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| Ioannes Paulus PP. II Discurso a los Siervos de la Caridad IntraText CT - Texto |
Amadísimos religiosos guanelianos;
hermanos y hermanas en el Señor:
1. Os dirijo mi cordial saludo a todos vosotros, que
durante estos días estáis celebrando el capítulo general de la congregación de
los Siervos de la Caridad. Saludo y felicito en particular a don Nino Minetti,
a quien habéis confirmado en el cargo de superior general. La felicitación se
extiende a don Protógenes José Luft, presente en este encuentro capitular, a
quien en estos días he nombrado obispo coadjutor de Barra do Garças, en Brasil.
Que los asista el Señor en sus respectivas tareas, para que correspondan a los
designios que él tiene para la congregación y para su Iglesia al comienzo de un
nuevo milenio. Mi saludo también quiere llegar, por medio de vosotros, aquí
presentes, a todos los miembros de la Obra de don Guanella esparcidos por
Europa, África, Asia y América.
Durante los trabajos capitulares, habéis reflexionado y orado sobre un tema
estimulante, que habéis formulado así: "Identidad carismática y
testimonio profético de los Siervos de la Caridad en la Iglesia y en el mundo
del tercer milenio cristiano". En efecto, se trata de una
ocasión muy oportuna para redescubrir la riqueza y la vitalidad del
carisma que el Señor confió a vuestro fundador, el beato Luis
Guanella, en el mundo actual.
2. La
vuelta a las fuentes genuinas de la espiritualidad y del testimonio evangélico
de la congregación os ayudará a realizar un profundo discernimiento para
descubrir la voluntad de Dios y las inspiraciones del Espíritu en este paso
histórico al tercer milenio cristiano. Este
compromiso ha de alimentar en cada uno un renovado impulso para convertirse en
epifanía creíble del amor y de la ternura de Dios ante las expectativas
de los pobres y las necesidades de las personas que viven marginadas de la
sociedad.
El testimonio de la caridad es la gran profecía de los tiempos actuales. En
este jubileo del año 2000, en el que la "Puerta santa" es
simbólicamente más amplia para manifestar la grandeza del amor misericordioso
de Dios, también debe ensancharse en toda la Iglesia la
tienda de la caridad, para acoger a la multitud de pobres presentes
en la sociedad actual. Éste es el primer desafío que se presenta
a la familia religiosa guaneliana.
Sé que tenéis el deseo de extender
vuestra presencia y vuestro testimonio de caridad también a naciones de África
y del Extremo Oriente, a través de itinerarios concretos de apoyo a personas
que se encuentran en dificultades o están marginadas. Os animo a
proseguir por este camino, aprovechando vuestra experiencia pedagógica y
poniendo a disposición de todas las personas necesitadas vuestros recursos
espirituales y vuestra competencia.
3. Sin
embargo, este compromiso fundamental, encaminado sobre todo a responder a las
necesidades inmediatas y concretas de los pobres, debe ir acompañado por un
anuncio profético que llegue a cambiar las estructuras mismas de la sociedad,
que son causa de numerosas injusticias y opresiones contra los sectores más
débiles. Éste es el segundo desafío, el más difícil, para cuantos han elegido
seguir a Cristo, buen Samaritano, que se inclina sobre las heridas físicas y
espirituales del hombre. Se trata de
influir, con la fuerza del Evangelio, en los procesos culturales y sociales,
para que el corazón del hombre sea capaz de cambiar sus criterios de juicio y
los modelos de vida que están en contraste con los designios de Dios.
Frente a desafíos tan arduos, el luminoso ejemplo del beato Luis Guanella os
debe llevar a elegir como criterio fundamental de vuestro ser y de vuestro
obrar el mandamiento del amor, traducido en opciones concretas de servicio y
promoción de los más pobres. Esto os llevará a estar presentes en las fronteras
de la caridad, con plena confianza en la Providencia.
Como en el pasado, vuestra familia religiosa puede contar con la aportación
eficaz de numerosos colaboradores y colaboradoras laicos. Ellos,
atraídos por el carisma guaneliano, comparten generosamente vuestra misión de
"buenos samaritanos" junto a los marginados, viviendo así la
fundamental vocación evangélica a la caridad.
En este sentido, es muy significativa la presencia de una representación de las
religiosas guanelianas y de un grupo de laicos en la asamblea capitular. Os
ayudará a profundizar la unidad y consolidar la colaboración entre los hijos
espirituales de don Guanella, para hacer más eficaz el testimonio de caridad y
el compromiso en favor de un mundo más justo y fraterno.
4. Con
el espíritu de vuestro beato fundador, en un mundo afectado muy a menudo por
tensiones e individualismos, sed cada vez más signos visibles de diálogo y
comunión fraterna, y testigos creíbles de reconciliación y paz.
Sobre todo, redescubrid diariamente las profundas raíces espirituales de la
vida comunitaria y del servicio de caridad, para seguir viendo en el hermano,
especialmente si está solo o se encuentra en dificultades, un auténtico don de
la Providencia. Que tanto en vuestra actividad diaria como en vuestras
relaciones recíprocas esté siempre vivo el ideal de la unidad, indicado por
Jesús en el "testamento" que dejó a sus discípulos en la última
cena: Padre, que ellos también sean uno, para que el mundo crea (cf. Jn
17, 21).
Deseándoos que las indicaciones dadas por el capítulo general, que estáis
celebrando en el marco del gran jubileo del año 2000, proporcionen a vuestro
instituto mayor impulso y vitalidad en su compromiso espiritual, en su vida de
fraternidad y en su servicio a los pobres y a los marginados, invoco la
protección celestial de la Virgen y del beato Luis Guanella, y os bendigo de
corazón a vosotros y a todas las comunidades guanelianas esparcidas por el
mundo.