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| Ioannes Paulus PP. II Rosarium Virginis Mariae IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
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Cap., N. gris = Texto de comentario
1 3, 33(36)| 1999), 1: AAS 91 (1999), 1155.~
2 1, 15(22)| devoción a la Santísima Virgen, 120, en: Obras. de San Luis
3 2, 19 | teniendo en cuenta el número 150, que es el mismo de los
4 Int, 1(2) | 1974) 42, AAS 66 (1974), 153.~
5 1, 12(14)| 1974), 47: AAS 66 (1974), 156.~
6 Int, 2(3) | Cf. Acta Leonis XIII, 3 (1884), 280-289.~
7 1, 15(18)| Rosario,27 ed., Pompeya 1916), p. 27.~
8 Int, 3 | Vaticano II (11 de octubre de 1962), el «gran don de gracia»
9 Int, 8(13) | Santuario di Pompei, Pompei 1990, p.59.~
10 3, 33(37)| orientaciones (17 diciembre 2001), n.201.~
11 2, 24 | 24. Los ciclos de meditaciones
12 2, 25 | 25. En el testimonio ya citado
13 3, 27(34)| Catecismo de la Iglesia Católica,2616.~
14 1, 16(24)| Ibíd., 2675.~
15 1, 16(23)| de la Iglesia Católica, 2679.~
16 2, 18(27)| 2001), 20: AAS 93 (2001), 279.~
17 Int, 2(3) | Acta Leonis XIII, 3 (1884), 280-289.~
18 2, 23(29)| 2001), 28: AAS 93 (2001), 284.~
19 Int, 3(6) | AAS93 (2002), 285.~
20 Int, 5(9) | N. 32: AAS 93 (2002), 288.~
21 Con, 41(39)| Cf. n. 34: AAS 93 (2001), 290.
22 3, 30 | 30. Para dar fundamento bíblico
23 Int, 8(12) | de Montfort, Madrid 1954, 313-391.~
24 3, 36 | 36. Instrumento tradicional
25 3, 37 | 37. En la práctica corriente,
26 Con, 39 | 39. Lo que se ha dicho hasta
27 Int, 8(12) | Montfort, Madrid 1954, 313-391.~
28 Con, 41 | 41. Además de oración por la
29 Con, 43 | 43. Queridos hermanos y hermanas:
30 2, 20 | alegría» a Juan (cf. Lc 1, 44). Repleta de gozo es la
31 Int, 1(1) | actual Gaudium et spes, 45.~
32 2, 20 | comprendieron» sus palabras (Lc 2, 50).~De este modo, meditar
33 1, 15(22)| Montfort, Madrid 1954, p.505s.~
34 1, 11 | corazón » (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Los recuerdos de Jesús,
35 2, 24(30)| N. 515.~
36 Int, 3(7) | septiembre de 1960: AAS 52 (1960), 814-817.~
37 2, 25 | y él te sustentará» (Sal 55, 23). Meditar con el Rosario
38 1, 14(17)| la Iglesia Lumen gentium, 58.~
39 Int, 8(13) | di Pompei, Pompei 1990, p.59.~
40 1, 15(20)| Ibíd., 60.~
41 Int, 2(4) | septiembre 1961: AAS 53 (1961), 641-647.~
42 Int, 2(4) | 1961: AAS 53 (1961), 641-647.~
43 3, 37 | la invocación del Salmo 69: «Dios mío ven en mi auxilio,
44 1, 15(21)| orbi (17 octubre 1978): AAS 70 (1978), 927.~
45 Int, 8 | erupción del Vesuvio en el año 79 y rescatada de sus cenizas
46 Int, 3(7) | de 1960: AAS 52 (1960), 814-817.~
47 Int, 3(7) | 1960: AAS 52 (1960), 814-817.~
48 3, 33(36)| artistas(4 abril 1999), 1: AAS 91 (1999), 1155.~
49 1, 15(21)| octubre 1978): AAS 70 (1978), 927.~
50 2, 25(33)| haereses, III, 18,1: PG 7, 932.~
51 Int, 3(6) | AAS93 (2002), 285.~
52 3, 32 | para que digamos con Él: «¡Abbá, Padre!» (Rm 8, 15; Ga 4,
53 Int, 6 | de un milenio que se ha abierto con las horrorosas escenas
54 2, 19 | profundidad del Corazón de Cristo, abismo de gozo y de luz, de dolor
55 3, 28 | experiencia de innumerables Santos aboga en su favor. Lo cual no
56 Int, 2 | a la Sede de Pedro, como abriendo mi alma, me expresé así: «
57 3, 33(36)| Carta a los artistas(4 abril 1999), 1: AAS 91 (1999),
58 3, 29 | que lo represente, es como abrir un escenario en el cual
59 1, 16 | hallaréis; llamad y se os abrirá» (Mt 7, 7). El fundamento
60 2, 20 | que, ante las exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta
61 Con, 41 | momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor.
62 3, 28 | En dichas experiencias abunda también una metodología
63 3, 26 | es una práctica árida y aburrida. En cambio, se puede hacer
64 3, 30 | repetición del Rosario sin el aburrimiento que produciría la simple
65 3, 28 | el que suele recitarse, acabe por considerarse como un
66 | acaso
67 3, 35 | el Pueblo de Dios pueda acceder a toda auténtica riqueza
68 Con, 42 | globalización, todo se ha acelerado, y cada día es mayor la
69 Int, 4 | centralidad de la Liturgia, acertadamente subrayada por el Concilio
70 1, 10 | del Unigénito, sino que acogerá al nuevo hijo en el discípulo
71 2, 18 | revelación de lo alto. Pero, para acogerla, es indispensable ponerse
72 2, 21 | cometido que desempeña en Caná acompaña toda la misión de Cristo.
73 3, 38 | carácter mariano, parece aconsejable trasladar al sábado la segunda
74 1, 10 | envolvió en pañales y le acostó en un pesebre» (Lc 2, 7).~
75 2, 21 | Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados
76 Int, 7 | los cristianos y por el acreditado reconocimiento recibido
77 Int, 2(3) | Cf. Acta Leonis XIII, 3 (1884), 280-
78 1, 13 | hacer memoria» de ellos en actitud de fe y amor significa abrirse
79 3, 26 | directamente a María, el acto de amor, con Ella y por
80 1, 9 | cada vez más: así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (
81 1, 13 | hoy' de la salvación. Esta actualización se realiza en particular
82 Int, 3 | 3. Por eso, de acuerdo con las consideraciones
83 3, 38 | pueden sugerir oportunas adaptaciones. Lo verdaderamente importante
84 2, 20 | misterios «gozosos» significa adentrarse en los motivos últimos de
85 Int, 1 | Espíritu de Dios a «remar mar adentro» (duc in altum!), para anunciar,
86 3, 33 | Expresan, por así decir, la admiración del cielo y de la tierra
87 Con, 42 | vida de los chicos y los adolescentes, y a veces es angustioso
88 1, 10 | mirada, siempre llena de adoración y asombro, no se apartará
89 3, 33 | Isabel, es contemplación adorante del misterio que se realiza
90 3, 34 | divinas que se han de alabar, adorar y agradecer. Es importante
91 Con, 42 | sorprender una vez más a los adultos, haciendo propia esta oración
92 2, 25(33)| S. Ireneo de Lyon, Adversus haereses, III, 18,1: PG
93 1, 12 | fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: "Cuando oréis,
94 2, 25 | hombre. Ésta es la gran afirmación del Concilio Vaticano II,
95 Int, 5 | tantas contradicciones, aflora una nueva exigencia de espiritualidad,
96 Con, 40 | nos concede la fuerza de afrontarlos con la certeza de la ayuda
97 Con, 43 | diáconos, y a vosotros, agentes pastorales en los diversos
98 Con, 43 | consuelo en la hora de la agonía. Para ti el último beso
99 1, 13 | vida espiritual « no se agota sólo con la participación
100 3, 34 | han de alabar, adorar y agradecer. Es importante que el Gloria,
101 Int, 2 | Dominum! Deseo elevar mi agradecimiento al Señor con las palabras
102 3, 33(37)| Esta costumbre ha sido alabada recientemente por la Congregación
103 3, 34 | Personas divinas que se han de alabar, adorar y agradecer. Es
104 1, 16 | quiere que su deseo vuele sin alas».26 En el Rosario, mientras
105 3, 33 | pathos con el que Dios, en el alba de la creación, contempló
106 1, 13 | gracia que Cristo nos ha alcanzado con sus misterios de vida,
107 2, 20 | a la alegría mesiánica: «Alégrate, María». A este anuncio
108 Con, 41 | centro, se comparten con él alegrías y dolores, se ponen en sus
109 Con, 41 | Novo millennio ineunte he alentado la celebración de la Liturgia
110 2, 24 | conocimiento de Cristo, que se alimenta continuamente del manantial
111 3, 37 | en socorrerme», como para alimentar en el orante la humilde
112 2, 21 | en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre
113 | allá
114 | Allí
115 Con, 40 | su ser, y a difundir a su alrededor, paz verdadera, que es un
116 3, 28 | pretendiendo alcanzar una alta concentración espiritual,
117 Con, 41 | trata de dos caminos no alternativos, sino complementarios, de
118 3, 34 | levantar el espíritu a la altura del Paraíso y hacer revivir,
119 3, 26 | dirigirse hacia a la persona amada con manifestaciones que,
120 Int, 4 | sea debidamente conocido, amado, glorificado».8 Comprendido
121 1, 15 | Bartolomé Longo: «Como dos amigos, frecuentándose, suelen
122 1, 15 | asiduidad que pudiéramos decir 'amistosa'. Ésta nos introduce de
123 Int, 6 | una pastoral familiar más amplia, fomentar el Rosario en
124 Con, 39 | dicho hasta aquí expresa ampliamente la riqueza de esta oración
125 3, 36 | 7).~Es también hermoso ampliar el significado simbólico
126 3, 28 | por considerarse como un amuleto o un objeto mágico, con
127 3, 38 | con mayor razón, si se añade el nuevo ciclo de los mysteria
128 3, 33 | realzar el nombre de Cristo añadiéndole una cláusula evocadora del
129 2, 20 | mismos, sobresaltados y angustiados, «no comprendieron» sus
130 2, 25 | Santísima Trinidad, destino y anhelo de nuestra existencia.~ ~
131 Int, 2 | en estos años: Magnificat anima mea Dominum! Deseo elevar
132 2, 20 | el sabor de la alegría, anticipan indicios del drama. En efecto,
133 2, 23 | Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo privilegio,
134 2, 25 | profundizar en esta consideración antropológica del Rosario. Una consideración
135 2, 20 | cantado por los ángeles y anunciado a los pastores como «una
136 Con, 43 | último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de
137 1, 9 | apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza
138 Int, 7 | recibido de la Iglesia, las apariciones de Lourdes y Fátima,11 cuyos
139 1, 10 | adoración y asombro, no se apartará jamás de Él. Será a veces
140 Con, 42 | pastoral juvenil no derrotista, apasionada y creativa –¡las Jornadas
141 3, 33 | intensidad la fe cristológica, aplicada a los diversos momentos
142 Con, 42 | enriquezca con oportunas aportaciones simbólicas y prácticas,
143 Int, 2 | promulgó la Encíclica Supremi apostolatus officio,3 importante declaración
144 1, 16 | de la Iglesia está como apoyada en la oración de María».23
145 1, 16 | mal (cf. St 4, 2-3).~Para apoyar la oración, que Cristo y
146 Int, 8 | un particular aliento y apoyo en León XIII, el «Papa del
147 3, 33 | Jesús. A veces, en el rezo apresurado, no se percibe este aspecto
148 3, 33 | análogamente a la mirada de aprobación del Génesis (cf. Gn 1, 31),
149 1, 17 | los Pastores deben saber aprovechar. La Virgen del Rosario continúa
150 2, 20 | María». A este anuncio apunta toda la historia de la salvación,
151 Con, 40 | cireneos» en cada hermano aquejado por el dolor u oprimido
152 Int, 6 | contemplación del misterio de Aquél que «es nuestra paz: el
153 2, 24 | Carta a los Efesios desea ardientemente a todos los bautizados: «
154 3, 26 | ha enunciado con palabras ardientes: «Para mí la vida es Cristo,
155 1, 10 | resurrección y, por fin, una mirada ardorosa por la efusión del Espíritu
156 3, 26 | Rosario es una práctica árida y aburrida. En cambio, se
157 Con, 43 | luz de la Escritura, en armonía con la Liturgia y en el
158 2, 25 | de la vida humana », para armonizarla con el ritmo de la vida
159 2, 24 | vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor [...],
160 Int, 5 | distinga ante todo en el arte de la oración».9 Mientras
161 3, 33(36)| Carta a los artistas(4 abril 1999), 1: AAS 91 (
162 Con, 43 | de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro
163 1, 13 | la Liturgia actualiza sea asimilado profundamente y forje la
164 3, 33 | permitiendo vivir la función asimiladora, innata en la repetición
165 3, 37 | poderosa intercesión. ¿Cómo asombrarse, pues, si al final de esta
166 3, 33 | modo de asimilación, que aspira a hacernos entrar cada vez
167 3, 35(38)| continent, et quod promittunt assequamur »: Missale Romanum (1960)
168 3, 26 | inspira.~En Cristo, Dios ha asumido verdaderamente un «corazón
169 Con, 43 | sobre todo en este año, asumiendo esta propuesta como una
170 3, 29 | Encarnación: Dios ha querido asumir, en Jesús, rasgos humanos.
171 2, 23 | elevada Ella misma con la Asunción, anticipando así, por especialísimo
172 Int, 6 | las horrorosas escenas del atentado del 11 de septiembre de
173 Int, 6 | de Jesús, aún ahora tan atormentada y tan querida por el corazón
174 3, 28 | religiones modalidades bastante atractivas.35 Hay cristianos que, al
175 Con, 42 | seducción de la droga, los atractivos de un hedonismo desenfrenado,
176 3, 28 | contemplativa cristiana, se dejan atraer por tales propuestas. Sin
177 Int, 2 | 2. A esta oración le han atribuido gran importancia muchos
178 Con, 39 | misma estaba amenazada, se atribuyó a la fuerza de esta oración
179 1, 16 | omnipotente por gracia», como, con audaz expresión que debe entenderse
180 3, 35 | Dios pueda acceder a toda auténtica riqueza espiritual, encontrando
181 Int, 5 | cristianas se conviertan en «auténticas escuelas de oración».10 ~
182 Int, 7(11) | discernir y reconocer la autenticidad y el valor de las revelaciones
183 Int, 8 | María Grignion de Montfort, autor de un preciosa obra sobre
184 2, 19 | común corroborada por la autoridad eclesial, sólo considera
185 2, 21 | Bautismo en el Jordán; 2. su autorrevelación en las bodas de Caná; 3.
186 3, 37 | 69: «Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme»,
187 Con, 42 | sociedad de la tecnología avanzada, de los medios de comunicación
188 3, 36 | para contar, que marca el avanzar de la oración, el rosario
189 Int, 2 | con el trasfondo de las Avemarías pasan ante los ojos del
190 2, 23 | familia reunida con María, avivada por la efusión impetuosa
191 1, 13 | acontecimientos no son solamente un 'ayer'; son también el 'hoy' de
192 Int, 6 | circunstancias históricas ayudan a dar un nuevo impulso a
193 Int, 4 | introduce y la recuerda, ayudando a vivirla con plena participación
194 3, 28 | de esta oración, quiero ayudar a los fieles a comprenderla
195 Con, 43 | vivencia del pueblo cristiano, ayudéis a descubrir los fundamentos
196 3, 35(38)| Romanum (1960) in festo B. M. Virginis a Rosario.~
197 1, 17 | recurso importante en el bagaje pastoral de todo buen evangelizador. ~ ~
198 Con, 43 | llamamiento mío no sea en balde! Al inicio del vigésimo
199 Int, 8(13) | Beato Bartolo Longo, Storia del Santuario
200 Int, 8 | el Rosario se salva! ».13 Basándose en ello, se sintió llamado
201 1, 15 | vida, haciendo de él la base de mi lema episcopal: Totus
202 3, 28 | otras religiones modalidades bastante atractivas.35 Hay cristianos
203 Int, 8 | camino de santificación. Bastará con recordar a san Luis
204 Con, 40 | pueda vencer también una 'batalla' tan difícil como la de
205 1, 16(25)| fue compuesta por el Beato Batolomé Longo en 1883, como adhesión
206 2, 24 | ardientemente a todos los bautizados: «Que Cristo habite por
207 3, 35(38)| hæc mysteria sacratissimo beatæ Mariæ Virginis Rosario recolentes,
208 3, 35 | cristiana. Lo sugiere una bella oración litúrgica, que nos
209 Con, 43 | de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre,
210 1, 16 | estupendamente, siguiendo a san Bernardo, cuando canta: «Mujer, eres
211 Con, 43 | agonía. Para ti el último beso de la vida que se apaga.
212 1, 13 | historia de la salvación. La Biblia es narración de acontecimientos
213 Con, 43 | descubrir los fundamentos bíblicos, las riquezas espirituales
214 3, 33 | generaciones me llamarán bienaventurada» (Lc1, 48).~El centro del
215 Con, 40 | proponerse el testimonio de sus bienaventuranzas en la vida de cada día?
216 1, 16 | eficacia de la oración es la bondad del Padre, pero también
217 2, 24 | nuevo en María, entre sus brazos y en su corazón, el «fruto
218 1, 16 | Cristo y el Espíritu hacen brotar en nuestro corazón, interviene
219 1, 17 | bagaje pastoral de todo buen evangelizador. ~ ~
220 3, 34 | la contemplación futura: «Bueno es estarnos aquí» (Lc 9,
221 Int, 7 | numerosos peregrinos, en busca de consuelo y de esperanza. ~
222 1, 16 | escuchados: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se
223 2, 24 | nos sentimos impulsados a buscar siempre de nuevo en María,
224 Int, 5(10) | Ibíd., 33: l. c., 289.~
225 2, 22 | 42 par.). Este «sí» suyo cambia el «no» de los progenitores
226 3, 26 | práctica árida y aburrida. En cambio, se puede hacer otra consideración
227 Int, 3 | invitado al Pueblo de Dios « a caminar desde Cristo »,6 he sentido
228 Con, 41 | Rosario. Se trata de dos caminos no alternativos, sino complementarios,
229 Int, 8 | he tenido la alegría de canonizar. Un especial carisma como
230 3, 26 | expresión del amor que no se cansa de dirigirse hacia a la
231 1, 16 | siguiendo a san Bernardo, cuando canta: «Mujer, eres tan grande
232 1, 11 | también ahora, entre los cantos de alegría de la Jerusalén
233 Con, 42 | los jóvenes mismos serán capaces de sorprender una vez más
234 3, 28 | fenomenología religiosa, pero tiene características propias, que responden a
235 Int, 3(7) | acontecimiento eclesial; cf. Carta al Cardenal Vicario del 28 de septiembre
236 Con, 40 | cómo contemplar a Cristo cargado con la cruz y crucificado,
237 Con, 40 | promover la vida, haciéndose cargo del sufrimiento de los niños
238 Int, 8 | de canonizar. Un especial carisma como verdadero apóstol del
239 1, 10 | Lc 2, 48); será en todo caso una mirada penetrante, capaz
240 1, 17 | significativa oportunidad catequética que los Pastores deben saber
241 1, 16(25)| del Papa Leon XIII a los católicos en su primera Encíclica
242 Con, 39 | eficacia, confiando las causas más difíciles a su recitación
243 Con, 43 | con las que él termina la célebre Súplica a la Reina del Santo
244 1, 11 | alegría de la Jerusalén celestial, permanecen intactos los
245 Int, 6 | oración, es el de la familia, célula de la sociedad, amenazada
246 2, 21 | sobre su presencia en el Cenáculo en el momento de la institución
247 Int, 8 | año 79 y rescatada de sus cenizas siglos después, como testimonio
248 3, 36 | la oración. En Cristo se centra la vida y la oración de
249 3, 33 | se percibe este aspecto central y tampoco la relación con
250 Int, 4 | Hay quien piensa que la centralidad de la Liturgia, acertadamente
251 1, 16 | la santa Madre de Dios, centrándola sobre la persona de Cristo
252 2, 19 | gloria), la meditación se centre también en algunos momentos
253 3, 35 | experimentadas tal vez en centros y santuarios marianos que
254 Int, 2 | todo de las personas más cercanas o que llevamos más en el
255 2, 18 | Padre» (Mt 11, 27). Cerca de Cesarea de Felipe, ante la confesión
256 1, 12 | Cuando oréis, no seáis charlatanes como los paganos, que creen
257 2, 24 | 24. Los ciclos de meditaciones propuestos
258 2, 18 | mi Padre que está en los cielos» (Mt 16, 17). Así pues,
259 2, 24 | de la sabiduría y de la ciencia» (Col 2, 2-3). La Carta
260 Int, 3 | con ocasión del próximo ciento veinte aniversario de la
261 3, 36 | el Crucifijo, que abre y cierra el proceso mismo de la oración.
262 | cierta
263 2, 24 | para que, arraigados y cimentados en el amor [...], podáis
264 2, 21 | a la comunidad cristiana cinco momentos significativos –
265 Con, 40 | propósito de testimoniar en cada circunstancia la caridad, «que es el vínculo
266 Con, 40 | necesidad de hacerse sus «cireneos» en cada hermano aquejado
267 2, 25 | 25. En el testimonio ya citado de 1978 sobre el Rosario
268 Int, 8 | 8. Sería imposible citar la multitud innumerable
269 Int, 8 | los restos de la antigua ciudad, apenas influenciada por
270 3, 33 | entendida, es donde se nota con claridad que el carácter mariano
271 Int, 8 | sombras de la civilización clásica. ~Con toda su obra y, en
272 3, 33 | de Cristo añadiéndole una cláusula evocadora del misterio que
273 Con, 41 | Rosario reproduce un poco el clima de la casa de Nazaret: Jesús
274 2, 18 | conocimiento más auténtico, fiel y coherente, de aquel misterio».27 ~
275 3, 38 | pastorales y, sobre todo, las coincidencias litúrgicas que pueden sugerir
276 Int, 8 | Virgen del Santo Rosario colindante con los restos de la antigua
277 Int, 4 | mariano. En realidad, se coloca en el más límpido horizonte
278 3, 38 | de la semana un cierto 'color' espiritual, análogamente
279 1, 16(26)| Divina Comedia,Par. XXXIII, 13-15.~
280 3, 30 | ilustrar con algún breve comentario.~
281 Int, 2 | Rosario es, en cierto modo, un comentario-oración sobre el capítulo final
282 3, 37 | indigencia; en otras, se comienza recitando el Credo, como
283 3, 28 | elementos positivos y a veces compaginables con la experiencia cristiana,
284 Con, 41 | Jesús está en el centro, se comparten con él alegrías y dolores,
285 1, 10 | que María no se limitará a compartir la pasión y la muerte del
286 3, 27 | de toda la persona, en su compleja realidad psicofísica y relacional.~
287 3, 38 | Por medio de él, de manera complementaria a cuanto se realiza en la
288 Con, 41 | caminos no alternativos, sino complementarios, de la contemplación cristiana.
289 3, 29 | en el Rosario, aun con el complemento de los mysteria lucis, se
290 1, 15 | miembro supereminente y completamente singular»,19 es al mismo
291 1, 15 | oriente cada vez más el comportamiento del discípulo según la '
292 3, 29 | visual e imaginativo (la compositio loci) considerándolo de
293 3, 38 | importante es que el Rosario se comprenda y se experimente cada vez
294 2, 25 | pasos hacia el Calvario, comprende el sentido del dolor salvador.
295 3, 28 | quiero ayudar a los fieles a comprenderla en sus aspectos simbólicos,
296 1, 14 | Él ha enseñado, sino de 'comprenderle a Él'. Pero en esto, ¿qué
297 2, 20 | sobresaltados y angustiados, «no comprendieron» sus palabras (Lc 2, 50).~
298 Con, 42 | prácticas, que favorezcan su comprensión y valorización. ¿Por qué
299 2, 24 | conocimiento profundo y comprometido de Cristo. Podríamos llamarlo
300 1, 16(25)| en mayo y octubre, fue compuesta por el Beato Batolomé Longo
301 3, 27 | ayuda de un método. Dios se comunica con el hombre respetando
302 3, 32 | suyos y entre nosotros, comunicándonos el Espíritu, que es a la
303 Con, 41 | a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse
304 Con, 41 | una creciente dificultad comunicarse. No se consigue estar juntos
305 Int, 1 | sobriedad de sus partes, concentra en sí la profundidad de
306 1, 10 | Los ojos de su corazón se concentran de algún modo en Él ya en
307 3, 31 | escuchar la Palabra de Dios, concentrando el espíritu en el contenido
308 3, 29 | un escenario en el cual concentrar la atención. Las palabras
309 Con, 42 | vida de Cristo, desde su concepción a la muerte, hasta la resurrección
310 2, 25 | oración predilecta, expresé un concepto sobre el que deseo volver.
311 1, 10 | la Anunciación, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo;
312 1, 13 | llevado a cabo hace siglos no concierne solamente a los testigos
313 Int, 2 | recientes que, en la época conciliar, se han distinguido por
314 1, 13(15)| Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium,10.~
315 1, 14 | conducen a la luz, para concluir siempre con la obediencia
316 3, 35 | procura que cada misterio concluya con una oración dirigida
317 3, 37 | legítimos. La plegaria se concluye rezando por las intenciones
318 3, 29 | también con esta exigencia de concreción. Es cierto que no sustituyen
319 3, 31 | límites de una sociedad tan condicionada por la tecnología y los
320 2, 18 | Cesarea de Felipe, ante la confesión de Pedro, Jesús puntualiza
321 Int, 7 | poco antes de morir, le confió en la persona del discípulo
322 3, 27 | misma exigencia. Esto se confirma por el hecho de que, en
323 Con, 40 | quienes viven situaciones conflictivas y de quienes dirigen los
324 1, 15 | todas las criaturas, la más conforme a Jesucristo, se sigue que,
325 1, 15 | perfección consiste en el ser conformes, unidos y consagrados a
326 1, 14 | el Espíritu Santo y los confortó en la primera misión. Recorrer
327 3, 33(37)| alabada recientemente por la Congregación para el Culto Divino y la
328 Int, 2 | Jesucristo. El Rosario en su conjunto consta de misterios gozosos,
329 3, 26 | difícil encontrarlo en el conmovedor diálogo de Cristo con Pedro
330 Con, 43 | mías con gusto las palabras conmovedoras con las que él termina la
331 3, 30 | reiteración de una información ya conocida. No, no se trata de recordar
332 Int, 7 | hijo!» (Jn 19, 26). Son conocidas las distintas circunstancias
333 Int, 4 | el Hijo sea debidamente conocido, amado, glorificado».8 Comprendido
334 3, 26 | expresan en términos bien conocidos por la experiencia universal
335 3, 27 | espiritualidad cristiana, incluso conociendo las formas más sublimes
336 2, 20 | que expresa la dicha de la consagración y extasía al viejo Simeón,
337 1, 15 | Madre, y que cuanto más consagrada esté un alma a la Santísima
338 Con, 43 | vosotros, consagrados y consagradas, llamados de manera particular
339 Int, 4 | tenga necesariamente como consecuencia una disminución de la importancia
340 3, 35 | imitar lo que contienen y a conseguir lo que prometen».38 ~Como
341 1, 17 | han precedido? El Rosario conserva toda su fuerza y sigue siendo
342 Int, 7 | incisiva influencia que conservan en el vida de los cristianos
343 2, 20 | dos últimos misterios, aun conservando el sabor de la alegría,
344 3, 36 | Beato Bartolomé Longo lo consideraba también como una 'cadena'
345 3, 29 | promueve. Pero si los misterios considerados en el Rosario, aun con el
346 3, 26 | veces en cada misterio. Si consideramos superficialmente esta repetición,
347 3, 38 | los «misterios de la luz»? Considerando que los misterios gloriosos
348 3, 29 | imaginativo (la compositio loci) considerándolo de gran ayuda para favorecer
349 3, 28 | suele recitarse, acabe por considerarse como un amuleto o un objeto
350 2, 19 | cristológico del Rosario, considero oportuna una incorporación
351 1, 14 | piensa que Ella la ejerce consiguiéndonos abundantes dones del Espíritu
352 1, 15 | toda nuestra perfección consiste en el ser conformes, unidos
353 3, 27 | invocación, da como una consistencia física al deseo de que Cristo
354 Con, 43 | los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas
355 3, 38 | vida de Cristo, y Él se consolida en la vida de sus discípulos
356 Con, 43 | esta propuesta como una consolidación de la línea trazada en la
357 3, 28 | la estructura firmemente consolidada de esta oración, quiero
358 2, 19 | Rosario, tal como se ha consolidado en la práctica más común
359 1, 16 | una certeza que se ha ido consolidando por experiencia propia en
360 Int, 3 | sino más bien integrar y consolidar los planes pastorales de
361 Int, 2 | apostólica Marialis cultus, en consonancia con la inspiración del Concilio
362 Int, 2 | El Rosario en su conjunto consta de misterios gozosos, dolorosos
363 1, 11 | rosario' que Ella ha recitado constantemente en los días de su vida terrenal.~
364 Con, 42 | desilusiones fuertes, al constatar los fracasos de los hijos
365 Int, 2 | el capítulo final de la Constitución Lumen gentium del Vaticano
366 1, 11 | aquellos recuerdos los que han constituido, en cierto sentido, el '
367 2, 18 | repetición del Ave Maria constituye el tejido sobre el cual
368 Con, 40 | Rosario nos hace también constructores de la paz en el mundo. Por
369 Int, 8 | ello, se sintió llamado a construir en Pompeya un templo dedicado
370 Int, 8 | contemplativo del Rosario, que ha contado con un particular aliento
371 1, 11 | con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar
372 2, 19 | efecto, en estos misterios contemplamos aspectos importantes de
373 3, 38 | oración los días de muchos contemplativos, o sirve de compañía a enfermos
374 3, 33 | el alba de la creación, contempló la obra de sus manos».36
375 Int, 5 | Mientras en la cultura contemporánea, incluso entre tantas contradicciones,
376 Con, 41 | problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades
377 3, 37 | Rosario, según los diversos contextos eclesiales. En algunas regiones
378 2, 20 | extasía al viejo Simeón, contiene también la profecía de que
379 3, 35 | lleguemos a «imitar lo que contienen y a conseguir lo que prometen».38 ~
380 3, 35(38)| recolentes, et imitemur quod continent, et quod promittunt assequamur »:
381 1, 17 | aprovechar. La Virgen del Rosario continúa también de este modo su
382 2, 21 | ministerio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin
383 1, 12 | repetición de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: "
384 2, 20 | que el Niño será «señal de contradicción» para Israel y de que una
385 Int, 5 | contemporánea, incluso entre tantas contradicciones, aflora una nueva exigencia
386 3, 29 | divina, sino que, por el contrario, la supone y la promueve.
387 Int, 6 | es una ayuda eficaz para contrastar los efectos desoladores
388 Int, 2(4) | el Rosario Il religioso convegno del 29 septiembre 1961:
389 Int, 1 | humana, el punto en el que convergen los deseos de la historia
390 1, 15 | costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús
391 3, 27 | al deseo de que Cristo se convierta en el aliento, el alma y
392 Int, 5 | comunidades cristianas se conviertan en «auténticas escuelas
393 Con, 43 | belleza del Rosario, os convirtáis en sus diligentes promotores.~
394 1, 16 | Camino, y «a partir de esta cooperación singular de María a la acción
395 2, 25 | deseo repetir, casi como una cordial invitación dirigida a todos
396 3, 37 | Letanías lauretanas? Es como coronar un camino interior, que
397 2, 24 | Plenitud de la Divinidad corporalmente» (Col 2, 9). Por eso el
398 3, 29 | Por medio de su realidad corpórea, entramos en contacto con
399 Con, 42 | afrontar los peligros que corren los hijos. Con frecuencia
400 1, 15 | inicial, sin embargo, ha de corresponder un camino de adhesión creciente
401 3, 30 | proclamación del pasaje bíblico correspondiente, que puede ser más o menos
402 2, 19 | en la práctica más común corroborada por la autoridad eclesial,
403 3, 26 | es propia del amor.~Una cosa está clara: si la repetición
404 2, 22 | en el Edén. Y cuánto le costaría esta adhesión a la voluntad
405 3, 33 | que Dios, en el alba de la creación, contempló la obra de sus
406 Con, 42 | derrotista, apasionada y creativa –¡las Jornadas Mundiales
407 3, 26 | El Rosario nos ayuda a crecer en esta configuración hasta
408 3, 37 | se comienza recitando el Credo, como haciendo de la profesión
409 1, 12 | charlatanes como los paganos, que creen ser escuchados en virtud
410 1, 14 | mientras exhorta a los criados a ejecutar las disposiciones
411 Con, 39 | En momentos en los que la cristiandad misma estaba amenazada,
412 1, 17 | en el que el misterio de Cristoes presentado continuamente
413 Int, 1 | una oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus
414 3, 32 | fundamento de la meditación cristológico-mariana que se desarrolla mediante
415 Int, 6 | cristiano. ~Otro ámbito crucial de nuestro tiempo, que requiere
416 3, 36 | rosario está centrado en el Crucifijo, que abre y cierra el proceso
417 2, 22 | con la práctica del Via Crucis, se ha detenido siempre
418 3, 28 | Rosario forma parte de este cuadro universal de la fenomenología
419 3, 38 | misterios gozosos, en los cuales la presencia de María es
420 | Cuántas
421 | cuánto
422 | cuantos
423 2, 22 | cristiana, especialmente en la Cuaresma, con la práctica del Via
424 Int, 8 | cristiano antes de quedar cubierta por la erupción del Vesuvio
425 1, 17 | volver a tomar en la mano las cuentas del rosario con la fe de
426 Con, 43 | esta oración tradicional.~Cuento con vosotros, consagrados
427 2, 20 | exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta los más profundos
428 3, 35 | santuarios marianos que cultivan particularmente la práctica
429 Int, 5 | oración».9 Mientras en la cultura contemporánea, incluso entre
430 Con, 42 | día es mayor la distancia cultural entre las generaciones.
431 1, 13 | y culto público, es «la cumbre a la que tiende la acción
432 2, 23 | de la Iglesia; una vida cuyo gran 'icono' es la escena
433 Int, 7 | apariciones de Lourdes y Fátima,11 cuyos Santuarios son meta de numerosos
434 2, 22 | 22. Los Evangelios dan gran relieve a los misterios
435 1, 16 | cristiano. El eminente poeta Dante la interpreta estupendamente,
436 1, 16 | escuchados: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad
437 3, 37 | ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme», como
438 1, 17 | catequética que los Pastores deben saber aprovechar. La Virgen
439 1, 15 | tiene como característica el deber del discípulo de configurarse
440 Int, 4 | honrada la Madre, el Hijo sea debidamente conocido, amado, glorificado».8
441 3, 37 | quien lo recita con las debidas disposiciones.~En efecto,
442 2, 22 | Padre, contra la cual la debilidad de la carne se sentiría
443 3, 34 | glorificación trinitaria en cada decena, en vez de reducirse a una
444 Int, 2 | corazón puede incluir en estas decenas del Rosario todos los hechos
445 2, 22 | pecados de los hombres, para decirle al Padre: «no se haga mi
446 2, 19 | Jn 9, 5). ~Para que pueda decirse que el Rosario es más plenamente '
447 1, 10 | escondidos y presentir sus decisiones, como en Caná (cf. Jn 2,
448 Int, 2 | apostolatus officio,3 importante declaración con la cual inauguró otras
449 2, 19 | definitivo de Dios. Él es quien, declarado Hijo predilecto del Padre
450 1, 15 | místicamente junto a María, dedicada a seguir el crecimiento
451 3, 38 | lunes y el jueves están dedicados a los «misterios gozosos»,
452 Con, 41 | por tanto, a cuantos se dedican a la pastoral de las familias
453 3, 37 | espíritu siente necesidad de dedicar una alabanza a la Santísima
454 Con, 40 | sentir el deseo de acoger, defender y promover la vida, haciéndose
455 1, 12 | dimensiones del Rosario que definen mejor su carácter de contemplación
456 1, 9 | fulgor divino manifestado definitivamente en el Resucitado glorificado
457 2, 19 | de Cristo como revelador definitivo de Dios. Él es quien, declarado
458 Int, 2 | Yo mismo, después, no he dejado pasar ocasión de exhortar
459 3, 33 | Madre Santísima, y como dejando que Ella misma nos lo sugiera,
460 | dejar
461 Con, 43 | el común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro
462 Int, 3 | de 2003 Año del Rosario. ~Dejo esta indicación pastoral
463 3, 33 | historia. Es el cumplimiento dela profecía de María: «Desde
464 1, 9 | 9. «Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso
465 | demás
466 3, 36 | que puede dar ulterior densidad a la contemplación.~A este
467 3, 33 | Madre de Dios, la Theotòkos, deriva, además, la fuerza de la
468 Con, 41 | económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad
469 1, 11 | contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora.
470 Int, 6 | los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba,
471 Con, 42 | Una pastoral juvenil no derrotista, apasionada y creativa –¡
472 1, 17 | Hoy estamos ante nuevos desafíos. ¿Por qué no volver a tomar
473 Con, 41 | sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente
474 1, 11 | peregrina, en la que sigue desarrollando la trama de su 'papel' de
475 Int, 3 | sentido la necesidad de desarrollar una reflexión sobre el Rosario,
476 2, 18 | en el que puede madurar y desarrollarse el conocimiento más auténtico,
477 Int, 8 | Sábados», Bartolomé Longo desarrolló el meollo cristológico y
478 3, 32 | dirige continuamente, porque descansa en su 'seno' (cf Jn 1, 18).
479 2, 25 | que marcan nuestra vida. «Descarga en el señor tu peso, y él
480 2, 21 | 17 par.), y el Espíritu desciende sobre Él para investirlo
481 2, 18 | rostro de Cristo. Así lo describía el Papa Pablo VI: « Oración
482 Con, 43 | entre las manos el rosario, descubriéndolo de nuevo a la luz de la
483 Con, 41 | su comunión. Conviene no descuidar esta preciosa herencia.
484 3, 28 | los efectos espirituales deseados, sino que el rosario mismo
485 2, 21 | el evangelio del Reino. Deseando indicar a la comunidad cristiana
486 3, 35 | esta perspectiva, es de desear que se difundan, con el
487 2, 21 | algún modo, el cometido que desempeña en Caná acompaña toda la
488 1, 14 | podemos imaginar que ha desempeñado esta función con los discípulos
489 Con, 42 | atractivos de un hedonismo desenfrenado, las tentaciones de la violencia
490 Int, 1 | en el que convergen los deseos de la historia y de la civilización».1~
491 Con, 40 | Cristo a «orar siempre sin desfallecer» (Lc 18,1), nos permite
492 1, 16 | Rm 8, 26-27) según los designios de Dios. En efecto, nosotros «
493 Con, 42 | frecuencia se encuentran ante desilusiones fuertes, al constatar los
494 1, 12 | Sin esta dimensión, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI: «
495 Int, 6 | para contrastar los efectos desoladores de esta crisis actual.~
496 3, 38 | presencia de María es más destacada. Queda así libre el jueves
497 Int, 1 | oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad.
498 Con, 40 | y de quienes dirigen los destinos de las Naciones, puede hacer
499 2, 25 | el camino del hombre,33 desvelado y redimido, el creyente
500 1, 12 | más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza».14 ~