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Guy de Maupassant
A las aguas

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


12-mostr | mucha-vuelv

    Párrafo
1 1 | 12 DE JUNIO 1880.— ¡A Loëche! ¡ 2 2 | 13 DE JUNIO.— He pensado toda 3 3 | 14 DE JUNIO.—¡Berthe!...He 4 4 | 15 DE JUNIO.— Está libre. Sin 5 13| 2 DE JULIO.— El príncipe nos 6 8 | 24 DE JUNIO.—Loëche, diez de 7 9 | 26 DE JUNIO.— Loëche no es 8 10| 27 DE JUNIO.— Primer baño. 9 11| 28 DE JUNIO.— Segundo baño. 10 12| 29 DE JUNIO.— ¡Diablos! ¡diablos! 11 14| 3 DE JULIO.— ¡A fe mía, qué 12 15| Odeón, libre a partir del 5 de agosto de 1880! ~¡Qué 13 8 | puntiagudas cimas y cubiertas de abetos, una inmensa pirámide de 14 8 | de un precipicio, y en el abismo, en el fondo del agujero 15 8 | la roca, me abrazó. Yo la abracé... ~Yo me había dicho: ~— 16 5 | ahora quien tenía ganas de abrazarla. Pero permanecí tranquilo. ~ 17 8 | voladizo de la roca, me abrazó. Yo la abracé... ~Yo me 18 8 | dormía sobre su animal, abriendo de vez en cuando los ojos 19 8 | grises sobresalían bajo su abrigo blanco, montes sin pinos, 20 5 | metamorfosis me pareció tan absoluta y hábil, que le ofrecí mi 21 7 | Alpes que yo no conocía en absoluto; y he aquí que salimos por 22 1 | triste, la más muerta, la más aburrida de las villas! ¡Qué digo, 23 17| estremecieron; un tapón de champán acababa de saltar; Y el príncipe 24 17| es..es pues que se ha acabado ser una mujer honesta! ~¡ 25 18| pensando en Berthe, como si acabáramos de separarnos. ~¡El Destino 26 7 | misteriosa. El aire que había acariciado sus cimas siempre heladas 27 4 | negocios o de corazón, ella acepta, yo mismo he encargado sus 28 8 | que crece a medida que nos acercamos. Es a lo que se le llama 29 3 | JUNIO.—¡Berthe!...He aquí mi acompañante. Veinte años, guapa, recién 30 5 | modales, en su andar, en su actitud y sus gestos, en la forma 31 8 | Que te crean noble, peor actúa de forma que nunca tenga 32 17| orgullosos y rectos, otros acuclillados, otros deformes, pero todos 33 15| la celebran, la miman, la adoran! Por otra parte, ella es 34 8 | ver de nuevo. Acabó por adormecerse, y yo la sujetaba por una 35 13| JULIO.— El príncipe nos ha agarrado del cuello para llevarnos 36 7 | espectáculos inesperados. Agarré esa pequeña mano temblorosa 37 7 | eternas cimas heladas que el agonizante día hacía más claras, como 38 5 | miradas, que ya no tiene que agradar a todos, cuyo papel ya no 39 15| Vanoris me ha preguntado: ~—¡Ah! Marques, ¿dónde ha encontrado 40 8 | la puerta de un pequeño albergue perdido en la montaña. ~¡ 41 18| Vanoris. Tan pronto me tuvo al alcance de la voz: ~—¡Oh!, marqués, 42 17| erraban en libertad. Después alcanzamos la región de las rocas, 43 8 | próxima que hubiéramos jurado alcanzarla en diez minutos, pero que 44 8 | mi, prorrumpía gritos de alegría y gritos de pavor, feliz 45 | algo 46 2 | mes de vida en común con alguien, de una vida en pareja completa, 47 | algún 48 | alguna 49 | allí 50 7 | apretó. Yo mismo sentía en el alma esa especie de fiebre, esa 51 3 | estrella. Buenos modales, altivez, carácter y...amor. Objeto 52 8 | helados, se elevaban tan alto que parecían inaccesibles. ~ 53 7 | hasta perderse de vista, se alzaban a su alrededor, los gigantes 54 5 | poco como dos extraños. Era amable. Muchas veces sonreía mirándome. 55 8 | Pero le dije: ~—Querida amiga, llevas mi apellido, la 56 18| Oh! ¡Cómo lo siento, amigo mío! ~Se fue. Me sentí triste, 57 17| Yo bebo por todos mis amigos! ~Tres horas más tarde, 58 17| izquierda, una masa blanca, un amontonamiento de nieve en un agujero de 59 7 | sus hermanos, extendía su ancha falda de nieve, y todos, 60 5 | cambiada en sus modales, en su andar, en su actitud y sus gestos, 61 10| flotantes. A veces juegan al anillo, lo que no siempre es decoroso. 62 8 | extenuada, dormía sobre su animal, abriendo de vez en cuando 63 17| después otra, después otra. Aparecían poco a poco como si fueran 64 17| del Piémont. Otras cumbres aparecieron al norte. Realmente era 65 17| una jovencita. ~Y el sol apareció por encima de la capa de 66 13| cuello para llevarnos a su apartamento, donde los bañistas insignes 67 8 | Querida amiga, llevas mi apellido, la gente me cree tu marido; 68 17| quemando las gargantas, aportando los hálitos helados de cien 69 8 | sino el más bello. ~Berthe, apoyándose en mi, prorrumpía gritos 70 2 | esto, tal vez? Y además yo aprenderé, con esta prueba, si estoy 71 7 | repente me cogió la mano y la apretó. Yo mismo sentía en el alma 72 8 | menores. Eran el monte Rose, arduo y macizo; el Cervin, recta 73 17| encendida palideció, y toda la armada de cumbres insensiblemente 74 7 | poderoso, de estéril, como un aroma de espacios inaccesibles. ~ 75 17| como si algún Dios hubiera arrojado sobre la jorobada tierra 76 9 | ese pequeño valle lleno de arroyos, lleno de árboles, pleno 77 5 | mujer que ya no tiene que atraer las miradas, que ya no tiene 78 8 | veinticuatro horas. ~A veces atravesábamos caos de piedras, estrechas 79 9 | un pozo, el solo lejano atravesar el cielo; el glaciar vecino, 80 7 | muerta, petrificada pero atrayente como el mar, llena de un 81 11| Italia), el conde Lovenberg (Austria), el barón Samuel Vernhe ( 82 7 | como plateadas, sobre el azul oscuro de la noche. ~Su 83 2 | y el objeto de ocasiónBah!, ¡se puede encontrar, voy 84 18| corazón de una forma violenta. Balbuceé: ~—No me hable nunca de 85 17| Dime, ¿qué tienes? ~Ella balbuceó entre sus lágrimas: ~—¡Es... 86 6 | JUNIO.— Seis de la mañana. Bâle. Salimos para Berne. Decididamente 87 5 | la ternura, el eterno y banal juego de las jóvenes. Pero 88 11| Lovenberg (Austria), el barón Samuel Vernhe (Hungría u 89 5 | 20 DE JUNIO.— Basilea. Duerme. Voy a comenzar 90 8 | algunos puntos blancos con bastante parecido a corderos en un 91 8 | dejando sobre el campo de batalla los restos de sus miembros 92 17| todas las provisiones para beber el champán al amanecer. ~ 93 8 | de los Alpes, sino el más bello. ~Berthe, apoyándose en 94 8 | la Gemmi, uno de los más bellos de los Alpes, sino el más 95 5 | tono.¡Oh! Me daba miedo besarla, la comedia de la ternura, 96 7 | llevé a mis labios; y la besé, a fe mía, con amor. ~Permanecí 97 17| patriarca de los Alpes, el Mont Blanc. ~Unos eran orgullosos y 98 8 | algunos edelweiss, las flores blancas de los glaciares. Berthe 99 8 | hizo un ramillete para su blusa. ~De repente, la garganta 100 8 | que seguíamos se detuvo al borde de un precipicio, y en el 101 17| por el camino sinuoso del bosque de pinos. Luego atravesamos 102 5 | hábil, que le ofrecí mi brazo como hubiera hecho con mi 103 17| hizo blanco, de un blanco brillante, como si el horizonte estuviera 104 5 | Nada más. Un sonreír de buen tono.¡Oh! Me daba miedo 105 3 | papel, futura estrella. Buenos modales, altivez, carácter 106 12| ella misma en persona a buscarme, deseando conocer a mi mujer, 107 7 | alrededor, los gigantes de cabeza blanca, las eternas cimas 108 7 | resplandeciente sol poniente caía sobre nosotros; el calor 109 5 | en el teatro. ~Me pareció cambiada en sus modales, en su andar, 110 8 | contienda, dejando sobre el campo de batalla los restos de 111 7 | nosotros por encima de los campos estrechos y floridos, muy 112 7 | un poco temprano; estaba cansada; dormitaba. ~Tan pronto 113 8 | A veces atravesábamos caos de piedras, estrechas llanuras 114 15| de agosto de 1880! ~¡Qué cara hubiera puesto, Dios mío! ~  ~ 115 3 | Buenos modales, altivez, carácter y...amor. Objeto de ocasión 116 17| portaban faroles: y la larga caravana se extendía por el camino 117 14| están más de doce seriamente casadas, y de estas doce, más de 118 7 | ciudad, como dos recién casados. ~Y de repente percibimos 119 8 | corderos en un prado. Eran las casas de Loëche. ~Fue necesario 120 17| ellos. Era maravilloso, casi pavoroso. ~Pero pronto la 121 18| poco. Me paseaba por los Cassines cuando una mujer hizo parar 122 15| mundo está loco por ella; la celebran, la miman, la adoran! Por 123 11| y me retiro. Me creen celoso, ¡qué tontería! ~  ~ 124 | cerca 125 8 | Rose, arduo y macizo; el Cervin, recta pirámide donde muchos 126 7 | ensimismada, observaba sin cesar, sin poder pronunciar ni 127 8 | distinguen puntos blancos, chalets construidos allí no se sabe 128 5 | fuerte. ~Más tarde hemos charlado un poco como dos jóvenes 129 10| comen, otros leen, otros charlan. Mueven delante de si pequeñas 130 10| sentarse a esta galería para charlar un poco conmigo. La han 131 8 | discreción. Nada de conocidos, de charlas, de relaciones. Que te crean 132 17| aportando los hálitos helados de cien lugares de picos congelados. ~ 133 | ciertos 134 17| marquesa de Roseveyre! ~Todos clamaron: “ ¡Yo bebo por la marquesa 135 7 | agonizante día hacía más claras, como plateadas, sobre el 136 18| una mujer hizo parar su coche y me llamó. Era la princesa 137 17| Tres horas más tarde, cogimos el tren para Ginebra, en 138 7 | Su infinidad inerte y colosal daba la sensación de comienzo 139 17| así en el medio de estos colosos, en este país desolado de 140 10| hombres y mujeres. Unos comen, otros leen, otros charlan. 141 8 | desayunado en un pueblecito, comenzamos a escalar, entrando lentamente 142 5 | Basilea. Duerme. Voy a comenzar mis notas de viaje. ~De 143 17| momento estuve a punto de cometer una tontería, una gran tontería...! ~ 144 7 | colosal daba la sensación de comienzo de un mundo sorprendente 145 11| en ocho horas. Tengo por compañeros bañistas el príncipe de 146 5 | además, en fin, sería mi compañía durante un mes. ~Dije: ~— 147 2 | alguien, de una vida en pareja completa, de conversación a todas 148 5 | mostraba tan finamente y tan completamente, la metamorfosis me pareció 149 8 | tu marido; espero que te comportes con todo el mundo con una 150 4 | JUNIO.— Está libre. Sin compromiso de negocios o de corazón, 151 2 | solas, un mes de vida en común con alguien, de una vida 152 11| de Vanoris (Italia), el conde Lovenberg (Austria), el 153 1 | agujero, no una ciudad! ¡Me condenan a un mes de baño..., en 154 17| de cien lugares de picos congelados. ~Cuando llegamos a nuestro 155 | conmigo 156 12| persona a buscarme, deseando conocer a mi mujer, en el momento 157 7 | panorama de los Alpes que yo no conocía en absoluto; y he aquí que 158 8 | extrema discreción. Nada de conocidos, de charlas, de relaciones. 159 8 | puntos blancos, chalets construidos allí no se sabe cómo. Atravesamos 160 8 | por una mano, feliz de su contacto, de sentir a través de su 161 8 | pasado medio día en Thun, contemplando la ruda frontera de montañas 162 7 | estuvimos en Berne, quisimos contemplar ese panorama de los Alpes 163 8 | hubieran enfrentado en esta contienda, dejando sobre el campo 164 15| Conservatorio, curso de comedia, contratada en el Odeón, libre a partir 165 5 | jóvenes. Pero no, ella se contuvo. Es fuerte. ~Más tarde hemos 166 2 | vida en pareja completa, de conversación a todas las hora del día 167 2 | difícil. No quiero ni una coqueta ni una espabilada. Es necesario 168 8 | con bastante parecido a corderos en un prado. Eran las casas 169 8 | Dormimos! ~Al amanecer, corrí a la ventana, y prorrumpí 170 2 | espanta ¡Solo me queda una cosa por hacer, voy a llevar 171 8 | charlas, de relaciones. Que te crean noble, peor actúa de forma 172 8 | siempre también el pueblo que crece a medida que nos acercamos. 173 8 | mi apellido, la gente me cree tu marido; espero que te 174 11| Si!” y me retiro. Me creen celoso, ¡qué tontería! ~  ~ 175 17| La víspera de la partida creí que todo el mundo iba a 176 2 | pasajera compañera todas las cualidades que exigiría a mi compañera 177 8 | dos puntiagudas cimas y cubiertas de abetos, una inmensa pirámide 178 2 | pero no quiero que se cuchichee: “ Ese pobre marqués de 179 13| príncipe nos ha agarrado del cuello para llevarnos a su apartamento, 180 5 | pasó muy rápidamente; me di cuenta de que ella me estaba mirando 181 8 | vestido el suave calor de su cuerpo. Llegó la noche, todavía 182 8 | dicho: ~—En Loëche, pondré cuidado en hacer entender que no 183 17| lleno de una multitud de cúpulas de plata. ~Las mujeres, 184 15| premio del Conservatorio, curso de comedia, contratada en 185 5 | tiene que agradar a todos, cuyo papel ya no es seducir, 186 8 | montes enormes y estériles cuyos huesos grises sobresalían 187 12| evitara encontrarse con esta dama. ~  ~ 188 13| alguna, mejor que todas las damas; ¿pero qué hacer? ~  ~ 189 8 | frontera de montañas que debíamos franquear al día siguiente. ~ 190 17| tarde habría sido demasiado débil. ~  ~(El diario del marqués 191 6 | Bâle. Salimos para Berne. Decididamente tengo buena mano. ~  ~ 192 17| el mundo iba a llorar. ~Decidimos ir a ver amanecer sobre 193 10| anillo, lo que no siempre es decoroso. Vistos a través de las 194 2 | exigiría a mi compañera definitiva. La única diferencia que 195 17| otros acuclillados, otros deformes, pero todos homogéneamente 196 9 | desciende hacia el Ródano y deja ver en el horizontes las 197 5 | y únicamente. Y esto se dejaba ver en todo su aspecto. 198 8 | enfrentado en esta contienda, dejando sobre el campo de batalla 199 | dejar 200 17| tontería...! ~No la hice. ~Dejé a Berthe entrando en Paris. 201 12| Berthe, pero le he rogado con delicadeza que evitara encontrarse 202 8 | Todo el viaje ha sido delicioso. Hemos pasado medio día 203 | demás 204 | demasiado 205 18| reencontrarle! Rápido, rápido, deme noticias de la marquesa; 206 18| para ser mujerzuelas, y lo demuestran. ~¡Pobre Berthe! Cuántas 207 8 | muchos hombres han muerto, el Dent-du-Midi; otros cientos de puntos 208 18| Florencia. Triste recuerdo dentro de poco. Me paseaba por 209 17| sombra, se distinguía, sea a derecha, sea a izquierda, una masa 210 7 | llanuras. Tenía algo de desapacible y de poderoso, de estéril, 211 17| rocas, donde la misma hierba desaparecía. ~A veces, en la sombra, 212 8 | partimos. Después de haber desayunado en un pueblecito, comenzamos 213 10| DE JUNIO.— Primer baño. Descendemos directamente de la habitación 214 17| Torrenthon, luego de volver a descender a la hora de nuestra partida. ~ 215 18| Se fue. Me sentí triste, descontento, pensando en Berthe, como 216 8 | abrió delante de nosotros, descubriendo un horizonte sorprendente: 217 17| todavía a lo lejos. ~Pronto descubrimos, a la izquierda, una enorme 218 12| misma en persona a buscarme, deseando conocer a mi mujer, en el 219 17| ojos y la piel. El viento desecante de las cimas soplaba, quemando 220 17| destino era ya de noche. Desembalamos todas las provisiones para 221 15| encontrado este tesoro? ~Yo tenía deseos de responder: ~—¡Primer 222 9 | mil metros, de donde se deslizan cientos de torrentes semejantes 223 17| estos colosos, en este país desolado de nieves eternas. De repente, 224 8 | llanuras tapizadas de rocas desprendidas como si dos montañas se 225 8 | sendero que seguíamos se detuvo al borde de un precipicio, 226 2 | una noche. Sé que podré devolverla, con algunos cientos de 227 5 | pasó muy rápidamente; me di cuenta de que ella me estaba 228 8 | relucientes como cabezas de diamantes, bajo el sol. ~Pero bruscamente 229 17| demasiado débil. ~  ~(El diario del marqués de Roseveyre 230 1 | Un mes en esta ciudad que dicen ser la más triste, la más 231 8 | la abracé... ~Yo me había dicho: ~—En Loëche, pondré cuidado 232 14| de fantasía? ¿Entre estas dieciséis o diecisiete mujeres, están 233 14| Entre estas dieciséis o diecisiete mujeres, están más de doce 234 2 | compañera definitiva. La única diferencia que se puede establecer 235 7 | estrechos y floridos, muy diferente al aire fecundante de las 236 2 | divertido! ~La elección será difícil. No quiero ni una coqueta 237 2 | orgulloso de ella. Quiero que se diga: “El marqués de Roseveyre 238 1 | aburrida de las villas! ¡Qué digo, una ciudad! ¡Es un agujero, 239 17| Qué tienes? ¿Qué tienes? Dime, ¿qué tienes? ~Ella balbuceó 240 10| Primer baño. Descendemos directamente de la habitación a las piscinas, 241 5 | Roseveyre. ~—¿A dónde se dirige usted? ~—A las termas de 242 5 | y marquesa de Roseveyre, dirigiéndose a Loëche.” ~  ~ 243 8 | prudencia y una extrema discreción. Nada de conocidos, de charlas, 244 5 | quiere gustar a uno solo, discretamente, y únicamente. Y esto se 245 9 | ruido eterno del agua que discurre; este pueblo sepultado en 246 15| es soberbia en gracia y distinción. Me envidian. ~La princesa 247 8 | parecen venir del cielo; se distinguen puntos blancos, chalets 248 17| veces, en la sombra, se distinguía, sea a derecha, sea a izquierda, 249 17| tan lejos que apenas les distinguíamos. ~El cielo se volvió rojo; 250 9 | esta niña, reservada y distinguida mas que nadie. Yo escucho 251 17| parecía lívido, sin que se distinguiera nada todavía a lo lejos. ~ 252 2 | llevar una mujer! ¿Podrá distraerme esto, tal vez? Y además 253 5 | oh! Peinada de una forma divina, de una manera encantadora 254 8 | cumbres, de lugar en lugar, dominaban la multitud de cimas menores. 255 8 | poblada de árboles, siempre dominada por las altas cumbres. De 256 7 | El Jungfrau, el Vierge, dominando a sus hermanos, extendía 257 8 | granito. ~Berthe, extenuada, dormía sobre su animal, abriendo 258 8 | estupefacta y embelesada. Habíamos dormido en la nieve. ~Todo a nuestro 259 7 | temprano; estaba cansada; dormitaba. ~Tan pronto estuvimos en 260 13| tomaban el té. Berthe era, sin duda alguna, mejor que todas 261 5 | Levanté los ojos hacia ella dudando. Ella estaba pálida y miraba 262 5 | 20 DE JUNIO.— Basilea. Duerme. Voy a comenzar mis notas 263 8 | Un guía nos trajo algunos edelweiss, las flores blancas de los 264 2 | no es nada divertido! ~La elección será difícil. No quiero 265 8 | sombríos y helados, se elevaban tan alto que parecían inaccesibles. ~ 266 | ellas 267 | ello 268 7 | parecían inmensos, y sin embargo aquella vista me produjo 269 8 | y se quedó estupefacta y embelesada. Habíamos dormido en la 270 8 | percibimos, al fondo de este embudo de granito y de nieve, un 271 7 | singular. Estoy un poco emocionado. Esto es tonto y divertido. ~ 272 9 | todo esto me seduce y me encandila. Tal vez si...si Berthe 273 4 | ella acepta, yo mismo he encargado sus vestidos, para que no 274 17| pavoroso. ~Pero pronto la nube encendida palideció, y toda la armada 275 8 | negro de dos mil metros, encerrado entre cuatro muros de rectos 276 15| Ah! Marques, ¿dónde ha encontrado este tesoro? ~Yo tenía deseos 277 17| fecha 20 de julio de 1883 encontramos las líneas siguientes). ~  ~ 278 2 | ocasión.¡Bah!, ¡se puede encontrar, voy a pensar en ello! ~  ~ 279 17| quedábamos estupefactos de encontrarnos así en el medio de estos 280 12| con delicadeza que evitara encontrarse con esta dama. ~  ~ 281 14| treinta hidalgos, ¿no se encuentran al menos diez de fantasía? ¿ 282 8 | dos montañas se hubieran enfrentado en esta contienda, dejando 283 17| descubrimos, a la izquierda, una enorme cima, el Jungfrau, después 284 5 | señor. ~De repente la vi enrojecer. Me sentí feliz. ~Pero en 285 17| se volvió rojo; y todos enrojecieron. Las nubes parecían sangrar 286 7 | espacios inaccesibles. ~Berthe, ensimismada, observaba sin cesar, sin 287 8 | pondré cuidado en hacer entender que no estoy con mi mujer. ~ 288 12| mujer, en el momento en que entrábamos en el hotel. Yo le presenté 289 15| gracia y distinción. Me envidian. ~La princesa de Vanoris 290 18| Destino muy a menudo se equivoca! ~Cuántas mujeres honestas 291 17| pastos donde rebaños de vacas erraban en libertad. Después alcanzamos 292 8 | pueblecito, comenzamos a escalar, entrando lentamente en 293 7 | aquella vista me produjo un escalofrío en las venas. Un resplandeciente 294 7 | sorprendente y nuevo, de una región escarpada, muerta, petrificada pero 295 9 | vecino, muy blanco en la escotadura de la montaña, y ese pequeño 296 5 | leería este registro? Yo escribí: “Marqués y marquesa de 297 5 | estaba mirando mientras escribía. ¡Era nuestra primera noche 298 5 | de Loëche, en le Valais. ~Escribió en un registro. Respondió: ~—¿ 299 9 | distinguida mas que nadie. Yo escucho decir: ~—¡Qué hermosa es, 300 2 | quiero ni una coqueta ni una espabilada. Es necesario que no me 301 7 | estéril, como un aroma de espacios inaccesibles. ~Berthe, ensimismada, 302 2 | noche en este viaje que me espanta ¡Solo me queda una cosa 303 7 | mismo sentía en el alma esa especie de fiebre, esa exaltación 304 7 | sobrecoge delante de ciertos espectáculos inesperados. Agarré esa 305 8 | tal vez. Unas mulas nos esperaban. Nos sentamos sobre sus 306 3 | salida del Conservatorio, esperando un papel, futura estrella. 307 8 | gente me cree tu marido; espero que te comportes con todo 308 5 | un poco como dos jóvenes esposos, un poco como dos extraños. 309 | ésta 310 8 | temerosa como un niño. Como estábamos a algunos pasos de los guías 311 17| saltar sobre ellos.; otros estaban tan lejos que apenas les 312 2 | diferencia que se puede establecer es aquella que existe entre 313 5 | encantadora. Cuando llegó a la estación delante de mi, no la reconocía, 314 | están 315 7 | desapacible y de poderoso, de estéril, como un aroma de espacios 316 8 | alrededor, montes enormes y estériles cuyos huesos grises sobresalían 317 8 | atravesábamos caos de piedras, estrechas llanuras tapizadas de rocas 318 7 | por encima de los campos estrechos y floridos, muy diferente 319 3 | esperando un papel, futura estrella. Buenos modales, altivez, 320 17| extasiadas, miraban. ~Se estremecieron; un tapón de champán acababa 321 8 | llegó a mi lado y se quedó estupefacta y embelesada. Habíamos dormido 322 17| día. Y nosotros quedábamos estupefactos de encontrarnos así en el 323 17| Verdaderamente, en ese momento estuve a punto de cometer una tontería, 324 12| rogado con delicadeza que evitara encontrarse con esta dama. ~  ~ 325 7 | esa especie de fiebre, esa exaltación que nos sobrecoge delante 326 2 | Roseveyre!”. En suma, tengo que exigir a mi pasajera compañera 327 2 | todas las cualidades que exigiría a mi compañera definitiva. 328 2 | establecer es aquella que existe entre el objeto nuevo y 329 17| de plata. ~Las mujeres, extasiadas, miraban. ~Se estremecieron; 330 8 | miembros de granito. ~Berthe, extenuada, dormía sobre su animal, 331 5 | esposos, un poco como dos extraños. Era amable. Muchas veces 332 7 | hermanos, extendía su ancha falda de nieve, y todos, hasta 333 14| encuentran al menos diez de fantasía? ¿Entre estas dieciséis 334 17| como su nombre, hasta el fantasma a penas visible del patriarca 335 17| mulas. Los guías portaban faroles: y la larga caravana se 336 17| dos años siguientes. En la fecha 20 de julio de 1883 encontramos 337 7 | floridos, muy diferente al aire fecundante de las llanuras. Tenía algo 338 7 | en el alma esa especie de fiebre, esa exaltación que nos 339 5 | aspecto. Se mostraba tan finamente y tan completamente, la 340 18| 20 DE JULIO DE 1883.— Florencia. Triste recuerdo dentro 341 8 | trajo algunos edelweiss, las flores blancas de los glaciares. 342 7 | de los campos estrechos y floridos, muy diferente al aire fecundante 343 10| delante de si pequeñas tablas flotantes. A veces juegan al anillo, 344 8 | de montañas que debíamos franquear al día siguiente. ~Al amanecer, 345 17| de los grandes montes de frentes helados, desde el Rhindenhorn, 346 9 | lleno de árboles, pleno de frescura y de vida, que desciende 347 17| agujero de la montaña. ~El frío llegaba a ser mordiente, 348 7 | el calor era terrible. Fríos y blancos permanecían ellos, 349 | fueran 350 5 | no, ella se contuvo. Es fuerte. ~Más tarde hemos charlado 351 5 | tranquilo. ~En la frontera, un funcionario abrió bruscamente la puerta 352 3 | Conservatorio, esperando un papel, futura estrella. Buenos modales, 353 10| venido a sentarse a esta galería para charlar un poco conmigo. 354 10| Vistos a través de las galerías que rodean el baño, tenemos 355 5 | Era yo ahora quien tenía ganas de abrazarla. Pero permanecí 356 17| cimas soplaba, quemando las gargantas, aportando los hálitos helados 357 8 | le llama el pasaje de la Gemmi, uno de los más bellos de 358 8 | llevas mi apellido, la gente me cree tu marido; espero 359 5 | andar, en su actitud y sus gestos, en la forma de sonreír, 360 7 | alzaban a su alrededor, los gigantes de cabeza blanca, las eternas 361 17| tarde, cogimos el tren para Ginebra, en el valle del Ródano. ~ 362 8 | largo de la roca, serpentea, gira, va, vuelve, sin jamás perder 363 9 | lejano atravesar el cielo; el glaciar vecino, muy blanco en la 364 18| no sabiendo qué decir y golpeado en el corazón de una forma 365 15| parte, ella es soberbia en gracia y distinción. Me envidian. ~ 366 17| cometer una tontería, una gran tontería...! ~No la hice. ~ 367 17| era el inmenso país de los grandes montes de frentes helados, 368 5 | que iba a ofenderla muy gratuitamente. Y además, en fin, sería 369 2 | mes, es verdad, no es tan grave como tenerla de por vida; 370 8 | y estériles cuyos huesos grises sobresalían bajo su abrigo 371 8 | ventana, y prorrumpí en un grito. Berthe llegó a mi lado 372 17| ofreciendo un vaso a Berthe, gritó: ~—¡Bebo por la marquesa 373 10| baño, tenemos aspecto de gruesos sapos en una tinaja. ~Berthe 374 3 | acompañante. Veinte años, guapa, recién salida del Conservatorio, 375 8 | tiempo habíamos seguido. Un guía nos trajo algunos edelweiss, 376 5 | la vean, sino que quiere gustar a uno solo, discretamente, 377 16| de tacto, ni una falta de gusto; ¡una maravilla! ~  ~ 378 8 | lomos y partimos. Después de haber desayunado en un pueblecito, 379 5 | me pareció tan absoluta y hábil, que le ofrecí mi brazo 380 10| Descendemos directamente de la habitación a las piscinas, donde veinte 381 7 | el trayecto, hemos podido hablar un poco. Se había levantado 382 18| violenta. Balbuceé: ~—No me hable nunca de ella, princesa, 383 7 | heladas que el agonizante día hacía más claras, como plateadas, 384 17| gargantas, aportando los hálitos helados de cien lugares 385 8 | nombre. Y además la habría herido en el corazón, y verdaderamente 386 7 | Vierge, dominando a sus hermanos, extendía su ancha falda 387 8 | atravesamos el lago, el más hermoso de Suiza tal vez. Unas mulas 388 17| gran tontería...! ~No la hice. ~Dejé a Berthe entrando 389 14| hacer! Entre estos treinta hidalgos, ¿no se encuentran al menos 390 9 | de torrentes semejantes a hilillos de plata; este ruido eterno 391 17| otros deformes, pero todos homogéneamente blancos, como si algún Dios 392 17| ha acabado ser una mujer honesta! ~¡Verdaderamente, en ese 393 9 | Ródano y deja ver en el horizontes las cimas nevadas del Piémont: 394 8 | parecía tan próxima que hubiéramos jurado alcanzarla en diez 395 8 | como si dos montañas se hubieran enfrentado en esta contienda, 396 8 | enormes y estériles cuyos huesos grises sobresalían bajo 397 11| el barón Samuel Vernhe (Hungría u otra parte), además una 398 11| quincena de personajes de menor importancia, pero todos nobles. Todo 399 7 | la noche. ~Su infinidad inerte y colosal daba la sensación 400 7 | de ciertos espectáculos inesperados. Agarré esa pequeña mano 401 7 | oscuro de la noche. ~Su infinidad inerte y colosal daba la 402 17| jorobada tierra un sábana inmaculada. ~Unos parecían tan cerca 403 8 | cubiertas de abetos, una inmensa pirámide de nieve que parecía 404 17| norte. Realmente era el inmenso país de los grandes montes 405 7 | lejos, así, no parecían inmensos, y sin embargo aquella vista 406 5 | permanecimos en un primer momento inmóviles y mudos. Después ella levantó 407 8 | Roseveyre. No podía ahora inscribirla bajo otro nombre. Y además 408 17| toda la armada de cumbres insensiblemente se volvió rosa, de un rosa 409 13| apartamento, donde los bañistas insignes tomaban el té. Berthe era, 410 17| Roseveyre no ofrece ningún interés durante los dos años siguientes. 411 5 | nuestra primera noche de intimidad!...¿Una vez pasada la página, 412 17| iba a llorar. ~Decidimos ir a ver amanecer sobre el 413 5 | sonreír, en la voz, en todo, irreprochable, en fin.¡Y peinadaoh! 414 14| estas doce, más de seis irreprochables? ¡Tanto peor para ellas, 415 11| el príncipe de Vanoris (Italia), el conde Lovenberg (Austria), 416 | jamás 417 7 | JUNIO.— Diez de la noche. Jornada singular. Estoy un poco 418 17| hubiera arrojado sobre la jorobada tierra un sábana inmaculada. ~ 419 10| tablas flotantes. A veces juegan al anillo, lo que no siempre 420 5 | ternura, el eterno y banal juego de las jóvenes. Pero no, 421 | juntos 422 8 | tan próxima que hubiéramos jurado alcanzarla en diez minutos, 423 7 | temblorosa y la llevé a mis labios; y la besé, a fe mía, con 424 8 | grito. Berthe llegó a mi lado y se quedó estupefacta y 425 8 | mi mujer. ~Pero por todos lados yo la había tratado como 426 17| Ella balbuceó entre sus lágrimas: ~—¡Es... es..es pues que 427 10| vestidos con largos vestidos de lana, juntos hombres y mujeres. 428 17| entre sus manos. ~Yo me lancé a sus rodillas: ~—¿Qué tienes? ¿ 429 17| guías portaban faroles: y la larga caravana se extendía por 430 10| tiemblan, ya vestidos con largos vestidos de lana, juntos 431 10| mujeres. Unos comen, otros leen, otros charlan. Mueven delante 432 5 | pasada la página, quien leería este registro? Yo escribí: “ 433 9 | fondo de un pozo, el solo lejano atravesar el cielo; el glaciar 434 8 | comenzamos a escalar, entrando lentamente en la garganta que sube 435 | les 436 7 | hablar un poco. Se había levantado un poco temprano; estaba 437 17| poco a poco como si fueran levantándose a lo largo del nacimiento 438 5 | Qué hacer? ¿Qué responder? Levanté los ojos hacia ella dudando. 439 5 | inmóviles y mudos. Después ella levantó su velo y sonrió...Nada 440 17| rebaños de vacas erraban en libertad. Después alcanzamos la región 441 17| de 1883 encontramos las líneas siguientes). ~  ~ 442 17| horizonte entero parecía lívido, sin que se distinguiera 443 8 | acercamos. Es a lo que se le llama el pasaje de la Gemmi, uno 444 18| hizo parar su coche y me llamó. Era la princesa de Vanoris. 445 7 | de repente percibimos una llanura desmesurada, y allá abajo, 446 17| de la montaña. ~El frío llegaba a ser mordiente, pinchaba 447 8 | pero que apenas habríamos llegado en veinticuatro horas. ~ 448 17| picos congelados. ~Cuando llegamos a nuestro destino era ya 449 5 | feliz. ~Pero en el hotel, llegando aquí, la propietaria le 450 7 | pero atrayente como el mar, llena de un poder de seducción 451 2 | una cosa por hacer, voy a llevar una mujer! ¿Podrá distraerme 452 13| agarrado del cuello para llevarnos a su apartamento, donde 453 8 | le dije: ~—Querida amiga, llevas mi apellido, la gente me 454 7 | pequeña mano temblorosa y la llevé a mis labios; y la besé, 455 17| que todo el mundo iba a llorar. ~Decidimos ir a ver amanecer 456 15| Loëche! ¡Todo el mundo está loco por ella; la celebran, la 457 8 | Nos sentamos sobre sus lomos y partimos. Después de haber 458 11| Vanoris (Italia), el conde Lovenberg (Austria), el barón Samuel 459 17| hálitos helados de cien lugares de picos congelados. ~Cuando 460 2 | con algunos cientos de luises; ¡pero entonces permaneceré 461 8 | Eran el monte Rose, arduo y macizo; el Cervin, recta pirámide 462 2 | con esta prueba, si estoy maduro para el matrimonio. ~Un 463 6 | 21 DE JUNIO.— Seis de la mañana. Bâle. Salimos para Berne. 464 5 | una forma divina, de una manera encantadora y sencilla, 465 17| sollozar, el rostro entre sus manos. ~Yo me lancé a sus rodillas: ~—¿ 466 7 | petrificada pero atrayente como el mar, llena de un poder de seducción 467 16| una falta de gusto; ¡una maravilla! ~  ~ 468 17| sangrar sobre ellos. Era maravilloso, casi pavoroso. ~Pero pronto 469 17| partida. ~Nos pusimos en marcha hacia media noche, sobre 470 8 | apellido, la gente me cree tu marido; espero que te comportes 471 15| me ha preguntado: ~—¡Ah! Marques, ¿dónde ha encontrado este 472 9 | Qué hermosa es, esta marquesita!... ~  ~ 473 | mas 474 17| derecha, sea a izquierda, una masa blanca, un amontonamiento 475 2 | si estoy maduro para el matrimonio. ~Un mes a solas, un mes 476 17| pusimos en marcha hacia media noche, sobre unas mulas. 477 8 | también el pueblo que crece a medida que nos acercamos. Es a 478 13| Berthe era, sin duda alguna, mejor que todas las damas; ¿pero 479 11| quincena de personajes de menor importancia, pero todos 480 8 | dominaban la multitud de cimas menores. Eran el monte Rose, arduo 481 | menos 482 18| separarnos. ~¡El Destino muy a menudo se equivoca! ~Cuántas mujeres 483 5 | y tan completamente, la metamorfosis me pareció tan absoluta 484 8 | batalla los restos de sus miembros de granito. ~Berthe, extenuada, 485 | mientras 486 15| por ella; la celebran, la miman, la adoran! Por otra parte, 487 8 | jurado alcanzarla en diez minutos, pero que apenas habríamos 488 5 | dudando. Ella estaba pálida y miraba a lo lejos... ~Sentí que 489 17| Las mujeres, extasiadas, miraban. ~Se estremecieron; un tapón 490 5 | no tiene que atraer las miradas, que ya no tiene que agradar 491 10| un poco conmigo. La han mirado mucho. ~  ~ 492 5 | cuenta de que ella me estaba mirando mientras escribía. ¡Era 493 5 | amable. Muchas veces sonreía mirándome. Era yo ahora quien tenía 494 1 | pasar un mes a Loëche! ¡Misericordia!¡ Un mes en esta ciudad 495 7 | de un poder de seducción misteriosa. El aire que había acariciado 496 17| patriarca de los Alpes, el Mont Blanc. ~Unos eran orgullosos 497 8 | de cimas menores. Eran el monte Rose, arduo y macizo; el 498 17| marquesa de Roseveyre!” ~Ella montó encima de su mula y respondió: ~—¡ 499 17| El frío llegaba a ser mordiente, pinchaba los ojos y la 500 5 | ver en todo su aspecto. Se mostraba tan finamente y tan completamente, 501 17| repente, en frente, se nos mostró la desmesurada cadena del


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