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| Leo PP. XIII Libertas praestantissimus IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
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505 III, 21 | anteriormente. Pero puede entenderse también en el sentido de
506 I, 5 | sólo el sabio era libre, entendiendo por sabio, como es sabido,
507 II, 11 | paso hablan de la libertad entendieran por tal la libertad buena
508 III, 19 | extirpar el error de los entendimientos y bloquear con eficacia
509 I, 3 | alma que, por su propia entidad, no proviene de las cosas
510 III, 21 | conciencia. Si esta libertad se entiende en el sentido de que es
511 II, 11 | expresión: No serviré8, entienden por libertad lo que es una
512 III, 21 | límites que tiene fijados y entra en conflicto con la divina
513 II, 13 | caigan en error, rige a entrambos benignamente con su amorosa
514 III, 15 | una esclavitud del alma entregada al pecado.~
515 III, 15 | abandonando el bien para entregarse al mal. Esto, lo hemos dicho
516 I, 9 | pueblos.~No es necesario enumerar ahora los méritos de la
517 III, 20 | que por todas partes la envuelven, no ha dejado jamás de defender
518 0, 2 | por las turbulencias de la época y por la inmoderada fiebre
519 III, 16 | ateísmo del Estado, o, lo que equivaldría al ateísmo, el indiferentismo
520 I, 5 | así como la posibilidad de errar y el error de hecho es un
521 IV, 23 | maravillosa para remediar los no escasos ni leves males actuales,
522 I, 9 | judíos y griegos, bárbaros y escitas6, y proclamaba la fraternidad
523 III, 20 | presta un gran servicio al esclarecimiento de las verdades reveladas.
524 I, 5 | lo cual es propio de un esclavo. Ahora bien: el hombre,
525 I, 5 | pecado es siervo del pecado3, escribe con agudeza: «Todo ser es
526 III, 18 | ilimitada en el hablar y en el escribir, nada quedará ya sagrado
527 I, 6 | las leyes, la ley natural, escrita y grabada en el corazón
528 III, 21 | que confirmaron con sus escritos los apologistas, ésta es
529 I, 3 | inmutables y necesarias esencias del bien y de la verdad,
530 II, 12 | única regla normativa en la esfera de la vida pública. De aquí
531 II, 12 | hace ya mucho tiempo se esfuerzan por sacudir los mismos cimientos
532 I, 4 | todos conocen el vigoroso esfuerzo que la Iglesia realizó,
533 VI, 35 | principalmente al unir vuestros esfuerzos a los nuestros. Nos, con
534 | esos
535 I | añadido ciertos auxilios especiales, aptísimos para dirigir
536 I, 3 | espontáneamente todas las especies de libertad. El juicio recto
537 0, 1 | contraria y, yendo tras el espejismo de unas ilusorias apariencias,
538 V, 29 | que la Iglesia, con la esperanza comprobada de un bien muy
539 IV, 23 | bienestar y de la gloria. Estas esperanzas han quedado defraudadas
540 III, 20 | por el contrario se pueden esperar de ella toda clase de bienes.~
541 IV, 23 | sola y exclusivamente puede esperarse con confianza la conservación
542 II, 14 | aumento de estos bienes espirituales, nada hay ni puede haber
543 I, 4 | constante de la simplicidad, espiritualidad e inmortalidad del alma
544 V, 28 | rectora respecto de los que espontánea y voluntariamente se le
545 I, 6 | hemos referido. Este juicio establece no sólo lo que es bueno
546 II, 12 | los mismos principios que establecen los defensores del naturalismo.
547 II, 14 | más adecuado que las leyes establecidas por el mismo Dios. Por esta
548 III, 15 | libertad de cultos de que estamos hablando equivale a concederle
549 III, 22 | sus principios el hombre estaría obligado, según ellos, a
550 VI, 30 | Donde estas libertades estén vigentes, usen de ellas
551 III, 20 | universidades científicas; el estímulo constante de la actividad
552 III, 20 | por otra parte, ponen mil estorbos a la Iglesia y restringen
553 IV, 23 | tolerancia sean, en la práctica, estrechos e intolerantes cuando se
554 II, 14 | sociedad, la obligación estricta de procurarle por medio
555 IV, 23 | prudencia política, debe quedar estrictamente circunscrita a los límites
556 I, 5 | fuese movido por otro y estuviese sometido al domimo ajeno;
557 I, 9 | tocante a la moral, la ley evangélica no sólo supera con mucho
558 I, 6 | órdenes dadas; cosas todas que evidentemente resultan imposibles si fuese
559 I, 6 | por consiguiente, debe evitarse. Es decir, la razón prescribe
560 I, 5 | propia de la voluntad, o más exactamente, es la voluntad misma, en
561 V, 28 | palabra: toda su eficacia, exagerando al mismo tiempo de tal manera
562 III, 15 | tratados es conveniente examinar por separado las diversas
563 III, 15 | tiempo. En primer lugar examinemos, en relación con los particulares,
564 0, 1 | l. La libertad, don excelente de la Naturaleza, propio
565 I, 4 | libró de la ruina a esta tan excelsa cualidad del hombre. La
566 III, 18 | inviolable. Ni siquiera serán exceptuadas esas primeras verdades,
567 0, 1 | o al darle una extensión excesiva, como le dan, pretenden
568 II, 13 | ejercida sin reparar en exceso alguno y con desprecio de
569 IV, 23 | y con la persuasión, las exhortaciones y la oración procurará,
570 V, 28 | le corresponde la función exhortativa, persuasiva y rectora respecto
571 III, 21 | el derecho de mandar y de exigir obediencia en cuanto no
572 VI, 31 | 31. Donde exista ya o donde amenace la existencia
573 V, 27 | Iglesia, como si ésta no existiera. Conceden a los ciudadanos,
574 I, 5 | esta cuestión, y de sus exposiciones se puede concluir que la
575 I, 7 | Con suma sabiduría lo ha expresado San Agustín: «Pienso que
576 VI, 30 | De las consideraciones expuestas se sigue que es totalmente
577 III, 21 | refutada con los argumentos expuestos anteriormente. Pero puede
578 V, 26 | política del Estado. Ya expusimos anteriormente las dimensiones
579 III, 20 | en el que pueden éstos extender su industria y ejercitar
580 II, 11 | partidarios de ese sistema tan extendido y poderoso, y que, tomando
581 III, 19 | principal de los que enseñan: extirpar el error de los entendimientos
582 VI, 34 | dominación de una potencia extranjera o de un tirano, con tal
583 I, 9 | se hiciera temer de los extraños por su poder.~
584 I, 7 | uno; esto provocaría una extrema confusión y una perturbación,
585 II, 14 | Iglesia y el Estado. Es fácil de comprender el absurdo
586 II, 12 | en el orden social, son fáciles de ver. Porque, cuando el
587 I | voluntad hacia el bien moral, facilita y asegura al mismo tiempo,
588 V, 28 | le sujetan. Esta teoría falsea la naturaleza de esta sociedad
589 III, 16 | Estado. Ambos supuestos son falsos. Porque nadie puede dudar
590 III, 20 | la fe cristiana, procura fambién el fomento y el adelanto
591 I, 10 | ciudadano, los derechos de la familia, los derechos de todos los
592 I, 4 | hombre, sin permitir que el fatalismo arraigue en tiempo o en
593 I, 4 | de los herejes y de los fautores de novedades, ha sido la
594 V, 29 | error y la injusticia o favorezca con su connivencia lo que
595 0, 1 | perspectiva de una eterna felicidad en los cielos. De modo semejante,
596 I, 9 | abolida principalmente por la feliz intervención de la Iglesia.
597 VI, 35 | ojos suplicantes y con todo fervor le pedimos que se digne
598 VI, 34 | Siempre fue la Iglesia fidelísima defensora de las libertades
599 0, 2 | época y por la inmoderada fiebre de revoluciones. Pero como
600 I, 9 | de todos los hombres. Eco fiel de esta enseñanza fue la
601 IV, 23 | embargo, permanece siempre fija la verdad de este principio:
602 III, 21 | traspasa los límites que tiene fijados y entra en conflicto con
603 III, 20 | paso, al obrar así con la finalidad primordial de defender la
604 VI, 34 | justicia. Tampoco reprende, finalmente, a los que procuran que
605 II, 14 | religioso, aunque tienen fines y medios específicamente
606 I, 5 | adherirse a un bien engañoso y fingido, aun siendo indicio de libre
607 IV, 23 | cuando ia Iglesia, columna y firmamento de la verdad, maestra incorrupta
608 III, 19 | capricho, está en contradicción flagrante con la razón y tiende por
609 III, 20 | actividad de los ingenios, fomentando con todo empeño las mismas
610 III, 20 | cristiana, procura fambién el fomento y el adelanto de todas las
611 VI, 35 | de su consejo, para que, fortalecidos con su virtud, puedan en
612 II, 12 | creadas tienen que estar forzosamente vinculadas con algún lazo
613 IV, 23 | Por otra parte, es muy frecuente que estos grandes predicadores
614 I, 4 | dogmas de fe. Y no sólo esto. Frente a los ataques de los herejes
615 VI, 35 | confiamos que habrán de ser fructuosas para muchos, principalmente
616 VI, 33 | uno, en las medidas de sus fuerzas, procure la defensa, la
617 II, 14 | ejercicio de sus respectivas funciones, encontrarse algunas veces.
618 III, 15 | libertad de cultos, libertad fundada en la tesis de que cada
619 I, 9 | los ejemplos de su divino Fundador, ha defendido y propagado
620 I, 9(6) | Cf. Gál 3,28.~
621 III, 18 | Todo lo que la licencia gana lo pierde la libertad. La
622 V, 27 | caben dentro de este error genérico. Muchos pretenden la separación
623 III, 21 | de Dios, que protege tan gloriosamente la dignidad de la persona
624 VI, 34 | prosperidad, riqueza y nombre glorioso en aquellos tiempos en que
625 II, 13 | libertad debe ser dirigida y gobernada por la recta razón, y consiguientemente
626 VI, 35 | y al clero y pueblo que gobernáis, damos con todo afecto en
627 III, 17 | injusticia o dureza y de gobernar a los pueblos con benignidad
628 IV, 23 | gobierno político al que gobierna el mundo. Más aún: no pudiendo
629 I, 6 | En cambio, los seres que gozan de libertad tienen la facultad
630 III, 16 | que en ella aparecen como grabados los caracteres distintivos
631 I, 10 | injusticia de los criminales gracias a la eficacia vigilante
632 V, 24 | divina, de muchas formas y en grados muy diversos.~
633 IV, 23 | cargo maternalmente del grave peso de las debilidades
634 I, 6 | la libertad habría sido gravemente perjudicial para el hombre.
635 I, 9 | diferencias entre judíos y griegos, bárbaros y escitas6, y
636 III, 20 | enseñadas, con el encargo de guardarlas, defenderlas y enseñarlas
637 II, 14 | espirituales, nada hay ni puede haber más adecuado que las leyes
638 III, 21 | 21. Mucho se habla también de la Ilamada libertad
639 III, 22 | totalmente esta libertad de que hablamos, y que está tan íntimamente
640 II, 11 | Si los que a cada paso hablan de la libertad entendieran
641 III, 15 | de cultos de que estamos hablando equivale a concederle el
642 VI, 35 | apostólico, confiamos que habrán de ser fructuosas para muchos,
643 I, 6 | lo contrario, la libertad habría sido gravemente perjudicial
644 I, 6 | por consiguiente, debe hacerse, y lo que es malo y, por
645 I, 6 | de la libertad humana, le hacía falta a la libertad una
646 III, 18 | aquéllos son utilizados para halagar las pasiones. Si se concede
647 III, 18 | muchas veces conduce al hallazgo y manifestación de la verdad.~
648 III, 20 | la verdad, y la verdad os hará libres12.~No hay, pues,
649 III, 16 | pretensiones fuesen acertadas haría falta que los deberes del
650 I, 7 | ley] temporal que no lo hayan tomado los hombres de la [
651 V, 24 | brevemente la exposición hecha y deduciremos las consecuencias
652 IV, 23 | quedado defraudadas por los hechos. En lugar de frutos agradables
653 III, 20 | verdades, la encarnación del Hijo unigénito de Dios para dar
654 III, 21 | la libertad digna de los hijos de Dios, que protege tan
655 V, 29 | espíritus. Ningún período histórico puede vivir sin religión,
656 II, 12 | lazo a la causa que las hizó. Es necesario a todas las
657 IV, 23 | salvación eterna de los hombrres.~Sin embargo, permanece
658 I, 9 | en este punto ha sido tan honda y tan evidente, que dondequiera
659 III, 15 | fin directo e inmediato el honor de Dios9, es la reina y
660 VI, 30 | hombre. Porque si el hombre hubiera recibido realmente estos
661 III, 18 | patrimonio común de toda la humanidad. Se oscurece así poco a
662 VI, 35 | a los nuestros. Nos, con humildad de corazón, alzamos a Dios
663 I, 3 | buscan lo que les es útil y huyen lo que les es perjudicial,
664 I | I. DOCTRINA CATÓLICA SOBRE
665 IV, 23 | error y el vicio. Y cuando ia Iglesia, columna y firmamento
666 I, 3 | exponer brevemente algunas ideas sobre la libertad natural,
667 IV, 23 | debilidades humanas. No ignora la Iglesia la trayectoria
668 III, 19 | doctrina dada tanto a los ignorantes como a los sabios debe tener
669 II | II. DOCTRINA DEL LIBERALISMO
670 III, 15(9) | Santo Tomás, Sum. Theol. II-II q.81 a.6 c.~
671 III | III. LAS CONQUISTAS DEL LIBERALISMO~
672 III, 21 | Mucho se habla también de la Ilamada libertad de conciencia.
673 VI, 30 | sigue que es totalmente ilícito pedir, defender, conceder
674 IV, 23 | males, la consecuencia es su ilicitud, porque en tales circunstancias
675 III, 22 | Estado un poder despótico e ilimitado y afirman que hemos de vivir
676 III, 20 | vida, luz verdadera que ilumina a todo hombre, a cuya enseñanza
677 I | gracia divina, la cual, iluminando el entendimiento y robusteciendo
678 I, 5 | intelectual no la precede iluminándola como una antorcha, o sea,
679 0, 1 | tras el espejismo de unas ilusorias apariencias, perturbar el
680 IV, 23 | humana debe proponerse la imitación de Dios, quien al permitir
681 II, 11 | Pero son ya muchos los que, imitando a Lucifer, del cual es aquella
682 IV, 23 | mayores males. Justo es imitar en el gobierno político
683 III, 21 | cumplir sus mandamientos sin impedimento alguno. Esta libertad, la
684 I, 5 | hombre en estado de prueba e imperfección.~El Doctor Angélico se ha
685 I, 5 | voluntad son facultades imperfectas, puede suceder, y sucede
686 I, 5 | arguye un entendimiento imperfecto, así tambien adherirse a
687 VI, 31 | licencia para el mal no se impida el derecho de hacer el bien.~
688 IV, 23 | en parte para que no se impidan mayores bienes y en parte
689 III, 20 | sociedad. Por esto, no hay impiedad mayor, no hay locura más
690 III, 17 | origen primero del poder e impone con la máxima autoridad
691 I, 6 | siendo la función de la ley imponer obligaciones y atribuir
692 II, 13 | las leyes que Dios quiera imponerle por un camino distinto al
693 VI, 33 | de tiempo y situación, se imponga otra conducta. Más todavía:
694 I, 8 | que la autoridad de Dios imponiendo sus mandamientos y prohibiciones.
695 VI, 35 | virtud, puedan en cosas tan importantes ver la verdad y vivir según
696 I, 6 | que evidentemente resultan imposibles si fuese el hombre quien
697 II, 12 | y establecida una moral impotente para refrenar y calmar las
698 II, 14 | institución y del orden impuesto por la misma naturaleza.~
699 I | entendimiento y robusteciendo e impulsando la voluntad hacia el bien
700 IV, 23 | debe «permitir y dejar impunes muchas cosas que son, sin
701 I, 5(4) | Santo Tomás, In Ioannem 8 lect.4 n.3.~
702 II, 12 | fuerza, que es radicalmente incapaz para dominar por sí solas
703 I, 6 | en los seres racionales, inclina a éstos a las obras y al
704 II, 12 | numérica, verdadero plano inclinado que lleva a la tiranía.~
705 I, 7 | preceptos de derecho natural incluidos en las leyes humanas no
706 0, 1 | como le dan, pretenden incluir dentro del ámbito de la
707 I, 8 | gobernantes o en los gobernados, incluye la necesidad de obedecer
708 V, 24 | consiguiente, es totalmente inconcebible una libertad humana que
709 V, 26 | de este error y la gran inconsecuencia de estos liberales. Esta
710 0, 2 | de buena voluntad y lo ha incorporado siempre a la práctica diaria
711 IV, 23 | firmamento de la verdad, maestra incorrupta de la moral verdadera, juzga
712 I, 5 | aparta de la recta razón, incurre en el defecto radical de
713 I, 5 | engañoso y fingido, aun siendo indicio de libre albedrío, como
714 III, 16 | equivaldría al ateísmo, el indiferentismo del Estado en materia religiosa,
715 III, 20 | la libertad legítima se indigne o la verdadera ciencia lleve
716 I, 7 | próximamente, sino remota e indirectamente, determinando una variedad
717 III, 16 | y la igualdad jurídica indiscriminada de todas las religiones.
718 IV, 23 | principio: la libertad concedida indistintamente a todos y para todo, nunca,
719 II, 12 | primera. Y así como la razón individual es para el individuo en
720 I | defender todas las naturalezas individuales y para conservar sus caracteres,
721 II, 11 | enemiga de la libertad de los individuos y de la libertad del Estado.
722 II, 13 | medio de señales claras e indubitables. Necesidad acentuada por
723 V, 29 | muy notable, se muestre indulgente y conceda a las circunstancias
724 III, 20 | pueden éstos extender su industria y ejercitar libremente su
725 II, 12 | consigo como consecuencia inevitable la ausencia de toda religión
726 III, 18 | que otro cualquier delito inferido con violencia a los débiles.
727 II, 12 | natural; esto es, que el ser inferior se someta y obedezca al
728 III, 15 | obligación santísima y de ser infiel a ella, abandonando el bien
729 II, 13 | infinita sabiduria, en su infinito poder y por los medios que
730 III, 20 | constante de la actividad de los ingenios, fomentando con todo empeño
731 III, 20 | mayor, no hay locura más inhumana que permitir impunemente
732 III, 20 | ejercitar libremente su inigenio; todo ese conjunto de materias
733 VI, 31 | tenga a la nación oprimida injustamente por la violación o prive
734 I, 9 | inocentes y de los débiles las injusticias, procurando, por último,
735 II, 11 | acusar a la Iglesia, con el injusto reproche que le hacen, de
736 I, 3 | conservación, sino que, creada inmediatamente por Dios y muy superior
737 III, 20 | naturales y las conclusiones inmediatas derivadas de éstos por la
738 III, 15 | tiene por fin directo e inmediato el honor de Dios9, es la
739 III, 18 | más necesaria, porque la inmensa mayoría de los ciudadanos
740 III, 20 | olvidar que queda un campo inmenso abierto a los hombres; en
741 I, 4 | simplicidad, espiritualidad e inmortalidad del alma humana, así también
742 I, 3 | conocimiento intelectual de las inmutables y necesarias esencias del
743 III, 18 | de imprenta. Resulta casi innecesario afirmar que no existe el
744 III, 21 | consagraron con su sangre los innumerables mártires cristianos. Y con
745 I, 9 | alejando otras veces de los inocentes y de los débiles las injusticias,
746 VI, 35 | todos los tiempos y con inquebrantable constancia.~Como prenda
747 III, 20 | deudor a la Iglesia de estos insignes beneficios: la conservación
748 III, 18 | ya y conviene repetir con insistencia, no podemos suponer concedida
749 VI, 30 | para que no degeneren en un insolente desorden. Donde estas libertades
750 I, 6 | realizan todos sus actos por instinto natural y no pueden adoptar
751 II, 14 | poder político de su propia institución y del orden impuesto por
752 V, 27 | ordenamiento jurídico, las instituciones, las costumbres, las leyes,
753 III, 20 | se trueque impunemente en instrumento de corrupción. Ahora bien:
754 VI, 32 | sobre todo, respetando íntegramente los derechos de la Iglesia.~
755 III, 18 | sociedad. Los errores de los intelectuales depravados ejercen sobre
756 I, 5 | y que por ser sumamente inteligente y bondad por esencia es
757 I, 4 | de la Iglesia contra los intentos alocados de los maniqueos
758 I, 6 | ley si no fuera órgano e intérprete de otra razón más alta,
759 III, 22 | hablamos, y que está tan íntimamente unida a la virtud y a la
760 I | alcanza las profundidades más íntimas del hombre y se armoniza
761 IV, 23 | la práctica, estrechos e intolerantes cuando se trata del catolicismo.
762 V, 29 | de prácticas y doctrinas introducidas contra todo derecho por
763 II, 13 | Manténgase, pues, santa e inviolablemente unido lo que no puede ni
764 I, 5(4) | Santo Tomás, In Ioannem 8 lect.4 n.3.~
765 VI, 34 | sobre todo las ciudades de Italia, que lograron, bajo el régimen
766 IV | IV. LA TOLERANCIA~
767 I, 4 | contra los discípulos de Jansenio, para defender la libertad
768 II, 11(8) | Jer 2,20.~
769 V, 28 | carece del poder legislativo, judicial y coactivo, y que sólo le
770 I, 9 | suprimidas las diferencias entre judíos y griegos, bárbaros y escitas6,
771 II, 12 | principio, fuente exclusiva y juez único de la verdad. Esta
772 VI, 35 | San Pedro, el día 20 de junio de 1888, año undécimo de
773 | junto
774 V, 27 | que todo el ordenamiento jurídico, las instituciones, las
775 V, 28 | Dios queda sometida a la jurisdicción y al poder del Estado como
776 I, 10 | presta obediencia a la más justa y elevada autoridad. Pero
777 IV, 23 | sin embargo, castigadas justamente por la divina Providencia»13.~
778 I, 6 | llama ley. Por lo cual la justificación de la necesidad de la ley
779 I, 8 | y prohibiciones. Y este justísimo dominio de Dios sobre los
780 V, 27 | Estado, la educación de la juventud, queden al margen de la
781 V, 29 | Iglesia y el Estado, pero juzgan que la Iglesia debe amoldarse
782 0, 1 | l. La libertad, don excelente
783 III, 17 | ciudadanos. Dejamos a un lado la influencia de la religión
784 0, 1 | precisamente la conservación, a lo largo de la Historia, de los bienes
785 II, 12 | forzosamente vinculadas con algún lazo a la causa que las hizó.
786 I, 5(4) | Santo Tomás, In Ioannem 8 lect.4 n.3.~
787 I, 7 | para el Estado, su fuerza legal es nula, porque no es norma
788 II, 14 | los preceptos de Dios y legislar sin tenerlos en cuenta para
789 II, 14 | medio de una prudente acción legislativa no sólo la prosperidad y
790 II, 14 | raro que uno y otro poder legislen acerca de una misma materia,
791 III, 17 | la sumisión a los poderes legítimos como a representantes de
792 VI, 32 | formas quede establecida sin lesionar a nadie y, sobre todo, respetando
793 0, 1 | voluntad del hombre y la ha levantado a un estado mejor, concediéndole,
794 IV, 23 | remediar los no escasos ni leves males actuales, nacidos
795 III, 20 | camino el mundo entero, liberado de la calamidad de las supersticiones,
796 0, 1 | voluntaria.~Jesucristo, liberador del género humano, que vino
797 VI, 34 | tampoco la Iglesia el deseo de liberarse de la dominación de una
798 I, 4 | de la libertad y la que libró de la ruina a esta tan excelsa
799 IV, 23 | contra una tolerancia tan licenciosa y desordenada, es entonces
800 II, 14 | conducta del Estado; es líciito en la vida política apartarse
801 II, 14 | la naturaleza que pueda lícitamente el Estado despreocuparse
802 I, 7 | del legislador civil se limita a lograr, por medio de una
803 II, 13 | natural. Pero al poner esta limitación no son consecuentes consigo
804 III, 17 | se vea sometida a mayores limitaciones la libertad de los ciudadanos.
805 VI, 30 | libertad humana no podría ser limitada por ley alguna. Síguese,
806 III, 18 | traspasando todo freno y todo límite. Porque el derecho es una
807 0, 2 | Immortale Dei2, sobre las llamadas libertades modernas, separando
808 II, 11 | de la misma libertad, se llaman a sí mismos diberales.~
809 IV, 23 | por completo toda norma y llegan a colocar en un mismo plano
810 III, 16 | y al cual no puede éste llegar si se descuida la religión.~
811 II, 13 | si la razón del hombre llegara a arrogarse el poder de
812 III, 20 | indigne o la verdadera ciencia lleve a mal las justas y debidas
813 III, 20 | Buenos son en sí mismos y loables y deseables la belleza y
814 III, 20 | hay impiedad mayor, no hay locura más inhumana que permitir
815 I, 6 | verdadera, la conclusión lógica sería que es esencial a
816 I, 7 | legislador civil se limita a lograr, por medio de una disciplina
817 VI, 34 | ciudades de Italia, que lograron, bajo el régimen municipal,
818 II, 12 | consecuencias en la diaria lucha contra los socialistas y
819 II, 14 | los motivos de disputas y luchas y para establecer un acuerdo
820 II, 11 | muchos los que, imitando a Lucifer, del cual es aquella criminal
821 VI, 33 | a menos que en algunos lugares, por circunstancias de tiempo
822 III, 15 | la religión que Dios ha mandado, y que es fácilmente reconocible
823 III, 20 | los que desobedezcan este mandato.~Consta, pues, claramente
824 I, 7 | libertad no está en que manden al azar y a su capricho,
825 III, 18 | veces conduce al hallazgo y manifestación de la verdad.~
826 I, 4 | intentos alocados de los maniqueos y otros herejes. Y, en tiempos
827 IV, 23 | de falta de paciencia y mansedumbre. No advierten que al hablar
828 IV, 23 | que reconocer, si queremos mantenernos dentro de la verdad, que
829 II, 12 | propia de cada una de ellas mantenerse en el lugar y en el grado
830 II, 13 | con su amorosa dirección. Manténgase, pues, santa e inviolablemente
831 I, 9 | en orden a la defensa y mantenimiento de la libertad civil y política
832 III, 21 | aparta del poder divino y se mantiene dentro del orden establecido
833 V, 27 | Contra estos liberales mantienen todo su vigor los argumentos
834 III, 21 | sangre los innumerables mártires cristianos. Y con razón,
835 III, 18 | depravados ejercen sobre las masas una verdadera tiranía y
836 IV, 23 | la Iglesia se hace cargo maternalmente del grave peso de las debilidades
837 III, 20 | Iglesia y restringen hasta el máximo la libertad de ésta, siendo
838 VI, 33 | común y que cada uno, en las medidas de sus fuerzas, procure
839 I, 9 | ha cesado la Iglesia de medir con ellos su misión y de
840 IV, 23 | vez que la situación haya mejorado, la Iglesia usará su libertad,
841 III, 20 | este patrimonio. Con no menor reverencia debe ser conservado
842 V, 28 | Estado como si fuera una mera asociación civil. Los argumentos
843 I, 9 | necesario enumerar ahora los méritos de la Iglesia en este campo.
844 III, 16 | necesario que el Estado, por el mero hecho de ser sociedad, reconozca
845 III, 20 | Y, por otra parte, ponen mil estorbos a la Iglesia y
846 I | la afirmación de que las mociones de la voluntad, a causa
847 III, 18 | libertad cuando se ejerce sin moderación alguna, traspasando todo
848 VI, 34 | de las libertades cívicas moderadas. Lo demuestran sobre todo
849 II, 14 | otros liberales algo más moderados, pero no por esto más consecuentes
850 V, 29 | acomodándose a las exigencias de la moderna prudencia en la administración
851 0, 2 | vida. La novedad añadida modernamente, si hemos de decir la verdad,
852 II, 13 | terribles por su misma monstruosidad, contrarias abiertamente
853 III, 20 | conservación cuidadosa de los monumentos de la sabiduría antigua;
854 III, 20 | y segura maestra de los mortales y tiene un derecho inviolable
855 II, 14 | procedimiento para evitar los motivos de disputas y luchas y para
856 I, 5 | naturaleza tiene la facultad de mover la voluntad, por esto se
857 I, 5 | facultad de elegir. Pero el movimiento de la voluntad es imposible
858 I, 6 | capaces de dirigir todos sus movimientos hacia el bien y de apartarlos
859 | mucha
860 V, 29 | un bien muy notable, se muestre indulgente y conceda a las
861 II, 12 | pasiones desatadas de las multitudes. Tenemos pruebas convincentes
862 VI, 34 | lograron, bajo el régimen municipal, prosperidad, riqueza y
863 V, 26 | una con otra y completarse mutuamente.~
864 I, 5(4) | Tomás, In Ioannem 8 lect.4 n.3.~
865 IV, 23 | ni leves males actuales, nacidos en gran parte de esas mismas
866 VI, 31 | gobierno que tenga a la nación oprimida injustamente por
867 I, 6 | que el hombre, por ser naturalmente libre, debe vivir desligado
868 I, 3 | intelectual de las inmutables y necesarias esencias del bien y de la
869 I, 3 | son en modo alguno bienes necesarios. De esta manera, afirmar
870 II, 12 | que lleva a la tiranía.~La negación del dominio de Dios sobre
871 II, 12 | de la razón humana, que, negando la obediencia debida a la
872 V, 28 | existencia de la Iglesia —negarla sería imposible—, pero le
873 V, 24 | Dios este dominio supremo o negarse a aceptarlo no es libertad,
874 | ninguna
875 | ninguno
876 V, 26 | rechazan audazmente las normas de dogma y de moral que,
877 V, 29 | comprobada de un bien muy notable, se muestre indulgente y
878 III, 15 | reconocible por medio de ciertas notas exteriores con las que la
879 0, 2 | práctica diaria de su vida. La novedad añadida modernamente, si
880 I, 4 | herejes y de los fautores de novedades, ha sido la Iglesia la que
881 V, 24 | consecuencias prácticas. El núcleo esencial es el siguiente:
882 | nuestras
883 I, 7 | Estado, su fuerza legal es nula, porque no es norma de justicia
884 III, 16 | Estado para con Dios fuesen nulos o pudieran al menos ser
885 II, 12 | capricho de una mayoría numérica, verdadero plano inclinado
886 III, 18 | hace dueña del campo una numerosa plaga de perniciosos errores.
887 I, 3 | Porque mientras los animales obedecen solamente a sus sentidos
888 II, 12 | ser inferior se someta y obedezca al ser que le es superior.
889 III, 20 | a todos los hombres que obedezcan a la Iglesia igual que a
890 I, 5 | misma naturaleza un apetito obediente a la razón, síguese que
891 I, 5 | bien supremo. Esta era la objeción que sabiamente ponían San
892 II, 12 | desaparece toda diferencia objetiva entre el bien y el mal;
893 III, 20 | de acuerdo con el orden objetivo de las cosas, presta un
894 III, 22 | principios el hombre estaría obligado, según ellos, a obedecer
895 II, 13 | visto, de los mayores males. Obligados por la fuerza de la verdad,
896 I, 6 | darse en los animales, que obran por necesidad, pues realizan
897 I, 6 | racionales, inclina a éstos a las obras y al fin que les son propios;
898 II, 12 | pretexto de libertad, de la observancia de los mandamientos divinos,
899 I, 5 | de preferencia que debe observarse en éstos. Pero el juicio
900 III, 20 | de la Iglesia, lejos de obstaculizar el deseo de saber y el desarrollo
901 0, 2 | como son muchos los que se obstinan en ver, aun en los aspectos
902 I, 5 | uno elige como medio para obtener otra cosa pertenece al género
903 I, 5 | El Doctor Angélico se ha ocupado con frecuencia de esta cuestión,
904 III, 20 | progreso de la civilización, ofrece, por el contrario, en todos
905 VI, 35 | alzamos a Dios nuestros ojos suplicantes y con todo fervor
906 III, 18 | licencia. Pero en las materias opinables, dejadas por Dios a la libre
907 III, 20 | verdadera y todo lo que se oponga a las primeras es necesariamente
908 III, 18 | directa de los frenos que se opongan a la licencia. Pero en las
909 III, 21 | toda violencia y de toda opresión y ha sido siempre el objeto
910 VI, 31 | gobierno que tenga a la nación oprimida injustamente por la violación
911 III, 18 | nunca lleva al hombre a oprimir la verdad. Por el contrario,
912 III, 15 | entre tantas religiones opuestas entre sí, la respuesta la
913 IV, 23 | las exhortaciones y la oración procurará, como debe, cumplir
914 I, 6 | acciones. Y precisamente esta ordenación de la razón es lo que se
915 III, 20 | legítima. A1 mismo tiempo, ha ordenado a todos los hombres que
916 V, 27 | de tal forma que todo el ordenamiento jurídico, las instituciones,
917 VI, 31 | procurar al Estado otra organización política más moderada, bajo
918 I, 6 | fuerza de ley si no fuera órgano e intérprete de otra razón
919 V, 24 | disposición de espíritu que origina y constituye el mal fundamental
920 II, 11 | acabamos de describir, nadie osaría acusar a la Iglesia, con
921 III, 18 | de toda la humanidad. Se oscurece así poco a poco la verdad
922 III, 19 | maestro es muy grande ante los oyentes y porque son muy pocos los
923 IV, 23 | los liberales de falta de paciencia y mansedumbre. No advierten
924 I, 9 | mucho a toda la sabiduría pagana, sino que además llama abiertamente
925 I, 9 | esa antigua vergüenza del paganismo, abolida principalmente
926 V, 28 | autoridad, su magisterio; en una palabra: toda su eficacia, exagerando
927 IV, 23 | pregonadas con tantos ditirambos, parecían albergar dentro de sí las
928 I, 10 | y todos tendrán amplia participación en la libertad verdadera,
929 V, 24 | obediencia debida a los que participan de la autoridad divina,
930 III, 20 | mismo ha hecho a la Iglesia partícipe del magisterio divino y
931 0, 2 | utilidad de todos, tratar con particular atención este asunto.~
932 II, 14 | contrario, es perniciosa particularmente para el cuerpo, que con
933 III, 17 | benignidad y con un amor casi paterno. Por otra parte, la religión
934 III, 18 | público para impedir su paulatina propagación, dañosa en extremo
935 I, 5 | la libertad; pero cuando peca, obra al margen de la razón,
936 I, 5 | concluir que la posibilidad de pecar no es una libertad, sino
937 I, 7 | prudencia humana. Estas reglas peculiares de la convivencia social,
938 VI, 35 | suplicantes y con todo fervor le pedimos que se digne conceder benignamente
939 VI, 30 | que es totalmente ilícito pedir, defender, conceder la libertad
940 VI, 35 | Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 20 de junio de 1888,
941 I, 5 | otros autores contra los pelagianos. Si la posibilidad de apartarse
942 I, 6 | afirmación más absurda y peligrosa que ésta: que el hombre,
943 III, 20 | libre a los errores más peligrosos. Y, por otra parte, ponen
944 VI, 34 | saludable de la Iglesia había penetrado sin oposición de nadie en
945 III, 19 | Solamente la verdad debe penetrar en el entendimiento, porque
946 IV, 23 | los órdenes de la sociedad penetren y se practiquen estas enseñanzas
947 VI, 30 | conceder la libertad de pensamiento, de imprenta, de enseñanza,
948 V, 25 | mismo tiempo la especie peor de liberalismo, consiste
949 0, 1 | orden debido y correr a su perdición voluntaria.~Jesucristo,
950 II, 13 | enteramente con la razón, perfeccionan el derecho natural e incluyen
951 I, 8 | contrario: defenderla y perfeccionarla; porque la perfección verdadera
952 V, 29 | de los espíritus. Ningún período histórico puede vivir sin
953 V, 29 | con su connivencia lo que perjudica a la religión.~
954 I, 7 | para impedir, al menos, que perjudiquen a la sociedad y dañen a
955 0, 1 | humana. La causa de este perjuicio reside en una errónea y
956 IV, 23 | los hombrres.~Sin embargo, permanece siempre fija la verdad de
957 III, 18 | discusión de los hombres, está permitido a cada uno tener la opinión
958 III, 18 | campo una numerosa plaga de perniciosos errores. Todo lo que la
959 III, 15 | consecuencia necesaria de nuestra perpetua dependencia de Dios, de
960 III, 21 | gloriosamente la dignidad de la persona humana, está por encima
961 0, 1 | abriéndole, por otra parte, la perspectiva de una eterna felicidad
962 II, 12 | Porque, cuando el hombre se persuade que no tiene sobre si superior
963 IV, 23 | usará su libertad, y con la persuasión, las exhortaciones y la
964 V, 28 | la función exhortativa, persuasiva y rectora respecto de los
965 III, 20 | naturales, a las cuales pertenecen los principios naturales
966 I, 5 | posibilidad de apartarse del bien perteneciera a la esencia y a la perfección
967 I, 7 | extrema confusión y una perturbación, que acabarían destruyendo
968 0, 1 | unas ilusorias apariencias, perturbar el orden debido y correr
969 V, 25 | 25. La perversión mayor de la libertad, que
970 II, 13 | justicia, es una libertad pervertida que degenera en abierta
971 III, 19 | su propia naturaleza a la pervesión más completa de los espíritus.
972 IV, 23 | maternalmente del grave peso de las debilidades humanas.
973 III, 15 | culto de la religión y de la piedad. Este deber es la consecuencia
974 VI, 30 | lo mismo que la Iglesia piensa. Una libertad no debe ser
975 II, 13 | a la ley eterna de Dios. Piensan que esto basta y niegan
976 VI, 30 | ciudadanos para el bien, pero piensen acerca de ellas lo mismo
977 I, 7 | expresado San Agustín: «Pienso que comprendes que nada
978 IV, 23 | una libertad ilimitada, pierden por completo toda norma
979 III, 18 | dueña del campo una numerosa plaga de perniciosos errores.
980 III, 21 | lícito a cada uno, según le plazca, dar o no dar culto a Dios,
981 | pocas
982 | pocos
983 II, 11 | sistema tan extendido y poderoso, y que, tomando el nombre
984 I, 3 | responsable de todos sus actos. No podía ser de otro modo. Porque
985 I, 6 | precepto de la razón humana no podria tener fuerza de ley si no
986 VI, 30 | y la libertad humana no podría ser limitada por ley alguna.
987 I, 9 | acercándolo más a Dios, le pone en posesión de una libertad
988 III, 20 | peligrosos. Y, por otra parte, ponen mil estorbos a la Iglesia
989 I, 5 | objeción que sabiamente ponían San Agustín y otros autores
990 VI, 35 | año undécimo de nuestro pontificado.~
991 IV, 23 | Todas estas enseñanzas poseen una eficacia maravillosa
992 IV, 23 | en la medida de todas sus posibilidades. También en este punto la
993 IV, 23 | la tolerancia del mal un postulado propio de la prudencia política,
994 VI, 34 | de la dominación de una potencia extranjera o de un tirano,
995 I, 7 | promulgadas por la legítima potestad, constituyen el ámbito de
996 V, 26 | contrario, es evidente que ambas potestades, aunque diferentes en misión
997 IV, 23 | la sociedad penetren y se practiquen estas enseñanzas cristianas
998 I, 5 | conocimiento intelectual no la precede iluminándola como una antorcha,
999 0, 1 | siempre benemérita de este preciado don de la Naturaleza, porque
1000 III, 20 | reverencia debe ser conservado el precioso y sagrado tesoro de las
1001 IV, 23 | frecuente que estos grandes predicadores de la tolerancia sean, en
1002 I, 5 | propuestos y sobre el orden de preferencia que debe observarse en éstos.
1003 III, 16 | alguno, que ningún culto sea preferido a otro, que todos gocen
1004 VI, 32 | prohibido tampoco en sí mismo preferir para el Estado una forma