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Exigencia de formación
51. *Las
síntesis inspectoriales presentadas hasta aquí destacan con especial frecuencia
la demanda de comunión como necesidad de entrar en relación profunda con
Dios-Trinidad, entre nosotras y con la realidad socio-cultural y eclesial. La
formación permanente, enraizada en la responsabilidad personal, es la condición
indispensable para renovar nuestra vida en la complejidad actual. La exigencia
de formación ha encontrado su expresión en el Proyecto formativo del Instituto:
las continuas referencias al texto demuestran su estudio y su asimilación
inicial. En esta parte situamos las diversas referencias de las inspectorías a
la formación. Es considerada como estrategia privilegiada para responder a las
exigencias de la Alianza, de la renovación de la vida religiosa y del cambio
socio-cultural.
52. La
autoformación representa un camino indispensable para comprender cada vez
mejor, tanto en el ámbito personal como en el comunitario, la relación con
Dios, para vivirla con mayor coherencia y fidelidad, disponibles ante su
iniciativa y en actitud de discernimiento. En relación con la unificación
personal, se advierte la necesidad de reelaborar progresivamente la identidad,
tratando de releer la propia historia y la de la comunidad a la luz del
misterio de Cristo, del camino eclesial y de los retos socio-culturales de
nuestro tiempo. Con este fin se pide una sólida formación orientada al
descubrimiento de uno mismo, a la integración afectivo-sexual, a la aceptación
de la propia vulnerabilidad y a la curación de las heridas del pasado que
encuentra su punto fuerte en el sacramento de la Reconciliación y en la
participación en la Eucaristía. Para vivir en profundidad y crecer en
interioridad se explicita la exigencia de cultivar espacios de silencio y de
contemplación que faciliten la escucha de la Palabra, la búsqueda continua de
lo esencial, de las opciones personales y comunitarias más oportunas. Se desea
que este camino sea apoyado y acompañado por la actualización de las
competencias en el campo teológico, bíblico y espiritual, así como en el de las
ciencias de la educación y en la
formación específicamente salesiana.
53. Desde
un punto de vista carismático se revela la urgencia de una formación que
focalice la identidad vocacional, el crecimiento constante y apasionado del
sentido de pertenencia y la reapropiación del dina-mismo del carisma en todos
los instantes de la vida.Se subraya la importancia de adquirir una óptica
proyectiva respecto a las personas y a las obras para superar la tendencia a la
fragmentación y a la dispersión.
54. Las
inspectorías destacan algunos medios que consideran indispensables en el ámbito
formativo. Estos se sitúan en los surcos de la tradición y se interpretan con
el estilo de la reciprocidad. Entre estos destaca el acompañamiento personal y
comunitario, vivido en el respeto a la alteridad, y la valoración de los medios
ordinarios de formación. En especial, se considera urgente revalorizar, tanto
en los contenidos como en los métodos, el coloquio personal como
experiencia formativa para un crecimiento recíproco. Algunas inspectorías ponen
de relieve la oportunidad del acompañamiento psicológico para ayudar a superar
problemas de maduración. Se subraya, finalmente, la exigencia de estudiar,
profundizar e inculturar el Proyecto formativo del Instituto, elaborando itinerarios
de acuerdo con las tareas de desarrollo previstas en las diversas edades.
55. La
formación conjunta con los seglares se orienta a la asunción de una mentalidad
evangélica y carismática compartida para colaborar eficazmente en la misión
educativa. Es una forma de educarnos juntos para la ciudadanía evangélica en la
era de la globalización. Las inspectorías ponen de relieve la creciente
atención por la formación de los seglares en los diversos ámbitos, en el
respeto de su peculiar identidad y competencia profesional, en vistas a la
corresponsabilidad y, cuando ello sea posible, en la administración de las
obras. En el esfuerzo por humanizar los ambientes educativos y por valorizar
las competencias específicas, las inspectorías realizan procesos formativos
para habilitar a las hermanas a valorar los acontecimientos locales y
mundiales, que nos interpelan en cuanto educadoras. Finalmente, consideran
importante favorecer la formación conjunta -FMA y seglares - en el ámbito
socio-político y de la educación en la comunicación para un uso crítico de las
nuevas tecnologías, con el fin de promover la solidaridad y la democracia.
56. La
presente Síntesis expresa la riqueza y la vivacidad del Instituto y, al mismo
tiempo, subraya algunos elementos problemáticos que permiten entrever el
dinamismo del ya pero todavía no. Sin embargo, se capta la conciencia de la
maduración de algunas opciones de fondo, en continuidad con los Capítulos
generales precedentes, que son índice de esperanza y de un nuevo impulso para
la vida del Instituto en su misión educativa.
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