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Tema del CG XXI

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  • VIVIR LA CIUDADANÍA EVANGÉLICA
    • Caminos de ciudadanía evangélica
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Caminos de ciudadanía evangélica

 

99Después de habernos preguntado por las raíces evangélicas y sobre las interpelaciones de la ciudadanía a nuestro estilo de vida, ahora nos preguntamos qué caminos de ciudadanía evangélica debemos recorrer en la realidad cotidiana concreta. Además de lo que ya tratamos de vivir, ¿qué otras propuestas podemos asumir? ¿De qué modo? En las respuestas llegadas de las inspectorías se perciben entre líneas caminos de esperanza en la clave de las bienaventuranzas. Se trata de senderos apenas descubiertos, recorridos por gente en camino comprometida en los  pequeños pasos cotidianos. También vienen indicadas en los mismos textos inspectoriales, propuestas que expresan el deseo de revisar la calidad del servicio educativo, aún no siendo siempre claras las condiciones necesarias para que este cambio se produzca realmente. Es tarea del Capítulo general hallar las estrategias convenientes para concretar los caminos de la ciudadanía evangélica. Las demandas presentes en este núcleo han sido pensadas únicamente como sugerencias para ayudar en la fase de preparación al Capítulo  para iniciar la conversación capitular.

 

Respecto a la demanda de una renovada experiencia de Dios

 

100.       El encuentro cotidiano con la Palabra, ya presente desde hace años en las comunidades, ha aumentado en consistencia y profundidad, hasta el punto de ser destacado, por casi todas las inspectorías, como opción prioritaria, punto de referencia de lo vivido, mirada sapiencial para interpretar la realidad en el ámbito personal y comunitario para proyectarlo en la misión educativa. Se advierte que los encuentros con Jesús Eucaristía, su Palabra y la experiencia de la oración en general, se consideran esenciales para una fidelidad dinámica, esponsal, de la Alianza. La exigencia de interioridad, de encontrar los tiempos necesarios para meditar y contemplar ha crecido con el aumento del ruido de la civilización contemporánea, que con frecuencia lleva a la dispersión interior. Somos conscientes de que cuanto más nos convertimos en mujeres de oración,más somos capaces de responsabilidad y de apertura al otro (Cf. PF 40). De aquí que hayan surgido en varios contextos casas de oración y que se pidan tiempos sabáticos, lugares de espiritualidad donde pasar momentos para recargarnos, tanto para nosotras como para los jóvenes. · ¿Cómo garantizar la calidad y la profundidad de la escucha y de compartir la palabra de Dios para que sea realmente una fuerza inspiradora en el camino de santidad que recorremos junto con los jóvenes, los colaboradores seglares y las familias? · ¿Cómo acoger la llamada del Papa a hacer de nuestras comunidades auténticas escuelas de oración, que se distiniguen por el arte de la plegaria? (cf NMI 32) · ¿De qué manera podemos vivir la dimensión contemplativa del carisma salesiano conjugándola con el compromiso de solidaridad educativa, de ciudadanía activa? · ¿Cómo asegurar la continiuidad y la calidad de las casas de oración que ya existen o que pueden nacer?

 

101.       El tema del discernimiento ha estado en el orden del día de los anteriores Capítulos generales y ha sido también objeto de reflexión en las inspectorías y en las comunidades. Muchas inspectorías, constatando la rapidez de los cambios y la complejidad de la realidad, expresan la exigencia de vivir en estado de discernimiento, cultivado como actitud necesaria para leer la historia a la luz de la voluntad de Dios y buscar las auténticas causas de los hechos, no sólo como experiencia ocasional o método a aplicar en circunstancias particulares. En la comunidad que se busca vivir habitualmente el discernimiento a nivel personal y comunitario, se encuentran menos dificultades en las relaciones, es más fácil la continua oración, recomendada por Jesús en el evangelio, más ágil la proyectualidad iluminada por la presencia de Dios, a la que se hace continua referencia. · ¿Cómo pasar de un discernimiento ocasional a un discernimiento evangélico constante? ¿Qué caminos se han de recorrer para garantizar las condiciones de reflexión, silencio, escucha y compartir en nuestras comunidades? · ¿Cómo implicar en el discernimiento a toda la comunidad educativa, para que juntos podamos individuar las nuevas fronteras de misión en la realidad en la que estamos insertas? · ¿Cómo impulsar en las comunidades educativas la profundización de las bienaventuranzas, fundamento de la ciudadanía evangélica, para que se puedan explicitar itinerarios formativos desde la óptica salesiana?

 

102.       La profundización de la dimensión mariana de la vida cristiana y del carisma, la búsqueda de la manera de expresar y asimilar la espiritualidad salesiana vivida desde la condición femenina constituyen dos temas que se repiten en la reflexión del Instituto. De una lectura profunda de la síntesis capitulares se intuyen que son realidades generalmente presentes en la vida de las FMA y de las Cdads educativas, lo mismo que en la actuación por la referencia vital a María. Otros caminos de búsqueda se están abriendo sobre el significado de la presencia de María para el crecimiento de todo cristiano y, en particular, para nuestra experiencia de FMA, para los padres, los educadores y las educadoras, las jóvenes y los jóvenes y para cuántos se dan cuenta de la tarea de realizar lo inédito de la vida de María en el nuevo milenio (Cf. PF 31). Tales búsquedas no se limitan al ámbito de la reflexión y del estudio, sino que tienden a ser punto de referencia vital para las comunidades. · ¿Cómo pasar de una relación a veces sólo devo-cional con María a la comprensión de la dimensión mariana de la vida cristiana y especialmente de la espiritualidad salesiana de las FMA? · ¿Qué significa para nosotras FMA vivir lo inédito de María en nuestra vida? · ¿Cómo continuar las tareas de profundización que ya se están llevando a cabo sobre la dimensión mariana del carisma y hacerlas accesibles a todas las FMA y a las comunidades educativas?

 

103.       Un aspecto fundamental señalado por los Capítulos inspectoriales  es la exigencia de formación, que cada FMA está llamada a asumir responsa-blemente. Tal formación se entiende como proceso permanente hacia la unidad vocacional, tarea prioritaria sobre todo en el contexto actual complejo y en continuo proceso de cambio (Cf. FP  38). En consecuencia, el compromiso formativo debe favorecer la construcción de una identidad en continua elaboración, con connotaciones de flexibilidad y dinamismo, y que es el resultado de múltiples relaciones y pertenencias. El debilitamiento de muchas certezas reclama actitudes de búsqueda, diálogo, reflexión y, para nosotras, la referencia explícita a la propuesta de fe cristiana, la docilidad al Espíritu, la continua conversión. El surgir de comunidades internacionales, especialmente en tierra de misión, implica una formación abierta a la diferencia y, en las hermanas enviadas a la misión ad gentes,  una preparación y un acompañamiento específicos. De muchas respuestas de las inspectorías se deduce la inadecuación de la formación, puesta de relieve en la confrontación con la complejidad del panorama mundial y con la realidad multiétnica y multirreligiosa. · ¿Cómo favorecer, especialmente en las nuevas generaciones, la elaboración de una identidad consistente y flexible? · ¿Cómo educarnos y educar a la interculturalidad en un mundo en el que las diferencias están llamadas a convivir y a armonizarse cada vez más? · ¿Estamos convencidas de la significatividad pedagógica y salesiana de la formación en ambientes internacionales, como taller en el que se armonizan las riquezas de la propia cultura con las de otras culturas en el recíproco intercambio de dones?

 

En relación con la demanda de comunión

 

104.       La demanda de comunión converge en la riqueza de las características propias del espíritu de familia expresado en la alegría de estar juntos para llevar a cabo el designo del Padre que nos llama a educar a las jóvenes generaciones. El espíritu de familia connota la espiritualidad salesiana y se ha de redescubrir y actualizar cada día a la luz de una eclesiología de comunión. Aún reconociendo la rica tradición salesiana en este campo, desde las inspectorías se señalan nuevas características de las comunidades, que exigen respuestas diversificadas respecto a las precedentes y que comprometen a estar atentas a las diversas estaciones de la vida y a las diferencias intergene-racionales. En particular, la presencia creciente de hermanas ancianas, en buena parte del Instituto, requiere dar calidad a su vida, que conserva tantos recursos y permanece fecunda hasta el fin. En algunos Países, el reducido número de hermanas jóvenes que se insertan en las comunidades puede producir en ellas soledad, dificultades de comunicación y de intercambio y requiere un acompañamiento discreto y eficaz. La importante presencia de los seglares generalmente se considera como un recurso para el diálogo, a menudo también como una oportunidad de enrique-cimiento recíproco en el compartir de los valores del carisma. Sin embargo, a veces se ve únicamente como una necesidad por la falta de hermanas, sin llegar a integrarla en la óptica de una responsabilidad compartida. En muchas comunidades se está tomando la opción del acompañamiento recíproco, se crean condiciones para un estilo de vida sostenible por parte de todas y se nos compromete a acoger a cada hermana como persona y no como recurso para la misión o en función de la organización comunitaria. · ¿Cómo encontrar caminos concretos para crear hoy en las comunidades educativas un espíritu de fam-ilia que la alegría de vivir juntos y traduzca la es-piritualidad de comunión en itinerarios educativos? · ¿Qué se ha de cambiar en las comunidades para favorecer un clima de acompañamiento recíproco, en el que se experimente la acogida, la valoración, la atención y se nos anime para la misión común? · ¿De qué forma nuestras comunidades son testimonio, en la Iglesia y en la sociedad, de su ser comunidades de las bienaventuranzas evangélicas, centradas en lo esencial, proyectadas hacia la misión educativa, especialmente atentas en a la pobreza de los jóvenes y de las jóvenes mujeres?

 

105.       En la mayor parte de las inspectorías se advierte la exigencia de comunidades menos institucionalizadas, más acogedoras y flexibles, que viven una animación de tipo circular con estilo femenino. Valorizan las orientaciones contenidas en las circulares de la Programación del sexenio  y del Proyecto formativo, se realizan caminos significativos de participación, corresponsabilidad y comunicación. Tales caminos son sobre todo evidentes en la proyección y la operatividad educativa junto con los seglares, corresponsables con nosotras de la misión. La animación de tipo circular, núcleo fundamental de la coordinación, es para nosotras ocasión de unificación personal y de comunión, expresión de una mentalidad de proyecto y de agilidad organizativa. En las diversas culturas, se percibe la necesidad de realizarla más decididamente, promoviendo interacciones de reciprocidad que no excluyen, sino que implican el reconocimiento de las mediaciones señaladas por las Constituciones como responsables del servicio de autoridad, recordando que esta tiene su fundamento en el único Centro en el que todos estamos llamados a converger: Jesucristo. · ¿Cómo pensar de nuevo la vida de nuestras comunidades educativas con el fin de asegurar la unidad en la diversidad de caminos y de tareas, en vistas a una mayor vitalidad y armonía de las diferentes vocaciones y recursos? · ¿Qué tareas hay que realizar para llevar a cabo un tipo de coordinación que responda a la exigencia de gobernar animando, en la corresponsabilidad y en el espíritu de familia? · ¿Qué propuestas concretas se pueden adelantar para cualificar hoy la formación de las animadoras de comunidad?

 

106.       De las respuestas de las inspectorías se percibe que casi todo el Instituto se encuentra, por motivos diversos, en fase de reestructuración. Se advierte, en efecto, la exigencia de revisar las comunidades y las obras para que expresen las riquezas del carisma, teniendo en cuenta los recursos disponibles y las fronteras actuales de la misión. Esto pone en marcha la búsqueda de caminos formativos y de modalidades organizativas para ofrecer, en la línea del carisma, respuestas nuevas a las nuevas necesidades educativas. · ¿Cómo proceder para que en la base de la reestructuración haya una base de mentalidad de proyecto, radicada en la espiritualidad propia del carisma, que ayude a no tomar decisiones determinadas por situaciones contingentes, sino a identificar las necesidades más profundas de los jóvenes con mirada de futuro?     

 

En relación con la demanda de educación

 

107.       La demanda de educación nos invita a invertir valerosamente en lo preventivo en todos los ámbitos, sin limitarnos a proyectos asistenciales, de recupe-ración o que atienden las emergencias. Lo cual requiere un conocimiento cualificado del sistema preventivo que prepare para traducir al hoy la intención de don Bosco y de María Dominica Mazzarello de formar buenos cristianos y honrados ciudadanos, hombres y mujeres con una fe adulta, pensada y testimoniada en las realidades eclesial y socio-cultural, en la que están llamados a brillar como sal de la tierra y luz del mundo. Para todos, también para los jóvenes no cristianos, nuestro modo de educar puede ayudar a leer críticamente la realidad y la cultura mediática; puede impulsar, especialmente a las mujeres jóvenes, a participar responsablemente en la vida social y política y a ofrecer su específica contribución en el ámbito cultural y profesional. En el ámbito educativo el grito de los pobres es fundamentalmente demanda de educación evangelizadora y, para nuestra vida personal y comunitaria, llamada a la austeridad en las opciones y no sólo compromiso en promover acciones de desarrollo El corazón pobre y un estilo sobrio son la primera condición para hacernos cargo de las aspiraciones de los pequeños y de los necesitados, de quienes tenemos mucho que aprender: los pobres, a menudo, son nuestros maestros. En el ámbito de la demanda educativa, las síntesis inspectorías les subrayan la importancia de dedicar una mayor atención a las familias, promoviendo una seria reflexión que lleve a conocer las potencialidades y los recursos de la familia y, al mismo tiempo, las causas de la crisis de la institución familiar, tan extendida hoy. Se subraya también la necesidad de elaborar estrategias formativas para las jóvenes y los jóvenes que se preparan al matrimonio y de desarrollar en las comunidades educativas una sensibilidad que impulse a promover opciones políticas a favor de la familia. · ¿Qué sensibilidad y atención concreta reservamos en las comunidades educativas para la profun-dización del sistema preventivo, identificando maneras  de hacerlo actual y operativo? · ¿Cómo vivir en nuestras comunidades un estilo de vida con criterios de justicia, es decir, limitando las exigencias personales, siendo capaces de “dar cuentacomunitariamente de los gastos, confron-tándonos con la manera de vivir de los pobres? · ¿Cómo privilegiar, en cada ambiente educativo, a los más necesitados de todo tipo en cuanto a la calidad y cantidad del tiempo que se les dedica?  · ¿En qué medida, como comunidades educativas, nos hacemos cargo de la formación de las familias de los jóvenes, convencidos de que esta es la forma eficaz de prevenir hoy?

 

108.       La sensibilidad y la modalidad de ir hacia los pobres está cambiando. Se entiende mejor que no podemos actuar solas. Es necesaria una escuela de corresponsabilidad en la comunión, que implica la colaboración con todos los que comparten la misión educativa, en red con los organismos y las instituciones civiles y religiosas del territorio. Las iniciativas no son firmadas  en exclusiva, sino que constituyen el fruto de la interacción convergente de tareas y funciones. Aumenta la convicción de que los pobres deben ser protagonistas de su desarrollo  y que con frecuencia saben sugerir las soluciones más adecuadas para sus problemas. Se va consolidando la conciencia de que, por nuestra parte, existe una relación de reciprocidad y no sólo una prestación de servicios. Vamos hacia ellos con la transparencia del Cristo pobre venido para servir. Alimentamos en nosotras y en ellos la fe en la Providencia que cuida de los pequeños. · ¿En qué medida nuestro Instituto, actuando en el ámbito internacional, es sensible y propositivo sobre el problema de la enorme desigualdad que existe entre países ricos y países pobres? · ¿Cómo nos hacemos, juntamente con los seglares, promotoras de una cultura de paz fundada en la globalización de la solidaridad? · ¿Cuál es nuestra posición frente al complejo fenómeno de la emigración? ¿Cómo tratamos de responder desde la óptica de la dimensión misionera del carisma.

 

109.       Por todas partes aumenta el número de los jóvenes y de las mujeres que podemos considerar como los derrotados por la globalización. Un conocimiento más profundo de las dinámicas económicas nos hace sensibles ante las causas estructurales de la pobreza en los diversos ámbitos. Por esto nos comprometemos a colaborar en la elaboración de proyectos educativos y culturales que nos impliquen activamente, como comunidades educativas, con el fin de preparar personas en grado de ser dueñas de su propio destino y de actuar con justicia, sin dejarse someter por el poder ni por las leyes del mercado. · ¿Qué estrategias estamos utilizando para hacernos conscientes de la influencia de la  ideología neoliberal sobre nuestro modo personal y comunitario de vivir la pobreza, sobre nuestros proyectos educativos? · ¿Cómo valoramos, también en el ámbito de la comunidad educativa, el magisterio social de la Iglesia tomando de él criterios de discernimiento para educarnos y educar a la ciudadanía activa?   · ¿Qué caminos hay que recorrer para promover la economía solidaria y colaborar con propuestas de economía de comunión? · ¿Sería conveniente y posible hacer oír nuestra voz en los lugares donde se elaboran las decisiones relativas a las políticas juveniles y familiares en el ámbito internacional? ¿Por qué caminos?

 

 

 

En la Alianza renovada el compromiso por una ciudadanía activa: La unidad del tema del Capítulo se fundamenta en la visión bíblica de la vida y de la historia.

El don de la Alianza compromete a vivir radicalmente las bienaventuranzas evangélicas  en comunión con las hermanas y a colaborar en la realización del designio del Padre de hacer de todos los pueblos una única familia. Es una llamada a vivir la vida nueva en Cristo, configuradas con él por el Espíritu, en comunión de amor y de servicio en la Iglesia (Cf. VC 93).

En el inicio del tercer milenio Juan Pablo II confía a la Iglesia la tarea de reflejar la luz de Cristo haciendo resplandecer su rostro ante las nuevas generaciones (Cf. NMI  16).

Acogiendo esta invitación, queremos hacer de nuestras comunidades casas y escuelas de oración y de comunión (Cf. n. 33,43), de las comunidades educativas talleres en los que las diversas vocaciones se hacen don y riqueza recíproca, comprometidas en reavivar la fantasía de la caridad (Cf. n. 50) para escuchar el grito de los pobres, especialmente de las jóvenes. Para nosotras, educadoras salesianas, y para cuantos comparten el programa educativo de don Bosco y de María Dominica Mazzarello se trata de potenciar la creatividad del amor traduciéndola en búsqueda de caminos para educarnos y educar a vivir como ciudadanos activos según el evangelio.

 

 




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