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Propuestas
A fin de
expresar con mayor claridad las Bienaventuranzas del Reino en la línea de la
espiritualidad salesiana, la inspectoría indica las siguientes propuestas:
15. Respecto
al estilo de las relaciones, consideran indispensable revitalizar el espíritu
de familia, de modo que sea posible experimentar relaciones humanizadoras y
liberar nuevas energías para la misión. Sin embargo, al mismo tiempo reclaman
un camino personal de ascesis para contribuir a su desarrollo. Desde esta
perspectiva, juzgan importante otorgar calidad a la vida de cada hermana para
que pueda ofrecer lo mejor de sí y, especialmente, para que la hermana anciana
pueda encontrar nuevos caminos de fecundidad evangélica. Desde la óptica de una
antropología solidaria, advierten la urgencia de asumir el pluralismo y la
coexistencia de las diferencias como una oportunidad para ser ellas mismas,
expresar el propio don y acoger el de los demás. Consideran necesario resolver
los inevitables conflictos de la vida de un modo más evangélico, viviendo la
experiencia del perdón otorgado y recibido. Destacan también la necesidad de
potenciar las relaciones positivas existentes como premisa y condición para una
autoconciencia femenina abierta a la reciprocidad. Con tal fin proponen una
mayor interiorización, dentro de la Familia salesiana, de nuestra identidad de
mujeres consagradas, para ser signos cada vez más creíbles de la ternura de
Dios. Subrayan al mismo tiempo el deseo de llevar los recursos de nuestra
feminidad a la oración, a la integración serena del límite, al arte del cuidado
mutuo e incluso al uso del lenguaje.
16. En
relación con el estilo de vida, algunas inspectorías destacan la importancia de
releer los consejos evangélicos como camino de ciudadanía activa y respuesta a
las exigencias de humanización de la sociedad actual. La mayor parte de ellas,
sin embargo, advierte la necesidad de profundizar la dimensión relacional del
voto de pobreza como expresión del don de sí y de la solidaridad hacia los
pobres. Lo cual implica asumir un estilo de vida sencillo, esencial, sobrio,
austero, transparente, que prevé la aceptación de la precariedad, la renuncia a
los privilegios y a las garantías. Partiendo de la visión de la economía
solidaria, las comunidades proponen promover una circulación de bienes efectiva
a todos los niveles y reforzar el sentido de pertenencia a la comunidad
inspectorial y mundial, superando toda forma de individualismo. Proponen el
ejercicio de la corresponsabilidad en la administración de los bienes para
vivir la solidaridad y el compartir con las personas del lugar, favoreciendo
experiencias que pueden activar microeconomías y producciones locales. Respecto
al estilo circular de animación las propuestas se articulan en torno a
algunos núcleos.
17. En
primer lugar la mentalidad proyectiva. Para lo cual se sugiere desarrollar
actitudes organizativas, formular, a nivel inspectorial, líneas orientativas
respecto al modo de proyectar y de vivir la ciudadanía activa, teniendo
presentes las problemáticas y las pobrezas actuales y valorando los recursos
locales. Se hace notar la exigencia de organizar la vida de la comunidad a
partir de las urgencias de la misión, fieles a la preventividad educativa
típica del Instituto. Además del compromiso de elaborar proyectos, se propone
revisar, relanzar y examinar los que se están llevando a cabo para responder
mejor a las nuevas pobrezas de las jóvenes y de los jóvenes.
18. Se
capta la urgencia de promover un estilo circular de animación para reforzar el
crecimiento vocacional y el compromiso por la evangelización y para asegurar la
continuidad del carisma. Tal estilo se caracteriza por la corresponsabilidad y
la reciprocidad, por la comunicación en red y por una praxis de inclusión en la que cada uno puede hacer oír su voz. Da
preferencia a una modalidad participativa, donde compartir el proyecto
carismático y de las formas de llevarlo a la práctica, la interdependencia de
los saberes y el respeto a la diferencia favorecen las relaciones y promueven
el compartir las decisiones comunitarias en una línea de subsidiariedad.
19. Respecto a la coordinación, algunas comunidades proponen
que se realice de forma más sistemática, en particular en el oratorio, el
voluntariado, los grupos y asociaciones de tiempo libre.
20. En
relación a la organización de las obras y de la vida comunitaria, se sugiere
partir del espíritu de familia y de la mentalidad proyectiva como criterios que
ayudan a liberar a las comunidades de una institucionalización rígida para
hacerlas más abiertas, acogedoras, flexibles y diversificadas, de acuerdo con
la variedad de caminos y de funciones. Esto favorece la responsabilidad
personal en la gestión de la casa y una planificación más realista del trabajo,
que ofrece condiciones para una mayor profundización en la vida personal,
relacional y apostólica.
21. Se
siente la necesidad de examinar a fondo la identidad salesiana propia de
comunidades de mujeres consagradas para una misión, reavivando la memoria
carismática como respuesta a los retos de hoy. Emerge la exigencia de asumir
más conscientemente el criterio oratoriano como fundamento de la acción edu-cativa y de
trabajar juntas en beneficio de los jóvenes. Las inspectorías sugieren apoyar la mentalidad de cambio para
abrirse a los signos de los tiempos y asegurar la significatividad de las obras con vistas a una misión educativa más
eficaz. Consideran fundamental para este fin la realización de revisiones
periódicas del camino de la vida
comunitaria y de la misión.
22. Sobre
la base de una búsqueda común que tenga en cuenta los retos y las urgencias del
contexto, las inspectorías procuran proceder con valor a la reestructuración de
las obras, promoviendo una colaboración con los seglares que compartiendo el
carisma para ser, juntos, más significativos al dar respuestas a las
necesidades de los pobres, de las mujeres y de las jóvenes y los jóvenes.
Además, proponen el ejercicio permanente del discernimiento a la luz de la
Palabra para hacerse flexibles, capaces de dejarse interpelar por la realidad y
de buscar respuestas alternativas. Sugieren algunos criterios para la revisión
comunitaria de las obras: el carisma, las llamadas de la Iglesia, las
necesidades del territorio y las fuerzas disponibles.
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