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| Guy de Maupassant Bola de sebo IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
1 1| revolucionarias. El día 4 de septiembre, al caer el 2 1| anda por arriba y anda por abajo, y vuelve a la derecha y 3 1| reses robadas y las cosechas abandonadas, con altivez de señorón 4 1| que parecían muertos y abandonados, mientras que detrás de 5 1| a sacrificar su cuerpo, abandonándolo de continuo entre la soldadesca 6 1| unos cuantos alemanes que abandonar mi patria. Pero cuando los 7 1| Loiseau, bastante alterado, abandonó su observatorio, hizo unas 8 1| conde, que hasta en sus abandonos conservaba su respetable 9 1| rostros pálidos, cuyas bocas abiertas y cuyos ojos turbios denotaban 10 1| Loiseau, con los ojos muy abiertos y los brazos en alto, aulló: ~—¡ 11 1| venganza o a la sublime abnegación. ~Discretamente se mencionó 12 1| se reconocieron; otro los abordó y hablaron. ~—Voy con mi 13 1| mantecosa, con las manos abotagadas y los dedos estrangulados 14 1| cadáver de algún alemán, abotagado, muerto de una cuchillada, 15 1| sencillo el sacrificio de Abraham; también ella hubiese matado 16 1| minutos después, Cornudet abría su puerta y la seguía en 17 1| la posada del Comercio. ~Abrieron la portezuela y algo terrible 18 1| paseo por las afueras. Se abrigaron bien y salieron; sólo Cornudet 19 1| bonita, envuelta en su abrigo de pieles, contemplaba con 20 1| desplegaba continuamente, abrillantada y temblorosa; cubría la 21 1| Los ojos de Cornudet se abrillantaron: ~—¡Magnífico, ciudadana! ~ 22 1| vino. La enferma se repuso; abrió los ojos, volvieron sus 23 1| por el hielo, cuando ven abrirse un camino hacia el Sur. ~ 24 1| disfrutar de sus rentas, y los abrumaba el peso del fusil; otros 25 1| disciplina. Todos parecían abrumados y derrengados, incapaces 26 1| y silenciosa inquietud, abrumaron a la población. Muchos burgueses 27 1| conseguir ni un pedazo de pan, absolutamente nada, porque los campesinos, 28 1| imponiendo, al fin, un silencio absoluto. ~De cuando en cuando alguien 29 1| el conde, fruto de tres abuelos diplomáticos, prefería tratar 30 1| galantes, famosa por su abultamiento prematuro, que le valió 31 1| aún pareció escasez su abundancia, y casi todos lamentaron 32 1| situación, produciéndoles abundante saliva y contrayendo sus 33 1| mediodía, para distraer el aburrimiento, propuso el conde que diesen 34 1| pero se contenta, para no abusar de nadie, con la que pertenece 35 1| retirado los invasores. ~Acabada la cena, como era mucho 36 1| sonreía. Las dos monjas acabaron de mascullar oraciones, 37 1| salía del presbiterio. El acartonado murciélago le respondió: ~—¡ 38 1| Carré-Lamadon un hombre acaudalado, enriquecido en la industria 39 1| aquellos tres caballeros acaudalados, representantes de la sociedad 40 1| pécora no daba señales de acceder, para evitarles que se prolongara 41 1| doloroso como un calambre, accedió. Entonces el marido, con 42 1| usted, hermana, que Dios acepta cualquier camino y perdona 43 1| palabras un tono solemne: ~—Aceptamos, agradecidos, su mucha cortesía. ~ 44 1| algún alimento. Las dos aceptaron sin hacerse de rogar y, 45 1| agradecido: ~—Francamente, acepto; el hambre obliga mucho. 46 1| arrogancia sus chafarotes por las aceras no demostraban a los humildes 47 1| en el juicio humano. ~Se acercaba a cada puerta un grupo de 48 1| Rúan, y si los prusianos se acercan a El Havre, nos embarcaremos 49 1| buen leño; mandó que le acercaran un veladorcito de hierro 50 1| doctrina como una barra de acero; su fe no vacilaba jamás, 51 1| por Saint—Sever y Bourg—Achard, y su general iba tras ellos 52 3| sonriente, como un hombre que acierta con una broma pesada, comenzó 53 1| nuestro rescate! ~En pie, aclamaban todos, y hasta las monjitas, 54 1| sin duda, tiene por objeto aclarar algún error deslizado en 55 1| en tarde un transeúnte, acobardado por aquel mortal silencio, 56 1| dispuestos fácilmente a huir o acometer; y mezclados con ellos, 57 1| población. Muchos burgueses acomodados, entumecidos por el comercio, 58 2| comunicárseles. ~Fueron acomodándose ya en la diligencia, y la 59 1| fustigados por la frivolidad acomodaticia de sus compañeros, la moza 60 1| con una brusca sacudida, acompañado por el ruido seco de las 61 1| hermana San Sulpicio, su acompañante. iban llamadas a El Havre 62 1| satisfacción dedicada a sus acompañantes, que respiraron satisfechos, 63 1| ronquido alarmante, monstruoso, acompasado, interminable, con estremecimientos 64 1| interrumpiéndola de cuando en cuando aconsejaba: ~—Más prudente fuera que 65 1| algo que decirse, algo que acordar. Se le ocurrió a Loiseau 66 1| notar a su marido, cuando se acostaban, que la señora Carré-Lamadon, “ 67 1| cuando su mujer se hubo acostado, aplicó los ojos y el oído 68 1| estaba siempre dispuesto a no acostarse hasta el alba. ~Cuando se 69 1| dinero; porque el amor legal acostumbra ponerse muy hosco y malhumorado 70 1| la soberbia desfachatez acostumbrada entre los militares victoriosos! ~ 71 1| docilidad propia de las personas acostumbradas a la sumisión. Luego, el 72 1| terrible desastre de un pueblo acostumbrado a vencer y al presente vencido, 73 1| asunto. Se cruzaron algunas acritudes con motivos insignificantes. 74 1| ejemplo reflejaba en su actitud la misión de indómita resistencia 75 1| obligados a tomar parte activa en la guerra. Se les agradecían 76 1| Quién lo duda, señora? Un acto punible puede, con frecuencia, 77 1| rogó que refiriese algunos actos heroicos de la historia 78 1| no es un defecto de los actuales burgueses de Rúan, como 79 1| ejercito victorioso que acuchilla a los que se defienden, 80 1| como si temieran que los acuchillasen al salir. Se acercó a la 81 1| todos los hombres, hijos de Adán, criaturas de Dios? Basta 82 1| documento. ~Los demás se adhirieron a una opinión tan razonable; 83 1| todos los brazos que se adiestran en el manejo de las armas, 84 1| las cuales era difícil ser admitido. ~Las posesiones de los 85 1| las matronas romanas para adormecer entre sus brazos amorosos 86 1| los taberneros rurales, adquirió fama de pícaro redomado, 87 1| la guerra, naturalmente. Adujeron infamias de los prusianos 88 1| necesaria su protección. Con adulaciones, acaso evitarían el trastorno 89 1| uno, todo lo remediaría el advenimiento de los Orleáns; el otro 90 1| pero más fino. ~Loiseau advertía: ~—¡Qué lástima! Si hubiera 91 3| la vieran llorar. ~Pero advertida la condesa, hizo al conde 92 1| de Sebo, pero el conde, advertido al punto, hizo una señal 93 3| En todos los rostros pudo advertirse que no era el himno revolucionario 94 1| conde”, muy galante, con afabilidad, hasta con ternura si la 95 1| besarla para despedirse afectuosamente, se retiró a paso de lobo 96 1| exquisito, se mostraron afectuosas y delicadas. Principalmente 97 1| brutalidades que les atribuían y afirmaban su fama de crueles en el 98 1| terminado, el silencio de todos afirmó la oportunidad de sus palabras. ~ 99 1| todas las calles próximas afluyó el ejercito victorioso, 100 1| sencillamente por una casualidad afortunada, lo cierto es que la monja 101 1| diesen un paseo por las afueras. Se abrigaron bien y salieron; 102 1| de algún caballo, que se agarraba entonces mejor, gracias 103 3| su mujer. ~Las monjitas, agarradas al grueso rosario pendiente 104 1| un hijo de Luis Felipe, agasajáronla mucho las damas de más noble 105 1| viajeros fue capaza de sentir agigantaba, sin embargo, la figura 106 1| de evitar la curiosidad y aglomeración de transeúntes. ~Días antes, 107 1| único sostén de la Francia agonizante, cuyo peso moral gravitaba 108 1| que pareciera cuando todo agonizase; un Duguesclin, una Juana 109 1| monjita, insistiendo para que agotara el burdeos que había en 110 3| de fina manteca y otras agradables añadiduras. Un buen pedazo 111 1| estrechó la mano al decir: ~—Agradecemos el sacrificio. ~Bola de 112 1| activa en la guerra. Se les agradecían esas demostraciones de aprecio, 113 1| una reverencia de hombre agradecido: ~—Francamente, acepto; 114 1| tono solemne: ~—Aceptamos, agradecidos, su mucha cortesía. ~Lo 115 1| servicio y el “imborrable agradecimiento”. Después comenzó a tutearla 116 1| tres con benevolencia y agrado; aun cuando su calidad era 117 1| el apetito de los otros y agravaba la situación, produciéndoles 118 1| el ordenanza. ~Loiseau se agregó a la comisión; intentaron 119 1| También los tres hombres, agrupados por sus instintos conservadores 120 1| y reunidos los demás, se agruparon, comprendiendo que tenían 121 1| padre, antiguo confitero, y aguardaba con impaciencia el triunfo 122 1| civiles. ~Mientras los mandos aguardaban en la cocina, las mujeres 123 1| Bola de Sebo salió, y aguardaron a servir la comida para 124 1| se comentaban también sus agudezas, no siempre ocultas, y sus 125 1| iban algunos veteranos aguerridos, restos de una división 126 1| oído alternativamente al agujero de la cerradura para descubrir 127 1| que no la esperasen. Todos aguzaron el oído. El conde se acercó 128 1| Pudiera jurarlo. ~El conde se ahogaba de risa; el industrial tuvo 129 1| que padecía constantes ahogos, con resoplidos, ronqueras 130 1| Pero ¿no deberíamos antes ahorcar a todos los reyes que tienen 131 1| una. El interés del juego ahuyentaba los temores. ~Cornudet pudo 132 1| produce. Y allí respiraban un aire infestado por todo género 133 1| porque prefería encerrarse aislado en su habitación a ver tales 134 | ajena 135 1| y rubio, con el uniforme ajustado como un corsé, ladeada la 136 1| paquetes. ~Bola de Sebo tomó un ala de pollo y se puso a comerla, 137 1| personas que huían del peligro alababan el valor. ~Arrastrada por 138 1| sacerdote a un penitente alabar a Dios; porque los revolucionarios 139 1| hablaban de intereses con alardes fatuos y desdeñosos, ofensivos 140 1| violencia, como si quisiera alargarlas más aún. ~Hacia medianoche, 141 1| sonriéndole con amabilidad, le alargó la fiambrera. ~Al destaparse 142 1| a no acostarse hasta el alba. ~Cuando se convencieron 143 1| hacia el Sur. ~Loiseau, alborotado, se levantó a brindar. ~—¡ 144 1| emocionaban todos, como si a todos alcanzara el sacrificio exigido a 145 3| Hay gazuza. ~Y su mujer alcanzó un paquete atado con un 146 1| poder probarla siquiera. ~Se alegraron, porque la historia les 147 1| prusiano, preparando un alegre despertar, una sorpresa 148 1| señora Loiseau aquellas alegrías cuando apareció Follenvie 149 2| el brazo a su mujer para alejarla de un contacto impuro. ~ 150 1| comparado a una lluvia de algodón, luego dejaron de caer. 151 1| enriquecido en la industria algodonera, dueño de tres fábricas, 152 | alguno 153 1| ansiosas, que despedían un aliento de angustia. ~Bola de Sebo 154 1| roces de pies desnudos, alientos entrecortados y crujir de 155 1| nada. El pobre tiene que alimentarlos mientras aprenden a destruir. 156 1| monjitas que tomaran algún alimento. Las dos aceptaron sin hacerse 157 1| trocaba el sabor de los alimentos, produciendo la impresión 158 1| artilleros de uniforme oscuro, alineados con reclutas de varias procedencias, 159 1| condesa propuso, mientras almorzaban, que debieran ir de paseo 160 1| recibiría cuando hubiese almorzado. Faltaba una hora. ~Ellos 161 1| salieron con la idea de almorzar en Totes, y no era ya posible 162 1| un grupo de alemanes y se alojaban en todas las casas. Después 163 1| balcones. Después fueron alojados, y al ver en mi casa, junto 164 1| trastorno y el gasto de más alojamientos. ¿ A qué hubiera conducido 165 1| el establecimiento de un alquilador de coches; y se fijó la 166 1| de la boca. ~En francés—alsaciano indicó a los viajeros que 167 1| entre dos patillas canosas. ~Alta, robusta, decidida, con 168 1| los últimos, erguidos y altaneros en presencia del enemigo. 169 1| reproduce cada vez que se altera el orden establecido, cada 170 1| alcoba. ~Loiseau, bastante alterado, abandonó su observatorio, 171 1| aplicó los ojos y el oído alternativamente al agujero de la cerradura 172 1| contenerme; su presencia me alteró; me descompuse y lloré de 173 1| cosechas abandonadas, con altivez de señorón diez veces millonario, 174 1| femenil a todos lo gobiernos altivos y despóticos, involuntariamente 175 1| gordo. Esta broma, en que se aludía muy directamente a Bola 176 1| casimir con bandas blancas. Se alumbraba con una palmatoria y se 177 1| encendido los faroles, que alumbraban con vivo resplandor las 178 1| mano y, alzando el farol, alumbró súbitamente las dos hileras 179 1| con un farol en la mano y, alzando el farol, alumbró súbitamente 180 1| inclinando el vaso, y de alzarlo para observar al trasluz 181 1| guste. ~Y sonriéndole con amabilidad, le alargó la fiambrera. ~ 182 1| Sebo hizo un ofrecimiento amable: ~—¿Usted gusta? ¿Le apetece 183 1| se limitaron a mostrarse amables con ella, para inspirarle 184 1| asomaron, casi hasta el amanecer, pálidos reflejos de las 185 1| regla el plan de ataque, los amaños y astucias que debieran 186 1| colorada, como un capullo de amapola en el momento de reventar; 187 1| para celebrarlo. ~Y se le amargaron a la señora Loiseau aquellas 188 1| dejaron de caer. Un resplandor amarillento se filtraba entre los nubarrones 189 3| y Cornudet, sumergiendo ambas manos en los bolsillo de 190 1| renunciar para siempre a sus ambiciones políticas. Buenazo, inofensivo 191 1| brazos; que allí como aquí, amenaza una espantosa miseria a 192 1| propio país, entre bárbaras y amenazadoras tribus. ~Los vencedores 193 3| demócrata, en vez de callarse, amenizó el bromazo añadiendo a la 194 1| apostura, le respondió: ~—Amigo mío, hay circunstancias 195 1| enloqueció. Los más ricos se amilanaban con ese pensamiento; se 196 1| alemanes, a los que trataban amistosamente, obtuvieron del general 197 1| la virtud, ¡cuando es el amo, el señor! Le bastaría decir: “ 198 1| Eh! ¡Caracoles! Hay que amoldarse a las circunstancias. ¿No 199 1| si estuvo en relaciones amorosas con un hijo de Luis Felipe, 200 1| adormecer entre sus brazos amorosos al fiero Aníbal, a sus lugartenientes 201 1| puente. El fango del río amortajaba esas oscuras venganzas, 202 1| suelo, produciendo un ruido amortiguado por la paja de sus camas, 203 1| Y como si reflexionase, añadía entre dientes: ~—¡Con tal 204 3| manteca y otras agradables añadiduras. Un buen pedazo de queso, 205 3| callarse, amenizó el bromazo añadiendo a la música su letra: ~ ~ 206 1| también. ~—Y yo. ~El primero añadió: ~—No pensamos volver a 207 1| podía referirse a él sin añadir como un estribillo necesario: “ 208 1| reflexionaban de un modo análogo. ~Cornudet llevaba un frasquito 209 1| con vivo resplandor las ancas de los jamelgos, y a uno 210 1| las manos hundidas en sus anchas mangas, permanecían inmóviles, 211 1| de tomar una resolución; andaban sólo por costumbre y caían 212 1| despedían un aliento de angustia. ~Bola de Sebo se inclinó 213 1| brazos amorosos al fiero Aníbal, a sus lugartenientes y 214 1| conversación proseguía, menos animada desde que no hubo nada que 215 1| sordos rechinamientos; los animales resbalaban, resollaban, 216 1| uno fue a su alcoba con ánimo de buscar en el sueño un 217 1| triunfal, se rehicieron los ánimos de los vencidos y la conveniencia 218 1| les habían manifestado el año anterior los oficiales de 219 1| su nombre. ~—¿Cuándo? ~—Anoche, al retirarme. ~Los tres 220 1| Miraban a lo lejos con ansia de adivinar una posada en 221 1| por el comercio, esperaban ansiosamente a los invasores, con el 222 1| cubriendo con la mano las fauces ansiosas, que despedían un aliento 223 1| en la cama, despertó a su antigua y correosa compañera, la 224 1| ligero rumor de cascabeles anunciaba el manejo de los arneses, 225 1| labradores de Yvetot). El anunciado bautizo la enterneció y 226 1| de la una cuando Loiseau anunció que sentía un gran vacío 227 1| hasta el propio Cornudet, apagó su pipa y, cortésmente se 228 1| apartaba rápidamente la cabeza apara evitar el castigo de un 229 1| buen resultado de aquellos aparatos y repetían cosas que de 230 1| secamente. Pero Loiseau, menos aparatoso, se decidió a beber unas 231 1| que lo veían, haciéndolos aparecer como infelices arruinados. 232 1| Compañeros de la Muerte, aparecían a su vez con aspecto de 233 1| A pesar de la sumisión aparente, a dos o tres leguas de 234 1| sabido? Pudo salvar las apariencias, dando a entender al oficial 235 1| advertir que el hombre barbudo apartaba rápidamente la cabeza apara 236 1| de la cortesana. Luego, apartándose del asunto ya de sobra repetido, 237 1| Los hombres discutían aparte y llegaron a un acuerdo. ~ 238 1| había parado y nadie se apeaba, como si temieran que los 239 1| cuatro leguas. Se habían apeado varias veces los hombres 240 1| indicó a los viajeros que se apearan. ~ ~Las dos monjitas, humildemente, 241 1| que todos los demás, se apearon los últimos, erguidos y 242 1| amable: ~—¿Usted gusta? ¿Le apetece algo, caballero? Es penoso 243 1| señora Carré-Lamadon era muy apetecible, y el industrial tuvo frases 244 1| criminales para humanos ojos y apetecidos por la Divina Piedad, que 245 1| las viandas estimulaba el apetito de los otros y agravaba 246 1| manjares y golosinas, todo ello apetitoso y envuelto cuidadosamente: 247 1| garrotazo, con la cabeza aplastada por una piedra o lanzado 248 1| inconsciente y feroz. Un terremoto aplastando entre los escombros de las 249 1| nunca resistir a quien puede aplastarnos. La entrevista no revestirá 250 1| galantería, sin duda, quiso aplicar sus labios donde los había 251 1| sostener las guerra, cuando se aplicasen a industrias que necesitan 252 1| complaciente y protectora de apóstol; así oye un sacerdote a 253 1| con indignada y arrogante apostura, le respondió: ~—Amigo mío, 254 1| donde podrían embarcar. ~Apoyados en la influencia de algunos 255 1| la mayor de las monjitas, apoyando la cabeza de la señora sobre 256 1| bajaba la voz para comunicar apreciaciones comprometidas; y su marido, 257 1| agradecían esas demostraciones de aprecio, pensando, además, que alguna 258 1| alegremente que, ante la necesidad apremiante, debían, como los náufragos 259 1| hicieron varias preguntas apremiantes: pero él sólo pudo contestar: ~— 260 1| doctrinalmente, con énfasis aprendido en las proclamas que a diario 261 1| oscurecer aumentaron sus aprensiones. Encendieron el quinqué, 262 1| sus propios centinelas y aprestándose al combate cuando un gazapillo 263 1| tajadita. ~Bola de Sebo se apresuró a decir: ~—Cuanto usted 264 1| besos, con unos dientecitos apretados, resplandecientes de blancura. ~ 265 1| intenciones eran laudables. Aprovechando la condesa tan favorable 266 1| Al cabo de una hora, aproximadamente, vio pasar a Bola de Sebo, 267 1| todos los caminos; y al aproximarse los invasores, orgulloso 268 1| atrevidas —pero decorosamente apuntadas— que hicieron sonreír. Loiseau 269 1| lo ensucian, y donde les apura... lo sueltan, con perdón 270 1| las llanuras, talando las arboledas próximas, poniendo cepos 271 1| aparecía, ya una hilera de árboles cubiertos de blanquísima 272 1| Duguesclin, una Juana de Arco y ¿por qué no un invencible 273 1| campana del hogar, donde ardía un buen leño; mandó que 274 1| organizado la defensa con un ardor incomparable, haciendo abrir 275 1| la condesa tan favorable argumentación de su improvisada cómplice, 276 1| Normandía. El conde, viejo aristócrata, de gallardo continente, 277 1| lució desde un principio aristocráticas maneras, recibiendo en su 278 1| era el orden, el cálculo aritmético de los negocios de la casa, 279 1| encantos para dominarlos con un arma poderosa e irresistible; 280 1| odios que inspira el invasor arman siempre los brazos de algunos 281 1| estremecidos. ~—¡Chist! —y arqueaba mucho las cejas para imponer 282 1| convencieron de que no era posible arrancarle ni media palabra, le dejaron 283 2| estoy a su lado. ~El coche arrancó. Proseguían el viaje. ~Al 284 3| Al principio la crispó un arranque tumultuoso de cólera, y 285 1| vecindario; un río desbordado que arrastra los cadáveres de los campesinos 286 1| oficiales de húsares azules que arrastraban con arrogancia sus chafarotes 287 1| peligro alababan el valor. ~Arrastrada por las historias que unos 288 1| la comisión; intentaron arrastrar a Cornudet, pero éste dijo 289 1| conoceremos! En Ruán lo arrebaña todo; hasta los cocheros 290 1| principio descolorida, luego arrebatada, sintió un impulso de cólera 291 1| bonapartista, y su indignación arrebolaba su rostro cuando balbucía: ~—¡ 292 1| servía de remate una faz arrebolada entre dos patillas canosas. ~ 293 1| sueño; y tiritaban de frío, arrebujados en sus mantas de viaje. 294 1| uniformes, todos los mortíferos arreos que hasta entonces derramaron 295 2| indignada contra sus compañeros, arrepentida por haber cedido a sus peticiones 296 1| señora que a todo puede arriesgarse, porque no hay en el mundo 297 1| seguía de mala gana. Lo arrimó a la lanza, enganchó los 298 1| azules que arrastraban con arrogancia sus chafarotes por las aceras 299 1| militares distinguidos, mozos y arrogantes, que iban de guarnición 300 1| hubieran asesinado, la hubieran arrojado por una ventanilla con su 301 3| cólera, y estuvo a punto de arrojar sobre aquellas gentes un 302 1| no pude contenerme y me arrojé al cuello de uno para estrangularlo. ¡ 303 1| volteaba en todos sentidos, arrollándose y desarrollándose como una 304 1| otras formas borrosas y arropadas, fueron instalándose como 305 1| aparecer como infelices arruinados. Loiseau, disimuladamente, 306 1| posible para exagerar, con los artificios de su tocado, su naturaleza 307 1| en un terrible combate; artilleros de uniforme oscuro, alineados 308 3| cual sacó un trozo de carne asada. Lo partió en lonchas finas, 309 1| juzgasen armas de combate un asador y un cuchillo de cocina. ~ 310 1| fiambrera donde había dos pollos asados, ya en trozos, y cubiertos 311 1| crispaban por instantes. Loiseau aseguraba que pagaría mil francos 312 1| varias vueltas en torno, asegurando los arneses; todo lo hacía 313 1| inspiraba la moza; la hubieran asesinado, la hubieran arrojado por 314 1| Era un antiguo chalán, asmático y obeso, que padecía constantes 315 1| los grandes trastornos asoladores de la tierra, contra los 316 1| excepto Loiseau, en cuyos ojos asomaba más deseo reprimido que 317 1| posadas. Cuatro botellas asomaban el cuello entre los paquetes. ~ 318 1| Bola de Sebo respondió ásperamente: ~—Nunca me decidiré a eso. ¡ 319 1| sin duda, por eso tenían aspiraciones idénticas. ~Aún estaba el 320 1| verdadero normando rebosante de astucia y jovialidad. ~Tanto como 321 1| de ataque, los amaños y astucias que debieran abrir al enemigo 322 1| silenciosos, no queriendo asumir ninguno la responsabilidad 323 1| entregar a la miserable atada de pies y manos. Pero el 324 3| mujer alcanzó un paquete atado con un bramante, del cual 325 1| quedó en regla el plan de ataque, los amaños y astucias que 326 1| desconocidos heroísmos, ataques mudos, más peligrosos que 327 1| carretera, cuando el coche se atascó en la nieve y estuvieron 328 1| extremar dentro de casa las atenciones, mientras en público se 329 1| lujuriosa. ~Las dos monjitas no atendieron, y es posible que ni se 330 1| conde insistía, razonable y atento, sin dejar de ser “el señor 331 1| sutil y desconocido; una atmósfera extraña e intolerable, como 332 1| ruido, entrecruzamiento de átomos ligeros que parecen llenar 333 1| hombres no hacen más que atracarse de cerdo y de patatas, de 334 1| desvergonzada que ofrecía sus atractivos a cambio de algún dinero; 335 1| casa, mientras que Loiseau atraía con su actividad bulliciosa. ~ 336 1| monjas, un hombre y una mujer atraían todas las miradas. ~El hombre, 337 1| involuntariamente se sentían atraídas hacia la prostituta, cuyas 338 1| fabricante lanzó un suspiro que atrajo todas las miradas; su rostro 339 1| Nacional, que desde dos meses atrás practicaba con gran lujo 340 1| mientras la diligencia atravesaba llanuras interminables y 341 1| soldados franceses acababan de atravesar el Sena buscando el camino 342 1| de cómo ni por donde, y atravesaron al galope la ciudad. Luego, 343 1| permitió alusiones bastante atrevidas —pero decorosamente apuntadas— 344 2| hablaba. Bola de Sebo no se atrevió a levantar los ojos. Se 345 1| detención? ~—Mi voluntad. ~—Me atrevo a recordarle, respetuosamente, 346 1| necesitado tal vez de nuevos atrincheramientos. ~La mujer que iba a su 347 1| broma se dijeran semejantes atrocidades. ~—La verdad es que me siento 348 2| contacto impuro. ~La moza quedó aturdida; pero, sacando fuerzas de 349 1| con flores las torpezas audaces. Pero como el baño de pudor 350 1| estuvo menos correcto, y sus audacias no lastimaron los oídos 351 1| buscando el camino de Port—Audemer por Saint—Sever y Bourg— 352 1| alegremente, a pesar de los malos augurios. Como era muy aceptable 353 3| ya solamente les faltó aullar como los perros al oír un 354 1| abiertos y los brazos en alto, aulló: ~—¡Silencio! ~Todos callaron, 355 1| porque las dificultades aumentaban con el mal tiempo, una voz 356 1| dos horas detenidos. ~Al aumentar el hambre, perturbaba las 357 1| de su reloj. Al oscurecer aumentaron sus aprensiones. Encendieron 358 1| comer tan complacido que aumentó con su alegría la desventura 359 1| A la triste claridad de aurora lívida los viajeros empezaron 360 1| en Crimea, en Italia, en Austria, y al referir azares de 361 1| se negaron a reconocer su autoridad, y eso le contrarió hasta 362 1| en el hospital, faltos de auxilio. Su especialidad fue siempre 363 1| desgranando padrenuestros y avemarías. Una era vieja, con el rostro 364 1| muy tenue, aquella brutal aventura las divertía y esponjaba, 365 2| presentó algo inquieta y avergonzada; cuando se detuvo para saludar 366 3| triunfante, susurró: ~—Se avergüenza y llora. ~Las monjitas reanudaron 367 1| sondearle con habilidad en averiguación de los recursos más convenientes 368 1| miserable! ~Todos quisieron averiguar lo sucedido; pero ella no 369 1| tomar el café cuando les avisó el ordenanza. ~Loiseau se 370 1| parafrasear un edificante axioma “el fin justifica los medios”, 371 1| maltratan a nadie y nos ayudan trabajando como si estuviesen 372 1| tras ellos entre dos de sus ayudantes, a pie, desalentado porque 373 1| hora fija en la plaza del Ayuntamiento y por todas las calles próximas 374 1| en Austria, y al referir azares de la guerra, se mostraba 375 3| barbas. ~Bola de Sebo, en el azoramiento de su triste despertar, 376 1| como una delgada culebra, y azotando bruscamente la grupa de 377 1| cañonazos, son otros tantos azotes horribles que destruyen 378 1| los oficiales de húsares azules que arrastraban con arrogancia 379 4| de aquel viaje, sobre los baches del camino, bajo el cielo 380 1| hubiera un piano podríamos bailar un rigodón. ~Cornudet, que 381 1| dama de tanto fuste. ~Luego bajaba la voz para comunicar apreciaciones 382 1| permanecían inmóviles, bajaban los ojos obstinadamente 383 1| arrebolaba su rostro cuando balbucía: ~—¡Yo hubiera querido veros 384 1| encendida, exasperada, balbuciendo: ~—¡Miserable! ¡Ah miserable! ~ 385 1| viajeros que no comían, balbució: ~—Yo les ofrecería con 386 1| cabeza los tiestos de los balcones. Después fueron alojados, 387 3| aquellas gentes; los dos pollos bañados en su propia gelatina, los 388 1| peinador de casimir con bandas blancas. Se alumbraba con 389 1| apariencia de cansancio, sin bandera, sin disciplina. Todos parecían 390 1| torpezas audaces. Pero como el baño de pudor que defiende a 391 1| su principal. Vendiendo barato un vino malísimo a los taberneros 392 1| lejos del propio país, entre bárbaras y amenazadoras tribus. ~ 393 1| portándose como los antiguos bárbaros. Las mujeres prodigaban 394 1| transparencia. Cuando bebía, sus barbazas —del color de su brebaje 395 1| porque los revolucionarios barbudos monopolizan el patriotismo 396 1| era su doctrina como una barra de acero; su fe no vacilaba 397 1| personas, de sacerdotes barrigudos, vestidos con sus largas 398 1| forastero; y le compró seis barriles de burdeos para la primavera, 399 1| que procuran salvar del barro las botas primorosamente 400 1| Adán, criaturas de Dios? Basta de cumplidos, y a remediarse 401 1| es el amo, el señor! Le bastaría decir: “Esta quiero”, y 402 1| envuelto en una espléndida bata, recogida tal vez en la 403 1| ofensiva por Dieppe, la batalla probablemente se desarrollaría 404 1| más peligrosos que las batallas campales y sin estruendo 405 1| victorioso, desplegando sus batallones, que hacían resonar en el 406 1| Compañías de francotiradores, bautizados con epítetos heroicos: Los 407 1| aparatoso, se decidió a beber unas gotas, y al devolver 408 1| su transparencia. Cuando bebía, sus barbazas —del color 409 1| ingeniosas y discretas. Se había bebido mucho, y los ojos encandilados 410 1| una hermana de la Caridad belicosa y entusiasta, sólo nacida 411 1| gozó, dándole fruto de bendición, a una señora de Breville, 412 1| Se miraban los tres con benevolencia y agrado; aun cuando su 413 3| oremus; de cuando en cuando besaban una medallita, se persignaban 414 1| revolucionario, quien, después de besarla para despedirse afectuosamente, 415 3| limpias, comenzó a jugar al bésigue con su mujer. ~Las monjitas, 416 1| y correosa compañera, la besó y le dijo al oído: ~—¿Me 417 1| pequeña, húmeda, palpitante de besos, con unos dientecitos apretados, 418 1| hombre, dirigiéndose a las bestias, a intervalos razonable 419 1| seiscientos mil francos, una bicoca de que podía disponer en 420 1| Croisset, Dieppedalle o Biessart, los marineros y los pescadores 421 1| largas y tiesas las guías del bigote —que disminuían indefinidamente 422 1| peinador de casimir con bandas blancas. Se alumbraba con una palmatoria 423 1| espesa cortina de copos blancos se desplegaba continuamente, 424 1| los inmóviles viajeros, blanqueados ya por la nieve, y les dijo: ~—¿ 425 1| de árboles cubiertos de blanquísima escarcha, ya una choza con 426 1| a intervalos razonable o blasfemadora. Un ligero rumor de cascabeles 427 1| los exploradores polares, bloqueados por el hielo, cuando ven 428 1| cualquiera. ~Prepararon el bloqueo, lo que tenía que decir 429 1| recubierta de gelatina. Le dio un bocado, y comenzó a comer tan complacido 430 1| francés todo el vino de sus bodegas, de manera que le debía 431 1| caminos de Darnetal y de Boisguillaume. Las vanguardias de los 432 1| al meter las manos en los bolsillos del pantalón. ~El coche 433 1| transmitírsela con fingido amor a Bonaparte, quien se libró milagrosamente 434 1| no pensaba como él; era bonapartista, y su indignación arrebolaba 435 1| Sería usted lo bastante bondadoso para comunicarnos la causa 436 1| señora de Loiseau, menuda, bonita, envuelta en su abrigo de 437 1| después de restregar el borde con una servilleta. Cornudet, 438 1| enseguida, otras formas borrosas y arropadas, fueron instalándose 439 1| cuando en cuando alguien bostezaba; otro le seguía inmediatamente, 440 1| procuran salvar del barro las botas primorosamente charoladas. ~ 441 1| Audemer por Saint—Sever y Bourg—Achard, y su general iba 442 3| un paquete atado con un bramante, del cual sacó un trozo 443 1| desquite, a pesar de su bravura legendaria. ~Una calma profunda, 444 1| barbazas —del color de su brebaje predilecto— se estremecían 445 1| Las posesiones de los Brevilles producían —al decir de las 446 1| jovialidad. ~Tanto como sus bribonadas, se comentaban también sus 447 1| reuniones fueron las más brillantes y encopetadas, las únicas 448 2| claro sol de invierno hacía brillar la nieve deslumbradora. ~ 449 1| la señora Carré-Lamadon brillaron; sus mejillas palidecieron, 450 1| alborotado, se levantó a brindar. ~—¡Por nuestro rescate! ~ 451 3| de callarse, amenizó el bromazo añadiendo a la música su 452 1| mismos soldados, gentes del bronce, muchos de ellos valientes, 453 1| volvía a producirse con una brusca sacudida, acompañado por 454 1| delgada culebra, y azotando bruscamente la grupa de algún caballo, 455 1| escritas. ~Luego dijo, en tono brusco: ~—Está bien. ~Y se retiró. ~ 456 1| sociedad es muy tenue, aquella brutal aventura las divertía y 457 1| se pone a merced de una brutalidad inconsciente y feroz. Un 458 1| cometido ninguna de las brutalidades que les atribuían y afirmaban 459 1| oyentes. La idea, expresada brutalmente por su mujer, persistía 460 1| tierra, dijo al oficial: ~—Buenas noches, caballero. ~El prusiano, 461 1| sus ambiciones políticas. Buenazo, inofensivo y servicial, 462 1| ahogados, junto a los de sus bueyes y las vigas de sus viviendas, 463 1| pálidos reflejos de las bujías. ~El champaña suele producir 464 1| atraía con su actividad bulliciosa. ~Junto a ellos iban sentados 465 1| cuál más comunicativo y bullicioso; rebosaba en sus almas un 466 1| acababan de atravesar el Sena buscando el camino de Port—Audemer 467 1| de la posada, salieron a buscarle y se hallaron de pronto 468 1| caballos y sin mayoral. En vano buscaron a éste por los desvanes 469 1| inclinó varias veces como si buscase alguna cosa debajo de sus 470 1| escudándose para ello en la caballerosidad francesa— que no podía juzgarse 471 1| bruscamente la grupa de algún caballo, que se agarraba entonces 472 1| satisfecho con su mano flaca su cabellera sucia, cruzando vellones 473 1| observatorio, hizo unas cabriolas y, al meterse de nuevo en 474 1| polluelos cuando aprenden a cacarear. ~No quiso retirarse cuando 475 3| matrimonios. Venían metidas en un cacharro de los que tienen para pomo 476 1| frecuencia sacaban del agua el cadáver de algún alemán, abotagado, 477 1| desbordado que arrastra los cadáveres de los campesinos ahogados, 478 1| en el bolsillo la pesada cadena de oro de su reloj. Al oscurecer 479 1| con la nieve que sin cesar caía; se cerraron sus ojos, y 480 1| andaban sólo por costumbre y caían muertos de fatiga en cuanto 481 1| hundían en la nieve, la caja entera crujía con sordos 482 1| estremecimiento doloroso como un calambre, accedió. Entonces el marido, 483 1| de aquella vieja le hacía calcular el provecho que reportarían 484 1| su mujer era el orden, el cálculo aritmético de los negocios 485 1| dijo que no entraba en sus cálculos pactar con los enemigos. 486 1| con estremecimientos de caldera en ebullición. El señor 487 1| palabras: ~—Al fin y al cabo, caliente el estómago y distrae un 488 1| armas corteses”, que así calificaba el mismo su política. La 489 1| noble y cariñosa. Las monjas callaban, con los ojos bajos. ~Cuando 490 3| el demócrata, en vez de callarse, amenizó el bromazo añadiendo 491 1| Más prudente fuera que te callases. ~Pero ella, sin hacer caso, 492 1| vez pared por medio? ~Y calló. Ese pudor patriótico de 493 1| intervino, esforzándose por calmar a la moza exasperada. Lo 494 1| sus rodillas para que se calmase o se durmiese, y las campesinas, 495 1| protesta, pero al punto se calmó: para la señora era un martirio 496 1| entrado primero llevaban caloríferos de cobre con un carbón químico, 497 1| su puerta y la seguía en calzoncillos. ~Hablaron, y después Bola 498 1| al meterse de nuevo en la cama, despertó a su antigua y 499 1| amortiguado por la paja de sus camas, y se oía una voz de hombre, 500 1| charlaron a media voz; cambiaban impresiones acerca del buen