Cap., Par., N.
1 1, 0, 2 | que caracterizarán nuestra presencia en estos primeros años del
2 2, 0, 7 | educativa, se indica la presencia de elementos positivos que
3 2, 0, 8 | la significatividad de su presencia cuando, dentro de los caminos
4 2, 2, 17 | ser con los rasgos de la presencia educativa salesiana y viviendo
5 2, 3, 19 | relaciones se debilita por la presencia de dificultades personales
6 2, 5, 32 | del otro, a asegurar una presencia educativa eficaz entre las
7 2, 5, 40 | su cargo la vida, para la presencia y para el protagonismo en
8 2, 6, 47 | iniciación de nuevas formas de presencia en las barriadas de las
9 2, 6, 56 | Potenciar una presencia propositiva en las intituciones
10 3, 1, 80 | nombre y prolongamos la presencia, nos guía y acompaña en
11 3, 2, 81 | hermanas se han situado como presencia dinámica en la trama de
12 3, 2, 92 | koinonia habitada por la presencia de Jesús. Vivir este don
13 3, 3, 109| proyectualidad iluminada por la presencia de Dios, a la que se hace
14 3, 3, 110| sobre el significado de la presencia de María para el crecimiento
15 3, 3, 112| intergene-racionales. En particular, la presencia creciente de hermanas ancianas,
16 3, 3, 112| y eficaz. La importante presencia de los seglares generalmente
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