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Pius PP. XI
Mens nostra

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
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1 II, 10 | 10. Y habiendo Dios suscitado 2 II, 11 | 11. De estos Ejercicios espirituales, 3 I, 6(7) | De falsa relig. 1,1; PL 6,118.~ 4 II, 8(21) | 148 ad Celant., 24: PL 22,1216.~ 5 III, 16(26)| CIC (1917) c.126.~ 6 II, 8(21) | S. Jerón., Ep. 148 ad Celant., 24: PL 22,1216.~ 7 III, 15 | 15. Y bien manifiesta está 8 IV, 22(33) | Pastoralis officii 31 jul. 1548.~ 9 IV, 22(36) | ap. Cum sicut (12 oct. 1647).~ 10 III, 17 | 17. Con no menor solicitud, 11 I, 6(8) | en Opera omnia (Venecia 1751) 2,379.~ 12 INT, 3(3) | auctoritate (22 dic. 1885): AL 2,175ss. ~ 13 III, 18 | 18. Y como en nuestros tiempos 14 II, 10(24) | Opere ascet. (Marietti 1847) 3,616.~ 15 INT, 3(3) | Quod auctoritate (22 dic. 1885): AL 2,175ss. ~ 16 III, 17(30)| Congr. Catol. Ital.» (1895).~ 17 IV, 22(38) | commentationes (8 febr. 1900): AL 7,373.~ 18 IV, 22(34) | Ganonizzazione» n.23 (sept. 1910) 488.~ 19 III, 16(26)| CIC (1917) c.126.~ 20 INT, 1(1) | AAS 21 (19291) 5.~ 21 CON, 24(43)| Jn 14,27.~ 22 IV, 22(40) | Pío XI, Nous avons appris (29 marzo 1929) ad Card. Dubois.~ 23 I, 7(17) | Jn 4,35.~ 24 I, 6(6) | Euquerio, De laude eremi 37; PL 50,709. ~ 25 IV, 22(38) | commentationes (8 febr. 1900): AL 7,373.~ 26 I, 6(8) | Opera omnia (Venecia 1751) 2,379.~ 27 IV, 22(35) | Pontificum (25 jul. 1922): AAS 14,420.~ 28 II, 11(25) | Pontificum (20 jul. 1922): AAS 14,421.~ 29 IV, 22(34) | Ganonizzazione» n.23 (sept. 1910) 488.~ 30 I, 6(6) | Euquerio, De laude eremi 37; PL 50,709. ~ 31 II, 8(22) | Pedro Crisól., serm.12: PL 52,186.~ 32 II, 9(23) | S. León M., serm.19: PL 54,186.~ 33 INT, 3(4) | animo (4 ag. 1908): ASS 41,555-577.~ 34 IV, 23(41) | 4 agosto 1908): ASS 41,575.~ 35 INT, 3(4) | 4 ag. 1908): ASS 41,555-577.~ 36 III, 16(27)| Ibíd., c.595 § 1.~ 37 II, 10(24) | ascet. (Marietti 1847) 3,616.~ 38 I, 6(6) | De laude eremi 37; PL 50,709. ~ 39 I, 6(5) | M., Pastoral 1,3: PL 77,73.~ 40 III, 16(29)| De consider. 1,5: PL 1$2,734.~ 41 I, 6(5) | Greg. M., Pastoral 1,3: PL 77,73.~ 42 IV, 22 | las sendas seguras de la abnegación y de la extirpación de los 43 IV, 21 | todo un mes, no se han de abreviar demasiado, si se quieren 44 INT, 1 | que, además y sobre todo, abrigábamos la dulce esperanza de que, 45 IV, 23 | sobre todo entre los que, absorbidos por los cuidados de la familia 46 II, 10 | muchos varones, dotados de abundantes dones sobrenaturales y conspicuos 47 I, 5 | los hombres hacia Sí con abundantísimas gracias.~Pues para curar 48 | acaso 49 II, 12 | desastre de la guerra, que tan acerbamente perturbó a la gran familia 50 III, 16 | completa e íntegra, debe acoger en su seno a ti y a todos 51 INT, 2 | de devoción, con que fue acogida la promulgación del jubileo, 52 III, 15 | veces en piadoso retiro, acomodado a sus oficios y cargos. 53 IV, 22 | la admirable facilidad de acomodar estos Ejercicios a cualquier 54 I, 6 | se niegue a sí mismo, y acompañado por la humildad, la obediencia 55 III, 17 | solicitud, venerables hermanos, aconsejamos que con los Ejercicios espirituales 56 INT, 4 | hacer también Nos algo, aconsejando una práctica excelente, 57 INT, 2 | el Señor con memorables acontecimientos que harán imperecedera la 58 I, 6 | espíritu, el entendimiento se acostumbra a pensar con madurez y a 59 II, 8 | predicación evangélica, acostumbraba asimismo a invitar a los 60 III, 13 | excelente piedad, en cuyo acrecentamiento tenemos por cierto que se 61 IV, 22 | claustros, ya lleven una vida activa en negocios seculares; la 62 I, 6 | humana, y que la sociedad actual, arrebatada por la fiebre 63 III, 17 | jóvenes. Los cuales, al acudir frecuentemente a ellos a 64 III, 15 | oportunamente convocados, acudís a los mismos para alimentar 65 III, 16 | posean, poséete tú también. Acuérdate, no digo siempre, no digo 66 III, 16 | que los emprendan y lleven adelante con ardiente deseo de su 67 I, 6 | conocimiento de la verdad7, y es admitida a aquella escuela de celestial 68 I, 5 | dónde viene el hombre y adónde va; aunque sólo esto fuesen 69 III, 14 | costumbre que Nos mismo hemos adoptado espontáneamente con no pequeño 70 IV, 22 | siempre la primacía. El cual, adornado con plenas y reiteradas 71 III, 16 | su perfección, para que adquieran aquella abundancia de espíritu 72 IV, 22 | en esta palestra habían adquirido o aumentado todos aquellos 73 I, 6 | de las cosas terrenas, y, advertido por los avisos y ejemplos 74 I, 6 | con inefables raptos, como advierte sabiamente San Euquerio, 75 I, 6 | ser varón perfecto, y se afane por conseguir la completa 76 INT, 2 | estrechar con paternal afecto contra nuestro corazón.~ 77 INT, 3(4) | clero cat. Haerent animo (4 ag. 1908): ASS 41,555-577.~ 78 I, 6 | caducos, en el tumulto y agitación de la vida. En cambio, vemos 79 IV, 23(41) | cath. Haerent animo (4 agosto 1908): ASS 41,575.~ 80 III, 13 | íntimo de nuestro corazón agradecido nos alegramos de esos comienzos 81 INT, 4 | sino también entre las agrupaciones de seglares católicos, y 82 I, 6 | humana, a la manera del agua, sí va encerrada, sube hacia 83 I, 7 | misma ha alcanzado y posee.~Ahora bien: en estos tiempos en 84 I, 6 | unida a la reflexión, se ajusta a una norma y regla fija, 85 INT, 1 | y perfección cristiana y ajustar fielmente a las normas del 86 IV, 22 | fue solemnemente aprobado, alabado y recomendado por nuestro 87 IV, 20 | ejercitan las masas, son de alabar y se han de promover con 88 III, 16 | se hizo todo para todos, alabo tu humanidad, con tal que 89 CON, 24 | callada la tierra, la noche alcanzaba la mitad de su curso, en 90 III, 13 | nuestro corazón agradecido nos alegramos de esos comienzos de excelente 91 II, 9 | los cuidados terrenos, se alegren con meditaciones santas 92 IV, 20 | las sagradas meditaciones, alejando todos los cuidados y preocupaciones 93 IV, 22 | nuestros insignes predecesores Alejandro VII36, Benedicto XIV37, 94 I, 7 | por las verdades eternas y alentados por los ejemplos de Cristo, 95 II, 10(24) | S. Alf. M. Liguori, Lettera sull' 96 II, 10 | Ludovico Blosio, citado por San Alfonso María de Ligorio en cierta 97 | algo 98 | algunos 99 III, 16 | perfección y andar con más aliento el camino de los consejos 100 INT, 4 | sacerdotal, y hemos sacado luz y alientos para conocer y cumplir el 101 II, 12 | esperanzas que antes habían alimentado, entendieron claramente 102 III, 15 | acudís a los mismos para alimentar vuestro espíritu con la 103 I, 5 | hombres, ¿qué remedio y qué alivio mejor podríamos proponer 104 INT, 1 | el santo sacrificio del altar.~Porque, como solemnemente 105 III, 16 | por Nos al honor de los altares. Pues siempre fue cosa ordinaria 106 I, 6 | encerrada, sube hacia la alto, volviendo a la misma altura 107 CON, 24 | celestial: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los 108 I, 6 | bienaventurada soledad, donde, alumbrado por celestial magisterio, 109 I, 7 | Ejercicios como Cenáculos —alzados como por inspiración divina 110 III, 18 | que viven de un sueldo, alzándolos a un plano mejor de vida, 111 II, 8 | invitar a los apóstoles al amable silencio del retiro: Venid 112 INT, 4 | complacemos en dejar a nuestros amados hijos como recuerdo de nuestro 113 III, 13 | auxilio contra los males que amenazan, nos disponemos a secundar 114 II, 8(20) | Franc. de Sales, Traité de l'amour de Dieu 12,8.~ 115 III, 16 | y más en la perfección y andar con más aliento el camino 116 III, 18 | Ejercicios de Obreros» con las anejas «Asociaciones de Perseverancia»; 117 CON, 24 | paz, venerables hermanos, anhelamos de corazón para vosotros 118 INT, 1 | nuestra intención o nuestro ánimo cuando, al comenzar este 119 II, 11 | estímulos para correr más animosamente por el camino de la santidad, 120 II, 8 | satisfecho con permanecer largos años en su retiro de Nazaret, 121 II, 10 | la práctica de los siglos anteriores—, por disposición de la 122 III, 16 | sacerdotes y religiosos que, anticipándose a la ley de la Iglesia, 123 I, 6 | divinas8, como la llama un antiguo autor (que largo tiempo 124 II, 8 | hizo familiar entre los antiguos cristianos20, como enseña 125 III, 16 | evangélicos. Porque los Ejercicios anuales son un místico Arbol de 126 INT, 1 | cuando, al comenzar este año, anunciamos al orbe católico un jubileo 127 II, 9 | interior este deseo de la apacible soledad, en la cual, sin 128 CON, 24 | del Padre, hecho carne, apareció a los mortales y en las 129 IV, 20 | en los que el hombre se aparta con más facilidad del trato 130 IV, 22 | espiritual, enteramente apartada de los peligros y errores 131 CON, 24 | almas de los cristianos que, apartados del tumulto y de las vanidades 132 II, 8 | restante. Y no decimos esto por apartarte de los tuyos; más bien lo 133 II, 8 | silencio del retiro: Venid aparte a un lugar desierto y reposad 134 INT, 3 | mejores sus pensamientos apegados a la tierra3, y recordamos 135 I, 6 | verdadera paz, que con tanta sed apetece el alma humana, y que la 136 II, 9 | para que, libres de los apetitos del cuerpo, puedan entregarse 137 IV, 22(40) | ap. Pío XI, Nous avons appris (29 marzo 1929) ad Card. 138 I, 6 | por celestial magisterio, aprenda a conocer el verdadero valor 139 II, 8 | hacemos así, para que allí aprendas y medites cómo habrás de 140 I, 6 | donde es Dios todo lo que se aprende, el camino por donde se 141 I, 7 | Creador, sino que, además, aprenderán plenamente el celo, los 142 IV, 22 | con plenas y reiteradas aprobaciones de la Santa Sede, y ensalzado 143 II, 10 | normas y métodos de ascética aprobadísimos, sacados ora de la divina 144 IV, 22 | desde que fue solemnemente aprobado, alabado y recomendado por 145 IV, 22 | practiquen con un método bueno y apropiado.~Y es cosa averiguada que, 146 IV, 20 | el silencio y la soledad aprovecha el alma devota31. Así, pues, 147 CON, 24 | como Príncipe de la paz, al aproximarse la dulcísima fiesta del 148 II, 11 | autoridad, sino tambíén con aptísimas normas y directorios, hasta 149 | aquello 150 III, 16 | Ejercicios anuales son un místico Arbol de vida28, con cuyos frutos 151 IV, 22 | correspondiendo a los ardentísimos deseos y votos» de los Prelados 152 III, 16 | todos los sacerdotes que, ardiendo en celo de las almas, más 153 INT, 4 | espirituales, que deseamos ardientemente se promueva y difunda más 154 INT, 2 | Porque aquel encendido ardor de devoción, con que fue 155 I, 7 | medios, los trabajos y las arduas empresas del apostolado 156 II, 12 | felizmente colocados en el árido desierto de esta vida, en 157 II, 8 | oído el tráfago familiar... Armados ya así, hermanos, ordenados 158 I, 6 | Ejercicios, salen de ellos arraigadas en Cristo y edificadas sobre 159 I, 6 | que la sociedad actual, arrebatada por la fiebre de placeres, 160 IV, 21 | tiempo, así el saludable arte de las sagradas meditaciones 161 I, 6 | celestial doctrina y palestra de artes divinas8, como la llama 162 II, 10(24) | Esercizi in solitudine: Opere ascet. (Marietti 1847) 3,616.~ 163 II, 11 | santo cardenal denominó Asceterium, viene a ser, en nuestra 164 III, 16 | varón santísimo el dedicarse asiduamente a los Ejercicios espirituales, 165 II, 8 | evangélica, acostumbraba asimismo a invitar a los apóstoles 166 II, 12 | y sofismas del mundo, o atacados por la terrible pestilencia 167 IV, 22 | desterradas las enfermedades que atacan a las costumbres, llevan 168 III, 15 | provincia eclesiástica, ya para atender al bien común de las almas, 169 I, 6 | interior de examinar más atentamente sus pensamientos, palabras 170 IV, 22 | cualquier clase que ayudan y atienden a los que practican Ejercicios 171 III, 18 | hundiéndose en las comodidades y atractivos de esta vida, caigan miserablemente 172 I, 5 | todo lo invade, no deja de atraer a los hombres hacia Sí con 173 II, 9 | son los tiempos por que atraviesa la sociedad humana, con 174 III, 18 | mejor de vida, se ha de atribuir a la bondad de Dios misericordioso 175 INT, 3(3) | Enc. Quod auctoritate (22 dic. 1885): AL 2,175ss. ~ 176 III, 14 | autoridad, convirtiendo los augustos palacios vaticanos, durante 177 II, 9 | divina sabiduría, en el aula de su corazón, y allí, enmudecido 178 IV, 22 | palestra habían adquirido o aumentado todos aquellos que —para 179 INT, 2 | propios ojos, este magnífico aumento de fe y de piedad, y entrañablemente 180 IV, 20 | como claramente enseña el áureo librito «De la Imitación 181 III, 17 | Espléndida es, en verdad, esta aurora de bienes celestiales, a 182 IV | Soledad y ausencia de cuidados~ 183 I, 6 | como la llama un antiguo autor (que largo tiempo se creyó 184 I, 7 | tiene tanta necesidad de auxilios espirituales, cuando las 185 I, 6 | terrenas, y, advertido por los avisos y ejemplos de Aquel que 186 I, 6 | en su Señor, no sólo es avivada como por ciertos estímulos 187 IV, 22(40) | Ep. ap. Pío XI, Nous avons appris (29 marzo 1929) ad 188 IV, 21 | sagradas meditaciones no ayuda eficazmente al alma si no 189 INT, 2 | creciendo cada vez más, ayudando a ello el Señor con memorables 190 I, 7 | apostolado jerárquico, le ayuden con celosa actividad, consagrándose 191 I, 6 | la misma altura de donde baja; pero si se la deja libre, 192 | bajo 193 I, 5 | ordinario de los demás y de la baraúnda de preocupaciones halla 194 I, 6(8) | S. Basil. M., De laude solit. vitae, 195 I, 6 | tiempo se creyó fuese San Basilio Magno), donde es Dios todo 196 III, 17 | tenemos ciertamente palabras bastantes con que poder expresar la 197 III, 17 | para pelear las sagradas batallas del Señor, en ellos no sólo 198 II, 12 | aquellos que, enamorados de la belleza de una vida más perfecta 199 II, 10 | María de Ligorio en cierta bellísima carta «Sobre los Ejercicios 200 IV, 20 | enriquecidas por Dios con múltiples bendiciones, sin embargo, recomendamos 201 IV, 22 | predecesores Alejandro VII36, Benedicto XIV37, al tributar repetidos 202 INT, 4 | conocer y cumplir el divino beneplácito. Nada nos es más grato, 203 INT, 1 | a nuestro corazón por el benignísimo Corazón Divino, participasen 204 II, 10 | la ínclita Orden de San Benito, Ludovico Blosio, citado 205 III, 16(29)| S. Bern., De consider. 1,5: PL 1$ 206 III, 16 | este propósito oír a San Bernardo, quien no dudaba en escribir 207 I, 6 | y se esconda en aquella bienaventurada soledad, donde, alumbrado 208 III, 18 | juntamente con cierto grado de bienestar, han alcanzado, y no poco, 209 I, 7 | tierras de las Misiones blanquean ya para la siega17 y reclaman 210 II, 10 | de San Benito, Ludovico Blosio, citado por San Alfonso 211 II, 9 | averiguada que cuanto más borrascosos son los tiempos por que 212 III, 16 | referimos al beato Juan Bosco, cuyo solo nombre es su 213 II, 8 | la verdad, el primero que bosquejó los Ejercicios espirituales, 214 IV, 22(32) | Brev. Rom. in festo S. Ign. ( 215 III, 15 | región lombarda en aquel brevísimo tiempo en que gobernamos 216 II, 8 | retiro de Nazaret, antes de brillar a plena luz ante las gentes 217 I, 7 | además de la paz interior, brota como espontáneamente otro 218 CON, 24 | tierra a los hombres de buena voluntad42. Este pregón 219 I, 6 | por la fiebre de placeres, busca inútilmente en el ansia 220 I, 6 | de los bienes inciertos y caducos, en el tumulto y agitación 221 III, 16 | ejemplo moderno, el beato José Cafasso, recientemente elevado por 222 III, 18 | atractivos de esta vida, caigan miserablemente en las doctrinas 223 CON, 24 | Mientras, sereno el cielo y callada la tierra, la noche alcanzaba 224 I, 6 | agitación de la vida. En cambio, vemos muy bien por experiencia 225 III, 16 | autoridad de los sagrados cánones.~Por lo cual exhortamos 226 III, 16 | que el Código del Derecho Canónico les prescribe26, de suerte 227 III, 17 | Ejercicios espirituales se formen canvenientemente las múltiples legiones de 228 II, 12 | los pueblos, ¿quién será capaz de enumerar la ingente cifra 229 IV, 22(40) | appris (29 marzo 1929) ad Card. Dubois.~ 230 II, 11 | casa, que el mismo santo cardenal denominó Asceterium, viene 231 III, 15 | acomodado a sus oficios y cargos. Ejemplo por cierto muy 232 II, 11 | venerable y por tantos títulos carísimo para Nos, San Carlos Borromeo, 233 CON, 24 | eterno del Padre, hecho carne, apareció a los mortales 234 II, 10 | Ligorio en cierta bellísima carta «Sobre los Ejercicios en 235 INT, 3(4) | Exhort. al clero cat. Haerent animo (4 ag. 1908): 236 IV, 22 | que fuésemos elevado a la cátedra de Pedro, «sobresalió y 237 IV, 23(41) | Exhort. ad cler. cath. Haerent animo (4 agosto 238 III, 17(30)| Radini-Tedeschi: «Congr. Catol. Ital.» (1895).~ 239 II, 8 | exhortaba a la noble matrona Celancia: «Elígete un lugar conveniente 240 II, 8(21) | S. Jerón., Ep. 148 ad Celant., 24: PL 22,1216.~ 241 INT, 1 | enero de 19291, con dicha celebración no sólo queríamos que nuestros 242 I, 7 | historia, consideramos y celebramos los sagrados retiros de 243 III, 15 | de aquellas reuniones que celebran por oficio todos los prelados 244 INT, 1 | jubileo extraordinario para celebrar el quincuagésimo aniversario 245 INT, 3 | predecesor, de s. m., Pío X, tan celoso promotor y ejemplo vivo 246 I, 7 | retiros de los Ejercicios como Cenáculos —alzados como por inspiración 247 IV, 22(34) | Carlo Borromeo nel 3Centenario dalla Ganonizzazione» n. 248 | cerca 249 I, 6 | nuestra santa religión, vive cercado por tantos estorbos e impedimentos, 250 IV, 20 | secreto, los que llaman «cerrados», en los que el hombre se 251 III, 17(30)| Cf. Ordine del giorno di Mons. 252 IV, 20(31) | De imit. Chr. 1,20,6.~ 253 III, 16(26)| CIC (1917) c.126.~ 254 IV, 22 | preclaros en santidad y ciencia del espíritu, ha producido 255 | ciertos 256 II, 12 | capaz de enumerar la ingente cifra de los que, viendo cómo 257 IV, 22 | costumbres y alcanzar la cima de la vida espiritual»34. 258 IV, 21 | tiempo. Y aunque, según las circunstancias de las cosas y de las personas, 259 INT, 3 | hacíamos nuestras en la citada constitución Auspicantibus 260 III, 16 | formar al clero, como, por citar un ejemplo moderno, el beato 261 III, 15 | Nos no podemos menos de citarla con público elogio. Y no 262 II, 12 | prosperidad espiritual y civil de los pueblos, ¿quién será 263 II, 12 | el sagrado retiro? Prueba clarísima son todos aquellos que, 264 IV, 22 | de sus partes; el orden claro y admirable con que se suceden 265 IV, 22 | la contemplación en los claustros, ya lleven una vida activa 266 IV, 23(41) | Exhort. ad cler. cath. Haerent animo (4 267 I, 5 | exteriores; de ahí la insaciable codicia de riquezas y placeres, 268 I, 6(15) | Col 2,7.~ 269 II, 12 | verdaderos oasis felizmente colocados en el árido desierto de 270 II, 8 | hermanos, ordenados así para el combate, declaremos la guerra a 271 II, 12 | más perfecta y santa, o combatidos por las crudelísimas tempestades 272 INT, 1 | nuestro ánimo cuando, al comenzar este año, anunciamos al 273 IV, 22 | espiritual»34. Y cuando, al comienzo de nuestro pontificado, « 274 IV, 22(38) | Ep. Ignatianae commentationes (8 febr. 1900): AL 7,373.~ 275 I, 6 | declara con una hermosa comparación el papa San Gregorio en 276 II, 8 | esa vacación fácilmente compenses todas las ocupaciones del 277 INT, 4 | seglares católicos, y que nos complacemos en dejar a nuestros amados 278 INT, 2 | entrañablemente nos hemos complacido en contemplar tan gran muchedumbre 279 IV, 22 | como código sapientísímo y completamente universal de normas para 280 III, 14 | viven, satisfaciendo sus comunes deseos, hemos ordenado ya 281 I, 7 | maravillosamente en deseos de comunicar a las demás almas aquel 282 II, 8 | Hemos dado al cuerpo un año, concedamos al alma unos días... Vivamos 283 II, 8 | tan asidua, tan sólido y concentrado el pensamiento sobre todo 284 I, 6 | a la fealdad del pecado; conciba el santo temor de Dios; 285 CON | CONCLUSIÓN~ 286 CON, 24 | en el retiro, lejos del concurso de hombres, el Verbo eterno 287 III, 15 | sobre lo que más reclame la condición de los tiempos. Esto es 288 III, 15 | verdades eternas. Vuestra conducta a este respecto es tan preclara 289 III, 16 | siguiera aquel camino que le condujo a él al sumo grado de la 290 INT, 1 | la gran familia cristiana confiada a nuestro corazón por el 291 II, 12 | espiritual se reaniman y confortan a su vez los fieles de uno 292 III, 17(30)| Mons. Radini-Tedeschi: «Congr. Catol. Ital.» (1895).~ 293 IV, 22 | institutos, asociaciones y congregaciones de cualquier clase que ayudan 294 II, 12 | tempestades del siglo o conmovidos por las inquietudes de la 295 I, 7 | ejemplos de Cristo, no sólo conocerán claramente el valor de las 296 II, 8 | dirigía a sus fieles esta conocidísima invitacíón: «Hemos dado 297 III, 16 | otros ministros de Cristo y conociera los celestiales designios; 298 II, 12 | Espíritu Santo, volaron a la conquista de la verdadera paz en el 299 III, 16 | ellos encomendada y para conquistar muchas almas para Cristo.~ 300 I, 7 | ayuden con celosa actividad, consagrándose a las múltiples obras y 301 I, 6 | naturaleza. En su feliz consecución se hallan, y solamente en 302 I, 6 | perfecto, y se afane por conseguir la completa medida de la 303 INT, 3 | meditando Nos cómo podría esto conseguirse, recordamos que nuestro 304 III, 16 | aliento el camino de los consejos evangélicos. Porque los 305 IV, 23 | venerables hermanos, que para conservar y defender el fruto de los 306 III, 16(29)| S. Bern., De consider. 1,5: PL 1$2,734.~ 307 I, 5 | no las deja elevarse a la consideración de las verdades eternas, 308 I, 7 | magisterio de la historia, consideramos y celebramos los sagrados 309 I, 6 | pensamientos, palabras y acciones, considerándolo todo con mayor diligencia 310 I, 5 | venerables hermanos, que al considerar, siquiera sea de paso, los 311 III, 15 | celosa emulación cuando lo consienta la naturaleza de las cosas. 312 | consigo 313 IV, 22 | Ejercicios espirituales y, por consiguiente, de todos los institutos, 314 III, 18 | las comodidades a ellos consiguientes, juntamente con cierto grado 315 INT, 4 | celestiales gracias e inefables consolaciones que muchas veces hemos experimentado 316 II, 10 | abundantes dones sobrenaturales y conspicuos por el magisterio de la 317 IV, 22 | julio de 1922, «declaramos y constituimos a San Ignacio de Loyola 318 INT, 4 | Ejercicios espirituales son y constituyen un especial medio para alcanzar 319 I, 6 | los que sube el alma a la consumada perfección, y se une suavísimamente 320 II, 8 | guerra a los pecados... contando segura nuestra victoria»22.~ 321 INT, 2 | nos hemos complacido en contemplar tan gran muchedumbre de 322 II, 8 | con los tuyos»21'. Y el contemporáneo de San Jerónimo, San Pedro 323 III, 18 | a manera de contrapeso, contenga a los hombres, no sea que, 324 I, 5 | hombres.~De ahí la disipación continua y vehemente en las cosas 325 II, 11 | pueblo25, no sólo con su continuo trabajo y autoridad, sino 326 III, 18 | espirituales, que, a manera de contrapeso, contenga a los hombres, 327 III, 16 | Con razón, pues, estamos convencidos de que los sacerdotes y 328 II, 8 | Celancia: «Elígete un lugar conveniente y apartado del tráfago familiar, 329 III, 16 | del ministerio apostólico. Conviene a este propósito oír a San 330 III, 14 | su ejemplo y autoridad, convirtiendo los augustos palacios vaticanos, 331 III, 15 | sacerdotes, oportunamente convocados, acudís a los mismos para 332 II, 11 | cuantas más tarde, como feliz copia, han florecido por doquier.~ 333 I, 6 | gracia divina, lograda más copiosamente durante esos días de retiro, 334 I, 7 | inspiración divina— donde los corazones generosos, fortalecidos 335 III, 17 | celestiales, a la que seguirá y coronará en breve un día pleno con 336 II, 11 | sacó nuevos estímulos para correr más animosamente por el 337 IV, 22 | de nuestro pontificado, «correspondiendo a los ardentísimos deseos 338 I, 5 | mismos días y a pesar de la corrupción de costumbres que todo lo 339 I, 5 | espirituales no fuesen sino un corto retiro de algunos días, 340 INT, 2 | dignó producir, madurar y cosechar en su viña durante este 341 I, 5 | fin de todo el universo creado; el cual, no obstante, por 342 I, 7 | crean que deben servir a su Creador, sino que, además, aprenderán 343 INT, 1 | para fortalecerse en la fe, crecer en la piedad y perfección 344 III, 16 | individuos como las comunidades crecerán en aquella laudable santidad 345 II, 12 | Pues como de día en día creciera en la Iglesia la estima 346 I, 6 | autor (que largo tiempo se creyó fuese San Basilio Magno), 347 IV, 20 | facilidad del trato con las criaturas y recoge las distraídas 348 II, 8(22) | S. Pedro Crisól., serm.12: PL 52,186.~ 349 II, 8 | San Jerónimo, San Pedro Crisólogo, obispo de Rávena, dirigía 350 II, 12 | santa, o combatidos por las crudelísimas tempestades del siglo o 351 INT, 1 | venerables hermanos, se le oculta cuál fue nuestra intención o 352 | cualquiera 353 | cuantas 354 | cuánto 355 II, 8 | cosas del cielo, quiso pasar cuarenta días enteros en la mayor 356 IV, 22(36) | Let, ap. Cum sicut (12 oct. 1647).~ 357 IV, 22 | hábitos40, a las más elevadas cumbres de la oración y del amor 358 INT, 4 | alientos para conocer y cumplir el divino beneplácito. Nada 359 I, 5 | abundantísimas gracias.~Pues para curar esta enfermedad que tan 360 III | Para la Curia Pontificia~ 361 CON, 24 | alcanzaba la mitad de su curso, en el retiro, lejos del 362 III, 16 | místico Arbol de vida28, con cuyos frutos tanto los individuos 363 INT, 3 | exhortación al clero católico4, daba enseñanzas preciosas y escogidas 364 INT, 1 | diesen gracias al Supremo Dador de todo bien, sino que, 365 IV, 22(34) | Borromeo nel 3.° Centenario dalla Ganonizzazione» n.23 (sept. 366 II, 8 | Francisco de Sales y como lo dan a entender los indicios 367 II, 10 | razón del cual se le deben dar muy rendidas acciones de 368 IV, 19 | preciso hacerlos con la debida diligencia; porque, si sólo 369 IV, 22 | espirituales y sacar de ellos el debido fruto, que se practiquen 370 I, 5 | espirituales a estas almas débiles y descuidadas de las cosas 371 II, 8 | del tiempo restante. Y no decimos esto por apartarte de los 372 III, 17 | tenemos por utílísima (por no decir necesaria) la participación 373 I, 6 | nobleza y excelencia, según lo declara con una hermosa comparación 374 II, 8 | ordenados así para el combate, declaremos la guerra a los pecados... 375 INT, 4 | con tanto mayor gusto, al declinar ya el año del quincuagésimo 376 II, 9 | 9. En el decurso de los siglos, los hombres 377 III, 15 | ordenación sacerdotal y os dedicasteis a ellos antes de recibir 378 IV, 22(37) | 20 marzo 1753); Let. ap. Dedimus sane (16 mayo 1753).~ 379 II, 9 | sin testigos, el alma se dedique a las cosas de Dios. Más 380 IV, 22 | estado de personas, ya se dediquen a la contemplación en los 381 IV, 23 | hermanos, que para conservar y defender el fruto de los Ejercicios 382 II, 10(24) | Liguori, Lettera sull'utilità degli Esercizi in solitudine: 383 | dejar 384 I, 5 | Ejercicios espirituales, nadie dejaría de ver que de ellos pueden 385 CON, 24 | la paz al mundo y se la dejó como herencia: Mi paz os 386 III, 15 | común de las almas, ya para deliberar sobre lo que más reclame 387 II, 9 | con meditaciones santas y delicias eternas»23.~ 388 | demasiado 389 II, 11 | el mismo santo cardenal denominó Asceterium, viene a ser, 390 III, 16 | medida que el Código del Derecho Canónico les prescribe26, 391 I, 6 | libre, se pierde, porque se derrama inútilmente en lo más bajo»5.~ 392 II, 12 | Realmente, después del enorme desastre de la guerra, que tan acerbamente 393 I, 5 | a estas almas débiles y descuidadas de las cosas eternas? Y, 394 III, 13 | no quede privada de la deseada abundancia de los dones 395 IV, 23 | al menos en parte, los deseados provechos de los mismos 396 III, 17 | Acción Católica; la cual no desistimos ni desistiremos nunca de 397 III, 17 | la cual no desistimos ni desistiremos nunca de fomentar y recomendar 398 I, 6 | la verdad y la vida11, se despoje del hombre viejo12, se niegue 399 IV, 22 | el yugo de los pecados y desterradas las enfermedades que atacan 400 II, 12 | viendo cómo se extenuaban y desvanecían las engañosas esperanzas 401 III, 16 | Ejercicios espirituales cede en detrimento del ministerio apostólico. 402 INT, 2 | aquel encendido ardor de devoción, con que fue acogida la 403 I, 6 | una fuerza admirable para devolver la paz a los hombres y elevarlos 404 IV, 20 | soledad aprovecha el alma devota31. Así, pues, aunque pensamos 405 INT, 3(3) | Enc. Quod auctoritate (22 dic. 1885): AL 2,175ss. ~ 406 I, 6 | alimento celestial, del que dice Lactancio: Ningún manjar 407 INT, 1 | 6 de enero de 19291, con dicha celebración no sólo queríamos 408 II, 10 | espirituales, propiamente dichos: Tesoro —como los llamaba 409 INT, 1 | dispensadores, tendrían los fieles dichosa oportunidad para fortalecerse 410 CON, 24 | junto a San Pedro, el 20 de diciembre de 1929, octavo de nuestro 411 INT, 1 | Padre común, y unidos con él diesen gracias al Supremo Dador 412 II, 8(20) | Sales, Traité de l'amour de Dieu 12,8.~ 413 II, 8 | Jerusalén, donde por espacio de diez días perseverando unánimes 414 III, 15 | Y no habrá, acaso, gran dificultad en esto si tales retiros 415 CON, 24 | la sociedad cristiana se difundieren y diligentemente se practicaren 416 INT, 2 | señalados frutos como El se dignó producir, madurar y cosechar 417 I, 7 | vida en que, después de diligente examen, crean que deben 418 CON, 24 | cristiana se difundieren y diligentemente se practicaren los Ejercicios 419 II, 11 | tambíén con aptísimas normas y directorios, hasta el punto de fundar 420 CON, 24 | al que intensamente se dirigen nuestras intenciones y trabajos, 421 II, 8 | Crisólogo, obispo de Rávena, dirigía a sus fieles esta conocidísima 422 II, 8 | quiso que sus apóstoles y discípulos recibieran su última formación 423 I, 5 | a los hombres.~De ahí la disipación continua y vehemente en 424 III, 13 | males que amenazan, nos disponemos a secundar con todas nuestras 425 III, 14 | hemos ordenado ya que se dispongan todas las cosas para que 426 II, 10 | siglos anteriores—, por disposición de la divina Providencia 427 III, 16 | de las almas, más se han distinguido en dirigir al prójimo por 428 INT, 4 | otros tantos jalones las distintas etapas de nuestra vida sacerdotal, 429 IV, 20 | las criaturas y recoge las distraídas facultades de su alma para 430 III | EJERCICIOS ESPIRITUALES~PARA LAS DIVERSAS CLASES DE HOMBRES~ 431 I, 7 | dispensadores de los misterios divinos y numerosos ejércitos de 432 II, 11 | otra ocasión recordamos, divulgó su uso entre el clero y 433 III, 18 | caigan miserablemente en las doctrinas y costumbres del materialismo. 434 IV, 22 | verdades que se meditan; los documentos espirituales, finalmente, 435 I, 6 | cuando por todas partes domina el naturalismo, que debilita 436 I, 6 | las pasiones se sujetan al dominio de la razón, la actividad 437 | dónde 438 II, 11 | copia, han florecido por doquier.~ 439 II, 8 | del que la Iglesia salió dotada de perenne vigor y pujanza, 440 II, 10 | Iglesia muchos varones, dotados de abundantes dones sobrenaturales 441 CON, 24 | como herencia: Mi paz os doy43.~Esta verdadera paz, venerables 442 IV, 22(40) | 29 marzo 1929) ad Card. Dubois.~ 443 III, 16 | a San Bernardo, quien no dudaba en escribir al Sumo Pontífice 444 INT, 1 | sobre todo, abrigábamos la dulce esperanza de que, franqueados 445 II, 12 | de la soledad, tanto más dulcemente cuanto mayores fueron las 446 CON, 24 | la paz, al aproximarse la dulcísima fiesta del Nacimiento de 447 III, 15 | prelados de alguna provincia eclesiástica, ya para atender al bien 448 I, 6 | ellos arraigadas en Cristo y edificadas sobre El como sobre fundamento15, 449 INT, 3 | elevar a mucha altura el edificio de la vida espiritual.~ 450 I, 6(13) | Ef 4,13.~ 451 I, 7 | apostólico. Porque natural efecto de la caridad es que el 452 III, 13 | por cierto que se halla un eficacísimo remedio y auxilio contra 453 IV, 22 | sobradamente la naturaleza y fuerza eficaz del método ignaciano y recomiendan 454 I, 7 | muy exquisito, que redunda egregiamente en no escaso provecho social: 455 IV, 21 | eficazmente al alma si no se ejercita durante cierto tiempo.~ 456 I, 6 | de almas, que bien se han ejercitado en el sagrado retiro de 457 III, 17 | almas, y hasta los impulsa a ejercitar plenamente el apostolado. 458 I, 6 | lo más bajo»5.~Además, al ejercitarse en las meditaciones espirituales, 459 I, 7 | misterios divinos y numerosos ejércitos de piadosos seglares que, 460 I, 6 | el alma, finalmente, se eleva a su nativa nobleza y excelencia, 461 IV, 22 | malos hábitos40, a las más elevadas cumbres de la oración y 462 I, 5 | almas el deseo de bienes más elevados, y de tal manera las enreda 463 INT, 2 | desde lo más íntimo del alma elevamos al Padre de la misericordia 464 INT, 3 | preciosas y escogidas para elevar a mucha altura el edificio 465 I, 6 | devolver la paz a los hombres y elevarlos a la santidad de la vida; 466 I, 5 | transitorias, que no las deja elevarse a la consideración de las 467 II, 8 | noble matrona Celancia: «Elígete un lugar conveniente y apartado 468 IV, 22 | ignaciano y recomiendan elocuentemente sus Ejercicios.~ 469 IV, 22 | al tributar repetidos elogios a los Ejercicios ignacianos; 470 IV, 20 | múltiples bendiciones, sin embargo, recomendamos principalmente 471 I, 6 | Apóstol13; y más aún, se empeñe con toda su alma en que 472 III, 16 | la Iglesia, con laudable empeño practicaban con frecuencia 473 IV, 22 | repetiremos las palabras empleadas en cierta ocasión por Nos, 474 I, 5 | halla oportunidad, no para emplear dicho tiempo en una quietud 475 III, 16 | espirituales, en lo futuro emplearán con tanta mayor diligencia 476 II, 8 | método que nuestro Señor empleó muchas veces para formar 477 III, 16 | prescribe26, de suerte que los emprendan y lleven adelante con ardiente 478 I, 7 | los trabajos y las arduas empresas del apostolado cristiano.~ ~ 479 II, 12 | terrenas a las celestiales y, empujados por secreta inspiración 480 III, 15 | esperamos sea imitado con celosa emulación cuando lo consienta la naturaleza 481 IV, 22 | Ejercicios ignacianos; los cuales enaltecieron con grandes encomios y aun 482 II, 12 | son todos aquellos que, enamorados de la belleza de una vida 483 INT, 3(3) | Enc. Quod auctoritate (22 dic. 484 IV, 23 | saludable recuerdo, recomendemos encarecidamente una piadosa costumbre que 485 I, 7 | valor de las almas y se encenderán en deseos de salvarlas en 486 INT, 2 | esperanza. Porque aquel encendido ardor de devoción, con que 487 I, 6 | la manera del agua, sí va encerrada, sube hacia la alto, volviendo 488 I, 7 | Dios mora por la gracia, se encienda maravillosamente en deseos 489 III, 16 | espiritual de la grey a ellos encomendada y para conquistar muchas 490 IV, 23 | con tantas alabanzas hemos encomiado, y renovar su saludable 491 IV, 22 | enaltecieron con grandes encomios y aun con el mismo ejemplo 492 II, 8 | indicios manifiestos que se encuentran en las obras de los Santos 493 II, 12 | placeres de los sentidos, enderezaron un día sus pasos hacia aquellas 494 CON, 24 | piedad, se robustecerán las energías religiosas, se extenderá 495 INT, 1 | promulgada el día 6 de enero de 19291, con dicha celebración 496 IV, 22 | pecados y desterradas las enfermedades que atacan a las costumbres, 497 II, 12 | extenuaban y desvanecían las engañosas esperanzas que antes habían 498 II, 9 | aula de su corazón, y allí, enmudecido el estrépito de los cuidados 499 II, 12 | Realmente, después del enorme desastre de la guerra, que 500 I, 5 | elevados, y de tal manera las enreda en las cosas exteriores 501 IV, 23 | cuidados de la familia o enredados en negocios, estén impedidos


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