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| Guy de Maupassant Bola de sebo IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
501 1| peligrosos que las batallas campales y sin estruendo glorioso. ~ 502 1| campanuda, proyectaban planes de campaña y pretendían ser los únicos 503 1| galones, que hablaban con voz campanuda, proyectaban planes de campaña 504 1| injusticias. ~Cornudet dijo campanudamente: ~—La guerra es una salvajada 505 1| calmase o se durmiese, y las campesinas, cuyos maridos y cuyos hijos 506 1| tal vez en la residencia campestre de algún ricacho de gustos 507 1| martirio. Y al descubrir la campiña les pareció tan horrorosamente 508 1| resplandeciente blancura del campo, donde aparecía, ya una 509 1| dijo: ~—Contéstele a ese canalla, sucio y repugnante, que 510 1| los náufragos de la vieja canción, comerse al más gordo. Esta 511 1| un dios, al compás de los cañonazos, son otros tantos azotes 512 1| arrebolada entre dos patillas canosas. ~Alta, robusta, decidida, 513 2| hace bien: toca el piano, canta, dibuja, pinta... Una maravilla. ~ 514 4| los compases del odioso cántico.~ Y la moza 515 1| Ese pudor patriótico de cantinera que no permite libertades 516 3| broma pesada, comenzó a canturrear La Marsellesa. ~En todos 517 4| una obstinación rabiosa el canturreo vengativo y monótono, obligando 518 1| ninguno de los viajeros fue capaza de sentir agigantaba, sin 519 1| escarcha, ya una choza con una caperuza de nieve. ~A la triste claridad 520 1| contrario al Imperio, y capitaneaba un grupo de oposición tolerante, 521 1| aspecto de facinerosos, capitaneados por antiguos almacenistas 522 1| heroísmo de los famosos capitanes; pero el sentido práctico 523 1| conforme a la cual iban a Capua las matronas romanas para 524 1| manzanita colorada, como un capullo de amapola en el momento 525 1| del apuro a todos: ~—¡Eh! ¡Caracoles! Hay que amoldarse a las 526 1| Loiseau no pudo contenerse: ~—¡Caramba! Convido a champaña para 527 3| Sucesos” en una de sus caras. ~Las monjitas comieron 528 1| repuso con rapidez, soltó la carcajada y exclamó: ~—Están verdes; 529 1| con el rostro descarnado, carcomido por la viruela, como si 530 1| las guías de sus bigotes—, cargados de armas, de abrigos y de 531 1| ir a tomar posesión del cargo, las ordenanzas de la Prefectura, 532 1| Sebo una piedad noble y cariñosa. Las monjas callaban, con 533 1| angustioso. ~Con palabras cariñosas y humildes, Bola de Sebo 534 1| cumplidos, y a remediarse caritativamente. Acaso no encontremos ni 535 1| pero el asunto tomaba ya un cariz alarmante cuando el conde 536 1| el señor y la señora de Carré—Lamadón padecieron el suplicio 537 3| parecían haberse lanzado a una carrera de oremus; de cuando en 538 1| palabra. ~En el suelo del carruaje había una buena porción 539 3| Loiseau, recogiendo las cartas, dijo: ~—Hay gazuza. ~Y 540 1| orejas y las tres señoras casadas padecieron la humillación 541 1| blasfemadora. Un ligero rumor de cascabeles anunciaba el manejo de los 542 3| dejando caer en el suelo el cascarón y las partículas de yema 543 1| cuales aparecía el brillante casco de algún dragón, tardo en 544 1| rebosando en su peinador de casimir con bandas blancas. Se alumbraba 545 1| dignos, como vástagos de una casta elegida, el señor Carré-Lamadon 546 1| odiados, que sacrificaron su castidad a la venganza o a la sublime 547 1| matadero, no es punible, no se castiga; se dan condecoraciones 548 1| la cabeza apara evitar el castigo de un puño cerrado y certero. ~ 549 1| tropezaba en incertidumbres casuísticas; era su doctrina como una 550 1| desesperación que producen los cataclismos, los grandes trastornos 551 1| negra se presentó por Santa Catalina, en tanto que otras dos 552 1| Totes, por fin. Después de catorce horas de viaje, la diligencia 553 3| mejillas. Una tras otra, cayeron lentamente, como las gotas 554 1| anterior los oficiales de cazadores franceses que frecuentaban 555 1| frutas, dulces, pepinillos y cebollitas en vinagre. ~Imposible devorar 556 1| al oficial prusiano que cedía para no perjudicar a tan 557 2| compañeros, arrepentida por haber cedido a sus peticiones y manchada 558 1| todos, y hasta las monjitas, cediendo a la general alegría, humedecían 559 3| burdeos. Pero sus furores cedieron de pronto, como una cuerda 560 1| Chist! —y arqueaba mucho las cejas para imponer atención. ~ 561 1| Convido a champaña para celebrarlo. ~Y se le amargaron a la 562 1| torno de la sopera humeante. Cenaron bien y alegremente, a pesar 563 1| de la vaina de un sable cencerreando contra las losas. Al punto 564 1| fusilando a veces a sus propios centinelas y aprestándose al combate 565 1| arboledas próximas, poniendo cepos en todos los caminos; y 566 1| almacenistas de paños o de cereales, convertidos en jefes gracias 567 1| enterneció y quiso asistir a la ceremonia. ~Ya libres de su presencia, 568 1| sin descanso; se abrían y cerraban las bocas hambrientas y 569 1| evitar el castigo de un puño cerrado y certero. ~En el camino 570 1| alternativamente al agujero de la cerradura para descubrir lo que llamaba “ 571 1| chocar en las piedras. ~Se cerró de golpe la puerta. Cesó 572 1| castigo de un puño cerrado y certero. ~En el camino aparecieron 573 1| prusiano. ~—¿Es cierto? ~—¡Certísimo! Pudiera jurarlo. ~El conde 574 1| movimientos de una bestia; cesaba de pronto, y volvía a producirse 575 1| cerró de golpe la puerta. Cesó todo ruido. Los burgueses, 576 1| arrastraban con arrogancia sus chafarotes por las aceras no demostraban 577 1| posadero. Era un antiguo chalán, asmático y obeso, que padecía 578 1| mientras los preparaban, charlaron a media voz; cambiaban impresiones 579 1| las botas primorosamente charoladas. ~Se inclinó al pasar junto 580 1| recio. ~Las voces del mando, chilladas guturalmente, repercutían 581 1| graves y profundos a los chillidos roncos y destemplados, que 582 1| con los pies encima de la chimenea, fumando en una larga pipa 583 1| condesa. La conversación chisporroteaba, graciosa, vivaracha, jovial. ~ 584 1| y los ojos encandilados chisporroteaban. El conde, que hasta en 585 1| Los habitantes pagaban sin chistar: eran ricos. Pero cuanto 586 1| seco de las herraduras al chocar en las piedras. ~Se cerró 587 1| algún ricacho de gustos chocarreros. No se levantó, ni saludó, 588 1| blanquísima escarcha, ya una choza con una caperuza de nieve. ~ 589 1| consideración como el personaje que chupaba en ella —una pipa que parecía 590 1| El Havre para asistir a cientos de soldados variolosos. 591 | ciertos 592 1| pretendían ser los únicos cimientos, en el único sostén de la 593 1| comparecer. ~Pero a los cinco minutos la moza reapareció, 594 3| rosario pendiente de su cintura, hicieron la señal de la 595 1| violentando también las cisuras de la boca. ~En francés— 596 1| abrillantaron: ~—¡Magnífico, ciudadana! ~El señor Carré-Lamadon 597 1| debieran abrir al enemigo la ciudadela viviente. ~Cornudet no entraba 598 1| tratar con él de asuntos civiles. ~Mientras los mandos aguardaban 599 1| tuvo límites. Se alzó un clamor de protesta contra semejante 600 1| caso, Lucrecia y Sextus, Cleopatra, esclavizando con los placeres 601 1| el patriotismo como los clérigos monopolizan la religión. 602 1| llevaban caloríferos de cobre con un carbón químico, y 603 1| con ella. Sí, señora, el cochero de la Prefectura. Lo sé 604 1| arrebaña todo; hasta los cocheros tienen que ver con ella. 605 1| establecimiento de un alquilador de coches; y se fijó la salida para 606 1| sensualidad propia de un cocinero goloso que prepara una cena 607 1| francés, falto de víveres, cogiera cuanto encontrara. ~Era 608 1| como levantaron la voz, cogió al vuelo algunas palabras. 609 1| gobernador de provincia. ~Colega del señor Carré-Lamadon 610 3| picadillo, estaba cruzada por collares de fina manteca y otras 611 1| bebía, sus barbazas —del color de su brebaje predilecto— 612 1| rostro era como una manzanita colorada, como un capullo de amapola 613 1| volvieron sus mejillas a colorearse y dijo, sonriente, que se 614 1| Gobierno, al cual había combatido siempre “con armas corteses”, 615 1| como sus bribonadas, se comentaban también sus agudezas, no 616 1| reinó de nuevo entre los comerciantes de la región. Algunos tenían 617 1| negociar sus vinos en todos los comercios. El conde y el industrial 618 1| ala de pollo y se puso a comerla, con mucha pulcritud, sobre 619 1| náufragos de la vieja canción, comerse al más gordo. Esta broma, 620 1| de que la moza irascible cometiera una indiscreción, y cada 621 1| sintiendo una irresistible comezón de rendir a la Iglesia un 622 1| Loiseau se agregó a la comisión; intentaron arrastrar a 623 1| producto de su ingenio de comisionista. Ponía de pronto la cara 624 1| provisiones y supuse más cómodo mantener a unos cuantos 625 1| sentimientos delicados, compadecían a los franceses y manifestaban 626 1| ligera de los infantes. ~ Compañías de francotiradores, bautizados 627 1| Ruán precisamente, había comparado a una lluvia de algodón, 628 1| pesebres; el mayoral no comparecía. Se entretuvieron dando 629 2| faltaba Bola de Sebo, y al fin compareció. ~Se presentó algo inquieta 630 1| casas un oficial prusiano compartía la mesa de una familia. 631 4| crispaciones con la medida y los compases del odioso cántico.~ 632 1| su rostro estaba pálido, compitiendo en blancura con la nieve 633 1| importancia pudo tener su complacencia, para una moza como Bola 634 1| rebosante, de tal modo complacía su frescura, que muchos 635 1| sonreía, con una sonrisa complaciente y protectora de apóstol; 636 1| entraba en la discusión, completamente ajeno al asunto. ~Estaban 637 1| nobles personas; Loiseau completó la invitación a su manera, 638 1| porque todos temían las complicaciones que pudieran sobrevenir. 639 1| argumentación de su improvisada cómplice, la condujo a parafrasear 640 1| recia, le dijo: ~—¿No lo comprende?... ¿Cuándo hay prusianos 641 1| de sus esfuerzos, no pudo comprender lo que decían; pero, al 642 1| Loiseau insistía: ~—Y ahora comprenderán ustedes que no le divierta 643 1| idea de un derroche, y no comprendía que ni en broma se dijeran 644 1| están verdes. ~Como no le comprendían, explicó los “misterios 645 1| los demás, se agruparon, comprendiendo que tenían algo que decirse, 646 1| una señal que los demás comprendieron. ~Callaron, y la sorpresa 647 1| guasas del forastero; y le compró seis barriles de burdeos 648 1| comunicar apreciaciones comprometidas; y su marido, interrumpiéndola 649 1| señora y el señor Loiseau, de común acuerdo, hacían trampas. ~ 650 1| Luego bajaba la voz para comunicar apreciaciones comprometidas; 651 1| bastante bondadoso para comunicarnos la causa de tan imprevista 652 2| infección purulenta que pudiera comunicárseles. ~Fueron acomodándose ya 653 1| Se mostraban a cuál más comunicativo y bullicioso; rebosaba en 654 1| mandato divino; y, en su concepto, nada podía desagradar al 655 1| jamás, y no enturbiaba su conciencia ningún escrúpulo. Le parecía 656 1| punible, no se castiga; se dan condecoraciones al que destruye más. ¿No 657 1| es punible, y el juez lo condena; pero si degüellan a nuestros 658 1| objeto que hacerse valer sus condescendencias cerca del Gobierno, al cual 659 3| a los hombres encanta, ~conduce nuestros brazos vengadores; ~ 660 1| alojamientos. ¿ A qué hubiera conducido herir a los poderosos, de 661 1| Orleáns; el otro solamente confiaba en un redentor ignorado, 662 1| le dejó su padre, antiguo confitero, y aguardaba con impaciencia 663 1| Burdeos, se presentó un conflicto. Sólo había un vaso, el 664 2| hablaba con el conde, y confundidas con el estrepitoso crujir 665 1| de agua. Loiseau se quedó confundido; pero se repuso con rapidez, 666 1| espíritu, hermanándolas, confundiéndolas en una, sus dos grandes 667 3| era su desconsuelo, que su congoja no le permitió hablar. ~ 668 | conmigo 669 1| permite rechazar a uno? ¡Si la conoceremos! En Ruán lo arrebaña todo; 670 1| miradas. ~El hombre, muy conocido en todas partes, era Cornudet, 671 1| mujeres que han detenido a los conquistadores ofreciendo sus encantos 672 1| las energías infecundas, consagradas a preparar y sostener las 673 1| champaña suele producir tales consecuencias, y según dicen, da un sueño 674 1| Durante muchos días consecutivos pasaron por la ciudad restos 675 1| carretera; pero no pudieron conseguir ni un pedazo de pan, absolutamente 676 1| liberalidad muchas veces por usted consentida? ~La moza callaba. ~El conde 677 1| que hasta en sus abandonos conservaba su respetable apariencia, 678 1| agrupados por sus instintos conservadores en oposición a las ideas 679 1| motivo de su detención. ¿Los conservarían como rehenes? ¿Por qué? ¿ 680 1| encopetadas, las únicas donde se conservaron tradiciones de rancia etiqueta, 681 1| los demócratas casi tanta consideración como el personaje que chupaba 682 1| con la hija de un humilde consignatario de Nantes fue incomprensible, 683 1| a la moza exasperada. Lo consiguió a duras penas y proclamó, 684 1| el general en jefe, donde constaban los nombres de todos los 685 1| asmático y obeso, que padecía constantes ahogos, con resoplidos, 686 1| joven que su marido, era el consuelo de los militares distinguidos, 687 1| cabeza primorosa y febril, consumida por la fe devoradora de 688 2| mujer para alejarla de un contacto impuro. ~La moza quedó aturdida; 689 1| inocular una horrible y contagiosa podredumbre para transmitírsela 690 1| en su abrigo de pieles, contemplaba con ojos lastimosos el lamentable 691 1| faldas. Vacilaba un momento, contemplando a sus compañeros de viaje; 692 1| botella, de hacer espuma, de contemplarla, inclinando el vaso, y de 693 4| un sollozo, que no podía contener, se mezclaba con las notas 694 3| de liebre, indicando su contenido: un suculento pastelón de 695 1| cualquiera de nosotras; pero se contenta, para no abusar de nadie, 696 1| hablar. Después dijo: ~—Contéstele a ese canalla, sucio y repugnante, 697 1| Han subido ya todos? ~Otra contesto desde dentro: ~—Sí; no falta 698 1| aristócrata, de gallardo continente, hacía lo posible para exagerar, 699 1| Nantes fue incomprensible, y continuaba pareciendo misterioso. Pero 700 1| un vinatero, hizo fortuna continuando por su cuenta el negocio 701 1| intención que lo inspire. ~Y continuaron así, discurriendo acerca 702 1| otros referían, la moza contó, emocionada y humilde, los 703 1| de Sebo se exaltó, y le contradijo; no, no pensaba como él; 704 1| provincial. Se mantuvo siempre contrario al Imperio, y capitaneaba 705 1| reconocer su autoridad, y eso le contrarió hasta el punto de renunciar 706 1| produciéndoles abundante saliva y contrayendo sus mandíbulas dolorosamente. 707 1| Cada frase de la monja contribuía poderosamente a vencer la 708 1| lo cierto es que la monja contribuyó al triunfo de los aliados 709 1| prójimo. Era un argumento contundente. La condesa lo comprendió, 710 1| muy a su gusto, queriendo convencer a su esposa para que se 711 1| y propuso: ~—Tratemos de convencerla. ~Se unieron a las damas. 712 1| ánimos de los vencidos y la conveniencia del negocio reinó de nuevo 713 1| averiguación de los recursos más convenientes para vencer la obstinada 714 1| languidecer horriblemente las conversaciones, imponiendo, al fin, un 715 1| de paños o de cereales, convertidos en jefes gracias a su dinero — 716 1| contenerse: ~—¡Caramba! Convido a champaña para celebrarlo. ~ 717 1| la presencia de la moza, convirtiéndose casi en intimidad. Se creían 718 1| los arneses, cuyo rumor se convirtió bien pronto en un tintineo 719 1| cuales tuvieron suficiente coraje para no descubrirse, aun 720 1| vez retrocedieron con el corazón oprimido y el alma helada. ~ 721 1| indignado por la recíproca y cordial condescendencia establecida 722 1| los veía pasar, veía sus corpachones de cerdo y sus puntiagudos 723 1| despertó a su antigua y correosa compañera, la besó y le 724 1| monjas, que sin cesar hacían correr entre sus dedos las cuentas 725 1| cada uno y las maniobras correspondientes, quedó en regla el plan 726 1| industrias. ~Los caballeros corrían en busca de provisiones 727 1| Carré-Lamadon y Loiseau corrieron las suyas hasta los pies 728 1| uniforme ajustado como un corsé, ladeada la gorra de plato, 729 1| delante y las seguían a corta distancia los tres caballeros. ~ 730 1| pantalones, y con la punta de un cortaplumas pingó una pata de pollo, 731 1| trabajos que debían hacer: cortar leña, encender lumbre, moler 732 1| detención. El conde, siempre cortés, dijo que no podía exigírsele 733 1| vencer la resistencia de la cortesana. Luego, apartándose del 734 1| Cornudet, apagó su pipa y, cortésmente se acercó a la mesa. ~Bola 735 1| inmóviles y rígidos. ~Una espesa cortina de copos blancos se desplegaba 736 1| lentamente, lentamente, a paso corto. Las ruedas se hundían en 737 1| maldiciéndolos y odiándolos porque le costaba dinero mantenerlos, y también 738 1| patatas y de cerdo. Y no crea usted que son pulcros. ¡ 739 1| soldados llevaban las barbas crecidas y sucias, los uniformes 740 1| horribles que destruyen toda creencia en la eterna justicia, toda 741 1| de Ruán: ~—Al principio creí que me sería fácil permanecer 742 1| Ah! Esos no son dañinos; creo que no son prusiano; vienen 743 1| la mesa, y mientras las criadas hacían los preparativos, 744 1| hombres, hijos de Adán, criaturas de Dios? Basta de cumplidos, 745 1| grandón, acariciaba a una criaturita de pecho que lloraba, y 746 1| asistir al soldado; estuvo en Crimea, en Italia, en Austria, 747 1| habían cometido excesos criminales para humanos ojos y apetecidos 748 1| rostros palidecían y se crispaban por instantes. Loiseau aseguraba 749 4| irascibles oyentes a rimar sus crispaciones con la medida y los compases 750 3| plácidamente. Al principio la crispó un arranque tumultuoso de 751 1| el curso del río, hacia Croisset, Dieppedalle o Biessart, 752 1| Detalló las miserias de tan cruel enfermedad, lamentándose 753 1| la nieve, la caja entera crujía con sordos rechinamientos; 754 3| hicieron la señal de la cruz, y de pronto sus labios, 755 3| hecha picadillo, estaba cruzada por collares de fina manteca 756 1| flaca su cabellera sucia, cruzando vellones de humo blanco 757 1| habló más del asunto. Se cruzaron algunas acritudes con motivos 758 3| asiento frontero, se reclinó, cruzó los brazos, y sonriente, 759 1| llevado por un mozo de cuadra, de cuando en cuando aparecía 760 1| éste por los desvanes y las cuadras. No encontrándole dentro 761 1| juicio de algunos— ciertas cualidades muy estimadas. ~En cuanto 762 | cuantos 763 1| en casa, se retiró a su cuarto, sin comparecer ni a la 764 1| por una ventanilla con su cubierto, su vaso de plata y su cesta 765 1| abrillantada y temblorosa; cubría la tierra, sumergiéndolo 766 1| conversación; de tal modo se cubrían con flores las torpezas 767 1| ostensible o disimuladamente, cubriendo con la mano las fauces ansiosas, 768 1| parecen llenar el espacio, cubrir el mundo. ~El hombre reapareció, 769 1| abotagado, muerto de una cuchillada, o de un garrotazo, con 770 1| de combate un asador y un cuchillo de cocina. ~La vida se paralizó, 771 1| correr entre sus dedos las cuentas de los rosarios, desgranando 772 3| cedieron de pronto, como una cuerda tirante que se rompe, y 773 1| vanguardias de los tres cuerpos se reunieron a una hora 774 1| industrial discurrían acerca de cuestiones políticas y profetizaban 775 1| bien pudiera salir de la cueva o del desván; un ronquido 776 1| Puso a los otros dos en cuidado semejante ocurrencia. ~—¿ 777 1| ello apetitoso y envuelto cuidadosamente: pasteles, queso, frutas, 778 1| desarrollándose como una delgada culebra, y azotando bruscamente 779 1| espuma, primorosamente “culotada”, tan negra como los dientes 780 1| ligeros copos que un viajero culto, natural de Ruán precisamente, 781 1| criaturas de Dios? Basta de cumplidos, y a remediarse caritativamente. 782 2| algunas de sus palabras: “...Cupón... Vencimiento... Prima... 783 1| precavido industrial, se había curado en salud, enviando a Inglaterra 784 1| viajeros empezaron a mirarse curiosamente. ~Ocupando los mejores asientos 785 1| preparativos, los viajeros curioseaban las habitaciones que les 786 1| Pregúnteselo. Yo no soy curioso. Me prohíben enganchar y 787 3| piedra; y rebotaban en la curva oscilante de su pecho. Mirando 788 1| brillante, perfumada, con una curvatura favorable a la mano, de 789 1| ni menos. ~—Pero ¿le ha dado esa orden el mismo comandante? ~— 790 1| punible, no se castiga; se dan condecoraciones al que destruye 791 1| gloriosa de la familia, gozó, dándole fruto de bendición, a una 792 1| respondió: ~—¡Ah! Esos no son dañinos; creo que no son prusiano; 793 1| Vengarse de uno que nos hizo daños es punible, y el juez lo 794 1| gandules, como vosotros, ¡daría gusto vivir! ¡Pobre Francia! ~ 795 1| llegaban por los caminos de Darnetal y de Boisguillaume. Las 796 1| sucesos que, a la verdad, no deben importarle mucho. ~La conversación, 797 1| ya es otra cosa. Pero ¿no deberíamos antes ahorcar a todos los 798 1| bodegas, de manera que le debía el Estado una suma de importancia, 799 1| cosas que de puro sabidas debieron tener olvidadas. ~Por fin, 800 1| ser hombre para vengarme! Débil mujer, con lagrimas en los 801 1| libertades frente al enemigo debió de reanimar la desfallecida 802 1| canosas. ~Alta, robusta, decidida, con mucha entereza en la 803 1| a su esposa para que se decidiera a imitarle. Se resistía 804 1| Loiseau, menos aparatoso, se decidió a beber unas gotas, y al 805 1| esperaban con inquietud. ¿Qué decidiría? ~Al presentarse Follenvie, 806 1| comprendiendo que tenían algo que decirse, algo que acordar. Se le 807 1| discurriendo acerca de las decisiones recónditas que atribuían 808 1| así todos, pero ninguno declaraba su opinión. ~ ~Al mediodía, 809 1| Ya está? ~—Sí. ~Por decoro no preguntó más; hizo una 810 1| bastante atrevidas —pero decorosamente apuntadas— que hicieron 811 1| una mueca de satisfacción dedicada a sus acompañantes, que 812 1| rasgos ejemplares pudiera deducirse que la misión de la mujer 813 1| Y la temeridad no es un defecto de los actuales burgueses 814 1| obligación cuando sirve para defender la patria. ~La vieja murmuró: ~— 815 1| La vieja murmuró: ~—Sí, defenderse ya es otra cosa. Pero ¿no 816 1| y después Bola de Sebo defendía enérgicamente la entrada 817 1| servicial, había organizado la defensa con un ardor incomparable, 818 1| aquellos tiempos de heroicas defensas, que glorificaron y dieron 819 3| combate por tus fieles defensores. ~ ~ 820 1| manifestase cada cual poco deferente con el soldado extranjero. 821 1| como el baño de pudor que defiende a las damas distinguidas 822 1| que acuchilla a los que se defienden, hace a los demás prisioneros, 823 1| juez lo condena; pero si degüellan a nuestros hijos, como reses 824 1| establecido, cada vez que deja de existir la seguridad 825 1| de qué país; y todos han dejado en su pueblo un hogar, una 826 3| Mondó uno de los huevos, dejando caer en el suelo el cascarón 827 1| Cornudet rompió un vaso, al dejarlo, violentamente sobre la 828 1| se quedara con la moza y dejase a los otros proseguir tranquilamente 829 1| desarrollándose como una delgada culebra, y azotando bruscamente 830 1| permite rechazar a uno?” La delicada señora Carré-Lamadon imaginaba 831 1| se mostraron afectuosas y delicadas. Principalmente la condesa 832 1| fatal. ~Y todo se decía con delicadeza y moderación, ofreciéndose 833 1| o por tener sentimientos delicados, compadecían a los franceses 834 1| lustre de su alcurnia. Estuvo deliciosa. En cambio, la señora Loiseau, 835 1| pipa, que gozaba entre los demócratas casi tanta consideración 836 1| chafarotes por las aceras no demostraban a los humildes ciudadanos 837 1| Se les agradecían esas demostraciones de aprecio, pensando, además, 838 1| menor violencia, ¡hoy hace dengues, la muy zorra! En mi opinión, 839 1| abiertas y cuyos ojos turbios denotaban sorpresa y espanto. Junto 840 1| oscuridad era cada vez más densa, y el frío, punzante, penetraba 841 1| lunes, a eso de las tres, densos nubarrones empujados por 842 1| provincial representaba en el departamento al partido orleanista. Su 843 1| los poderosos, de quiénes dependían? Fuera más temerario que 844 1| de Grand Port. ~Antiguo dependiente de un vinatero, hizo fortuna 845 1| aquellas bromas de gusto deplorable, divertían a los que las 846 1| bajos, se pusieron a comer deprisa, después de pronunciar a 847 1| en la espuma del jarro; depuse de cada sorbo acariciaba 848 1| por abajo, y vuelve a la derecha y vuelve a la izquierda. ¡ 849 1| de vidas y haciendas por derecho de conquista. Los habitantes, 850 1| vida en aquel trance, a derramar tesoros entre las manos 851 1| arreos que hasta entonces derramaron el terror sobre las carreteras 852 1| Todos parecían abrumados y derrengados, incapaces de concebir una 853 1| un militar insolente. Se derretían la sesera inventando embustes 854 1| los cafés populares. Había derrochado en francachelas una regular 855 1| martirio la sola idea de un derroche, y no comprendía que ni 856 1| ciudad restos del ejercito derrotado. Más que tropas regulares, 857 1| pasillo”. Entonces rieron desaforadamente; parecían locos de júbilo. 858 1| patria en situaciones tan desagradables; y de un modo semejante, 859 1| su concepto, nada podía desagradar al Señor cuando las intenciones 860 1| de sus ayudantes, a pie, desalentado porque no podía intentar 861 1| media palabra, hizo un gesto desapacible. Parecía sumergido en pensamientos 862 1| una puerta oscura, para desaparecer inmediatamente por otra. 863 1| tres leguas a la redonda, desaparecieron de repente. ~Los últimos 864 1| sentidos, arrollándose y desarrollándose como una delgada culebra, 865 1| batalla probablemente se desarrollaría en Totes. Puso a los otros 866 1| del camino, que parecía desarrollarse bajo los reflejos temblorosos. ~ 867 1| enloquecido por el terrible desastre de un pueblo acostumbrado 868 1| en cuya fortuna tantos desastres no lograban hacer mella. 869 1| retiraron. ~La tarde fue desastrosa: no sabían cómo explicar 870 1| torno de la diligencia. ~Desayunaron silenciosos, indiferentes 871 1| todo el vecindario; un río desbordado que arrastra los cadáveres 872 1| viaje. Pero los caballos descansaban en los pesebres; el mayoral 873 1| mandíbulas trabajaban sin descanso; se abrían y cerraban las 874 1| empujados por un viento norte descargaron una tremenda nevada que 875 1| era vieja, con el rostro descarnado, carcomido por la viruela, 876 1| fueron pronunciadas con tal descaro, que la hicieron levantar 877 1| Follenvie sólo pensaba en sus descartes, ajeno a cuanto le decían 878 1| condesa Hubert de Breville, descendientes de uno de los más nobles 879 1| Sebo, en pie, al principio descolorida, luego arrebatada, sintió 880 1| cuyo rostro desencarnado y descolorido era la imagen de las devastaciones 881 1| presencia me alteró; me descompuse y lloré de vergüenza todo 882 3| los viajeros. Nerviosos, desconcertados, intranquilos, se removían, 883 1| porque los campesinos, desconfiados y ladinos, ocultaban sus 884 1| el ambiente; algo sutil y desconocido; una atmósfera extraña e 885 1| y legítimas represalias, desconocidos heroísmos, ataques mudos, 886 3| labios; pero tanto era su desconsuelo, que su congoja no le permitió 887 1| Tenía una manera especial de descorchar la botella, de hacer espuma, 888 1| muchas indagaciones, lo descubrieron sentado tranquilamente, 889 1| suficiente coraje para no descubrirse, aun cuando Loiseau echase 890 1| nosotros. Hay gentes que no descuidan jamás ningún detalle. ~Bola 891 1| Cornudet, impasible, sonreía desdeñosamente; pero el asunto tomaba ya 892 1| intereses con alardes fatuos y desdeñosos, ofensivos para los pobres. 893 1| que no podía juzgarse un desdoro extremar dentro de casa 894 1| frescura, que muchos la deseaban porque les parecía su carne 895 1| conde tomó la palabra: ~—Deseamos continuar nuestro viaje, 896 1| victoriosos! ~Luego dijo: ~—¿Qué desean ustedes? ~El conde tomó 897 1| incertidumbre, hicieron al fin desear que llegase, de una vez, 898 1| María Rataplán, cuyo rostro desencarnado y descolorido era la imagen 899 3| la condesa. ~Y comenzó a desenvolver las provisiones preparadas 900 1| sus viviendas, sentían la desesperación que producen los cataclismos, 901 1| ejemplar de la soberbia desfachatez acostumbrada entre los militares 902 1| cuentas de los rosarios, desgranando padrenuestros y avemarías. 903 1| los jirones de un ejercito deshecho y enloquecido por el terrible 904 1| objeto aclarar algún error deslizado en el documento. ~Los demás 905 1| aquel mortal silencio, al deslizarse rápidamente, rozaba el revoque 906 2| invierno hacía brillar la nieve deslumbradora. ~La diligencia, ya enganchada, 907 1| verdad es que me siento desmayado —advirtió el conde—. ¿Cómo 908 1| su cuerpo languideció: se desmayó. Muy emocionado el marido 909 1| perceptibles, roces de pies desnudos, alientos entrecortados 910 1| Loiseau, en un rinconcito, se despachaba muy a su gusto, queriendo 911 1| las fauces ansiosas, que despedían un aliento de angustia. ~ 912 1| reflexiones. ~Bola de Sebo no despegaba los labios. La dejaron reflexionar 913 1| en su país. ~La moza sin despegar los labios, fue a reunirse 914 1| meterse de nuevo en la cama, despertó a su antigua y correosa 915 1| cortina de copos blancos se desplegaba continuamente, abrillantada 916 1| el ejercito victorioso, desplegando sus batallones, que hacían 917 1| resoplando como una locomotora desportillada, tenía demasiado estertor 918 1| todos lo gobiernos altivos y despóticos, involuntariamente se sentían 919 1| junto a las damas y miró despreciativo a los caballeros, los cuales 920 2| Todos parecían violentados y despreciativos a la vez, como si la moza 921 1| presente vencido, sin gloria ni desquite, a pesar de su bravura legendaria. ~ 922 1| alargó la fiambrera. ~Al destaparse la primera botella de Burdeos, 923 1| a los chillidos roncos y destemplados, que lanzan los polluelos 924 1| las habitaciones que les destinaban. Abrían sus puertas a un 925 1| restos de una división destrozada en un terrible combate; 926 1| alimentarlos mientras aprenden a destruir. Yo soy una vieja sin estudios; 927 1| dan condecoraciones al que destruye más. ¿No es cierto? Nada 928 1| tantos azotes horribles que destruyen toda creencia en la eterna 929 1| salir de la cueva o del desván; un ronquido alarmante, 930 1| a una confianza que hizo desvanecer todas las prevenciones. 931 1| buscaron a éste por los desvanes y las cuadras. No encontrándole 932 1| aumentó con su alegría la desventura de los demás, que no pudieron 933 1| vendedora de amor, contra la desvergonzada que ofrecía sus atractivos 934 1| todos los viajeros y se detallaba su profesión y estado, los 935 1| no descuidan jamás ningún detalle. ~Bola de Sebo hizo un ofrecimiento 936 1| de soldados variolosos. Detalló las miserias de tan cruel 937 1| profesión y estado, los examinó detenidamente, comparando las personas 938 1| todas las mujeres que han detenido a los conquistadores ofreciendo 939 1| nieve y estuvieron dos horas detenidos. ~Al aumentar el hambre, 940 1| abandonados, mientras que detrás de los postigos entornados 941 1| tres impertinencias. Se devanaban los sesos para descubrir 942 1| descolorido era la imagen de las devastaciones de la guerra. ~Cuando hubo 943 1| a beber unas gotas, y al devolver el frasquito, agradeció 944 1| provisiones. ~Pero Loiseau devoraba con los ojos la fiambrera 945 3| hermosa cesta de provisiones devoradas por aquellas gentes; los 946 1| febril, consumida por la fe devoradora de los mártires y de los 947 1| cebollitas en vinagre. ~Imposible devorar las viandas y no mostrarse 948 1| aprendido en las proclamas que a diario pone alguno en cada esquina, 949 2| bien: toca el piano, canta, dibuja, pinta... Una maravilla. ~ 950 1| tales consecuencias, y según dicen, da un sueño intranquilo. ~ ~ ~ ~ 951 1| se oyeron unas palabras dichas por un alemán. ~La diligencia 952 1| palpitante de besos, con unos dientecitos apretados, resplandecientes 953 1| del río, hacia Croisset, Dieppedalle o Biessart, los marineros 954 1| y es posible que ni se dieran cuenta de lo que decían 955 1| ulanos, sin que nadie se diese cuenta de cómo ni por donde, 956 1| aburrimiento, propuso el conde que diesen un paseo por las afueras. 957 1| prosiguió: ~—En momentos difíciles como el presente, consuela 958 1| en el andar, que seguía difícilmente la marcha ligera de los 959 1| vez de cuatro, porque las dificultades aumentaban con el mal tiempo, 960 1| intolerable, como una peste difundida: la peste de la invasión. 961 3| Y entonces Cornudet —que digería los cuatro huevos duros— 962 3| tranquilamente. ~—Un ejemplo digno de ser imitado —advirtió 963 1| todos los poderosos, no se dignó contestar. ~Bola de Sebo 964 1| venir mañana y tarde, me digo: Habiendo tantas gentes 965 1| comprendía que ni en broma se dijeran semejantes atrocidades. ~— 966 1| ocultaron, y, al fin, me dijeron que podía irme a El Havre... 967 1| conde, fruto de tres abuelos diplomáticos, prefería tratar el asunto 968 1| señor Carré-Lamadon en la Diputación provincial representaba 969 1| de la Legión de Honor y diputado provincial. Se mantuvo siempre 970 1| broma, en que se aludía muy directamente a Bola de Sebo, pareció 971 1| única misión de su vida. Se diría que parangonaba en su espíritu, 972 1| un “hombre serio” que se dirige a un pobre ser, la llamó 973 1| con una palmatoria y se dirigía a la mampara de cristales 974 1| irascibles; y las damas apenas dirigieron la palabra a Bola de Sebo. ~ 975 1| la sublime abnegación. ~Discretamente se mencionó a la inglesa 976 1| hacían alusiones ingeniosas y discretas. Se había bebido mucho, 977 1| condesa, tomó un giro hábil y discreto. Cada frase de la monja 978 1| El conde y el industrial discurrían acerca de cuestiones políticas 979 1| inspire. ~Y continuaron así, discurriendo acerca de las decisiones 980 1| cada esquina, y remató su discurso con un párrafo magistral. ~ 981 1| el prusiano. ~Los hombres discutían aparte y llegaron a un acuerdo. ~ 982 1| y Cornudet. Loiseau, que disfrutaba de una vista penetrante, 983 1| otra cosa en el mundo que disfrutar de sus rentas, y los abrumaba 984 1| más deseo reprimido que disgusto exaltado. ~Pronto la conversación 985 1| condesa, más versada en disimulos y tretas de salón, dirigió 986 1| cabo de algunos días, y disipado ya el temor del principio, 987 1| las guías del bigote —que disminuían indefinidamente hasta rematar 988 1| regulares, parecían hordas en dispersión. Los soldados llevaban las 989 1| paternal, franco y un poquito displicente, propio de un “hombre serio” 990 1| una bicoca de que podía disponer en cualquier instante. Y 991 1| de aquí hasta que yo lo disponga”. ~Entonces resolvieron 992 1| un error —o de una broma dispuesta intencionadamente—, se creyó 993 1| frutas, las provisiones dispuestas para un viaje de tres días, 994 1| terror y al entusiasmo, dispuestos fácilmente a huir o acometer; 995 1| delante y las seguían a corta distancia los tres caballeros. ~Loiseau, 996 1| recibiendo en su casa con una distinción que se hizo proverbial, 997 1| mantas de viaje. Apenas se distinguían en la oscuridad, y la superposición 998 1| consuelo de los militares distinguidos, mozos y arrogantes, que 999 1| cuando su calidad era muy distinta, los hermanaba el dinero, 1000 1| conocieran; pero en casa era muy distinto, y de tal modo le trataban