causa de la caída de los intereses
bancarios.
2) Reflexiones
a. El punto de partida siempre será la vuelta
a lo esencial del Evangelio y a la persona de Cristo. Él es el camino, la
verdad y la vida.
b. Es necesaria un" refundación" de la
vida religiosa. Siempre ha nacido entre los pobres y al servicio de los pobres.
c. Tenemos que mantener la esperanza. No
faltan religiosos, grupos y experiencias que son islas de creatividad para el
futuro.
3) Orientaciones
a. La autonomía económica empieza
con el propio trabajo recompensado, pero sin rechazar posibles ayudas de
organizaciones internacionales.
b. La formación tiene un papel
relevante en el cambio que se está dando: hace falta crear una cultura de
trabajo manual y una cierta austeridad de vida como expresiones del radicalismo
evangélico.
c. En diálogo con los hermanos
de las distintas regiones hay que crear estructuras que respondan a su cultura
y que sean realistas. Los modelos de vida religiosa local pueden ayudarnos a
encontrar vías de solución.
d. Tenemos que convencernos de
que, en algunas regiones, es casi imposible llegar a una autonomía económica
que permita afrontar los gastos de la formación universitaria de nuestros candidatos.
Se puede trabajar, en cambio, por una autonomía financiera para los gastos
ordinarios.
e. Una vida más
inserta entre los pobres podría facilitar el discernimiento vocacional. Así se
podría evitar lo que ha sido una de las causas de la abundancia de las
vocaciones en el pasado: la promoción humana, y que luego ha llevado a muchas
deserciones.
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