Párrafo
1 1 | excelencia y el valor de las Escrituras, que, teniendo a Dios mismo
2 3 | meditar y explicar las Escrituras, pues nada hay más conforme
3 4 | dado Dios a los hombres las Escrituras. Jesús mismo, en efecto,
4 6 | que la ignorancia de las Escrituras es la ignorancia de Cristo»11,
5 7 | propia y singular de las Escrituras, procedente del soplo divino
6 8 | Lee a menudo las divinas Escrituras; más aún, no se te caiga
7 8 | sazonada con la lección de las Escrituras»20, y concuerda la opinión
8 22| Evangelio y del resto de las Escrituras, no faltan entre ellos quienes
9 26| recorrer en las aulas todas las Escrituras. Pero, toda vez que es necesario
10 29| ha dado a la Iglesia las Escrituras a fin de que la tengan por
11 29| los apóstoles explican las Escrituras sin ningún peligro de error:
12 29| interpretación de las Santas Escrituras; y, por lo tanto, que a
13 31| inteligencia de las divinas Escrituras no por su propia presunción,
14 34| llegan hasta la médula de las Escrituras, sino que únicamente roen
15 40| luz que se busca en las Escrituras no se hará, y ninguna ventaja
16 41| desacreditar así las mismas Escrituras. Como quiera que estos ataques
17 42| es contrario a nuestras Escrituras; mas lo que saquen de sus
18 43| al explicar estas mismas Escrituras; los cuales, al exponer
19 45| solas algunas partes de las Escrituras o conceder que el autor
20 50| refieren en alguna manera a las Escrituras, cada uno de ellos elija
21 52| cosas y el autor de las Escrituras, y que, por lo tanto, nada
22 52| contradiga realmente a las Escrituras. Y si tal pareciese, ha
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