Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Pontificio Consejo «Cor Unum»
Hambre en el mundo

IntraText CT - Texto

Anterior - Siguiente

Pulse aquí para activar los vínculos a las concordancias

Papel primordial de las mujeres

36. En la lucha contra el hambre y para el desarrollo, el papel de la mujer es primordial, pero por lo general, todavía no es suficientemente reconocido y apreciado. Es conveniente subrayar la función esencial de las mujeres para la supervivencia de enteras poblaciones. En especial en África son ellas las que producen los alimentos esenciales de las familias. Son ellas las más directamente responsables de dar en la casa una alimentación sana y equilibrada. Llegan a ser las víctimas principales de las decisiones tomadas a sus espaldas, como el cese de cultivos de plantas comestibles y de los mercados locales, a pesar de que ellas son las principales administradoras. Esas maneras de actuar no respetan a las mujeres y perjudican el desarrollo. En tales condiciones, el paso a la economía de mercado y la introducción de tecnologías pueden, no obstante las mejores intenciones, agravar las condiciones de trabajo de las mujeres.

La malnutrición las afecta de manera especial; son las primeras que se ven perjudicadas porque el fenómeno se repercute en sus embarazos y compromete el porvenir sanitario y escolar de sus hijos.

Por tanto, el objetivo de este esfuerzo deberá entrar a formar parte de un marco mucho más ambicioso, a saber: promover la condición social de las mujeres en los países pobres, abriéndoles un mejor acceso a los cuidados de salud, a la formación y también al crédito. Así ellas podrán mostrar sus verdaderas capacidades en el aumento de la producción, en la obra de desarrollo y en la evolución económica y política de sus países (54).

Es preciso conservar intactos los papeles del hombre y de la mujer, sin abrir brechas y sin feminizar a los hombres o virilizar a las mujeres (55). En la evolución auspicable de la condición de la mujer no habrá que olvidar tampoco la atención que ella debe prestar a la vida que nace y crece. Algunos países en desarrollo dan ejemplo poniendo barreras a los excesos que se producen actualmente en el occidente en la modificación de la sensibilidad femenina, sin que por ello se apruebe la privación de un derecho al legítimo progreso. No hay que repetir, por consiguiente, en ese campo, los errores ya cometidos al no hacer caso de las estructuras tradicionales, optando por los modelos occidentales particularmente inadecuados a las situaciones locales, y adaptándolos sin ajustarlos.




54) Cf. Juan Pablo II, Carta a las mujeres, (29 de junio, 1995), n. 4, AAS 87 (1995) 9, 805-806.



55) Cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Mulieris Dignitatem (1988) 6-7, AAS 80 (1988) 13, 1662-1667. Cf. también Exhortación Apostólica postsinodal Christifideles laici (1988), n. 50, AAS 81 (1989) 4, 489.492.






Anterior - Siguiente

Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

IntraText® (V89) Copyright 1996-2007 EuloTech SRL