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Spiritus paraclitus
IntraText CT - Índice de notas a pie de página
1.
1
:
. Conc. Trid., ses.5, decr.: de reform. c.l.
3.
2
:
. Sulp. Sev., Dial. 1,7.
3
:
. Cassian., De inc. 7,26.
4
:
. S. Prosp., Carmen de ingratis V 57.
4.
5
:
. De viris ill. 135.
6
:
. Ep. 82,2,2.
7
:
. Ep. 15 l,l; 16 2,1.
8
:
. In Abd., praefat.
9
:
. In Mt. 13,44.
10
:
. Ep. 22,30 1.
5.
11
:
. Ep. 84 3,1.
12
:
. Ep. 125 12.
6.
13
:
. Ep. 123,9 al. 10; 122,2,1.
14
:
. Ep. 127,7,1s.
15
:
. Ep. 36,1; 32,1.
16
:
. Ep. 45,2; 126,3; 127, 7.
7.
17
:
. Ep. 84,3, l s.
10.
18
:
. Conc. Vat. I, ses.3, const.: de fide catholica c.2.
11.
19
:
Tract. de Ps. 88.
Y si preguntamos que de qué manera ha de entenderse este influjo y acción de Dios como causa principal en el hagiógrafo, se ve que no hay diferencia entre las palabras de Jerónimo y la común doctrina católica sobre la inspiración, ya que él sostiene que Dios, con su gracia, aporta a la mente del escritor luz para proponer a los hombres la verdad en nombre de Dios; mueve, además, su voluntad y le impele a escribir; finalmente, le asiste de manera especial y continua hasta que acaba el libro. De aquí principalmente deduce el Santo la suma importancia y dignidad de las Escrituras, cuyo conocimiento compara a un tesoro precioso() y a una rica margarita(), y afirma encontrarse en ellas las riquezas de Cristo() y «la plata que adorna la casa de Dios»().
20
:
. In Mt. 13,44; Tract. de Ps. 77.
21
:
. In Mt. 13 45ss.
22
:
. Quaest. in Gen., praef.
23
:
. In Agg. 2,lss.; cf. In Gal. 2,10, etc.
12.
24
:
. Adv. Hel. 19.
25
:
. Adv. Iovin. 1,4.
26
:
. Ep. 49, al. 48,14,1.
13.
27
:
. In Ier. 9, l2ss.
28
:
. Ep. 78,30 (al. 28) mansio.
14.
29
:
. Ep. 27,1, ls.
30
:
. In Ez. 1,15ss.
15.
31
:
. In Mich. 2,Ils; 3,5ss.
32
:
. In Mich. 4,lss.
33
:
. In Ier. 31,35ss.
34
:
. In Nah. 1,9.
35
:
. Ep. 57 7,4.
16.
36
:
. Ep. 82 7,2.
37
:
. Ep. 72,2,2.
38
:
. Ep. 18,7,4; cf. Ep. 46,6,2.
39
:
. Ep. 36,11,2.
40
:
. Ep. 57,9,1.
41
:
. S. Aug., Ad Hieron., inter epist. S. Hieron. 116,3.
17.
42
:
. Litt. enc. Providentissimus Deus.
24.
43
:
. In Ier. 213,15s.; In Mt. 14,8; Adv. Helv. 4.
25.
44
:
. In Philem. 4.
26.
45
:
. S. Aug., Contra Faustum 26,3s,6s.
28.
46
:
. Jn 19,35.
47
:
. In Mt. prol.
48
:
. Ep. 78,1,1; cf. In Mc. 1,13-31.
49
:
. S. Aug., Contra Faustum 26,8.
30.
50
:
. Cf. Mt 12,3.39-42; Lc 17,26-29.32, etc.
31.
51
:
. Mt 5,18.
52
:
. Jn 10,35.
53
:
. Mt 5,19.
54
:
. Lc 24,45s.
32.
55
:
. Ep. 130,20.
35.
56
:
. Ep. 58,9,2; 11,2.
36.
57
:
. Mt 13,44.
58
:
. S. Aug., Conf. 3,5; cf. 8,12.
59
:
. Ep. 22,30,2.
37.
60
:
. In Mich. 1,10-15.
61
:
. In Gal. 5 19s.
38.
62
:
. Ep. 108,26,2.
63
:
. Ad Domnionem et Rogatianum, in 1 par. praef.
64
:
. Ep. 63,2.
39.
65
:
. Ep. 15,1,2.4.
66
:
. Ep. 16,2,2.
40.
67
:
. In Dan. 3,37.
68
:
. Adv. Vigil. 6.
41.
69
:
. Dial. e. Pelag., prol.2.
70
:
. Contra Ruf. 3,43.
71
:
. In Mich. 1,10ss.
72
:
. In Is. 1,6, cap.16,1-5.
43.
73
:
. In Tit. 3,9.
74
:
. In Eph. 4,31.
75
:
. Ep. 107,9.12.
76
:
. Ep. 22,17,2; cf. ibíd., 29,2.
77
:
. Ep. 108,26.
78
:
. Ep. 127,7
44.
79
:
. Ps. 50,8.
80
:
. Imit. Chr. 4,11,4.
47.
81
:
. Imit. Chr. 4,11,4.
48.
82
:
. Ep. 125,7,3; 11,1.
83
:
. Ep. 52,7,1.
84
:
. Ep. 53,3ss.
85
:
. Ep. 27,1,2.
49.
86
:
. Mal 2,7.
87
:
. Pío X, Litt. apost. Vinea electa, 7 mayo 1909.
88
:
. Cf. 2 Tim 3,17.
50.
89
:
. Tract. de Ps. 147.
90
:
. Tom 2,19s.
91
:
. Tim 4,4.
92
:
. Jer 12 11.
52.
93
:
. Ep. 52,8,1.
94
:
. In Am. 3,35.
95
:
. In ,Zach. 9,15s.
53.
96
:
. Ep. 29,1,3.
54.
97
:
. In Mt. 25,13.
98
:
. Cf. In Ez. 38,1s; 41,23s; 42,13s; In Mc. 1,13.31; Ep. 129,6,1, etc.
99
:
. In Hab. 3,14s.
100
:
. In Mc. 9,1-7; cf. In Ez. 40-24-27.
55.
101
:
. In Eccles. 12,9s.
102
:
. Ep. 58,9,1.
103
:
. In Edem. 2,24s.
104
:
. In Am. 9,6.
105
:
. In Is. 6,1-7.
106
:
. 2 Tim 3,16.
56.
107
:
. Ep. 49, al. 48,17,7.
108
:
. In Gal. 1,11s.
109
:
. In Am. praef. in 1,3.
110
:
. In Gal. praef. in 1.3.
111
:
. Ep. 36,14,2.
57.
112
:
. Ep. 52,8,1.
113
:
. Dial. cont. Lucif., 11.
114
:
. Ep. 53,7,2.
115
:
. In Tit. 1,10s.
116
:
. In Mt. 13,32.
117
:
. Ep. 36,14, 2.
118
:
. Ep. 48, al. 49,4,3.
58.
119
:
. Ep. 53,10,1.
120
:
. Ep. 30,13.
121
:
. In Eph., prol.
59.
122
:
. Ep. 141 2; cf. Ep. 134,1.
123
:
. Postumianus apud Sulp. Sever., Dial. 1,9.
124
:
. Ep. 139.
60.
125
:
. Ef 5,27.
126
:
. Ep. 58,7,1.
127
:
. Postumianus apud Sulp. Sever., Dial. 1,9.
128
:
. In Agg. 2,1s.
129
:
. In Mich. 4 1s.
130
:
. In Mt., prol.
61.
131
:
. In Is., prol.; cf. Tract. de Ps. 77.
132
:
. Ep. 30,7.
62.
133
:
. Tract. de Ps. 1.
134
:
. Tract. in Mc. 91-7.
135
:
. In Mt. 13,45s.
63.
136
:
. Ep. 45,1,6.
137
:
. Ep. 22,38.
64.
138
:
. Ep. 125,20,4.
139
:
. Cf. Ep. 22,35,3.
¿Cuándo llegará el día en que nos sea dado penetrar en la gruta del Salvador, llorar en el sepulcro del Señor con la hermana y con la madre, besar el madero de la cruz, y en el monte de los Olivos seguir en deseo y en espíritu a Cristo en su ascensión?...»(). Repasando estos recuerdos, Jerónimo, lejos de Roma, llevaba una vida demasiado dura para su cuerpo, pero tan suave para el alma, que exclamaba: «Ya quisiera tener Roma lo que Belén, más humilde que aquélla, tiene la dicha de poseer»().
140
:
. Ep. 46,11,13.
141
:
. Ep. 54,13,6.
65.
142
:
. Cassian., De incarn. 7,26.
Cuando vivía en aquellas regiones y tenía por maestros a Gregorio Nacianceno y a Dídimo Alejandrino, Jerónimo sintetizaba en esta fórmula, que se ha hecho clásica, la doctrina de los pueblos orientales de su tiempo: «El que no se refugie en el arca de Noé perecerá anegado en el diluvio»(). El oleaje de este diluvio, ¿acaso no amenaza hoy, si Dios no lo remedia, con destruir todas las instituciones humanas? ¿Y qué no se hundirá, después de haber suprimido a Dios, autor y conservador de todas las cosas? ¿Qué podrá quedar en pie después de haberse apartado de Cristo, que es la vida? Pero el que de otro tiempo, rogado por sus discípulos, calmó el mar embravecido, puede todavía devolver a la angustiada humanidad el precioso beneficio de la paz. Interceda en esto San Jerónimo en favor de la Iglesia de Dios, a la que tanto amó y con tanto denuedo defendió contra todos los asaltos de sus enemigos; y alcance con su valioso patrocinio que, apaciguadas todas las discordias conforme al deseo de Jesucristo, se haga un solo rebaño y un solo Pastor.
143
:
. Ep. 15,2,1.
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