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| Pontificio Consejo «Cor Unum» Hambre en el mundo IntraText CT - Texto |
69. Liberado progresivamente de temores y ambiciones meramente materiales, iluminado sobre las consecuencias posibles de sus propios actos, sea cual fuere el lugar que ocupa, el hombre que acoge la presencia de Dios en todos los aspectos de su vida, se transformará en agente de la civilización del amor. Discretamente, en lo más profundo, su trabajo asumirá un carácter de misión, en la cual tiene el deber de ejercer y desarrollar sus talentos; de contribuir a la reforma de las estructuras y de las instituciones; de adoptar un comportamiento de calidad que estimule a los que le rodean a actuar del mismo modo, y de encaminarse esencialmente al servicio de la dignidad de la persona humana y del bien común.
Las circunstancias de la vida hacen que un tal cambio en el trabajo se considere casi imposible; pero la experiencia enseña que incluso en situaciones aparentemente bloqueadas, todo hombre cuenta siempre con un pequeño margen de acción, y que sus opciones tienen una importancia concreta para los que le rodean en el trabajo. Se puede decir, en cierto modo, que cada cual es responsable de los demás. (94) Esta es una de las tonalidades del llamamiento al amor que Dios no deja de hacer resonar. Es tarea de cada cual, en circunstancias a veces difíciles y que pueden incluso traer consigo un sufrimiento cercano al del testigo-mártir; es posible apoyarse en la fuerza de Dios que nos promete su ayuda si lo colocamos en el centro de nuestra vida, incluso de nuestra vida activa.
« Ánimo, pueblo todo de la tierra, oráculo del Señor; manos a la obra, que yo estoy con vosotros... y mi espíritu se halla en medio de vosotros » (Ag 2, 4-5). El cristiano se transforma entonces en agente de lucha contra las « estructuras de pecado », e incluso en agente de destrucción de ellas y las prácticas deletéreas en el ámbito del desarrollo económico y social se difundirán menos. En las regiones donde los cristianos, con valor y determinación, arrastren a los hombres de buena voluntad, la miseria dejará de progresar, las costumbres de consumo cambiarán, las reformas se harán, la solidaridad florecerá y el hambre retrocederá.