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| Pontificio Consejo «Cor Unum» Hambre en el mundo IntraText CT - Texto |
La necesaria reforma del corazón del hombre
64. El hambre en el mundo nos hace tocar de cerca las debilidades del hombre en todos los niveles: la lógica del pecado que se inserta en el corazón del hombre, está al origen de las flaquezas de la sociedad debido a la acción, de las así llamadas « estructuras de pecado ». Para la Iglesia, el egoísmo culpable y la búsqueda desenfrenada del dinero, el poder y la gloria, cuestionan el valor mismo del progreso en cuanto tal. « ... Los individuos y las colectividades, subvertida la jerarquía de los valores y mezclado el bien con el mal, no miran más que a lo suyo, olvidando lo ajeno. Lo que hace que el mundo no sea ya ámbito de una auténtica fraternidad, mientras el poder acrecido de la humanidad está amenazando con destruir al propio género humano » (91).
Por el contrario, el amor que se alberga en el corazón del hombre, le ayuda a superar sus propios límites y a actuar en el mundo, creando las « estructuras del bien común »; éstas abren el camino a los que están en marcha con él hacia la « civilización del amor »(92) y arrastran a los demás en esa dirección.
El hombre está llamado a reformarse: Lo que está en juego es vital para todos. Debe poner su corazón en movimiento hacia la unificación, en el amor, de su propia persona y de la comunidad humana. Esta reforma del hombre es radical en lo más profundo y en todo lo que implica, pues el amor es radical en su esencia misma, no experimenta divisiones, abarca todos los impulsos de la persona, sus actos, su oración, sus medios materiales y sus riquezas espirituales.
La conversión del corazón de los hombres, individual y colectivamente, es la propuesta de Dios, que puede cambiar profundamente la faz de la tierra y borrar las nefastas senales del hambre que desfiguran una parte de su rostro. « ... Convertíos y creed en el Evangelio » (Mc 1, 15), es el imperativo que acompaña el inicio del Reino de Dios. La Iglesia sabe que ese cambio íntimo en lo más profundo estimulará al hombre en su vida diaria a mirar más allá de su interés inmediato, a cambiar poco a poco su modo de pensar, de trabajar y de vivir; le ayudará a aprender a amar, en el pleno ejercicio de sus facultades.
Con nuestro pequeño aporte, Dios mismo velará por su realización.