Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Unione dei Superiori Generali (U. S. G.)
Economía y misión|en la Vida Consagrada hoy

IntraText CT - Texto

  • 6. Sugerencias concretas sobre cinco temas o aspectos centrales en la política económica de los Institutos religiosos hoy día
    • e. Administración de bienes y criterios evangélicos: ¿cómo calcular lo que se necesita como reserva y qué  hacer con los excedentes?  ¿Lugar de la Providencia en nuestras vidas? ¿Estilo de vida pobre?
Anterior - Siguiente

Pulse aquí para desactivar los vínculos a las concordancias

e. Administración de bienes y criterios evangélicos: ¿cómo calcular lo que se necesita como reserva y qué  hacer con los excedentes?  ¿Lugar de la Providencia en nuestras vidas? ¿Estilo de vida pobre?

 

 

 ¿Cómo calcular el dinero que conviene reservar para nuestras necesidades y qué hacer con el sobrante?

 

-         En primer lugar conviene subrayar que una Comunidad religiosa no tiene que vivir de sus reservas económicas sino del propio trabajo, de la solidaridad en el contexto en que uno se encuentra y de la solidaridad interna, según la especificidad de los institutos.

-         Además, si se crea un fondo de reservas, se tiene que establecer el tope máximo del mismo, porque si no se establecen techos existe la amenaza de capitalizar en exceso.

-         En líneas  generales,  los posibles superávits deben ser empleados en el sostenimiento de la formación, en las nuevas fundaciones, en las personas en edad de jubilación y tener presente la solidaridad externa al instituto mismo.

-         Conviene definir los tipos de reservas y de fondos a largo o breve plazo. Los criterios pueden ser las necesidades que conocemos y el techo de la reserva está en función del rendimiento del capital. Los medios para localizar las necesidades y la copertura social pueden ser varios: el estudio actualizado (proyecto sobre el futuro a largo plazo), el consejo comunitario plenario que hace una valoración de los resultados contables y las perspectivas futuras, etc. Una tal verificación puede dar lugar a un fondo común para compartir.

-         Se constata no sólo la necesidad de formar expertos en hacienda y administración de bienes sino también de educar a las personas para compartir los superávits e incluso para recibirlos. Si los criterios no son lo suficiente claros se pueden dar enfrentamientos e incomprensiones. Se tienen que establecer, pues, criterios claros al compartir esos superávits.

-         Se propone hacer un estudio sobre los distintos tipos de gestiones más o centralizadas, valorando los pro y los contra.

-         Empiezan a llegar peticiones de congregaciones con escasos recursos que solicitan ayuda. Sería bueno que la USG estudiase la posible creación de un fondo y ampliase la reflexión a nivel de Iglesia.

 

La Providencia en nuestra vida

 

-         Debemos partir de que la primera Providencia es nuestro trabajo y que la confianza en la Providencia no nos exime de un nuestro compromiso productivo. Tenemos que empeñarnos sin estar preocupados.

-         Para algunos el dato carismático de la confianza en la Providencia representa un continuo interrogarse sobre la transmisión de la fe en ella a las nuevas generaciones.

-         En general, se percibe la necesidad de una constante verificación sobre este punto y una confrontación con el ejemplo que nos viene de nuestros fundadores que han sabido conjugar confianza en el Providencia y empeño operativo.

-         Existe una contradicción entre el deseo de acumular, innato en el hombre, y el poner límites. Se trata de reflexionar sobre cómo entender la Providencia.

-         Debemos entender la Providencia como un empeño de colaboración con la acción providente de Dios, colaboración que no excluye una esmerada gestión de los bienes que nos han sido confiados.

-         Algunas fundaciones misioneras no deberían tener, como criterio predominante, el aspecto económico sino un deseo de favorecer la acción providente de Dios.

-         Todos tenemos que pensar en ser Providencia para los demás.

-         Los pobres son maestros que nos enseñan a vivir con confianza en el Providencia

 

 Estilo de vida pobre.

 

-         A nivel comunitario debemos insistir en presentar un  estilo de vida pobre.

-          Estamos viviendo un cierto malestar ocasionado por esta dimensión que nos interroga y pone en entredicho la coherencia de algunas elecciones nuestras.

-         El contexto cultural en que vivimos, ¿cómo acoge nuestro estilo de vida? y ¿los estímulos que nos llegan de ese contexto cómo los recibimos?

-         Existe un cierto malestar entre los misioneros que trabajan en países en vías de desarrollo y los hermanos del lugar; los primeros a menudo pueden contar con muchos más recursos para la misión provenientes de sus países de origen. Todos los recursos por la misión tendrían que pasar y ser administrados por la comunidad.

-         Tenemos que unir un estilo de vida pobre según el evangelio luchando contra la pobreza que oprime al ser humano.

-         Tendremos que acentuar nuestra participación y compartir la vida de los pobres en el contexto en que nos encontremos. Se trata de compartir no sólo los recursos, también nuestro tiempo y toda nuestra vida entera.

-         Se corre, a veces, el peligro de participar en un estilo de vida en que prevalece el consumismo.

-         Tenemos que mantener un estilo de vida pobre aunque no ofrezca excesivas garantías

 

 

Al terminar estas reflexiones no podemos menos de señalar que nos encontramos ante

 un tema complejo frente al cual muchos Superiores Generales se pueden sentir incompetentes o poco motivados o al menos poco implicados. Sin embargo, los informes económicos de un Instituto religioso y de una Provincia revelan muchos elementos y datos que nos ayudarán a analizar el camino de revitalización espiritual que el grupo está siguiendo. Es importante saber proponer y animar proyectos nuevos para usar  y compartir  los bienes que sean un buen reflejo de una atinada administración de los bienes y de un destino evangélico de los mismos. Se precisa ser solidario hasta tal punto que se vaya más allá de lo que se puede juzgar financieramente razonable. Y eso sólo lo podemos hacer a partir de un estilo de  vida sencilla y de una fe plena en la Providencia.

 

 

No hay duda que la manera de enfocar y tratar los temas económicos expresa muy bien lo que una Congregación cree y espera y de forma concreta en quién pone su confianza. Nos le recuerda el evangelio: “Dónde está tu tesoro allí está tu corazón” (Mt 6, 21). En todo este documento se ha intentado ofrecer orientaciones para que nuestro tesoro sea nuestra misión, el anuncio del Reino, y que nuestros bienes estén al servicio de esa misión. Poner la economía al servicio de la persona y de la misión  es una forma concreta de servir a la Iglesia.




Anterior - Siguiente

Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License