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| Guy de Maupassant Bola de sebo IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
1001 1| caliente el estómago y distrae un poco el hambre. ~Se reanimó 1002 1| opinión. ~ ~Al mediodía, para distraer el aburrimiento, propuso 1003 1| asqueroso! ~Cuando estaban distraídos, gritaba: ~—¡No más! ¡No 1004 1| aquella brutal aventura las divertía y esponjaba, sintiéndose 1005 1| bromas de gusto deplorable, divertían a los que las toleraban 1006 1| comprenderán ustedes que no le divierta lo que pasa esta noche. ~ 1007 1| hijos; la guerra no los divierte. Juraría que también sus 1008 1| ojos y apetecidos por la Divina Piedad, que los juzgaba 1009 1| por obedecer un mandato divino; y, en su concepto, nada 1010 1| aguerridos, restos de una división destrozada en un terrible 1011 1| piso alto, daba consejos de doble sentido, producto de su 1012 1| incertidumbres casuísticas; era su doctrina como una barra de acero; 1013 1| la religión. Luego habló doctrinalmente, con énfasis aprendido en 1014 1| algún error deslizado en el documento. ~Los demás se adhirieron 1015 1| las narices; los pies les dolían al andar; cada paso era 1016 1| prusiano aceptable, y hasta se dolió de que no fuera francés, 1017 1| contrayendo sus mandíbulas dolorosamente. Rayó en ferocidad el desprecio 1018 1| víctima de un estremecimiento doloroso como un calambre, accedió. 1019 1| ofreciendo sus encantos para dominarlos con un arma poderosa e irresistible; 1020 | dónde 1021 1| ebullición. El señor Follenvie dormía. ~Como habían convenido 1022 1| asientos de la parte anterior, dormitaban, uno frente a otro, el señor 1023 1| brillante casco de algún dragón, tardo en el andar, que 1024 1| lleguemos a Totes. ~Los cuatro dudaban, silenciosos, no queriendo 1025 1| observaban a los invasores, dueños de la ciudad y de vidas 1026 1| cuando todo agonizase; un Duguesclin, una Juana de Arco y ¿por 1027 1| pedazo de lengua, frutas, dulces, pepinillos y cebollitas 1028 1| exasperada. Lo consiguió a duras penas y proclamó, en frases 1029 1| para que se calmase o se durmiese, y las campesinas, cuyos 1030 1| crujir de faldas. Ninguno durmió, y por debajo de todas las 1031 1| tal vez que, puesta en tan duro trance, rechazaría menos 1032 1| una tremenda nevada que duró toda la tarde y toda la 1033 1| estremecimientos de caldera en ebullición. El señor Follenvie dormía. ~ 1034 1| descubrirse, aun cuando Loiseau echase mano al sombrero. ~La moza 1035 1| monjas la tomaron, para economizar. Los otros pidieron vino, 1036 1| la más respetable por su edad— y le rogó que refiriese 1037 1| condujo a parafrasear un edificante axioma “el fin justifica 1038 1| repercutían a lo largo de los edificios, que parecían muertos y 1039 1| calidad, a su carácter, a su educación, abrían la boca, ostensible 1040 1| estudios; a mí no me han educado, es cierto; pero al ver 1041 1| gusto a los viajeros bien educados. Nadie la tomó en cuenta, 1042 1| de importancia, que haría efectiva en El Havre. ~Se miraban 1043 1| los ojos bajos. ~Cuando la efervescencia hubo pasado comieron. Se 1044 1| librando del apuro a todos: ~—¡Eh! ¡Caracoles! Hay que amoldarse 1045 1| miró siquiera. ¡Magnífico ejemplar de la soberbia desfachatez 1046 1| De todos aquellos rasgos ejemplares pudiera deducirse que la 1047 1| del sacrificio. Se citaron ejemplos: Judit y Holofernes; y, 1048 1| sintiéndose a gusto, en su elemento, regocijándose en un lance 1049 1| niña, con dulzura, desde su elevada posición social y su honradez 1050 | ellas 1051 1| mostró arrogante, violenta, elocuente. No tropezaba en incertidumbres 1052 1| en cuando en entusiástico elogio que provocase la curiosidad 1053 1| necesidad, ahogados por las emanaciones provocadoras y excitantes 1054 1| viaje. ~Follenvie fue con la embajada y volvió al punto, porque, 1055 1| misterios del futuro: y su pipa embalsamaba el ambiente. ~A las diez 1056 1| Dieppe, en donde podrían embarcar. ~Apoyados en la influencia 1057 1| acercan a El Havre, nos embarcaremos para Inglaterra. ~Los tres 1058 1| derretían la sesera inventando embustes verosímiles, fingimientos 1059 1| violentamente sobre la mesa. Se emocionaban todos, como si a todos alcanzara 1060 1| languideció: se desmayó. Muy emocionado el marido imploraba un socorro 1061 1| terrina de foie-gras, una empanada, un pedazo de lengua, frutas, 1062 1| groseramente. ~Y hablaron de su empaque, de su rostro. la señora 1063 2| ufanos, veían cómo les empaquetaban las provisiones para el 1064 1| que hacían resonar en el empedrado el compás de su paso rítmico 1065 1| Vosotros tenéis la culpa! ¡El emperador es vuestra víctima! Con 1066 1| aurora lívida los viajeros empezaron a mirarse curiosamente. ~ 1067 1| de la Prefectura, únicos empleados que allí quedaban, se negaron 1068 1| consejos. ~Ya en la mesa, emprendieron la conquista. Primero, una 1069 1| tres, densos nubarrones empujados por un viento norte descargaron 1070 2| prusiano, a cuyos brazos la empujaron todos hipócritamente. ~Pronto 1071 1| o lanzado al agua de un empujón desde lo alto de un puente. 1072 1| rosarios de salchichas gordas y enanas—, con una piel suave y lustrosa, 1073 1| bebido mucho, y los ojos encandilados chisporroteaban. El conde, 1074 3| Patrio amor que a los hombres encanta, ~conduce nuestros brazos 1075 1| frases ocultas y rodeos encantadores, para no proferir palabras 1076 1| conquistadores ofreciendo sus encantos para dominarlos con un arma 1077 1| Cornudet, erguido el rostro y encarado con todos, como si quisiera 1078 1| mucho. ~La conversación, así encarrilada por la condesa, tomó un 1079 1| organizaron una partida de encarte, invitando a Follenvie con 1080 1| debían hacer: cortar leña, encender lumbre, moler café. Uno 1081 1| minutos la moza reapareció, encendida, exasperada, balbuciendo: ~—¡ 1082 1| monjas. ~El mayoral había encendido los faroles, que alumbraban 1083 1| aumentaron sus aprensiones. Encendieron el quinqué, y, como aún 1084 1| posada, porque prefería encerrarse aislado en su habitación 1085 1| un sillón, con los pies encima de la chimenea, fumando 1086 3| hizo al conde una señal. Se encogió de hombros el caballero, 1087 1| Restituyen”. ~Pero no encontraban al mayoral. Después de muchas 1088 1| desvanes y las cuadras. No encontrándole dentro de la posada, salieron 1089 1| como el presente, consuela encontrar almas generosas. ~Llevaba 1090 1| víveres, cogiera cuanto encontrara. ~Era poco más de la una 1091 1| caritativamente. Acaso no encontremos ni un refugio para dormir 1092 1| perdigonada. La otra, muy endeble, inclinaba sobre su pecho 1093 4| diligencia sobre la nieve ya endurecida, y hasta Dieppe, durante 1094 1| antes, las heladas habían endurecido ya la tierra, y el lunes, 1095 1| cuales toda precaución y toda energía son estériles. La misma 1096 1| de las armas, todas las energías infecundas, consagradas 1097 1| después Bola de Sebo defendía enérgicamente la entrada de su alcoba. 1098 1| habló doctrinalmente, con énfasis aprendido en las proclamas 1099 1| plata lleno de vino. La enferma se repuso; abrió los ojos, 1100 1| las miserias de tan cruel enfermedad, lamentándose de que, mientras 1101 1| cocina; pero la diligencia, enfundada por la nieve, permanecía 1102 2| deslumbradora. ~La diligencia, ya enganchada, revivía para proseguir 1103 1| olvidadas. ~Por fin, una vez enganchados en la diligencia seis rocines 1104 1| permita usted que mañana enganchen la diligencia. Esos viajeros 1105 1| prohíben enganchar y no engancho. Ni más ni menos. ~—Pero ¿ 1106 1| gana. Lo arrimó a la lanza, enganchó los tiros, dio varias vueltas 1107 1| verosímiles, fingimientos engañosos, que salvaran su dinero 1108 3| los naipes de la posada, engrasados por tres años de servicio 1109 1| desde que no hubo nada que engullir. ~Cerraba la noche. La oscuridad 1110 1| al partido orleanista. Su enlace con la hija de un humilde 1111 1| de un ejercito deshecho y enloquecido por el terrible desastre 1112 1| importancia? El pánico los enloqueció. Los más ricos se amilanaban 1113 1| las tiendas, las calles enmudecieron. De tarde en tarde un transeúnte, 1114 1| naturaleza semejante con el rey Enrique IV, el cual, según una leyenda 1115 1| Carré-Lamadon un hombre acaudalado, enriquecido en la industria algodonera, 1116 3| reanudaron su rezo después de enrollar en un papelucho el sobrante 1117 1| parte anterior y subieron; enseguida, otras formas borrosas y 1118 1| lo que decían los otros, ensimismadas en más intimas reflexiones. ~ 1119 1| Oh, nada pulcros! Todo lo ensucian, y donde les apura... lo 1120 1| las apariencias, dando a entender al oficial prusiano que 1121 1| hundían en la nieve, la caja entera crujía con sordos rechinamientos; 1122 1| robusta, decidida, con mucha entereza en la voz y seguridad en 1123 1| El anunciado bautizo la enterneció y quiso asistir a la ceremonia. ~ 1124 1| peso moral gravitaba por entero sobre sus hombros de fanfarrones, 1125 1| que detrás de los postigos entornados algunos ojos inquietos observaban 1126 1| defendía enérgicamente la entrada de su alcoba. Loiseau, a 1127 1| pies desnudos, alientos entrecortados y crujir de faldas. Ninguno 1128 1| sensación más que ruido, entrecruzamiento de átomos ligeros que parecen 1129 1| Loiseau, furibundo, quería entregar a la miserable atada de 1130 1| mayoral no comparecía. Se entretuvieron dando paseos en torno de 1131 1| quien puede aplastarnos. La entrevista no revestirá importancia 1132 1| Entonces resolvieron entrevistarse con el oficial prusiano. 1133 2| la diligencia, y la moza entró después de todos para ocupar 1134 1| Muchos burgueses acomodados, entumecidos por el comercio, esperaban 1135 1| no vacilaba jamás, y no enturbiaba su conciencia ningún escrúpulo. 1136 1| prontos al terror y al entusiasmo, dispuestos fácilmente a 1137 1| de la Caridad belicosa y entusiasta, sólo nacida para recoger 1138 1| ofreciéndose de cuando en cuando en entusiástico elogio que provocase la 1139 1| hizo estallar: ~—No podemos envejecer aquí. ¿No es el oficio de 1140 1| Cielo el sufrimiento que les enviaba. ~Por fin, a las tres de 1141 1| se había curado en salud, enviando a Inglaterra seiscientos 1142 1| Lo difícil era el primer envite. Una vez pasado el Rubicón, 1143 1| Loiseau, menuda, bonita, envuelta en su abrigo de pieles, 1144 1| los había puesto la moza. ~Envueltos por la satisfacción ajena, 1145 1| francotiradores, bautizados con epítetos heroicos: Los Vengadores 1146 1| compañeros de viaje; luego, se erguía tranquilamente. Los rostros 1147 3| rígido el rostro, se mantuvo erguida, con la esperanza de que 1148 2| picoteaban el estiércol, erguidas y oscilantes entre las patas 1149 1| ocurre decir nada? ~Cornudet, erguido el rostro y encarado con 1150 1| se apearon los últimos, erguidos y altaneros en presencia 1151 3| Loiseau, que había escamoteado los naipes de la posada, 1152 1| guerra. ~—Es cierto; no hay escape. ~Y callaron. ~Las señoras 1153 1| cubiertos de blanquísima escarcha, ya una choza con una caperuza 1154 1| diez personas, aún pareció escasez su abundancia, y casi todos 1155 1| Lucrecia y Sextus, Cleopatra, esclavizando con los placeres de su leche 1156 1| terremoto aplastando entre los escombros de las casas a todo el vecindario; 1157 1| una tarjeta, en la cual escribió Carré-Lamadon su nombre 1158 1| personas con las referencias escritas. ~Luego dijo, en tono brusco: ~— 1159 1| enturbiaba su conciencia ningún escrúpulo. Le parecía sencillo el 1160 1| la ciudad. Se razonaba —escudándose para ello en la caballerosidad 1161 1| Follenvie reía, tosía, escupía; su enorme vientre rebotaba 1162 1| que hasta se olvidaba de escupir y respiraba con un estertor 1163 1| cuando el conde intervino, esforzándose por calmar a la moza exasperada. 1164 1| entonces mejor, gracias a un esfuerzo mayor. ~La claridad aumentaba 1165 1| ligeros que parecen llenar el espacio, cubrir el mundo. ~El hombre 1166 1| se había prevenido una espaciosa diligencia de cuatro caballos 1167 1| campos. ~Entraron en la espaciosas cocina de la posada, y el 1168 1| turbios denotaban sorpresa y espanto. Junto al mayoral, recibiendo 1169 1| allí como aquí, amenaza una espantosa miseria a los vencedores 1170 1| Lamadón padecieron el suplicio espantoso que ha inmortalizado el 1171 1| hospital, faltos de auxilio. Su especialidad fue siempre asistir al soldado; 1172 3| longaniza que olía mucho a especias, y Cornudet, sumergiendo 1173 1| hallaba indispuesta, que no la esperasen. Todos aguzaron el oído. 1174 1| inmóviles y rígidos. ~Una espesa cortina de copos blancos 1175 1| diría que parangonaba en su espíritu, hermanándolas, confundiéndolas 1176 1| de loza y envuelto en una espléndida bata, recogida tal vez en 1177 1| aventura las divertía y esponjaba, sintiéndose a gusto, en 1178 1| Ruán. ~Sentada frente a su esposo, junto a la señora de Loiseau, 1179 1| sus labios en aquel vino espumosos que no habían probado jamás. 1180 1| diario pone alguno en cada esquina, y remató su discurso con 1181 1| cortesía. Tampoco se mostró esquivo Cornudet a las insinuaciones 1182 | ésta 1183 1| cordial condescendencia establecida entre vencedores y vencidos, 1184 1| vez que se altera el orden establecido, cada vez que deja de existir 1185 1| previamente inscritas en el establecimiento de un alquilador de coches; 1186 1| Cuando iba de nuevo al establo para sacar la segunda bestia, 1187 | Estar 1188 1| qué no suben al coche y estarán resguardados al menos? ~ 1189 | estas 1190 | este 1191 1| precaución y toda energía son estériles. La misma sensación se reproduce 1192 1| resoplidos, ronqueras y estertores. De su padre había heredado 1193 2| muy negras, picoteaban el estiércol, erguidas y oscilantes entre 1194 1| ciertas cualidades muy estimadas. ~En cuanto la reconocieron 1195 1| El perfume de las viandas estimulaba el apetito de los otros 1196 1| con el pretexto de salir a estira las piernas, recorrió el 1197 1| y de cuando en cuando se estiraba las barbas con violencia, 1198 3| los cuatro huevos duros— estiró sus largas piernas bajo 1199 2| marido: ~—Menos mal que no estoy a su lado. ~El coche arrancó. 1200 1| manos abotagadas y los dedos estrangulados en las falanges —como rosarios 1201 1| arrojé al cuello de uno para estrangularlo. ¡No son más duros que los 1202 1| intimidad. Se creían obligadas a estrecharse, a protegerse, a reunir 1203 1| ustedes. ~La condesa le estrechó la mano al decir: ~—Agradecemos 1204 1| portezuela y algo terrible hizo estremecer a los viajeros: eran los 1205 1| frío, punzante, penetraba y estremecía el cuerpo de Bola de Sebo, 1206 1| su brebaje predilecto— se estremecían de placer; guiñaba los ojos 1207 1| Silencio! ~Todos callaron, estremecidos. ~—¡Chist! —y arqueaba mucho 1208 1| soldados, a la elegida. ~Se estremecieron las damas. Los ojos de la 1209 1| pero, al fin, víctima de un estremecimiento doloroso como un calambre, 1210 2| conde, y confundidas con el estrepitoso crujir de cristales, hierros 1211 1| a él sin añadir como un estribillo necesario: “Ese Loiseau 1212 1| batallas campales y sin estruendo glorioso. ~Porque los odios 1213 1| destruir. Yo soy una vieja sin estudios; a mí no me han educado, 1214 1| se atascó en la nieve y estuvieron dos horas detenidos. ~Al 1215 1| ayudan trabajando como si estuviesen en su casa. Ya ve usted, 1216 1| destruyen toda creencia en la eterna justicia, toda la confianza 1217 4| hasta Dieppe, durante las eternas horas de aquel viaje, sobre 1218 1| conservaron tradiciones de rancia etiqueta, y en las cuales era difícil 1219 2| Conoce usted a la señora de Etrelles? ~—¡Vaya! Es amiga mía. ~—¡ 1220 1| Con adulaciones, acaso evitarían el trastorno y el gasto 1221 1| señales de acceder, para evitarles que se prolongara indefinidamente 1222 1| continente, hacía lo posible para exagerar, con los artificios de su 1223 1| deseo reprimido que disgusto exaltado. ~Pronto la conversación 1224 1| profesión y estado, los examinó detenidamente, comparando 1225 2| agradable! ~—Sí; es encantadora, excepcional. Todo lo hace bien: toca 1226 1| oficial prusiano, joven, excesivamente delgado y rubio, con el 1227 1| santos que habían cometido excesos criminales para humanos 1228 1| emanaciones provocadoras y excitantes de la comida, el conde y 1229 1| brazo a la moza en aquella excursión, se quedó rezagado... ~Todo 1230 1| con ternura si la frase lo exigía. Exaltó la importancia del 1231 1| tribus. ~Los vencedores exigían dinero, mucho dinero. Los 1232 1| alcanzara el sacrificio exigido a la moza. El conde manifestó 1233 1| cortés, dijo que no podía exigírsele a una mujer sacrificio tan 1234 1| establecido, cada vez que deja de existir la seguridad personal, y 1235 1| negó rotundamente a dar explicaciones, reinó el silencio en torno 1236 1| desastrosa: no sabían cómo explicar el capricho del prusiano 1237 1| Como no le comprendían, explicó los “misterios del pasillo”. 1238 1| al que pueden sentir los exploradores polares, bloqueados por 1239 1| de sus oyentes. La idea, expresada brutalmente por su mujer, 1240 1| aquí víctimas del enemigo y expuestos a sus violencias, a las 1241 1| que tenían un trato muy exquisito, se mostraron afectuosas 1242 1| bolsillo un periódico y lo extendió sobre sus muslos para no 1243 1| horrorosamente lúgubre su extensa blancura, que todos a la 1244 1| poco su plácido aspecto exterior. Los franceses no salían 1245 1| desconocido; una atmósfera extraña e intolerable, como una 1246 1| deferente con el soldado extranjero. En la calle, como si no 1247 1| de Sebo estaba febril y extraordinariamente desconcertada. ~Acababan 1248 1| podía juzgarse un desdoro extremar dentro de casa las atenciones, 1249 1| algodonera, dueño de tres fábricas, caballero de la Legión 1250 1| discreta, que parecía una facción más de su dueño. ~Y Cornudet, 1251 1| rozaba el revoque de las fachadas. ~La zozobra, la incertidumbre, 1252 1| al entusiasmo, dispuestos fácilmente a huir o acometer; y mezclados 1253 1| a su vez con aspecto de facinerosos, capitaneados por antiguos 1254 1| el quinqué, y, como aún faltaban dos horas para la comida, 1255 1| pasar el ejército francés, falto de víveres, cogiera cuanto 1256 3| manoteaban; ya solamente les faltó aullar como los perros al 1257 1| podían morir en el hospital, faltos de auxilio. Su especialidad 1258 1| Juraría que también sus familias lloran mucho, que también 1259 1| que se llaman galantes, famosa por su abultamiento prematuro, 1260 1| gloria y el heroísmo de los famosos capitanes; pero el sentido 1261 1| Carré-Lamadon reflexionaba. Sí, era fanático por la gloria y el heroísmo 1262 1| entero sobre sus hombros de fanfarrones, a la vez que se mostraban 1263 1| lo alto de un puente. El fango del río amortajaba esas 1264 1| Y apareció una historia fantaseada por aquellos millonarios 1265 1| señora Carré-Lamadon, “la muy fantasmona”, río de mala gana, porque 1266 1| mayoral había encendido los faroles, que alumbraban con vivo 1267 1| coche sin enganchar. Un farolito, llevado por un mozo de 1268 1| repentina en el momento fatal. ~Y todo se decía con delicadeza 1269 1| costumbre y caían muertos de fatiga en cuanto se paraban. Los 1270 1| cierto; pero al ver que se fatigan y se revientan en ese ir 1271 1| de intereses con alardes fatuos y desdeñosos, ofensivos 1272 1| cubriendo con la mano las fauces ansiosas, que despedían 1273 1| rebosaba en sus almas un goce fecundo. El conde advirtió que la 1274 1| aturdidos. ~Acabó la tertulia. “Felices noches” ~La señora Loiseau 1275 1| Havre... Así vengo. ~La felicitaron; aquel patriotismo que ninguno 1276 1| amorosas con un hijo de Luis Felipe, agasajáronla mucho las 1277 1| reverenciaban con instinto femenil a todos lo gobiernos altivos 1278 1| las bocas hambrientas y feroces. Loiseau, en un rinconcito, 1279 1| mandíbulas dolorosamente. Rayó en ferocidad el desprecio que a las viajeras 1280 1| brutalidad inconsciente y feroz. Un terremoto aplastando 1281 3| sacrosanta, ~combate por tus fieles defensores. ~ ~ 1282 1| agigantaba, sin embargo, la figura de la moza, y Cornudet sonreía, 1283 1| se reunieron a una hora fija en la plaza del Ayuntamiento 1284 1| resplandor amarillento se filtraba entre los nubarrones pesados 1285 3| las gotas de agua que se filtran a través de una piedra; 1286 3| asada. Lo partió en lonchas finas, con pulso firme, y ella 1287 1| para transmitírsela con fingido amor a Bonaparte, quien 1288 1| inventando embustes verosímiles, fingimientos engañosos, que salvaran 1289 1| limonada gaseosa, pero más fino. ~Loiseau advertía: ~—¡Qué 1290 3| lonchas finas, con pulso firme, y ella y su marido comenzaron 1291 1| acariciaba satisfecho con su mano flaca su cabellera sucia, cruzando 1292 2| pero, sacando fuerzas de flaqueza, dirigió a la esposa del 1293 1| milagrosamente gracias a una flojera repentina en el momento 1294 1| Entonces el marido, con floreos retóricos, le pidió permiso 1295 1| tal modo se cubrían con flores las torpezas audaces. Pero 1296 1| en su ligera conversación flotaba una inquietud que les hacía 1297 1| los pollos, una terrina de foie-gras, una empanada, un pedazo 1298 1| aspecto de un recadero de fonda inglesa. Muy largas y tiesas 1299 1| levantó y, acercándose al fondista, le habló en voz baja. Oyéndole, 1300 1| ellos valientes, y también forajidos y truhanes. ~ Se dijo por 1301 1| gozoso con las guasas del forastero; y le compró seis barriles 1302 1| favorable a la mano, de una forma tan discreta, que parecía 1303 1| rodillas de los cuatro, formaron, en la parte posterior del 1304 1| subieron; enseguida, otras formas borrosas y arropadas, fueron 1305 1| triunfo de los aliados con un formidable refuerzo. La habían juzgado 1306 1| reanimar la desfallecida fortaleza del revolucionario, quien, 1307 1| decir a ustedes que han fraguado una bellaquería. ~Se levantó 1308 1| populares. Había derrochado en francachelas una regular fortuna que 1309 1| de hombre agradecido: ~—Francamente, acepto; el hambre obliga 1310 1| ello en la caballerosidad francesa— que no podía juzgarse un 1311 1| la marcha de las tropas francesas, aparecieron algunos ulanos, 1312 1| pertenecían los tres a la francmasonería de los pudientes que hacen 1313 1| convenido. ~En tono paternal, franco y un poquito displicente, 1314 1| infantes. ~ Compañías de francotiradores, bautizados con epítetos 1315 1| cazadores franceses que frecuentaban los mismos cafés. ~Había, 1316 1| de tal modo complacía su frescura, que muchos la deseaban 1317 1| semejante, fustigados por la frivolidad acomodaticia de sus compañeros, 1318 3| piernas bajo el asiento frontero, se reclinó, cruzó los brazos, 1319 3| gelatina, los pasteles y la fruta, y las cuatro botellas de 1320 1| volvió a instalarse cerca del fuego, ante otro jarro de cerveza. ~ 1321 1| de la sociedad serena y fuerte, personas distinguidas y 1322 1| pies encima de la chimenea, fumando en una larga pipa de loza 1323 1| como Cornudet—, y se puso a fumar entre sorbo y sorbo, chupada 1324 1| monja hizo mención de varias fundaciones de su Orden; habló de la 1325 1| oficiales podía opinar con fundamento, juzgó al prusiano aceptable, 1326 1| Al principio, Loiseau, furibundo, quería entregar a la miserable 1327 3| botellas de burdeos. Pero sus furores cedieron de pronto, como 1328 1| los abrumaba el peso del fusil; otros eran jóvenes voluntarios, 1329 1| en los bosques vecinos, fusilando a veces a sus propios centinelas 1330 1| oyese una dama de tanto fuste. ~Luego bajaba la voz para 1331 1| y de un modo semejante, fustigados por la frivolidad acomodaticia 1332 1| conoce los misterios del futuro: y su pipa embalsamaba el 1333 3| manos en los bolsillo de su gabán, sacó del uno cuatro huevos 1334 1| ser “el señor conde”, muy galante, con afabilidad, hasta con 1335 1| servilleta. Cornudet, por galantería, sin duda, quiso aplicar 1336 1| una de las que se llaman galantes, famosa por su abultamiento 1337 1| conde, viejo aristócrata, de gallardo continente, hacía lo posible 1338 1| donde, y atravesaron al galope la ciudad. Luego, una masa 1339 1| víctima! Con un gobierno de gandules, como vosotros, ¡daría gusto 1340 1| hundían bien mis dedos en su garganta! Y le hubiera matado si 1341 1| una cuchillada, o de un garrotazo, con la cabeza aplastada 1342 1| pareció algo así como limonada gaseosa, pero más fino. ~Loiseau 1343 1| evitarían el trastorno y el gasto de más alojamientos. ¿ A 1344 1| aprestándose al combate cuando un gazapillo hacía crujir la hojarasca, 1345 3| las cartas, dijo: ~—Hay gazuza. ~Y su mujer alcanzó un 1346 1| Loiseau, que tenía un alma de gendarme, no quiso doblegarse: hablaba 1347 1| de su leche a todos los generales enemigos. Y apareció una 1348 1| las damas. La discusión se generalizó. Todos opinaban en voz baja, 1349 1| consuela encontrar almas generosas. ~Llevaba en el bolsillo 1350 1| casa, junto a mí, aquella gentuza, ya no pude contenerme y 1351 1| ni media palabra, hizo un gesto desapacible. Parecía sumergido 1352 1| resollaban, humeaban; y el gigantesco látigo del mayoral restallaba 1353 1| por la condesa, tomó un giro hábil y discreto. Cada frase 1354 1| barriga hinchada como un globo la pequeñez de su cuerpo, 1355 1| de heroicas defensas, que glorificaron y dieron lustre a la ciudad. 1356 1| cual, según una leyenda gloriosa de la familia, gozó, dándole 1357 1| campales y sin estruendo glorioso. ~Porque los odios que inspira 1358 1| singular, nombrado conde y gobernador de provincia. ~Colega del 1359 1| instinto femenil a todos lo gobiernos altivos y despóticos, involuntariamente 1360 1| la cesta otros manjares y golosinas, todo ello apetitoso y envuelto 1361 1| sensualidad propia de un cocinero goloso que prepara una cena exquisita 1362 1| las piedras. ~Se cerró de golpe la puerta. Cesó todo ruido. 1363 1| como rosarios de salchichas gordas y enanas—, con una piel 1364 1| canción, comerse al más gordo. Esta broma, en que se aludía 1365 1| Bola de Sebo, a pesar de su gordura. La señora condesa de Breville 1366 1| como un corsé, ladeada la gorra de plato, que le daba el 1367 1| cerveza; sacó la pipa, que gozaba entre los demócratas casi 1368 1| que se vanaglorie de haber gozado a una criatura como no debe 1369 1| gloriosa de la familia, gozó, dándole fruto de bendición, 1370 1| enorme vientre rebotaba gozoso con las guasas del forastero; 1371 1| de vinos en la calle de Grand Port. ~Antiguo dependiente 1372 1| un impulso de cólera tan grande, que de pronto no le fue 1373 1| patatas; otro, muy barbudo y grandón, acariciaba a una criaturita 1374 1| tuvo, como siempre, una grase oportuna y graciosa: “Repueblan”; 1375 1| agonizante, cuyo peso moral gravitaba por entero sobre sus hombros 1376 1| Cuando estaban distraídos, gritaba: ~—¡No más! ¡No más! ~Y 1377 1| a la cual trataba él tan groseramente. ~Y hablaron de su empaque, 1378 3| Las monjitas, agarradas al grueso rosario pendiente de su 1379 3| proseguían su especie de gruñir continuo y rápido. ~Cornudet, 1380 1| azotando bruscamente la grupa de algún caballo, que se 1381 1| Rubicón, todo fue como un guante. Vaciaron la cesta. Comieron, 1382 1| iban a entrar en Rúan. ~La Guardia Nacional, que desde dos 1383 1| Loiseau, disimuladamente, guardó en el bolsillo la pesada 1384 1| arrogantes, que iban de guarnición a Ruán. ~Sentada frente 1385 1| rebotaba gozoso con las guasas del forastero; y le compró 1386 1| ricos los que hacen las guerras crueles. ~Cornudet, indignado 1387 1| se estremecían de placer; guiñaba los ojos para no perder 1388 1| ofrecimiento amable: ~—¿Usted gusta? ¿Le apetece algo, caballero? 1389 1| a decir: ~—Cuanto usted guste. ~Y sonriéndole con amabilidad, 1390 1| campestre de algún ricacho de gustos chocarreros. No se levantó, 1391 1| voces del mando, chilladas guturalmente, repercutían a lo largo 1392 1| una criatura como no debe haberla en su país. ~La moza sin 1393 1| mañana y tarde, me digo: Habiendo tantas gentes que trabajan 1394 1| la condesa, tomó un giro hábil y discreto. Cada frase de 1395 1| propósito de sondearle con habilidad en averiguación de los recursos 1396 1| prefería tratar el asunto hábilmente, y propuso: ~—Tratemos de 1397 1| en todos los que visten hábitos religiosos, o sencillamente 1398 1| minutos insistía. Como si hablara con alguien del piso alto, 1399 1| Lo ignoro, pero quiere hablarle. ~—Es posible. Yo, en cambio, 1400 1| de la ciudad y de vidas y haciendas por derecho de conquista. 1401 1| peligro en que lo veían, haciéndolos aparecer como infelices 1402 1| volvamos a verla y no la haga morir, el miserable! ~A 1403 1| sobrevenir. La moza dijo: ~—Lo hago solamente por complacer 1404 1| salieron a buscarle y se hallaron de pronto en la plaza, frente 1405 1| abrían y cerraban las bocas hambrientas y feroces. Loiseau, en un 1406 1| suma de importancia, que haría efectiva en El Havre. ~Se 1407 1| sueño un recurso contra el hastío. ~Bajaron por la mañana 1408 | haya 1409 3| liebre, cuya carne sabrosa, hecha picadillo, estaba cruzada 1410 1| y sucias, los uniformes hechos jirones, y llegaban con 1411 1| transeúntes. ~Días antes, las heladas habían endurecido ya la 1412 1| estertores. De su padre había heredado el nombre de Follenvie. ~ 1413 1| inmediatamente por otra. Los caballos herían con los cascos el suelo, 1414 1| sólo nacida para recoger heridos en lo más recio del combate; 1415 1| A qué hubiera conducido herir a los poderosos, de quiénes 1416 1| calidad era muy distinta, los hermanaba el dinero, porque pertenecían 1417 1| parangonaba en su espíritu, hermanándolas, confundiéndolas en una, 1418 1| circunstancias. ¿No somos hermanos todos los hombres, hijos 1419 1| un redentor ignorado, un héroe que pareciera cuando todo 1420 1| provocase la curiosidad heroica. ~De todos aquellos rasgos 1421 1| fanático por la gloria y el heroísmo de los famosos capitanes; 1422 1| represalias, desconocidos heroísmos, ataques mudos, más peligrosos 1423 1| por el ruido seco de las herraduras al chocar en las piedras. ~ 1424 1| polares, bloqueados por el hielo, cuando ven abrirse un camino 1425 1| acercaran un veladorcito de hierro y que le sirvieran un jarro 1426 2| estrepitoso crujir de cristales, hierros y maderas, se oían algunas 1427 1| orleanista. Su enlace con la hija de un humilde consignatario 1428 1| relaciones amorosas con un hijo de Luis Felipe, agasajáronla 1429 1| donde aparecía, ya una hilera de árboles cubiertos de 1430 1| alumbró súbitamente las dos hileras de rostros pálidos, cuyas 1431 1| realzaba con una barriga hinchada como un globo la pequeñez 1432 2| brazos la empujaron todos hipócritamente. ~Pronto la condesa, dirigiéndose 1433 1| valor. ~Arrastrada por las historias que unos y otros referían, 1434 1| hojarasca, se retiró a sus hogares. Las armas, los uniformes, 1435 1| gazapillo hacía crujir la hojarasca, se retiró a sus hogares. 1436 1| citaron ejemplos: Judit y Holofernes; y, sin venir al caso, Lucrecia 1437 1| cabeza de la señora sobre su hombro, aplicó a sus labios el 1438 1| de rendir a la Iglesia un homenaje, se dirigió a una de las 1439 1| caballero de la Legión de Honor y diputado provincial. Se 1440 1| cuyo marido fue, por esta honra singular, nombrado conde 1441 1| más altiva que las mujeres honradas, y el otro, decidido a dar 1442 1| tropas regulares, parecían hordas en dispersión. Los soldados 1443 1| la nieve que cerraba el horizonte perfilaba su talle oprimido 1444 1| que se mando inocular una horrible y contagiosa podredumbre 1445 1| fuerza, hizo languidecer horriblemente las conversaciones, imponiendo, 1446 1| son otros tantos azotes horribles que destruyen toda creencia 1447 1| campiña les pareció tan horrorosamente lúgubre su extensa blancura, 1448 1| legal acostumbra ponerse muy hosco y malhumorado en presencia 1449 1| era posible, aun cuando se hospedaba en la casa, porque únicamente 1450 1| franceses podían morir en el hospital, faltos de auxilio. Su especialidad 1451 1| la primavera, cuando se hubiesen retirado los invasores. ~ 1452 1| todas aquellas personas que huían del peligro alababan el 1453 1| dispuestos fácilmente a huir o acometer; y mezclados 1454 1| del cielo y en el juicio humano. ~Se acercaba a cada puerta 1455 1| excesos criminales para humanos ojos y apetecidos por la 1456 1| resbalaban, resollaban, humeaban; y el gigantesco látigo 1457 1| silencio en torno de la sopera humeante. Cenaron bien y alegremente, 1458 1| boca provocativa, pequeña, húmeda, palpitante de besos, con 1459 1| cediendo a la general alegría, humedecían sus labios en aquel vino 1460 1| una mujer sacrificio tan humillante cuando ella no se lanzaba 1461 1| sucia, cruzando vellones de humo blanco en las marañas de 1462 1| oraciones, y con las manos hundidas en sus anchas mangas, permanecían 1463 1| seduciría con el uniforme de húsar a no pocas mujeres. ~Ya 1464 1| al cabo, los oficiales de húsares azules que arrastraban con 1465 1| semejante ocurrencia. ~—¿Y si huyéramos a pie? —dijo Loiseau. ~—¿ 1466 1| no un invencible Napoleón I? ¡Ah! ¡Si el príncipe imperial 1467 1| eso tenían aspiraciones idénticas. ~Aún estaba el coche sin 1468 1| confiaba en un redentor ignorado, un héroe que pareciera 1469 1| por aquellos millonarios ignorantes, conforme a la cual iban 1470 1| de los mártires y de los iluminados. ~Frente a las monjas, un 1471 1| para no perjudicar a tan ilustres personajes. ¿Qué importancia 1472 1| desencarnado y descolorido era la imagen de las devastaciones de 1473 1| delicada señora Carré-Lamadon imaginaba tal vez que, puesta en tan 1474 1| importancia del servicio y el “imborrable agradecimiento”. Después 1475 3| Un ejemplo digno de ser imitado —advirtió la condesa. ~Y 1476 1| para que se decidiera a imitarle. Se resistía la señora; 1477 1| confitero, y aguardaba con impaciencia el triunfo de la República, 1478 1| Pobre Francia! ~Cornudet, impasible, sonreía desdeñosamente; 1479 1| su patrona, pobre vieja impedida. ~El conde, sorprendido, 1480 2| leve inclinación de cabeza, imperceptible casi, a la que siguió una 1481 1| La claridad aumentaba imperceptiblemente. Aquellos ligeros copos 1482 1| I? ¡Ah! ¡Si el príncipe imperial no fuese demasiado joven! 1483 1| mantuvo siempre contrario al Imperio, y capitaneaba un grupo 1484 1| suerte. Loiseau dijo tres impertinencias. Se devanaban los sesos 1485 1| necesario reprimir ciertos ímpetus. Una intemperancia por parte 1486 1| profesaban a la República el odio implacable de las gentes distinguidas 1487 1| Muy emocionado el marido imploraba un socorro que los demás, 1488 1| arqueaba mucho las cejas para imponer atención. ~Al poco rato 1489 1| horriblemente las conversaciones, imponiendo, al fin, un silencio absoluto. ~ 1490 1| que, a la verdad, no deben importarle mucho. ~La conversación, 1491 1| cebollitas en vinagre. ~Imposible devorar las viandas y no 1492 1| ejército francés habían hecho imposibles todas las industrias. ~Los 1493 1| alimentos, produciendo la impresión sentida cuando se viaja 1494 1| eran jóvenes voluntarios, impresionables, prontos al terror y al 1495 1| favorable argumentación de su improvisada cómplice, la condujo a parafrasear 1496 1| todo género de malicias impúdicas. ~Al fin, hasta las damas 1497 2| alejarla de un contacto impuro. ~La moza quedó aturdida; 1498 1| innumerables tragos que le impusieron sus ideas revolucionarias. 1499 1| provocadora y arrogante, que impuso de pronto silencio; y todos 1500 1| abrumados y derrengados, incapaces de concebir una idea o de