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| Pius PP. XI Quas primas IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
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1 II, 17 | 17. En cambio, si los hombres,
2 III, 26 | durante el Año Santo de 1900.~
3 III, 35 | Pedro, el 11 de diciembre de 1925, año cuarto de nuestro pontificado.~
4 III, 26 | 26. ¿Y quién no echa de ver
5 III, 27 | 27. No se debe pasar en silencio
6 III, 29 | 29. Porque en este año, como
7 III, 30 | 30. Por tanto, con nuestra
8 III, 34 | 34. Porque si a Cristo nuestro
9 III, 35 | 35. Haga el Señor, venerables
10 I, 9(14) | Jn 18,37.~
11 I, 9(13) | Mt 25,31-40.~
12 III, 21(34)| Sermón 47: De sanctis.~
13 I, 7(6) | Sal 71. ~
14 I, 8 | 8. A este testimonio se añaden
15 III, 22 | las almas, debilitadas y abatidas por la triste y helada severidad
16 III, 23 | laicismo con sus errores y abominables intentos; y vosotros sabéis,
17 II, 19 | Y si el reino de Cristo abrazase de hecho a todos los hombres,
18 [Título] | calamidades que veíamos abrumar y afligir al género humano.~
19 III, 25 | timidez de los buenos, que se abstienen de luchar o resisten débilmente;
20 II, 15 | vivió sobre la tierra se abstuvo enteramente de ejercitar
21 I, 7 | sus días la justicia y la abundancia de paz... y dominará de
22 III, 28 | realizar nuestra idea que acabamos de exponer, el Año Santo,
23 III, 34 | hombre, la cual, con perfecto acatamiento, ha de asentir firme y constantemente
24 III, 25 | acelerar esta vuelta con la acción y con la obra sería ciertamente
25 III, 25 | amadísimo Salvador. Preparar y acelerar esta vuelta con la acción
26 II, 19 | las armas, cuando todos acepten de buena voluntad el imperio
27 III, 21 | cuando los fieles eran acerbísimamente perseguidos, empezó la liturgia
28 I, 8 | como Salvador, entre las aclamaciones de las turbas11, ¿acaso
29 III, 31 | domingo de octubre mucho más acomodado para esta festividad que
30 0, 5 | asunto. A vosotros toca acomodar después a la inteligencia
31 0, 2 | obediencia.~Y todo cuanto ha acontecido en el transcurso del Año
32 III, 28 | hechas, ora consideremos los acontecimientos del Año Santo, en verdad
33 0, 5 | parece que cumpliremos un acto muy conforme a nuestro deber
34 I, 10 | así también los emplea actualmente en los diarios actos de
35 II, 13 | responder a los judíos, que le acusaban de haber violado el sábado
36 II, 16(30) | S. Agustín, Ep. ad Macedonium c.3~
37 0, 5 | instituida producirá en adelante, y ya desde el primer momento,
38 I, 8 | Hijo del Hombre; quien se adelantó hacia el Anciano de muchos
39 III, 33 | establecer las leyes, ora al administrar justicia, ora finalmente
40 II, 14 | muchedumbre, que, llena de admiración, le rodeaba, El rehusó tal
41 III, 27 | y en los templos, de la adoración, en común, del augusto Sacramento
42 I, 11 | Cristo no sólo debe ser adorado en cuanto Dios por los ángeles
43 I, 12 | por derecho de conquista, adquirido a costa de la redención?
44 II, 13 | principado. Los testimonios, aducidos de las Sagradas Escrituras,
45 III, 25 | lo cual es fuerza que los adversarios de la Iglesia cobren mayor
46 I, 9 | arcángel, por el cual fue advertida la Virgen que daría a luz
47 III, 31 | misma dignidad real. Basta advertir que, aunque en todas las
48 II, 17 | señores, mas también les advirtió que no obedeciesen a éstos
49 III, 35 | prueba de nuestro paternal afecto; y recibid la bendición
50 I, 8 | y poseerá su reino para afianzarlo y consolidarlo haciendo
51 II, 13 | curación del paralítico, afirma que el Padre le había dado
52 II, 15 | nuestro Redentor, como lo afirman estas palabras de nuestro
53 III, 25 | mayor publicidad hay que afirmar los derechos de su real
54 [Título] | calamidades que veíamos abrumar y afligir al género humano.~Y en ella
55 III, 33 | que la sociedad entera se ajuste a los mandamientos divinos
56 I, 10 | la Misa. En esta perpetua alabanza a Cristo Rey descúbrese
57 III, 31 | y con espíritu de santa alegría, rinda a Cristo preclaro
58 II, 19 | Esta convicción, así como aleja y disipa los conflictos
59 0, 4 | hombres y las naciones, alejados de Dios, corren a la ruina
60 I, 11 | escribe muy bien San Cirilo de Alejandría: Posee Cristo soberanía
61 III, 24 | amarguísimos frutos que este alejarse de Cristo por parte de los
62 | algo
63 | alguna
64 | algunos
65 III, 34 | facultad que se sustraiga a tan alta soberanía. Es, pues, necesario
66 I, 6 | no tanto por el sublime y altísimo grado de su ciencia cuanto
67 III, 32 | característica de ella, resplandece y alumbra, cada día con perpetuo y
68 III, 25 | sociedad a volverse a nuestro amadísimo Salvador. Preparar y acelerar
69 I, 6 | ha sido ni será nunca tan amado como Cristo Jesús. Mas,
70 II, 13 | preceptos demostrarán que le aman y permanecerán en su caridad25.
71 III, 24 | 24. Los amarguísimos frutos que este alejarse
72 II, 19 | endulza y disminuye sus amarguras. Y si el reino de Cristo
73 III, 22 | piedad de los fieles, o que amenazasen a la verdad católica falsas
74 III, 31 | de los que anhelan servir amorosa y fielmente a su Rey, Jesucristo.~
75 I, 8 | de Paz. Su imperio será amplificado y la paz no tendrá fin;
76 III, 30 | inmortal de los siglos, más amplio testimonio de nuestra gratitud —
77 II, 19 | es el reino y con mayor amplitud abraza al género humano,
78 I, 8 | eternamente9; y poco después añade: Yo estaba observando durante
79 I, 8 | 8. A este testimonio se añaden otros, aún más copiosos,
80 [Título] | obispos del orbe católico, analizábamos las causas supremas de las
81 I, 8 | quien se adelantó hacia el Anciano de muchos días y le presentaron
82 I, 11 | adorado en cuanto Dios por los ángeles y por los hombres, sino
83 III, 31 | verdaderamente digno de los que anhelan servir amorosa y fielmente
84 III, 25 | 25. Nos anima, sin embargo, la dulce esperanza
85 III, 21 | errores de la herejía, o animarlo y encenderlo con mayor frecuencia
86 III, 25 | ignorantes, y trabajarán animosos por mantener incólumes los
87 III, 30 | domingo que inmediatamente antecede a la festividad de Todos
88 I, 10 | antigua salmodia y en los antiguos Sacramentarios usó de estos
89 III, 25 | llevan delante de sí la antorcha de la verdad. Estas desventajas
90 III | eficacia tienen las fiestas anuales de los sagrados misterios
91 III, 30 | memoria, Pío X, mandó recitar anualmente.~Este año, sin embargo,
92 I, 8 | tierra8. Así Daniel, al anunciar que el Dios del cielo fundará
93 III, 28 | vehementemente deseado, en que anunciemos que se debe honrar con fiesta
94 I, 9(16) | Ap 1,5.~
95 III, 24 | frecuencia se esconden bajo las apariencias del bien público y del amor
96 III, 25 | desventajas quizá procedan de la apatía y timidez de los buenos,
97 II, 13 | triple potestad, sin la cual apenas se concibe un verdadero
98 I, 9 | mismo, conforme a la visión apocalíptica, lleve escrito en su vestido
99 III, 25 | alguna manera esta pública apostasía, producida, con tanto daño
100 III, 25 | inflamándose en el fuego del apostolado, se dedicarán a llevar a
101 0, 5 | conforme a nuestro deber apostólico si, atendiendo a las súplicas
102 III, 29 | Padre, sobre la cual se apoya como en su propio fundamento
103 II, 16 | sociedad privada de todo apoyo y fundamento sólido»31.~
104 III | de los actos litúrgicos aprenderá mejor las divinas doctrinas,
105 III | su propio jugo y sangre, aprovechará mucho más en la vida espiritual.~
106 | aquellos
107 III, 23 | luego al poder civil y a la arbitraria permisión de los gobernantes
108 I, 9 | por alto el mensaje del arcángel, por el cual fue advertida
109 I, 10 | descúbrese fácilmente la armonía tan hermosa entre nuestro
110 II, 19 | género humano, tanto más se arraiga en la conciencia de los
111 I, 11 | todas las criaturas, no arrancada por fuerza ni quitada a
112 II, 16 | de autoridad han quedado arrancados, una vez suprimida la causa
113 II, 14 | Israel, Cristo les quitó y arrancó esta vana imaginación y
114 III, 33 | no tanto por haber sido arrojado de la gobernación del Estado
115 III, 27 | medio de discursos en las asambleas y en los templos, de la
116 III, 34 | perfecto acatamiento, ha de asentir firme y constantemente a
117 II, 14 | imaginación y esperanza. Asimisrno, cuando iba a ser proclamado
118 I, 8 | que, subiendo sobre una asna y su pollino, había de entrar
119 III, 28 | mejores carismas. Ora, pues, atendamos a tantas súplicas como los
120 0, 5 | nuestro deber apostólico si, atendiendo a las súplicas elevadas
121 III, 24 | y desatado egoísmo, sólo atento a sus particulares provechos
122 III, 22 | por toda la octava, para atraer a los fieles a que veneraran
123 III | en las cosas de la fe y atraerle por medio de ellas a los
124 II, 13 | de juicio. Además, debe atribuirse a Jesucristo la potestad
125 I, 9 | toda ocasión oportuna se atribuyó el título de Rey13 y públicamente
126 III, 25 | cobren mayor temeridad y audacia. Pero si los fieles todos
127 III, 27 | adoración, en común, del augusto Sacramento públicamente
128 I, 10 | anual de la liturgia, a su Autor y Fundador como a Soberano
129 II, 18 | gobernante o en las demás autoridades públicas a hombres de naturaleza
130 III | cualesquiera enseñanzas, por autorizadas que sean, del eclesiástico
131 III, 32 | siendo como son valiosísimos auxiliares de los pastores de la Iglesia,
132 III, 23 | gobernantes y magistrados. Y se avanzó más: hubo algunos de éstos
133 III, 25 | laicismo, ¿no parece que debe ayudar grandemente la celebración
134 III, 25 | infatigable esfuerzo bajo la bandera de Cristo Rey, entonces,
135 0, 5 | celebramos Nos mismo en la Basílica Vaticana, cuanto que aquel
136 III, 31 | esta misma dignidad real. Basta advertir que, aunque en
137 I, 9 | el encargo de enseñar y bautizar a todas las gentes, siempre
138 I, 6 | porque los hombres necesitan beber de El y recibir obedientemente
139 III, 35 | paternal afecto; y recibid la bendición apostólica, que en prenda
140 III, 21 | misterio de la fe, o algún beneficio de la divina bondad. Así,
141 I, 6 | y con su mansedumbre y benignidad, se hace amar por las almas
142 III, 28 | puesto que Dios, habiendo benignísimamente levantado la mente y el
143 0, 4 | levantar hasta la eterna bienaventuranza del reino celestial a cuantos
144 III, 21 | algún beneficio de la divina bondad. Así, desde los primeros
145 III, 24 | público y del amor patrio; y, brotando de todo esto, las discordias
146 II, 19 | cuando todos acepten de buena voluntad el imperio de Cristo,
147 III, 22 | falsas doctrinas, aunque al cabo volvió ella a resplandecer
148 II, 19 | volverán los bienes de la paz, caerán de las manos las espadas
149 [Título] | las causas supremas de las calamidades que veíamos abrumar y afligir
150 II, 17 | 17. En cambio, si los hombres, pública
151 II | b) Campo de la realeza de Cristo~
152 0, 4 | por Nos los decretos de canonización, una inmensa muchedumbre
153 0, 4 | fieles, henchida de gratitud, cantó el Tu, Rex gloriae Christe
154 II | II. CARÁCTER DE LA REALEZA DE CRISTO~
155 III, 32 | quiso dar a ésta como nota característica de ella, resplandece y alumbra,
156 0, 5 | individualmente y en común, por muchos cardenales, obispos y fieles católicos,
157 II, 19 | dijo: Mi yugo es suave y mi carga es ligera.~¡Oh, qué felicidad
158 III, 28 | estímulos para emular mejores carismas. Ora, pues, atendamos a
159 III, 32 | Antes de terminar esta carta, nos place, venerables hermanos,
160 I, 9 | reinaría eternamente en la casa de Jacob, sin que su reino
161 II, 17 | Pablo, aunque ordenó a las casadas y a los siervos que reverenciasen
162 I, 10 | manifestado también en este caso que la ley de la oración
163 II, 13 | su derecho de premiar y castigar a los hombres, aun durante
164 II, 13 | que a los rebeldes inflige castigos, a los que nadie puede sustraerse.~
165 [Título] | católico, analizábamos las causas supremas de las calamidades
166 I, 7 | opulento y muy poderoso se celebraba al que había de ser verdadero
167 0, 5 | celebrar esta fiesta, y la celebramos Nos mismo en la Basílica
168 III, 22 | Corpus Christi, y se mandó celebrarla de tal modo que la solemnidad
169 III, 27 | eucarísticos que suelen celebrarse en nuestros tiempos, y cuyo
170 I, 10 | y a todas las naciones, celebrase y glorificase con multiplicadas
171 III, 30 | Creemos que no podemos cerrar mejor ni más convenientemente
172 0, 4 | para Cristo, el cual no cesa de levantar hasta la eterna
173 0, 4 | cantó el Tu, Rex gloriae Christe en el majestuoso templo
174 III, 22 | instituyó la fiesta del Corpus Christi, y se mandó celebrarla de
175 I, 10 | de veneración, durante el ciclo anual de la liturgia, a
176 III, 24 | discordias civiles, junto con un ciego y desatado egoísmo, sólo
177 I, 6 | sublime y altísimo grado de su ciencia cuanto porque El es la Verdad
178 III, 25 | acción y con la obra sería ciertamente deber de los católicos;
179 | cierto
180 | ciertos
181 I, 11 | que escribe muy bien San Cirilo de Alejandría: Posee Cristo
182 II, 15 | los tenga extraviados o el cisma los separe de la caridad,
183 II, 14 | embargo, los textos que hemos citado de la Escritura demuestran
184 II, 18 | sedición; pues aunque el ciudadano vea en el gobernante o en
185 III, 26 | las familias, sino también ciudades y naciones. Más aún: por
186 III, 24 | todo esto, las discordias civiles, junto con un ciego y desatado
187 III, 25 | adversarios de la Iglesia cobren mayor temeridad y audacia.
188 III, 24 | restablecimiento de la paz; las codicias desenfrenadas, que con frecuencia
189 0, 2 | en otros, de donde podía colegirse que muchos que hasta entonces
190 III, 32 | del reino de Cristo, ya combatiendo con la observación de los
191 III, 23 | entrañas de la sociedad. Se comenzó por negar el imperío de
192 III, 24 | particulares provechos y comodidades y midiéndolo todo por ellas;
193 0, 5 | Y ello de tal modo nos complace, que deseamos, venerables
194 I, 12 | puesto que Cristo nos ha comprado por precio grande22; hasta
195 III, 25 | Pero si los fieles todos comprenden que deben militar con infatigable
196 I, 8 | las vieron realizadas y comprobadas los santos evangelistas?~
197 0, 4 | cuando Nos mismo, después de comprobar los extraordinarios méritos
198 II, 13(24) | Conc. Trid., ses.6 c.21.~
199 III, 32 | el Estado debe también conceder la misma libertad a las
200 III, 21 | los honores litúrgicos concedidos a los santos confesores,
201 I, 10 | palabra expresan el mismo concepto, así también los emplea
202 II, 13 | potestad, sin la cual apenas se concibe un verdadero y propio principado.
203 II, 19 | tanto más se arraiga en la conciencia de los hombres el vínculo
204 II, 16 | otra cosa que el conjunto concorde de ciudadanos30. No se nieguen,
205 III, 32 | los tres votos la triple concupiscencia del mundo, ya profesando
206 0, 5 | Jesucristo.~Habiendo, pues, concurrido en este Año Santo tan oportunas
207 III, 25 | del Señor.~Además, para condenar y reparar de alguna manera
208 III, 29 | sobre todos los pueblos.~Condición litúrgica de la fiesta~
209 III, 32 | Dios, de enseñar, regir y conducir a la eterna felicidad a
210 III, 23 | dirigir los pueblos para conducirlos a la eterna felicidad. Después,
211 III, 22 | del amor de Dios y de la confianza de su eterna salvación.~
212 II, 13 | Redentor, en quien deben confiar, y como legislador a quien
213 I, 7 | herencia y en posesión los confines de la tierra4. El salmo
214 II, 15 | puesto que el Padre le confiríó un derecho absolutísimo
215 II, 14 | y el mismo Jesucristo lo confirma con su modo de obrar, que
216 I, 9 | magnífica y luminosamente confirmada.~En este punto, y pasando
217 III, 28 | don de su gracia, o los ha confirmado en el camino recto, dándoles
218 III, 27 | pasar en silencio que, para confirmar solemnemente esta soberanía
219 I, 9 | de Rey13 y públicamente confirmó que es Rey14, y solemnemente
220 II, 19 | como aleja y disipa los conflictos frecuentes, así también
221 III, 35 | santidad, y que nuestra vida, conformada siempre a las leyes del
222 III, 32 | libertad a las órdenes y congregaciones religiosas de ambos sexos,
223 III, 27 | manera los frecuentísimos Congresos eucarísticos que suelen
224 II, 16 | nación no es otra cosa que el conjunto concorde de ciudadanos30.
225 III, 29 | concilio de Nicea, hemos conmemorado la vindicación del dogma
226 III, 31 | misterios de la vida de Cristo, conmemorados en el transcurso del año,
227 III, 21 | perseguidos, empezó la liturgia a conmemorar a los mártires para que,
228 II, 16 | de seguirse una violenta conmoción de toda la humana sociedad
229 III | tal manera le habrán de conmover necesariamente las solemnidades
230 0, 3 | Porque maravilla es cuánto ha conmovido a las almas la Exposición
231 0, 3 | que ofreció a todos el conocer bien ora el infatigable
232 III | magisterio.~Estas sólo son conocidas, las más veces, por unos
233 I, 8 | profetas, y principalmente el conocidísimo de Isaías: Nos ha nacido
234 III, 21 | mayor frecuencia para que conociese y venerase con mayor devoción
235 III, 20 | propague lo más posible el conocimiento de la regia dignidad de
236 I, 12 | sino también por derecho de conquista, adquirido a costa de la
237 0, 3 | crecido número de regiones conquistadas para la fe católica por
238 III, 26 | y deseo de León XIII fue consagrado al Divino Corazón todo el
239 III, 26 | piadosa práctica de dedicar y consagrar casi innumerables familias
240 III, 26 | Jesús. Y no solamente se consagraron las familias, sino también
241 I, 8 | nombre el Admirable, el Consejero, Dios, el Fuerte, el Padre
242 II, 16 | imperio de Cristo si quieren conservar incólume su autoridad y
243 III, 35 | frutos; para que, siendo considerados por Cristo como siervos
244 III, 28 | los han sido hechas, ora consideremos los acontecimientos del
245 I, 11 | Para mostrar ahora en qué consiste el fundamento de esta dignidad
246 I, 8 | reino para afianzarlo y consolidarlo haciendo reinar la equidad
247 III | Además, como el hombre consta de alma y cuerpo, de tal
248 III, 34 | acatamiento, ha de asentir firme y constantemente a las verdades reveladas
249 I, 7 | que por el Padre ha sido constituido Rey sobre el monte santo
250 I, 10 | que la ley de la oración constituye la ley de la creencia.~
251 I, 9 | dominan17. Puesto que el Padre constituyó a Cristo heredero universal
252 0, 4 | Oh, cuánto gozo y cuánto consuelo embargó nuestra alma cuando,
253 II, 18 | obedecerles cuando en ellos contemple la imagen y la autoridad
254 0, 3 | su Esposo por todos los continentes e islas —aun, de éstas,
255 III | Continúa una tradición~
256 I, 9 | los del Nuevo que, por lo contrario, se halla magnífica y luminosamente
257 III, 21 | honor a la Santísima Virgen contribuyeron, sin duda, a que el pueblco
258 III, 28 | que sobran motivos para convencernos de que por fin ha llegado
259 III, 30 | podemos cerrar mejor ni más convenientemente el Año Santo, ni dar a Cristo,
260 II, 19 | fraternidad que los une. Esta convicción, así como aleja y disipa
261 III | las divinas doctrinas, y convirtiéndolas en su propio jugo y sangre,
262 III, 25 | no tienen en la llamada convivencia social ni el puesto ni la
263 III, 27 | nuestros tiempos, y cuyo fin es convocar a los fieles de cada una
264 III, 32 | pastores de la Iglesia, cooperan grandemente al establecimiento
265 I, 8 | se añaden otros, aún más copiosos, de los profetas, y principalmente
266 I, 12 | preciosa de Cristo, como de un Cordero Inmaculado y sin tacha21.
267 III | Coronada en el Año Santo~
268 III, 31 | año, terminen y reciban coronamiento en esta solemnidad de Cristo
269 III, 22 | instituyó la fiesta del Corpus Christi, y se mandó celebrarla
270 0, 4 | naciones, alejados de Dios, corren a la ruina y a la muerte
271 I, 12 | recordasen cuánto le hemos costado a nuestro Salvador. Fuisteis
272 I, 6 | 6. Ha sido costumbre muy general y antigua llamar
273 0, 3 | los más remotos—, ora el crecido número de regiones conquistadas
274 III, 30 | haga en nuestra presencia. Creemos que no podemos cerrar mejor
275 I, 10 | constituye la ley de la creencia.~
276 III, 23 | No faltaron Estados que creyeron poder pasarse sin Dios,
277 III, 21 | los primeros siglos del cristianismo, cuando los fieles eran
278 III, 33 | divinos y a los principios cristianos, ora al establecer las leyes,
279 II, 15 | gravemente el que negase a Cristo-Hombre el poder sobre todas las
280 II, 15(27) | Himno Crudelis Herodes, en el of. de Epif.~
281 II, 14 | nieguen a sí mismos y tomen su cruz. Habiendo Cristo, como Redentor,
282 III | los sagrados misterios que cualesquiera enseñanzas, por autorizadas
283 | cualquier
284 III, 35 | de diciembre de 1925, año cuarto de nuestro pontificado.~
285 II, 18 | su autoridad y cuán gran cuenta deberán tener, al dar las
286 I, 12 | hasta nuestros mismos cuerpos son miembros de Jesucristo23.~ ~
287 II, 15 | despreció la posesión y el cuidado de las cosas humanas, así
288 III, 31 | de manera que, instruidos cuidadosamente los fieles sobre la naturaleza,
289 0, 5 | Jesucristo, nos parece que cumpliremos un acto muy conforme a nuestro
290 0, 5 | 5. Asimismo, al cumplirse en el Año Jubilar el XVI
291 [Título] | claramente no sólo que este cúmulo de males había invadido
292 II, 13 | sábado con la maravillosa curación del paralítico, afirma que
293 II, 19 | católico—, entonces se podrán curar tantas heridas, todo derecho
294 III, 31 | en días determinados, un curso de predicación al pueblo
295 I, 6 | porque como Verbo de Dios, cuya sustancia es idéntica a
296 I | d) Fundada en la unión hipostática~
297 0, 2 | preparaban felizmente y hasta se daban prisa en volver a sus deberes
298 III, 35 | de los divinos favores os damos de todo corazón, a vosotros,
299 III, 28 | confirmado en el camino recto, dándoles nuevos estímulos para emular
300 I, 8 | juzgará en la tierra8. Así Daniel, al anunciar que el Dios
301 III, 25 | apostasía, producida, con tanto daño de la sociedad, por el laicismo, ¿
302 I, 9 | advertida la Virgen que daría a luz un niño a quien Dios
303 II, 16 | los hombres otro nombre debajo del cielo por el cual debamos
304 II, 16 | debajo del cielo por el cual debamos salvarnos29.~El es sólo
305 III, 22 | 22. En este punto debemos admirar los designios de
306 II, 18 | autoridad y cuán gran cuenta deberán tener, al dar las leyes
307 III, 22 | instituida cuando las almas, debilitadas y abatidas por la triste
308 III, 25 | abstienen de luchar o resisten débilmente; con lo cual es fuerza que
309 0, 5 | deseamos, venerables hermanos, deciros algo acerca del asunto.
310 III, 27 | Bien y con razón podría decirse que el pueblo cristiano,
311 I, 9 | es Rey14, y solemnemente declaró que le ha sido dado todo
312 III, 31 | motivos por los cuales hemos decretado que la festividad de Cristo
313 III, 30 | Señor Jesucristo Rey, y decretamos que se celebre en todas
314 0, 4 | promulgados por Nos los decretos de canonización, una inmensa
315 0, 5 | festividad especialmente dedicada a Nuestro Señor Jesucristo
316 III, 26 | con la piadosa práctica de dedicar y consagrar casi innumerables
317 III, 25 | fuego del apostolado, se dedicarán a llevar a Dios de nuevo
318 III, 21 | contra un peligro común, o defenderlo contra los insidiosos errores
319 III, 26 | sabia y elocuentemente fue defendido este culto en numerosos
320 0, 5 | que aquel sagrado concilio definió y proclamó como dogma de
321 | dejar
322 II, 19 | familias y las sociedades se dejaran gobernar por Cristo! Entonces
323 0, 2 | 2. Entre tanto, no dejó de infundirnos sólida, esperanza
324 II, 13 | quienes guarden sus preceptos demostrarán que le aman y permanecerán
325 III, 32 | Reino de Cristo, no pueden depender del arbitrio de nadie.~Más
326 II, 16 | gobernación de los pueblos, y derivada la autoridad, no de Dios,
327 III, 24 | civiles, junto con un ciego y desatado egoísmo, sólo atento a sus
328 I, 10 | perpetua alabanza a Cristo Rey descúbrese fácilmente la armonía tan
329 III, 28 | día, tan vehementemente deseado, en que anunciemos que se
330 0, 5 | tal modo nos complace, que deseamos, venerables hermanos, deciros
331 III, 35 | hallan fuera de su reino deseen y reciban el suave yugo
332 III, 24 | de la paz; las codicias desenfrenadas, que con frecuencia se esconden
333 III, 26 | Más aún: por iniciativa y deseo de León XIII fue consagrado
334 III, 35 | felicidad y gloria.~Estos deseos que Nos formulamos para
335 III, 22 | punto debemos admirar los designios de la divina Providencia,
336 II, 14 | sus súbditos no sólo que, despegadas sus almas de las cosas y
337 III, 22 | y volvieron los fieles, despertados de su letargo, a enfervorizarse
338 0, 2 | del Redentor, por haber despreciado su soberanía, se preparaban
339 III, 23 | religión en la impiedad y en el desprecio de Dios.~
340 II, 15 | poder, y así como entonces despreció la posesión y el cuidado
341 I, 10 | Cristo sobre la tierra, destinada a extenderse a todos los
342 III, 24 | midiéndolo todo por ellas; destruida de raíz la paz doméstica
343 I, 8 | reino, el cual no será jamás destruido..., permanecerá eternamente9;
344 III, 25 | antorcha de la verdad. Estas desventajas quizá procedan de la apatía
345 III, 31 | hermanos, que os expliquemos detenidamente los motivos por los cuales
346 III, 31 | fiesta anual preceda, en días determinados, un curso de predicación
347 II, 14 | erróneamente que el Mesías devolvería la libertad al pueblo y
348 III, 28 | sobrepasan el sentido, les ha devuelto el don de su gracia, o los
349 I, 10 | emplea actualmente en los diarios actos de oración y culto
350 I, 7 | en otro lugar, como para dibujar mejor los caracteres de
351 I, 7 | 7. Que Cristo es Rey, lo dicen a cada paso las Sagradas
352 III, 30 | Cristo Rey, u ordenaremos que dicha consagración se haga en
353 II, 13 | presentan legislando. En diferentes circunstancias y con diversas
354 III | todos los fieles; éstas —digámoslo así— hablan una sola vez,
355 II, 19 | caridad; que, finalmente dijo: Mi yugo es suave y mi carga
356 0, 3 | esfuerzo de la Iglesia en dilatar cada vez más el reino de
357 II, 13 | el poder de juzgar se lo dio al Hijo26. En lo cual se
358 III, 27 | fieles de cada una de las diócesis, regiones, naciones y aun
359 I, 8 | le presentaron ante El. Y diole éste la potestad, el honor
360 II, 19 | Entonces verdaderamente —diremos con las mismas palabras
361 II, 19 | nuestro predecesor León XIII dirigió hace veinticinco años a
362 III, 23 | esto es, de dar leyes y de dirigir los pueblos para conducirlos
363 II, 17 | libertad, tranquilidad y disciplina, paz y concordia. La regia
364 III, 24 | al ver el germen de la discordia sembrado por todas partes;
365 III, 24 | brotando de todo esto, las discordias civiles, junto con un ciego
366 I, 9 | realeza, pues ora en su último discurso al pueblo, al hablar del
367 III, 27 | eucarísticos; y por medio de discursos en las asambleas y en los
368 II, 19 | convicción, así como aleja y disipa los conflictos frecuentes,
369 II, 19 | frecuentes, así también endulza y disminuye sus amarguras. Y si el reino
370 II, 16 | la nación no procede de distinta fuente que la felicidad
371 III, 31 | objeto formal es enteramente distinto del título y de la potestad
372 II, 13 | diferentes circunstancias y con diversas expresiones dice el Divino
373 III | litúrgicos aprenderá mejor las divinas doctrinas, y convirtiéndolas
374 I, 6 | él lo que es propio de la divinidad y, por tanto, poseer también
375 III, 21 | 21. Por otra parte, los documentos históricos demuestran que
376 III, 24 | destruida de raíz la paz doméstica por el olvido y la relajación
377 I, 7 | Escrituras.~Así, le llaman el dominador que ha de nacer de la estirpe
378 I, 9 | Reyes y Señor de los que dominan17. Puesto que el Padre constituyó
379 I, 7 | la abundancia de paz... y dominará de un mar a otro, y desde
380 II, 15 | los hombres se extiende el dominio de nuestro Redentor, como
381 III, 28 | sentido, les ha devuelto el don de su gracia, o los ha confirmado
382 I, 7 | estará enriquecido con los dones de la justicia y de la paz:
383 III, 20 | para lo cual nada será más dtcaz que instituir la festividad
384 III, 22 | magnificencia litúrgicas durasen por toda la octava, para
385 III, 26 | 26. ¿Y quién no echa de ver que ya desde fines
386 III | autorizadas que sean, del eclesiástico magisterio.~Estas sólo son
387 I, 6(1) | Ef 3,19.~
388 III, 34 | el cual, posponiendo los efectos naturales, ha de amar a
389 II, 14 | las cosas espirituales. En efeeto, en varias ocasiones, cuando
390 III | del espíritu, mucho más eficacia tienen las fiestas anuales
391 III, 23 | y pondremos un remedio eficacísimo a la peste que hoy inficiona
392 0, 1 | de que no hay medio más eficaz para restablecer y vigorizar
393 III, 24 | con un ciego y desatado egoísmo, sólo atento a sus particulares
394 II, 13 | Jesucristo la potestad llamada ejecutiva, puesto que es necesario
395 II, 19 | todos, se hizo a sí mismo ejemplo de humildad y estableció
396 II, 15 | se abstuvo enteramente de ejercitar este poder, y así como entonces
397 III, 29 | gloriosamente magnificado con la elevación de un nuevo grupo de sus
398 0, 5 | atendiendo a las súplicas elevadas a Nos, individualmente y
399 0, 4 | y confesores, los hemos elevado al honor de los altares, ¡
400 III, 26 | Nadie ignora cuán sabia y elocuentemente fue defendido este culto
401 0, 4 | cuánto gozo y cuánto consuelo embargó nuestra alma cuando, después
402 III, 21 | acerbísimamente perseguidos, empezó la liturgia a conmemorar
403 I, 10 | concepto, así también los emplea actualmente en los diarios
404 III, 31 | importancia de esta festividad, emprendan y ordenen un género de vida
405 III, 24 | familias; y, en fin, sacudida y empujada a la muerte la humana sociedad.~
406 III, 28 | dándoles nuevos estímulos para emular mejores carismas. Ora, pues,
407 I, 9 | encomendar a los apóstoles el encargo de enseñar y bautizar a
408 III, 29 | consustancialidad del Verbo encarnado con el Padre, sobre la cual
409 III, 21 | la herejía, o animarlo y encenderlo con mayor frecuencia para
410 III, 24 | sembrado por todas partes; encendidos entre los pueblos los odios
411 III, 21 | protectora, sino también a que se encendiese en más fuerte amor hacia
412 I, 6 | nuestra libre voluntad y la enciende en nobilísimos propósitos.
413 III, 32 | cumplimiento del oficio encomendado a ella por Dios, de enseñar,
414 I, 9 | después de su resurrección, al encomendar a los apóstoles el encargo
415 I, 6 | excelencia que posee y que le encumbra entre todas las cosas creadas.
416 II, 19 | frecuentes, así también endulza y disminuye sus amarguras.
417 I, 9 | trono de Dios a todos sus enemigos19.~
418 III, 22 | despertados de su letargo, a enfervorizarse en la virtud y en la santidad.
419 III, 21 | pueblco cristiano no sólo enfervorizase su culto a la Madre de Dios,
420 III, 22 | los jansenistas, habíanse enfriado y alejado del amor de Dios
421 III, 22 | también permitió que se enfriase a veces la fe y piedad de
422 0, 4 | el sustento espiritual, engendra y forma nuevas generaciones
423 II, 17 | del Estado, así también ennoblece los deberes y la obediencia
424 I, 7 | tendrá límites y estará enriquecido con los dones de la justicia
425 III | misterios que cualesquiera enseñanzas, por autorizadas que sean,
426 III, 33 | que se renovará cada año, enseñará también a las naciones que
427 III | los corazones, al hombre entero. Además, como el hombre
428 III, 22 | idénticos frutos. Así, cuando se entibió la reverencia y culto al
429 III, 23 | desde mucho antes en las entrañas de la sociedad. Se comenzó
430 I, 6 | como Cristo Jesús. Mas, entrando ahora de lleno en el asunto,
431 I, 9 | sobre Cristo Rey que hemos entresacado de los libros del Antiguo
432 [Título] | comenzar nuestro Pontificado enviamos a todos los obispos del
433 II, 16(30) | S. Agustín, Ep. ad Macedonium c.3~
434 II, 15(27) | Crudelis Herodes, en el of. de Epif.~
435 I, 8 | consolidarlo haciendo reinar la equidad y la justicia desde ahora
436 | eran
437 II, 15 | 15. Por otra parte, erraría gravemente el que negase
438 II, 14 | mismos apóstoles, imaginaron erróneamente que el Mesías devolvería
439 II, 15 | a la Iglesia, aunque el error los tenga extraviados o
440 III, 24 | desenfrenadas, que con frecuencia se esconden bajo las apariencias del
441 III, 27 | venerar y adorar a Cristo Rey, escondido bajo los velos eucarísticos;
442 II, 14 | títuto de honor huyendo y escondiéndose en la soledad. Finalmente,
443 III, 27 | sacando del silencio y como escondrijo de los templos a aquel mismo
444 I, 11 | Jesucristo, he aquí lo que escribe muy bien San Cirilo de Alejandría:
445 II, 16 | comenzar nuestro pontificado escribíamos sobre el gran menoscabo
446 I, 9 | visión apocalíptica, lleve escrito en su vestido y en su muslo:
447 II, 14 | textos que hemos citado de la Escritura demuestran evidentísimamente,
448 | ese
449 I, 11 | sino en virtud de su misma esencia y naturaleza20. Es decir,
450 0, 3 | sangre y los sudores de esforzadísimos e invictos misioneros, ora
451 II, 19 | caerán de las manos las espadas y las armas, cuando todos
452 III, 28 | honrar con fiesta propia y especial a Cristo como Rey de todo
453 0, 5 | liturgia una festividad especialmente dedicada a Nuestro Señor
454 III, 32 | de cada uno de los fieles esperamos y Nos prometemos de este
455 II, 19 | por qué no habríamos de esperar aquella paz que el Rey pacífico
456 II, 14 | y se refiere a las cosas espirituales. En efeeto, en varias ocasiones,
457 III, 32 | con perpetuo y más vivo esplendor, delante de los ojos de
458 0, 3 | cada vez más el reino de su Esposo por todos los continentes
459 | ésta
460 I, 8 | y poco después añade: Yo estaba observando durante la visión
461 0, 1 | de Cristo, dijimos: pues estábamos persuadidos de que no hay
462 III, 24 | familiares; rota la unión y la estabilidad de las familias; y, en fin,
463 II, 18 | sin duda, el florecimiento estable de la tranquilidad y del
464 III, 32 | cooperan grandemente al establecimiento y propagación del reino
465 II, 19 | mismo ejemplo de humildad y estableció como ley principal esta
466 III, 20 | recojan más abundantes y vivan estables en la sociedad cristiana,
467 III, 23 | puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder pasarse
468 | estar
469 I, 7 | reino no tendrá límites y estará enriquecido con los dones
470 | éste
471 III, 28 | camino recto, dándoles nuevos estímulos para emular mejores carismas.
472 I, 6 | también en sentido propio y estricto le pertenece a Jesucristo
473 III, 29 | para Cristo sus obreros evangélicos al extender su reino. Finalmente,
474 I, 8 | y comprobadas los santos evangelistas?~
475 II, 14 | la Escritura demuestran evidentísimamente, y el mismo Jesucristo lo
476 III, 31 | Santos, se celebrará y se exaltará la gloria de aquel que triunfa
477 I, 6 | causa del supremo grado de excelencia que posee y que le encumbra
478 III, 21 | mártires fuesen otras tantas exhortaciones al martirio34. Más tarde,
479 0, 1 | 1. Por lo cual, no sólo exhortamos entonces a buscar la paz
480 II, 18 | tener, al dar las leyes y exigir su cumplimiento, con el
481 II, 13 | 13. Viniendo ahora a explicar la fuerza y naturaleza de
482 III, 31 | venerables hermanos, que os expliquemos detenidamente los motivos
483 III, 28 | nuestra idea que acabamos de exponer, el Año Santo, que toca
484 I, 10 | maravillosa variedad de palabra expresan el mismo concepto, así también
485 II, 13 | circunstancias y con diversas expresiones dice el Divino Maestro que
486 III, 27 | Sacramento públicamente expuesto y de solemnísimas procesiones,
487 III, 29 | sus obreros evangélicos al extender su reino. Finalmente, en
488 I, 10 | sobre la tierra, destinada a extenderse a todos los hombres y a
489 I, 9 | grandeza de su poder y la extensión infinita de su reino? Por
490 III | necesariamente las solemnidades externas de los días festivos, que
491 II, 14 | cual, aunque sea un rito externo, significa y produce la
492 0, 4 | después de comprobar los extraordinarios méritos y virtudes de seis
493 II, 15 | aunque el error los tenga extraviados o el cisma los separe de
494 I, 7 | desde el uno hasta el otro extrema del orbe de la tierra6.~
495 III, 34 | hay en nosotros ninguna facultad que se sustraiga a tan alta
496 III, 21 | cristiano, esto es, cuando hacía falta robustecerlo contra un peligro
497 I, 9 | Testamento, tan lejos está de faltar en los del Nuevo que, por
498 III, 23 | sentimientos puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder
499 III, 25 | autoridad que es indigno les falten a los que llevan delante
500 [Título] | y costumbres como en la familia y en la gobernación del
501 III, 24 | relajación de los deberes familiares; rota la unión y la estabilidad