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Guy de Maupassant
A las aguas

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


12-mostr | mucha-vuelv

    Párrafo
502 | Muchas 503 | muchos 504 5 | primer momento inmóviles y mudos. Después ella levantó su 505 8 | donde muchos hombres han muerto, el Dent-du-Midi; otros 506 10| otros leen, otros charlan. Mueven delante de si pequeñas tablas 507 18| honestas habían nacido para ser mujerzuelas, y lo demuestran. ~¡Pobre 508 17| Ella montó encima de su mula y respondió: ~—¡Yo bebo 509 9 | pero muy hermosa. Este muro de rocas altas de dos mil 510 8 | encerrado entre cuatro muros de rectos peñascos, sombríos, 511 17| levantándose a lo largo del nacimiento del día. Y nosotros quedábamos 512 9 | reservada y distinguida mas que nadie. Yo escucho decir: ~—¡Qué 513 4 | libre. Sin compromiso de negocios o de corazón, ella acepta, 514 9 | el horizontes las cimas nevadas del Piémont: todo esto me 515 17| marqués de Roseveyre no ofrece ningún interés durante los dos 516 8 | feliz y temerosa como un niño. Como estábamos a algunos 517 11| importancia, pero todos nobles. Todo el mundo es noble 518 17| Otras cumbres aparecieron al norte. Realmente era el inmenso 519 5 | Duerme. Voy a comenzar mis notas de viaje. ~De hecho, ella 520 18| reencontrarle! Rápido, rápido, deme noticias de la marquesa; es realmente 521 17| pavoroso. ~Pero pronto la nube encendida palideció, y toda 522 17| todos enrojecieron. Las nubes parecían sangrar sobre ellos. 523 | nuestras 524 | nuestros 525 7 | inaccesibles. ~Berthe, ensimismada, observaba sin cesar, sin poder pronunciar 526 17| cabezas. Vimos de pronto un obstáculo a nuestros pies; luego, 527 8 | algunos pasos de los guías y ocultos por un voladizo de la roca, 528 15| comedia, contratada en el Odeón, libre a partir del 5 de 529 5 | lejos... ~Sentí que iba a ofenderla muy gratuitamente. Y además, 530 17| marqués de Roseveyre no ofrece ningún interés durante los 531 5 | absoluta y hábil, que le ofrecí mi brazo como hubiera hecho 532 17| el príncipe de Vanoris, ofreciendo un vaso a Berthe, gritó: ~—¡ 533 8 | negro, sombrío, sin una onda, que durante largo tiempo 534 2 | me sienta ni ridículo ni orgulloso de ella. Quiero que se diga: “ 535 17| el Mont Blanc. ~Unos eran orgullosos y rectos, otros acuclillados, 536 7 | plateadas, sobre el azul oscuro de la noche. ~Su infinidad 537 5 | intimidad!...¿Una vez pasada la página, quien leería este registro? 538 7 | poder pronunciar ni una palabra. ~De repente me cogió la 539 5 | ella dudando. Ella estaba pálida y miraba a lo lejos... ~ 540 17| champán al amanecer. ~El cielo palidecía sobre nuestras cabezas. 541 17| pronto la nube encendida palideció, y toda la armada de cumbres 542 7 | quisimos contemplar ese panorama de los Alpes que yo no conocía 543 8 | noche, todavía subíamos. Nos paramos delante de la puerta de 544 18| Cassines cuando una mujer hizo parar su coche y me llamó. Era 545 8 | sobre las pendientes que parecen venir del cielo; se distinguen 546 8 | puntos blancos con bastante parecido a corderos en un prado. 547 2 | alguien, de una vida en pareja completa, de conversación 548 8 | tratado como tal, en todas partes la había hecho pasar por 549 8 | sentamos sobre sus lomos y partimos. Después de haber desayunado 550 15| contratada en el Odeón, libre a partir del 5 de agosto de 1880! ~¡ 551 5 | de intimidad!...¿Una vez pasada la página, quien leería 552 8 | ha sido delicioso. Hemos pasado medio día en Thun, contemplando 553 8 | a lo que se le llama el pasaje de la Gemmi, uno de los 554 2 | suma, tengo que exigir a mi pasajera compañera todas las cualidades 555 18| recuerdo dentro de poco. Me paseaba por los Cassines cuando 556 5 | el registro. Ella me lo pasó muy rápidamente; me di cuenta 557 8 | Como estábamos a algunos pasos de los guías y ocultos por 558 17| pinos. Luego atravesamos los pastos donde rebaños de vacas erraban 559 17| fantasma a penas visible del patriarca de los Alpes, el Mont Blanc. ~ 560 8 | gritos de alegría y gritos de pavor, feliz y temerosa como un 561 17| ellos. Era maravilloso, casi pavoroso. ~Pero pronto la nube encendida 562 8 | mulas, siendo el camino tan peligroso. El sendero desciende a 563 17| nombre, hasta el fantasma a penas visible del patriarca de 564 8 | territorio en sitio, sobre las pendientes que parecen venir del cielo; 565 2 | 13 DE JUNIO.— He pensado toda la noche en este viaje 566 18| sentí triste, descontento, pensando en Berthe, como si acabáramos 567 2 | se puede encontrar, voy a pensar en ello! ~  ~ 568 18| tal vez....En fin, no pensemos más. ~  ~  ~ ~ ~ 569 7 | inesperados. Agarré esa pequeña mano temblorosa y la llevé 570 10| charlan. Mueven delante de si pequeñas tablas flotantes. A veces 571 8 | gira, va, vuelve, sin jamás perder de vista el precipicio, 572 7 | de nieve, y todos, hasta perderse de vista, se alzaban a su 573 9 | no estuviera aquí?... ~Es perfecta, esta niña, reservada y 574 2 | de luises; ¡pero entonces permaneceré solo en Loëche, lo que no 575 7 | terrible. Fríos y blancos permanecían ellos, los montes helados. 576 5 | a frente en el portalón permanecimos en un primer momento inmóviles 577 12| ha venido ella misma en persona a buscarme, deseando conocer 578 11| además una quincena de personajes de menor importancia, pero 579 17| helados, desde el Rhindenhorn, pesado como su nombre, hasta el 580 7 | región escarpada, muerta, petrificada pero atrayente como el mar, 581 8 | toda la cadena de los Alpes piamonteses más allá del valle del Ródano. 582 17| helados de cien lugares de picos congelados. ~Cuando llegamos 583 11| villas termales. ~Ellos me piden, uno tras otro, ser presentados 584 8 | veces atravesábamos caos de piedras, estrechas llanuras tapizadas 585 17| pinchaba los ojos y la piel. El viento desecante de 586 17| un obstáculo a nuestros pies; luego, a unos cientos de 587 17| llegaba a ser mordiente, pinchaba los ojos y la piel. El viento 588 10| directamente de la habitación a las piscinas, donde veinte bañistas tiemblan, 589 7 | día hacía más claras, como plateadas, sobre el azul oscuro de 590 9 | arroyos, lleno de árboles, pleno de frescura y de vida, que 591 8 | en la garganta que sube poblada de árboles, siempre dominada 592 7 | algo de desapacible y de poderoso, de estéril, como un aroma 593 8 | marquesa de Roseveyre. No podía ahora inscribirla bajo otro 594 2 | voy a llevar una mujer! ¿Podrá distraerme esto, tal vez? 595 2 | ella por una noche. Sé que podré devolverla, con algunos 596 17| Tengo el corazón hecho polvo. La víspera de la partida 597 8 | había dicho: ~—En Loëche, pondré cuidado en hacer entender 598 7 | Un resplandeciente sol poniente caía sobre nosotros; el 599 17| sobre unas mulas. Los guías portaban faroles: y la larga caravana 600 5 | Frente a frente en el portalón permanecimos en un primer 601 5 | mundo. Verdaderamente tiene porvenir esta niña....en el teatro. ~ 602 9 | como desde el fondo de un pozo, el solo lejano atravesar 603 8 | parecido a corderos en un prado. Eran las casas de Loëche. ~ 604 15| princesa de Vanoris me ha preguntado: ~—¡Ah! Marques, ¿dónde 605 5 | bruscamente la puerta y me preguntó: ~—¿Su nombre, señor? ~Me 606 15| de responder: ~—¡Primer premio del Conservatorio, curso 607 11| piden, uno tras otro, ser presentados a Berthe. Yo respondo: “¡ 608 12| entrábamos en el hotel. Yo le presenté a Berthe, pero le he rogado 609 7 | embargo aquella vista me produjo un escalofrío en las venas. 610 7 | observaba sin cesar, sin poder pronunciar ni una palabra. ~De repente 611 5 | hotel, llegando aquí, la propietaria le tendió el registro. Ella 612 8 | amanecer, corrí a la ventana, y prorrumpí en un grito. Berthe llegó 613 8 | Berthe, apoyándose en mi, prorrumpía gritos de alegría y gritos 614 17| Desembalamos todas las provisiones para beber el champán al 615 8 | de nieve que parecía tan próxima que hubiéramos jurado alcanzarla 616 8 | el mundo con una extrema prudencia y una extrema discreción. 617 2 | además yo aprenderé, con esta prueba, si estoy maduro para el 618 3 | amor. Objeto de ocasión pudiendo pasar por nuevo. ~  ~ 619 8 | de haber desayunado en un pueblecito, comenzamos a escalar, entrando 620 | pues 621 15| 1880! ~¡Qué cara hubiera puesto, Dios mío! ~  ~ 622 8 | percibimos, a veces, entre dos puntiagudas cimas y cubiertas de abetos, 623 17| de nuestra partida. ~Nos pusimos en marcha hacia media noche, 624 17| contenta hace un rato, se puso a sollozar, el rostro entre 625 2 | que me espanta ¡Solo me queda una cosa por hacer, voy 626 17| nacimiento del día. Y nosotros quedábamos estupefactos de encontrarnos 627 18| visto en toda mi vida!. ~Me quedé sorprendido, no sabiendo 628 8 | Berthe llegó a mi lado y se quedó estupefacta y embelesada. 629 17| desecante de las cimas soplaba, quemando las gargantas, aportando 630 8 | encantadora. ~Pero le dije: ~—Querida amiga, llevas mi apellido, 631 5 | los que la vean, sino que quiere gustar a uno solo, discretamente, 632 1 | JUNIO 1880.— ¡A Loëche! ¡Quieren que vaya a pasar un mes 633 11| otra parte), además una quincena de personajes de menor importancia, 634 7 | pronto estuvimos en Berne, quisimos contemplar ese panorama 635 8 | glaciares. Berthe hizo un ramillete para su blusa. ~De repente, 636 5 | registro. Ella me lo pasó muy rápidamente; me di cuenta de que ella 637 17| feliz y contenta hace un rato, se puso a sollozar, el 638 17| atravesamos los pastos donde rebaños de vacas erraban en libertad. 639 5 | estación delante de mi, no la reconocía, hasta tal punto tenía aspecto 640 8 | arduo y macizo; el Cervin, recta pirámide donde muchos hombres 641 18| 1883.— Florencia. Triste recuerdo dentro de poco. Me paseaba 642 18| qué contenta estoy de reencontrarle! Rápido, rápido, deme noticias 643 15| DE JULIO.— BERTHE es la reina de Loëche! ¡Todo el mundo 644 8 | conocidos, de charlas, de relaciones. Que te crean noble, peor 645 8 | cientos de puntos blancos, relucientes como cabezas de diamantes, 646 8 | tenga miedo, mi pequeño René. ~  ~ 647 8 | forma que nunca tenga que reprocharme lo que he hecho. ~Ella respondió: ~— 648 9 | Es perfecta, esta niña, reservada y distinguida mas que nadie. 649 7 | escalofrío en las venas. Un resplandeciente sol poniente caía sobre 650 5 | señor? ~Me sorprendió. Respondí: ~—Marqués de Roseveyre. ~—¿ 651 11| presentados a Berthe. Yo respondo: “¡Si!” y me retiro. Me 652 8 | el campo de batalla los restos de sus miembros de granito. ~ 653 11| Yo respondo: “¡Si!” y me retiro. Me creen celoso, ¡qué tontería! ~  ~ 654 17| frentes helados, desde el Rhindenhorn, pesado como su nombre, 655 2 | necesario que no me sienta ni ridículo ni orgulloso de ella. Quiero 656 10| través de las galerías que rodean el baño, tenemos aspecto 657 17| manos. ~Yo me lancé a sus rodillas: ~—¿Qué tienes? ¿Qué tienes? 658 12| presenté a Berthe, pero le he rogado con delicadeza que evitara 659 17| distinguíamos. ~El cielo se volvió rojo; y todos enrojecieron. Las 660 8 | cimas menores. Eran el monte Rose, arduo y macizo; el Cervin, 661 17| se puso a sollozar, el rostro entre sus manos. ~Yo me 662 8 | en Thun, contemplando la ruda frontera de montañas que 663 9 | hilillos de plata; este ruido eterno del agua que discurre; 664 8 | hora después de estar en ruta de nuevo, percibimos, al 665 17| sobre la jorobada tierra un sábana inmaculada. ~Unos parecían 666 8 | chalets construidos allí no se sabe cómo. Atravesamos torrentes, 667 18| Me quedé sorprendido, no sabiendo qué decir y golpeado en 668 3 | Veinte años, guapa, recién salida del Conservatorio, esperando 669 9 | Loëche no es triste. No. Es salvaje, pero muy hermosa. Este 670 8 | rectos peñascos, sombríos, salvajes, sobre una capa de hierba, 671 11| Lovenberg (Austria), el barón Samuel Vernhe (Hungría u otra parte), 672 17| enrojecieron. Las nubes parecían sangrar sobre ellos. Era maravilloso, 673 10| tenemos aspecto de gruesos sapos en una tinaja. ~Berthe ha 674 2 | con ella por una noche. que podré devolverla, con 675 7 | mar, llena de un poder de seducción misteriosa. El aire que 676 9 | del Piémont: todo esto me seduce y me encandila. Tal vez 677 5 | todos, cuyo papel ya no es seducir, a primera vista, a los 678 8 | bruscamente el sendero que seguíamos se detuvo al borde de un 679 8 | durante largo tiempo habíamos seguido. Un guía nos trajo algunos 680 11| 28 DE JUNIO.— Segundo baño. Cuatro horas de agua. 681 9 | deslizan cientos de torrentes semejantes a hilillos de plata; este 682 5 | una manera encantadora y sencilla, en una mujer que ya no 683 5 | registro. Respondió: ~—¿La señora es su mujer? ~¿Qué hacer? ¿ 684 7 | inerte y colosal daba la sensación de comienzo de un mundo 685 8 | mulas nos esperaban. Nos sentamos sobre sus lomos y partimos. 686 10| tinaja. ~Berthe ha venido a sentarse a esta galería para charlar 687 7 | mano y la apretó. Yo mismo sentía en el alma esa especie de 688 8 | feliz de su contacto, de sentir a través de su vestido el 689 18| Berthe, como si acabáramos de separarnos. ~¡El Destino muy a menudo 690 9 | que discurre; este pueblo sepultado en los Alpes desde donde 691 | será 692 5 | gratuitamente. Y además, en fin, sería mi compañía durante un mes. ~ 693 14| mujeres, están más de doce seriamente casadas, y de estas doce, 694 2 | pero es de por sí mucho más serio que estar con ella por una 695 8 | desciende a lo largo de la roca, serpentea, gira, va, vuelve, sin jamás 696 8 | necesario dejar las mulas, siendo el camino tan peligroso. 697 2 | Es necesario que no me sienta ni ridículo ni orgulloso 698 18| la mano. ~—¡Oh! ¡Cómo lo siento, amigo mío! ~Se fue. Me 699 8 | debíamos franquear al día siguiente. ~Al amanecer, atravesamos 700 7 | Diez de la noche. Jornada singular. Estoy un poco emocionado. 701 17| se extendía por el camino sinuoso del bosque de pinos. Luego 702 8 | cumbres. De territorio en sitio, sobre las pendientes que 703 15| Por otra parte, ella es soberbia en gracia y distinción. 704 7 | esa exaltación que nos sobrecoge delante de ciertos espectáculos 705 8 | estériles cuyos huesos grises sobresalían bajo su abrigo blanco, montes 706 17| hace un rato, se puso a sollozar, el rostro entre sus manos. ~ 707 5 | mujer. Ella lo tomó con soltura como si se tratara de mi 708 17| desaparecía. ~A veces, en la sombra, se distinguía, sea a derecha, 709 8 | de nieve, un lago negro, sombrío, sin una onda, que durante 710 5 | Era amable. Muchas veces sonreía mirándome. Era yo ahora 711 5 | Después ella levantó su velo y sonrió...Nada más. Un sonreír de 712 17| viento desecante de las cimas soplaba, quemando las gargantas, 713 18| toda mi vida!. ~Me quedé sorprendido, no sabiendo qué decir y 714 5 | Su nombre, señor? ~Me sorprendió. Respondí: ~—Marqués de 715 8 | lentamente en la garganta que sube poblada de árboles, siempre 716 8 | Llegó la noche, todavía subíamos. Nos paramos delante de 717 2 | Roseveyre está de buena suerte”; pero no quiero que se 718 8 | lago, el más hermoso de Suiza tal vez. Unas mulas nos 719 8 | por adormecerse, y yo la sujetaba por una mano, feliz de su 720 2 | marqués de Roseveyre!”. En suma, tengo que exigir a mi pasajera 721 10| Mueven delante de si pequeñas tablas flotantes. A veces juegan 722 16| sorprendente. Ni una falta de tacto, ni una falta de gusto; ¡ 723 | también 724 8 | piedras, estrechas llanuras tapizadas de rocas desprendidas como 725 17| miraban. ~Se estremecieron; un tapón de champán acababa de saltar; 726 13| bañistas insignes tomaban el . Berthe era, sin duda alguna, 727 5 | porvenir esta niña....en el teatro. ~Me pareció cambiada en 728 7 | Agarré esa pequeña mano temblorosa y la llevé a mis labios; 729 8 | gritos de pavor, feliz y temerosa como un niño. Como estábamos 730 7 | había levantado un poco temprano; estaba cansada; dormitaba. ~ 731 5 | aquí, la propietaria le tendió el registro. Ella me lo 732 10| galerías que rodean el baño, tenemos aspecto de gruesos sapos 733 2 | verdad, no es tan grave como tenerla de por vida; pero es de 734 11| mundo es noble en las villas termales. ~Ellos me piden, uno tras 735 5 | se dirige usted? ~—A las termas de Loëche, en le Valais. ~ 736 5 | besarla, la comedia de la ternura, el eterno y banal juego 737 7 | sobre nosotros; el calor era terrible. Fríos y blancos permanecían 738 8 | por las altas cumbres. De territorio en sitio, sobre las pendientes 739 15| dónde ha encontrado este tesoro? ~Yo tenía deseos de responder: ~—¡ 740 8 | Hemos pasado medio día en Thun, contemplando la ruda frontera 741 10| piscinas, donde veinte bañistas tiemblan, ya vestidos con largos 742 8 | onda, que durante largo tiempo habíamos seguido. Un guía 743 17| rosa, de un rosa suave y tierno como los vestidos de una 744 17| arrojado sobre la jorobada tierra un sábana inmaculada. ~Unos 745 10| de gruesos sapos en una tinaja. ~Berthe ha venido a sentarse 746 13| donde los bañistas insignes tomaban el té. Berthe era, sin duda 747 11| Cuatro horas de agua. Las tomaré de ocho en ocho horas. Tengo 748 5 | hecho con mi mujer. Ella lo tomó con soltura como si se tratara 749 5 | más. Un sonreír de buen tonoOh! Me daba miedo besarla, 750 7 | poco emocionado. Esto es tonto y divertido. ~Durante el 751 17| a ver amanecer sobre el Torrenthon, luego de volver a descender 752 8 | habíamos seguido. Un guía nos trajo algunos edelweiss, las flores 753 5 | abrazarla. Pero permanecí tranquilo. ~En la frontera, un funcionario 754 11| termales. ~Ellos me piden, uno tras otro, ser presentados a 755 8 | todos lados yo la había tratado como tal, en todas partes 756 5 | tomó con soltura como si se tratara de mi mujer. ~Frente a frente 757 7 | y divertido. ~Durante el trayecto, hemos podido hablar un 758 14| vamos a hacer! Entre estos treinta hidalgos, ¿no se encuentran 759 17| horas más tarde, cogimos el tren para Ginebra, en el valle 760 | tu 761 7 | amor. ~Permanecí un poco turbado.¿Pero por quien? ¿Por ella 762 18| de Vanoris. Tan pronto me tuvo al alcance de la voz: ~—¡ 763 | u 764 2 | compañera definitiva. La única diferencia que se puede 765 5 | uno solo, discretamente, y únicamente. Y esto se dejaba ver en 766 | usted 767 8 | la roca, serpentea, gira, va, vuelve, sin jamás perder 768 17| pastos donde rebaños de vacas erraban en libertad. Después 769 5 | termas de Loëche, en le Valais. ~Escribió en un registro. 770 14| JULIO.— ¡A fe mía, qué le vamos a hacer! Entre estos treinta 771 17| de Vanoris, ofreciendo un vaso a Berthe, gritó: ~—¡Bebo 772 1 | A Loëche! ¡Quieren que vaya a pasar un mes a Loëche! ¡ 773 9 | los Alpes desde donde se ve, como desde el fondo de 774 5 | primera vista, a los que la vean, sino que quiere gustar 775 9 | atravesar el cielo; el glaciar vecino, muy blanco en la escotadura 776 8 | apenas habríamos llegado en veinticuatro horas. ~A veces atravesábamos 777 5 | Después ella levantó su velo y sonrió...Nada más. Un 778 7 | produjo un escalofrío en las venas. Un resplandeciente sol 779 8 | Al amanecer, corrí a la ventana, y prorrumpí en un grito. 780 2 | mujer durante un mes, es verdad, no es tan grave como tenerla 781 11| Austria), el barón Samuel Vernhe (Hungría u otra parte), 782 8 | de sentir a través de su vestido el suave calor de su cuerpo. 783 5 | Sí, señor. ~De repente la vi enrojecer. Me sentí feliz. ~ 784 17| pinchaba los ojos y la piel. El viento desecante de las cimas soplaba, 785 7 | helados. El Jungfrau, el Vierge, dominando a sus hermanos, 786 17| sobre nuestras cabezas. Vimos de pronto un obstáculo a 787 18| el corazón de una forma violenta. Balbuceé: ~—No me hable 788 17| hasta el fantasma a penas visible del patriarca de los Alpes, 789 17| corazón hecho polvo. La víspera de la partida creí que todo 790 18| mujer más encantadora que he visto en toda mi vida!. ~Me quedé 791 10| no siempre es decoroso. Vistos a través de las galerías 792 8 | los guías y ocultos por un voladizo de la roca, me abrazó. Yo 793 17| el Torrenthon, luego de volver a descender a la hora de 794 8 | roca, serpentea, gira, va, vuelve, sin jamás perder de vista


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