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Las nuevas teorías
17. Por el contrario, las teorías sobre
la autoridad política, inventadas por ciertos autores modernos, han
acarreado ya a la humanidad serios disgustos, y es muy de temer que, andando el
tiempo, nos traerán mayores males. Negar que Dios es la fuente y el origen de la autoridad política es
arrancar a ésta toda su dignidad y todo su vigor. En cuanto a la tesis
de que el poder político depende del arbitrio de la muchedumbre, en
primer lugar, se equivocan al opinar así. Y, en segundo lugar, dejan
asentada la soberanía sobre un cimiento demasiado endeble e
inconsistente. Porque las pasiones populares, estimuladas con estas opiniones
como con otros tantos acicates, se alzan con mayor insolencia y con gran
daño de la república se precipitan, por una fácil pendiente,
en movimientos clandestinos y abiertas sediciones. Las consecuencias de la
llamada Reforma comprueban este hechos. Sus jefes y colaboradores
socavaron con la piqueta de las nuevas doctrinas los cimientos de la sociedad
civil y de la sociedad eclesiástica y provocaron repentinos alborotos y
osadas rebeliones, principalmente en Alemania. Y esto con una fiebre tan grande
de guerra civil y de muerte, que casi no quedó territorio alguno libre
de la crueldad de las turbas. De aquella herejía nacieron en el siglo
pasado una filosofia falsa, el llamado derecho nuevo, la soberanía
popular y una descontrolada licencia, que muchos consideran como la
única libertad. De aquí se ha llegado a esos errores recientes
que se llaman comunismo, socialismo y nihilismo, peste vergonzosa y amenaza de
muerte para la sociedad civil. Y, sin embargo, son muchos los que se esfuerzan
por extender el imperio de males tan grandes y, con el pretexto de favorecer al
pueblo, han provocado no pequeños incendios y ruinas. Los sucesos que
aquí recordamos ni son desconocidos ni están muy lejanos.
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