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Ioannes Paulus PP. II
Rosarium Virginis Mariae

IntraText - Concordancias

cristo

                                                   negrita = Texto principal
    Cap., N.                                       gris = Texto de comentario
1 Int, 1 | más aún, 'proclamar' a Cristo al mundo como Señor y Salvador, « 2 Int, 1 | la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad 3 Int, 2 | de Dios en el misterio de Cristo y de la Iglesia. En efecto, 4 Int, 3 | de Dios « a caminar desde Cristo »,6 he sentido la necesidad 5 Int, 3 | contemplación del rostro de Cristo en compañía y a ejemplo 6 Int, 3 | contemplar con María el rostro de Cristo. Para dar mayor realce a 7 Int, 7 | circunstancias en las que la Madre de Cristo, entre el siglo XIX y XX, 8 1 | CAPÍTULO I~CONTEMPLAR A CRISTO~CON MARÍA~ ~ 9 1, 9 | de la transfiguración de Cristo, en la que los tres apóstoles 10 1, 9 | los ojos en el rostro de Cristo, descubrir su misterio en 11 1, 9 | todos los discípulos de Cristo; por lo tanto, es también 12 1, 10| 10. La contemplación de Cristo tiene en María su modelo 13 1, 10| contemplación del rostro de Cristo. Los ojos de su corazón 14 1, 11| 11. María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una 15 1 | Recordar a Cristo con María~ 16 1, 13| tienen su culmen en el propio Cristo. Estos acontecimientos no 17 1, 13| abrirse a la gracia que Cristo nos ha alcanzado con sus 18 1, 13| del oficio sacerdotal de Cristo y culto público, es «la 19 1, 13| si la Liturgia, acción de Cristo y de la Iglesia, es acción 20 1, 13| cuanto meditación sobre Cristo con María, es contemplación 21 1 | Comprender a Cristo desde María~ 22 1, 14| 14. Cristo es el Maestro por excelencia, 23 1, 14| lleva a la plena verdad de Cristo (cf. Jn 14, 26; 15, 26; 24 1, 14| mejor que Ella conoce a Cristo, nadie como su Madre puede 25 1, 14| ejecutar las disposiciones de Cristo (cf. Jn 2, 5). Y podemos 26 1, 14| escuela' de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, 27 1 | Configurarse a Cristo con María~ 28 1, 15| sarmiento a la vid, que es Cristo (cf. Jn 15, 5), lo hace 29 1, 15| discípulo según la 'lógica' de Cristo: «Tened entre vosotros los 30 1, 15| mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2, 5). Hace falta, 31 1, 15| Apóstol, «revestirse de Cristo» (cf. Rm 13, 14; Ga 3, 27).~ 32 1, 15| incesante del rostro de Cristo –en compañía de María– este 33 1, 15| modo natural en la vida de Cristo y nos hace como 'respirar' 34 1, 15| proceso de configuración con Cristo, en el Rosario nos encomendamos 35 1, 15| Ella, que es la madre de Cristo y a la vez miembro de la 36 1, 15| el crecimiento humano de Cristo en la casa de Nazaret. Eso 37 1, 15| misma diligencia, hasta que Cristo «sea formado» plenamente 38 1, 15| basada totalmente en la de Cristo y subordinada radicalmente 39 1, 15| inmediata de los creyentes con Cristo».20 Es el principio iluminador 40 1, 15| cada uno de nosotros con Cristo: «Como quiera que toda nuestra 41 1, 15| el Rosario el camino de Cristo y el de María se encuentran 42 1, 15| María no vive más que en Cristo y en función de Cristo! ~ 43 1, 15| en Cristo y en función de Cristo! ~ 44 1 | Rogar a Cristo con María~ 45 1, 16| 16. Cristo nos ha invitado a dirigirnos 46 1, 16| también la mediación de Cristo ante Él (cf. 1 Jn 2, 1) 47 1, 16| Para apoyar la oración, que Cristo y el Espíritu hacen brotar 48 1, 16| centrándola sobre la persona de Cristo manifestada en sus misterios».24 49 1 | Anunciar a Cristo con María~ 50 1, 17| cristiano según el corazón de Cristo. Efectivamente, si en el 51 1, 17| modo su obra de anunciar a Cristo. La historia del Rosario 52 2 | CAPÍTULO II~MISTERIOS DE CRISTO,~MISTERIOS DE LA MADRE~ ~ 53 2, 18| contemplación del rostro de Cristo sólo se llega escuchando, 54 2, 18| contemplación del rostro de Cristo. Así lo describía el Papa 55 2, 18| en alabanza constante a Cristo, término último del anuncio 56 2, 19| misterios de la vida de Cristo, el Rosario, tal como se 57 2, 19| misterios de la vida pública de Cristo desde el Bautismo a la Pasión. 58 2, 19| importantes de la persona de Cristo como revelador definitivo 59 2, 19| es cuando el misterio de Cristo se manifiesta de manera 60 2, 19| encarnación y la vida oculta de Cristo (misterios de gozo), y antes 61 2, 19| profundidad del Corazón de Cristo, abismo de gozo y de luz, 62 2, 20| Padre es de recapitular en Cristo todas las cosas (cf. Ef 63 2, 20| María y la presencia de Cristo en su seno hacen «saltar 64 2, 20| mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único 65 2, 21| realidad, todo el misterio de Cristo es luz. Él es «la luz del 66 2, 21| esta fase de la vida de Cristo, pienso que se pueden señalar: 67 2, 21| Jordán. En él, mientras Cristo, como inocente que se hace ' 68 2, 21| cf. Jn 2, 1-12), cuando Cristo, transformando el agua en 69 2, 21| resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita 70 2, 21| la Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su 71 2, 21| acompaña toda la misión de Cristo. La revelación, que en el 72 2, 21| las palabras y signos de Cristo durante su vida pública, 73 2, 22| los misterios del dolor de Cristo. La piedad cristiana, especialmente 74 2, 22| abre con Getsemaní, donde Cristo vive un momento particularmente 75 2, 22| inclinada a rebelarse. Allí, Cristo se pone en lugar de todas 76 2, 22| raíz y su cumplimiento en Cristo, Dios que se humilla por 77 2, 23| contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su 78 2, 23| fijarse en la gloria de Cristo en su Resurrección y en 79 2, 23| solamente de aquellos a los que Cristo se manifestó –los Apóstoles, 80 2, 23| con la Ascensión pone a Cristo a la derecha del Padre, 81 2, 23| viva de su nueva vida en Cristo, en el seno de la Iglesia; 82 2, 24| gustar un conocimiento de Cristo, que se alimenta continuamente 83 2, 24| Cada rasgo de la vida de Cristo, tal como lo narran los 84 2, 24| tanto en los misterios de Cristo, recordando que «todo en 85 2, 24| todos los bautizados: «Que Cristo habite por la fe en vuestros 86 2, 24| podáis conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, 87 2, 24| profundo y comprometido de Cristo. Podríamos llamarlo el camino 88 2, 24| inseparable relación que une Cristo con su Santa Madre: los 89 2, 24| Madre: los misterios de Cristo son también, en cierto sentido, 90 2 | Misterio de Cristo, 'misterio' del hombre~ 91 2, 25| ahora sobre los misterios de Cristo, no es difícil profundizar 92 2, 25| vista. Quien contempla a Cristo recorriendo las etapas de 93 2, 25| Siguiendo el camino de Cristo, el cual «recapitula» el 94 2, 25| Por fin, contemplando a Cristo y a su Madre en la gloria, 95 2, 25| corazones misericordiosos de Cristo y de su Madre. Después de 96 3 | III~« PARA MÍ LA VIDA ES CRISTO »~ ~ 97 3, 26| meditación de los misterios de Cristo con un método característico, 98 3, 26| sentimiento que las inspira.~En Cristo, Dios ha asumido verdaderamente 99 3, 26| verdaderamente un «corazón de carne». Cristo no solamente tiene un corazón 100 3, 26| el conmovedor diálogo de Cristo con Pedro después de la 101 3, 26| configuración cada vez más plena con Cristo, verdadero 'programa' de 102 3, 26| ardientes: «Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia» ( 103 3, 26| No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 104 3, 27| extrañarnos que la relación con Cristo se sirva de la ayuda de 105 3, 27| consistencia física al deseo de que Cristo se convierta en el aliento, 106 3, 29| o momento de la vida de Cristo. En la espiritualidad que 107 3, 29| fundamentales de la vida de Cristo, a partir de ellos la atención 108 3, 33| relación con el misterio de Cristo que se está contemplando. 109 3, 33| de realzar el nombre de Cristo añadiéndole una cláusula 110 3, 33| respecto al misterio de Cristo. Repetir el nombre de Jesús – 111 3, 33| profundamente en la vida de Cristo. ~De la especial relación 112 3, 33| la especial relación con Cristo, que hace de María la Madre 113 3, 34| contemplación cristiana. En efecto, Cristo es el camino que nos conduce 114 3, 34| Ave en Ave – por el amor a Cristo y a María, la glorificación 115 3, 36| mismo de la oración. En Cristo se centra la vida y la oración 116 3, 36| definitiva, con el propio Cristo, que, aun siendo Dios, se 117 3, 36| fraternidad que nos une a todos en Cristo.~ 118 3, 37| vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santísima.~ 119 3, 38| misterios de la vida de Cristo, y Él se consolida en la 120 Con, 40| mismo de que contempla a Cristo, Príncipe de la paz y «nuestra 121 Con, 40| interioriza el misterio de Cristo –y el Rosario tiende precisamente 122 Con, 40| favoreciendo el encuentro con Cristo en sus misterios, muestra 123 Con, 40| muestra también el rostro de Cristo en los hermanos, especialmente 124 Con, 40| podrían seguirse los pasos del Cristo revelador, en los misterios 125 Con, 40| día? Y ¿cómo contemplar a Cristo cargado con la cruz y crucificado, 126 Con, 40| contemplar la gloria de Cristo resucitado y a María coronada 127 Con, 40| mientras nos hace contemplar a Cristo, el Rosario nos hace también 128 Con, 40| sintonía con la invitación de Cristo a «orar siempre sin desfallecer» ( 129 Con, 42| itinerario de la vida de Cristo, desde su concepción a la 130 Con, 43| contemplar el rostro de Cristo siguiendo el ejemplo de


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