Cap., Par., N.
1 1, 0, 1 | y personal con el Señor Jesús, fundamento de la unidad
2 2, 1, 10 | habilitándola para obrar como Jesús en cualquier situación y
3 2, 2, 15 | de la opción radical por Jesús y por su Reino, que abre
4 2, 5, 37 | cercanía testimoniada por Jesús y de dejarse evangelizar
5 2, 6, 49 | el anuncio explicito de Jesús. Desde este punto de vista
6 3, 1, 66 | Nosotras, llamadas a seguir a Jesús más de cerca con una vida
7 3, 1, 66 | hoja de ruta dejada por Jesús: las bienaventuranzas, y
8 3, 1, 67 | familiares de Dios” (Ef 2,19). Jesús mismo se hace fiador de
9 3, 1, 68 | prolongación de la misión de Jesús en la Iglesia y la realización
10 3, 1, 70 | En el monte de Galilea, Jesús traza la identidad de los
11 3, 1, 71 | fisonomía del discípulo ideal de Jesús, del modelo ejemplar de
12 3, 1, 71 | transparenta el rostro de Jesús.~ ~64.
13 3, 1, 74 | Jesús proclama bienaventurados
14 3, 1, 75 | Como perfecta discípula de Jesús, María encarna de modo ejemplar
15 3, 1, 78 | de las bienaventuranzas, Jesús pasa a ilustrar con imágenes
16 3, 2, 81 | del encuentro con el Señor Jesús. Con la misma pasión nuestros
17 3, 2, 81 | mundo, como la mirada de Jesús sobre el monte alcanzaba
18 3, 2, 85 | sobre todo, de la palabra de Jesús que nos hace “verdaderamente
19 3, 2, 89 | compromiso de configurarnos con Jesús para vivir su amor esponsal
20 3, 2, 92 | habitada por la presencia de Jesús. Vivir este don requiere
21 3, 3, 108| advierte que los encuentros con Jesús Eucaristía, su Palabra y
22 3, 3, 109| oración, recomendada por Jesús en el evangelio, más ágil
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