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Paulus PP. VI
Humanae vitae

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
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1 I, 4(4) | Codex Iuris Canonici, can. 1067; 1068, párr.1; 1076, párr. 2 I, 4(4) | Iuris Canonici, can. 1067; 1068, párr.1; 1076, párr.1-2; 3 I, 4(4) | can. 1067; 1068, párr.1; 1076, párr.1-2; Conc. Vaticano 4 I, 5(5) | 1966, AAS 58 (1966), p. 1168. ~ 5 II, 13 | 13. Justamente se hace notar 6 II, 16 | 16. A estas enseñanzas de la 7 I, 4(4) | Arcanum, 10 de febrero de 1880; Acta L. XIII, 2 (1881), 8 I, 4(4) | de 1880; Acta L. XIII, 2 (1881), pp. 26-29; Pío XI, Enc. 9 I, 4(4) | Magistri, 31 de~diciembre de 1929, AAS 22 (1930), pp. 58-61; 10 I, 4(4) | Lucas, 12 de noviembre de 1944, Discorsi e Radiomessaggi, 11 I, 4(1) | pluribus, 9 de noviembre de 1946, Pii IX P. M. Acta, vol. 12 II, 17(21) | Donadores de Córnea, AAS 48 (1956), pp. 461-462. ~ 13 II, 18(23) | Progressio, 26 de marzo de 1967, n. 21. ~ 14 III, 31 | Santiago, 25 de julio de~1968, sexto de nuestro pontificado. ~~ 15 III, 20 | 20. La doctrina de la Iglesia 16 II, 14(14) | 1963, AAS 55 (1963), pp. 259-260; Gaudium et Spes, n. 17 II, 14(14) | AAS 55 (1963), pp. 259-260; Gaudium et Spes, n. 51. ~ 18 II, 11(11) | Ibid., n. 49, 2o. ~ 19 III, 25(37)| Ef., 5, 25, 28-29, 32-33. ~ 20 II, 18(22) | Luc., 2, 34. ~ 21 I, 5(5) | de 1965, AAS (1965), p. 388; al Congreso Nacional de 22 III, 26(38)| Lumen Gentium, nn. 35 y 41; Gaudium et Spes, nn. 48 23 I, 4(4) | Magistra, AAS 53 (1961), pp. 446-447; Codex Iuris Canonici, 24 I, 4(1) | 1961, AAS 53 (1961), p. 457. ~ 25 I, 4(1) | de noviembre de 1954, AAS 46 (1954), pp. 671-672; Juan 26 II, 17(21) | Córnea, AAS 48 (1956), pp. 461-462. ~ 27 II, 17(21) | AAS 48 (1956), pp. 461-462. ~ 28 I, 4(4) | Past. Gaudium et Spes, nn. 47-52. ~ 29 I, 4(4) | 1930, AAS 22 (1930), pp. 545-546; Pío XII Alocución a 30 I, 4(4) | AAS 22 (1930), pp. 545-546; Pío XII Alocución a la 31 II, 14(16) | connubii,~AAS 22 (1930), pp. 559-561; Pío XII, AAS 43 (1951), 32 I, 5(5) | 23 de junio de 1964, AAS 56 (1964), p. 588;~a la Comisión 33 II, 11(12) | connubii, AAS 22 (1930), p. 560; Pío XII, AAS 43 (1951), 34 II, 14(16) | AAS 22 (1930), pp. 559-561; Pío XII, AAS 43 (1951), 35 II, 14(14) | Connubii, AAS 22 (1930), pp. 562-564; Pío XII, Discorsi e 36 II, 14(14) | AAS 22 (1930), pp. 562-564; Pío XII, Discorsi e Radiomessaggi, 37 II, 14(15) | connubii, AAS 22 (1930), n. 565; Decreto del S. Oficio, 38 I, 4(1) | 1930, AAS 22 (1930), pp. 579-581; Pío XII, Aloc. Magnificate 39 I, 4(1) | AAS 22 (1930), pp. 579-581; Pío XII, Aloc. Magnificate 40 I, 5(5) | 1964, AAS 56 (1964), p. 588;~a la Comisión para el estudio 41 I, 4(4) | 1929, AAS 22 (1930), pp. 58-61; Enc. Casti connubii, 31 42 I, 4(1) | de 1912, AAS 4 (1912), p. 658; Pío XI, cfr. Casti connubii, 43 I, 4(1) | 1954, AAS 46 (1954), pp. 671-672; Juan XXIII, Enc. Mater 44 I, 4(1) | AAS 46 (1954), pp. 671-672; Juan XXIII, Enc. Mater 45 II, 14(15) | 1940, AAS 32 (1940), p. 73; Pío XII, AAS 43 (1951), 46 II, 14(17) | 1953, AAS 45 (1953), pp. 798-799. ~ 47 II, 14(17) | AAS 45 (1953), pp. 798-799. ~ 48 II, 14(14) | 192, AAS 43~(1951), pp. 842-843, pp. 857-859; Juan XXIII, 49 II, 14(15) | AAS 43 (1951), pp. 843-844; AAS 50 (1958), pp. 734- 50 II, 16(20) | Pío XII, AAS 43 (1951), p. 846. ~ 51 I, 4(4) | 1951, AAS 43 (1951), pp. 853-854; al Congreso del "Fronte 52 I, 4(4) | AAS 43 (1951), pp. 853-854; al Congreso del "Fronte 53 II, 10(9) | Tomás, Sum. Teol., I-II, q. 94, a. 2. ~ 54 II, 18 | compromete al hombre a no abdicar la propia~responsabilidad 55 II, 11 | matrimonii usus) debe quedar abierto a la transmisión de la vida 12. ~ 56 II, 14 | iniciado, y~sobre todo el aborto directamente querido y procurado, 57 II, 14(14) | Pacem in terris, 11 de abril de 1963, AAS 55 (1963), 58 II, 17 | camino fácil y amplio que se abriría a la~infidelidad conyugal 59 II, 14 | declarar que hay que excluir absolutamente, como vía lícita~para la 60 III, 31 | particular sobre los esposos, la abundancia de las gracias del Dios 61 II, 16 | los principios morales que acabamos de recordar 20. ~ La Iglesia 62 II, 17 | prácticas anticonceptivas,~acabase por perder el respeto a 63 | acaso 64 II, 18 | no serán quizá fácilmente aceptadas por todos: son~demasiadas 65 III, 23 | de vuestros pueblos; no aceptéis que se introduzcan legalmente 66 III, 24 | sus~estudios, se proponen aclarar más profundamente las diversas 67 III, 19 | compasión de las muchedumbres,~acoge a los pecadores, pero no 68 0, 1 | alegrías aunque algunas~veces acompañadas de no pocas dificultades 69 III, 29 | almas. Pero esto debe ir acompañado siempre de la paciencia 70 III, 19 | efectivamente, no puede tener otra actitud para con los~hombres que 71 II, 16 | hombre. Algunos se~preguntan: actualmente, ¿no es quizás racional 72 III, 20 | Más aun, no sería posible actuarla sin la ayuda de~Dios, que 73 III, 26(38)| II, Decret.~Apostolicam Actuositatem, n. 11. ~ 74 II, 16 | caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva 75 I, 2 | difícil el mantenimiento adecuado de un número elevado de 76 II, 13 | vida humana, sino más bien administradores del plan establecido por 77 III, 21 | responsabilidad. Los padres adquieren así la capacidad de un~influjo 78 III, 21 | sobre todo a los esposos adquirir~y poseer sólidas convicciones 79 III, 28 | no sólo por las razones aducidas,~sino sobre todo por razón 80 III, 22 | artísticas o científicas 25, o aduciendo como argumento la libertad 81 III, 21 | que las~manifestaciones afectivas de la vida conyugal estén 82 II, 16 | agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar~la mutua 83 III, 30 | pensamiento~reverente y afectuoso al final de esta encíclica. 84 II, 16 | racional a su Creador, pero afirma~que esto debe hacerse respetando 85 III, 19 | difíciles condiciones que hoy afligen a las~familias y a los pueblos. 86 I, 6 | sobre todo, porque habían aflorado algunos criterios de~soluciones 87 III, 23 | indolencia reprobable en afrontar los esfuerzos y sacrificios 88 III, 25 | mundo es pasajera 35. ~ Afronten, pues, los esposos los necesarios 89 II, 16 | después en los periodos agenésicos para manifestarse el afecto 90 II, 9 | amor fecundo, que no se agota en la comunión entre los 91 II, 9 | en una~sola alma y juntos alcancen su perfección humana. ~ 92 I, 6 | la Comisión no se había alcanzado una plena concordancia de 93 III, 24 | 24. Queremos ahora alentar a los hombres de ciencia, 94 | algún 95 | alguna 96 II, 17 | punto tienen necesidad de aliento para ser~fieles a la ley 97 II, 9 | solo corazón y en una~sola alma y juntos alcancen su perfección 98 III, 29 | caridad eminente~hacia las almas. Pero esto debe ir acompañado 99 II, 12 | verdadero y su~ordenación a la altísima vocación del hombre a la 100 III, 25 | por el Apóstol: "Maridos, amad a vuestras mujeres como 101 II, 17 | a~compañera, respetada y amada. ~ Reflexiónese también 102 III, 31 | 31. Venerables hermanos, amadísimos hijos y todos vosotros, 103 III, 25 | a la~esposa ¿no es acaso amarse a sí mismo? Nadie ha odiado 104 III, 28 | teología moral— es~exponer sin ambigüedades la doctrina de la Iglesia 105 III, 25 | cada uno en particular ame a su esposa como a sí~mismo 106 II, 18 | Salvador, ella se demuestra amiga sincera y~desinteresada 107 II, 9 | es, una forma singular de amistad personal, con la cual los 108 III, 25 | vuestras mujeres como Cristo amó a~su Iglesia (...). Los 109 II, 18 | son~demasiadas las voces —ampliadas por los modernos medios 110 I, 5 | nos indujo a confirmar y a ampliar la Comisión de Estudio~que 111 I, 4 | Iglesia dio siempre, y con más amplitud en los tiempos~recientes, 112 III, 25 | la puerta es estrecha y angosta la senda que~lleva a la 113 I, 2 | que dispone, con creciente angustia para~tantas familias y pueblos 114 0, 1 | no pocas dificultades y angustias. ~ En todos los tiempos 115 III, 28 | con todo nuestro ánimo el angustioso llamamiento del Apóstol 116 III, 28 | renovamos con todo nuestro ánimo el angustioso llamamiento 117 III, 25 | camino, mientras se esfuerzan~animosamente por vivir con prudencia, 118 I, 5 | instituido en el mes de marzo del año 1963. Esta Comisión de la 119 II, 14 | todo con~los actos fecundos anteriores o que seguirán después y 120 II, 17 | al uso de las prácticas anticonceptivas,~acabase por perder el respeto 121 II, 17 | consideraran necesario, el método~anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz? 122 III, 25 | imprescriptibles de la ley divina, anuncia la salvación y abre con 123 III, 20 | seriamente, no puede menos de aparecer que tales esfuerzos ennoblecen 124 III, 20 | promulgadora de la ley divina,~aparecerá fácilmente a los ojos de 125 II, 16 | aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias. En realidad, 126 II, 7 | nacimientos, muchos han apelado a las exigencias del amor~ 127 I, 3 | extendiendo a este campo la aplicación del llamado "principio de 128 II, 17 | reprochar a~un gobierno el aplicar a la solución de los problemas 129 III, 21 | de valores espirituales: aportando a la vida~familiar frutos 130 I, 4 | comunicar a Pedro y a los Apóstoles su autoridad divina y~al 131 III, 26(38)| Conc. Vat. II, Decret.~Apostolicam Actuositatem, n. 11. ~ 132 III, 25 | los necesarios esfuerzos, apoyados por la fe y por la esperanza 133 III, 23 | cese de extenderse el mutuo apoyo entre todos los miembros 134 I, 2 | dentro del~matrimonio y en el aprecio que se debe dar al significado 135 III, 30 | encíclica. A todos dirigimos una apremiante invitación.~Trabajad al 136 II, 12 | a los~esposos, los hace aptos para la generación de nuevas 137 | aquel 138 II, 10 | tanto, libres para proceder~arbitrariamente, como si ellos pudiesen 139 II, 17 | sino se quiere exponer al arbitrio de los hombres la misión 140 II, 18 | ni puede~por tanto ser su árbitro, sino solamente su depositaria 141 II, 13 | significa reconocerse no árbitros de las~fuentes de la vida 142 I, 4(4) | c. VIII; León XIII, Enc. Arcanum, 10 de febrero de 1880; 143 III, 30 | y de vuestros fieles con ardor y sin~descanso por la salvaguardia 144 II, 17 | Reflexiónese también sobre el arma peligrosa que de este modo 145 III, 21 | en el desarrollo sereno y armónico de sus facultades espirituales~ 146 II, 7 | de justificar los~métodos artificiales del control de los nacimientos, 147 III, 22 | el pretexto de~exigencias artísticas o científicas 25, o aduciendo 148 III, 21 | ningún género de duda una ascética, para que las~manifestaciones 149 III, 23 | sacrificios necesarios para asegurar la elevación~del nivel de 150 III, 29 | invitándolos a prestar su asentimiento. Enseñad a los esposos el 151 I, 6 | de madura reflexión y de asiduas plegarias,~queremos ahora, 152 III, 28 | cual están particularmente asistidos~los pastores de la Iglesia 153 II, 16 | una obra que tan de cerca asocia la creatura racional a su 154 III, 27 | ciencia necesaria en este aspecto delicado, con el fin de 155 III, 31 | verdadera felicidad, a la que~aspira con todo su ser, más que 156 II, 9 | la esposa el día en que~asumen libremente y con plena conciencia 157 III, 28 | la~moral y del dogma se atengan todos al Magisterio de la 158 I, 6 | ello, habiendo examinado atentamente la~documentación que se 159 II, 11 | su unión. De hecho, como~atestigua la experiencia, no se sigue 160 I, 2 | en el valor que hay que atribuir al amor conyugal dentro 161 III, 24 | particular que, según el~augurio expresado ya por Pío XII, 162 I, 2 | múltiples exigencias que van aumentando en el campo económico y 163 I, 2 | que la población~mundial aumente más rápidamente que las 164 | aún 165 III, 24 | aquellas que favorecen un auténtico amor conyugal" 30. ~ 166 II, 10 | de manera completamente autónoma los~caminos lícitos a seguir, 167 II, 18 | La Iglesia no ha sido la autora de éstas, ni puede~por tanto 168 II, 7 | respecto, en forma altamente autorizada, el Concilio Vaticano II 169 III, 21 | atención hacia el otro cónyuge; ayudando a superar el egoísmo, enemigo 170 II, 18 | hombres a quienes quiere ayudar, ya desde su camino terreno, " 171 III, 24 | ciencia médica logre dar una base, suficientemente segura,~ 172 I, 5 | de la que formaban parte bastantes estudiosos de las diversas 173 III, 25 | cristiana,~iniciada en el bautismo, se ha especificado y fortalecido 174 II, 8 | de nuevas vidas. ~ En los bautizados el matrimonio reviste, además, 175 III, 20 | esfuerzos ennoblecen al hombre y~benefician la comunidad humana. ~ 176 III, 20 | como todas las grandes y beneficiosas realidades, exige un serio 177 III, 21 | en virtud de su influjo beneficioso, los cónyuges desarrollan~ 178 III, 22 | defensa de los supremos bienes del espíritu~humano. En 179 II, 10 | poder de dar la vida, leyes biológicas que forman~parte de la persona 180 II, 7 | perspectivas parciales de orden biológico o psicológico,~demográfico 181 I, 5 | pareceres y los consejos de buen número~de nuestros hermanos 182 II, 17 | cualquier medio fácil para burlar su observancia.~ Podría 183 II, 16 | por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se 184 III, 22 | En vano se trataría de buscar justificación a estas depravaciones 185 I, 2 | el hombre ha llevado a cabo progresos estupendos en 186 II, 9 | sin reservas indebidas o cálculos egoístas. Quien ama de~verdad 187 III, 30 | coordinada en~todos los campos de la actividad humana, 188 I, 4(4) | 447; Codex Iuris Canonici, can. 1067; 1068, párr.1; 1076, 189 I, 4(4) | pp. 446-447; Codex Iuris Canonici, can. 1067; 1068, párr.1; 190 III, 19(24)| Cfr. Rom., cap. 8. ~ 191 III, 21 | padres adquieren así la capacidad de un~influjo más profundo 192 III, 25 | hombre una nueva criatura, capaz de corresponder en el~amor 193 II, 12 | en grado de comprender el carácter~profundamente razonable 194 III, 25 | ha odiado jamás su propia carne, sino que la~nutre y la 195 II, 16 | En realidad, entre~ambos casos existe una diferencia esencial: 196 II, 11 | cuales los esposos se unen en casta intimidad, y a través de 197 II, 8 | por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución 198 I, 4(4) | al Convenio de la Unión Católica Italiana de Comadronas, 199 I, 4(1) | al Episcopado del mundo católico, 2 de noviembre de 1954, 200 II, 11 | de ser legítimos si, por causas independientes de la voluntad 201 III, 23 | introduzcan legalmente en la célula~fundamental, que es la familia, 202 II, 11 | honestos y dignos" 11, y no~cesan de ser legítimos si, por 203 III, 23 | propios~esfuerzos, y que no cese de extenderse el mutuo apoyo 204 II, 8 | procede toda paternidad en el~cielo y en la tierra" 7. ~ El 205 III, 22 | exigencias artísticas o científicas 25, o aduciendo como argumento 206 III, 24 | naturales 29. De~este modo los científicos, y en especial los católicos, 207 III, 29 | sino para salvar~41, El fue ciertamente intransigente con el mal, 208 III, 28 | y~no haya entre vosotros cismas, antes seáis concordes en 209 III, 23 | moral y la libertad de los ciudadanos. ~ Somos conscientes de 210 II, 9 | Bajo esta luz aparecen claramente las notas y las exigencias 211 II, 16 | pregunta hay que~responder con claridad: la Iglesia es la primera 212 III, 22 | la necesidad de crear un clima favorable a la educación 213 I, 4(4) | 53 (1961), pp. 446-447; Codex Iuris Canonici, can. 1067; 214 II, 14 | intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida 215 II, 8 | perfeccionamiento personal, para~colaborar con Dios en la generación 216 II, 17 | solución de los problemas de la colectividad lo que hubiera sido~reconocido 217 I, 5(5) | Alocución de Pablo VI al Sacro Colegio, 23 de junio de 1964, AAS 218 I, 4(4) | Unión Católica Italiana de Comadronas, 29 de octubre de 1951, 219 II, 13 | recordaba Juan XXIII—; desde su comienzo, compromete directamente 220 II, 17 | goce egoístico y no como a~compañera, respetada y amada. ~ Reflexiónese 221 II, 9 | con la cual los esposos~comparten generosamente todo, sin 222 III, 30 | episcopado, con quienes compartimos más de~cerca la solicitud 223 II, 14 | después y que por tanto compartirían la única e~idéntica bondad 224 III, 19 | conoce su debilidad, tiene compasión de las muchedumbres,~acoge 225 I, 5 | los diversos aspectos del complejo~argumento. Por ello les 226 II, 10 | pudiesen determinar de manera completamente autónoma los~caminos lícitos 227 III, 20 | al hombre y~benefician la comunidad humana. ~ 228 III, 25 | misericordia de~Dios, que se concede en el sacramento de la penitencia. 229 III, 22 | como argumento la libertad concedida en~este campo por las autoridades 230 III, 23 | explicación está sólo en una concepción estrechamente~materialística 231 II, 7 | precisar bien el verdadero concepto de~estas dos grandes realidades 232 II, 9 | hasta la muerte. Así lo conciben el esposo y la esposa el 233 I, 6 | considerar como definitivas las conclusiones a que había llegado~la Comisión, 234 I, 6 | había alcanzado una plena concordancia de juicios acerca~de las 235 III, 28 | vosotros cismas, antes seáis concordes en el mismo pensar y en 236 II, 16 | periodos infecundos,~mientras condena siempre como ilícito el 237 II, 13 | cónyuge sin considerar su~condición actual y sus legítimos deseos, 238 III, 22 | modernos de comunicación social conduce a la excitación de los~sentidos, 239 III, 19 | a su verdad originaria y conducida por el Espíritu de Dios 24. ~ 240 II, 10 | sino que deben conformar su conducta a la intención creadora 241 II, 12 | fundada sobre la inseparable~conexión que Dios ha querido y que 242 III, 25 | del mundo 32. A ellos ha confiado el Señor la misión de~hacer 243 III, 21 | perjudicar el amor conyugal, le confiere un valor humano más sublime.~ 244 I, 6 | del mandato que Cristo nos confió, dar nuestra respuesta a 245 I, 5 | misma misión nos indujo a confirmar y a ampliar la Comisión 246 II, 10 | a seguir, sino que deben conformar su conducta a la intención 247 III, 19 | referente al matrimonio, no les confortase en el camino de una~honesta 248 II, 9 | la fidelidad no sólo es~connatural al matrimonio sino también 249 III, 19 | hombres que la del Redentor: conoce su debilidad, tiene compasión 250 III, 28 | para ilustrar la verdad 39. Conocéis también la suma importancia 251 II, 17 | necesita mucha~experiencia para conocer la debilidad humana y para 252 II, 10 | paternidad responsable significa conocimiento y respeto~de sus funciones; 253 III, 25 | son corroborados y como consagrados para cumplir~fielmente los 254 II, 16 | el primer caso renuncian conscientemente al uso del~matrimonio en 255 II, 14 | gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien 18, es decir, hacer 256 III, 28 | que sois por vocación los consejeros y los directores espirituales~ 257 II, 12 | procreador, el acto conyugal conserva íntegro el sentido de amor 258 I, 3 | vigentes, sobre todo si se considera que las mismas no pueden 259 III, 30 | plenitud humana y cristiana. Considerad esta misión como una de 260 I, 3 | plantear nuevas preguntas. Consideradas las condiciones de la~vida 261 II, 8 | se revelan cuando éste es considerado~en su fuente suprema, Dios, 262 II, 17 | imponer a sus pueblos, si lo consideraran necesario, el método~anticonceptivo 263 II, 7 | la vida humana, hay que~considerarlo, por encima de las perspectivas 264 II, 16 | establecido por Dios. ~ Por consiguiente, si para espaciar los nacimientos 265 II, 17 | convencerse todavía de la consistencia de la doctrina de la~Iglesia 266 II, 11 | continúan ordenados a expresar y consolidar su unión. De hecho, como~ 267 II, 9 | ama de~verdad a su propio consorte, no lo ama sólo por lo que 268 II, 7 | Concilio Vaticano II en la~Constitución pastoral Gaudium et Spes. ~ 269 I, 4 | sus mandamientos 2, los constituía en custodios y en~intérpretes 270 II, 14 | hecho de que tales actos constituirían un todo con~los actos fecundos 271 II, 13 | contradicción con el designio constitutivo del matrimonio y con la 272 III, 27 | dar a los~esposos que los consultan sabios consejos y directrices 273 III, 21 | particularmente para observar la continencia periódica. Esta disciplina, 274 II, 11 | prevén~infecundos, porque continúan ordenados a expresar y consolidar 275 III, 21 | sublime.~Exige un esfuerzo continuo, pero, en virtud de su influjo 276 III, 23 | es la familia, prácticas contrarias a la ley natural y divina. 277 III, 23 | Providencia de lo que por el contrario dependería de una menor 278 II, 16 | uso de medios directamente contrarios a la~fecundación, aunque 279 II, 18 | propaganda— que están en~contraste con la Iglesia. A decir 280 III, 24 | especial los católicos, contribuirán a demostrar con los hechos~ 281 II, 18 | integridad, la Iglesia sabe que contribuye a la instauración~de una 282 II, 9 | excelente del matrimonio y contribuyen sobremanera al bien de los 283 II, 17 | Los hombres rectos podrán convencerse todavía de la consistencia 284 III, 31 | grande de verdad, estamos convencidos de ello, tanto para el~mundo 285 I, 4(4) | Radiomessaggi, VI, pp. 191-192; al Convenio de la Unión Católica Italiana 286 III, 27 | esfuercen en fomentar la convicción y~el respeto de las mismas 287 III, 21 | adquirir~y poseer sólidas convicciones sobre los verdaderos valores 288 II, 7 | paternidad responsable", conviene precisar bien el verdadero 289 II, 9 | forma que los esposos se conviertan en un solo corazón y en 290 III, 26 | laicos: los mismos esposos se convierten en~guía de otros esposos. 291 III, 25 | mutuo de los~esposos con su cooperación al amor de Dios, autor de 292 III, 30 | sabéis, una acción pastoral, coordinada en~todos los campos de la 293 II, 17(21) | Italiana de~Donadores de Córnea, AAS 48 (1956), pp. 461- 294 I, 4 | Ningún fiel querrá negar que corresponda al Magisterio de la Iglesia 295 III, 25 | nueva criatura, capaz de corresponder en el~amor y en la verdadera 296 III, 25 | lo mismo los cónyuges son corroborados y como consagrados para 297 I, 3 | 3. El nuevo estado de cosas hace plantear nuevas preguntas. 298 II, 9 | y los~dolores de la vida cotidiana, de forma que los esposos 299 II, 16 | que tan de cerca asocia la creatura racional a su Creador, pero 300 III, 21 | los niños y los jóvenes crecen en la justa~estima de los 301 II, 9 | destinado a mantenerse y a crecer mediante las alegrías y 302 III, 25 | hace del hombre una nueva criatura, capaz de corresponder en 303 III, 28 | para la unidad del pueblo cristiano, que en el campo de la~moral 304 I, 6 | habían aflorado algunos criterios de~soluciones que se separaban 305 III, 26 | de~este modo en el amplio cuadro de la vocación de los laicos: 306 II, 16 | entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes 307 I, 6 | examinar personalmente la grave cuestión; entre otros motivos,~porque 308 III, 25 | sino que la~nutre y la cuida, como Cristo a su Iglesia (...). 309 III, 23 | problema demográfico:~el de una cuidadosa política familiar y de una 310 III, 30 | actividad humana, económica, cultural y social; en efecto, solo~ 311 III, 25 | y como consagrados para cumplir~fielmente los propios deberes, 312 II, 15 | verdaderamente necesarios para curar enfermedades del organismo, 313 I, 4 | mandamientos 2, los constituía en custodios y en~intérpretes auténticos 314 III, 23 | son indignos del hombre y cuya explicación está sólo en 315 II, 16 | fidelidad. Obrando así ellos dan prueba de amor verdadero 316 II, 14 | cristiana del~matrimonio, debemos una vez más declarar que 317 II, 13 | quien reflexiona~rectamente deberá también reconocer que un 318 II, 17 | determinados sino por~el respeto debido a la integridad del organismo 319 III, 23 | 23. Nos decimos a los gobernantes, que son 320 II, 10 | familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos 321 III, 26(38)| 48 y 49; Conc. Vat. II, Decret.~Apostolicam Actuositatem, 322 III, 23 | legítimas preocupaciones~hemos dedicado nuestra encíclica Populorum 323 II, 18 | verdadero bien del hombre. ~ Al defender la moral conyugal en su 324 III, 22 | la civilización y de la defensa de los supremos bienes del 325 II, 18 | someterse a los medios técnicos; defiende con esto mismo la dignidad 326 I, 6 | embargo, considerar como definitivas las conclusiones a que había 327 II, 17 | infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad. 328 III, 23 | morales: no permitáis que se degrade la~moralidad de vuestros 329 II, 18 | contradicción" 22, pero no deja por esto de proclamar con 330 | dejar 331 III, 29 | la~Penitencia, sin que se dejen nunca desalentar por su 332 III, 25 | testimonio, propio de ellos, delante del mundo 32. A ellos ha 333 II, 10 | en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de 334 III, 27 | necesaria en este aspecto delicado, con el fin de poder dar 335 I, 4(4) | al Congreso del "Fronte della Famiglia" y de la Asociación 336 | demás 337 | demasiadas 338 III, 24 | católicos, contribuirán a demostrar con los hechos~que, como 339 I, 2 | atribuir al amor conyugal dentro del~matrimonio y en el aprecio 340 III, 23 | lo que por el contrario dependería de una menor sagacidad~de 341 II, 18 | árbitro, sino solamente su depositaria e intérprete, sin poder 342 III, 31 | hermanos en el episcopado,~depositario e intérprete. Obra grande 343 III, 22 | buscar justificación a estas depravaciones con el pretexto de~exigencias 344 III, 27 | de ellos esperan con todo~derecho. ~ 345 I, 4 | sobre el recto~uso de los derechos conyugales y sobre las obligaciones 346 II, 16 | existen serios motivos, derivados de las~condiciones físicas 347 III, 29 | sin que se dejen nunca desalentar por su debilidad. ~ 348 III, 25 | sorprendiese~todavía, no se desanimen, sino que recurran con humilde 349 III, 21 | beneficioso, los cónyuges desarrollan~íntegramente su personalidad, 350 III, 30 | vuestros fieles con ardor y sin~descanso por la salvaguardia y la 351 III, 25 | plenitud de la~vida conyugal, descrita por el Apóstol: "Maridos, 352 II, 10 | funciones; la inteligencia descubre, en el poder de dar la vida, 353 II, 16 | motivos la procreación no es deseable,~y hacen uso después en 354 III, 24 | procreación humana" 28. Es de desear en particular que, según 355 III, 22 | excitación de los~sentidos, al desenfreno de las costumbres, como 356 III, 26 | cónyuges no rara vez sienten el deseo de comunicar a los demás 357 II, 13 | condición actual y sus legítimos deseos, no es un verdadero acto 358 II, 14 | por esto~intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por 359 II, 18 | demuestra amiga sincera y~desinteresada de los hombres a quienes 360 II, 14 | lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de 361 II, 17 | de autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales. ¿ 362 II, 13 | vida. Usar este don divino destruyendo su significado y su finalidad, 363 II, 17 | tales límites no pueden ser determinados sino por~el respeto debido 364 II, 10 | como si ellos pudiesen determinar de manera completamente 365 II, 9 | el esposo y la esposa el día en que~asumen libremente 366 III, 23 | predecesor, Juan~XXIII, seguimos diciendo: "Estas dificultades no 367 II, 16 | entre~ambos casos existe una diferencia esencial: en el primero 368 III, 19 | natalidad, aun en medio de las difíciles condiciones que hoy afligen 369 III, 25 | el amor de Dios ha sido difundido en nuestros corazones junto 370 II, 11 | el Concilio, "honestos y dignos" 11, y no~cesan de ser legítimos 371 III | III. Directivas pastorales~~ 372 III, 28 | vocación los consejeros y los directores espirituales~de las personas 373 III, 27 | consultan sabios consejos y directrices sanas que de ellos esperan 374 III, 25 | 25. Nuestra palabra se dirige ahora más directamente a 375 II, 17(21) | pp. 674-675; Aloc. a los Dirigentes y Socios de la Asociación 376 III, 30 | esta encíclica. A todos dirigimos una apremiante invitación.~ 377 III, 28 | familias, a vosotros queremos dirigirnos ahora con toda confianza.~ 378 III, 21 | continencia periódica. Esta disciplina, propia de la pureza de~ 379 I, 5 | estudiosos de las diversas disciplinas~relacionadas con la materia 380 I, 6 | llegado~la Comisión, ni dispensarnos de examinar personalmente 381 I, 2 | que las reservas de que dispone, con creciente angustia 382 II, 13 | recíproco, que prejuzgue la~disponibilidad a transmitir la vida que 383 II, 16 | sirven legítimamente de~una disposición natural; en el segundo impiden 384 II, 11 | actos conyugales. Dios~ha dispuesto con sabiduría leyes y ritmos 385 II, 11 | fecundidad que por sí mismos distancian~los nacimientos. La Iglesia, 386 I, 2 | en efecto, notables y de diversa índole. Se trata, ante~todo, 387 III, 24 | contradicción entre las leyes divinas que~regulan la transmisión 388 I, 4(4) | pp. 26-29; Pío XI, Enc. Divini illius Magistri, 31 de~diciembre 389 III, 25 | esposos cristianos, pues, dóciles a su voz, deben recordar 390 II | II. Principios doctrinales~~ 391 I, 6 | examinado atentamente la~documentación que se nos presentó y después 392 III, 25(32)| 48; Conc. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, n. 35. ~ 393 III, 28 | campo de la~moral y del dogma se atengan todos al Magisterio 394 II, 9 | mediante las alegrías y los~dolores de la vida cotidiana, de 395 II, 16 | de la inteligencia humana dominar las energías de la naturaleza~ 396 I, 4(1) | Pío XII, Aloc. Magnificate Dominum al Episcopado del mundo 397 II, 8 | esposos, mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva 398 II, 17(21) | la Asociación Italiana de~Donadores de Córnea, AAS 48 (1956), 399 II, 9 | de felicidad profunda y duradera. ~ Es, por fin, un amor 400 II, 10 | evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo 401 III, 29 | corazón del sacerdote el eco de la voz y del amor del 402 III, 30 | de la actividad humana, económica, cultural y social; en efecto, 403 II, 10 | las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, 404 III, 22 | llamar la atención de los educadores y de todos aquellos que~ 405 III, 21 | más profundo y eficaz para educar a los hijos; los niños y 406 II, 9 | es por tanto una simple efusión del instinto y del sentimiento 407 III, 21 | cónyuge; ayudando a superar el egoísmo, enemigo del verdadero amor, 408 III, 23 | social, de un monopolio egoísta o también de la~indolencia 409 II, 9 | reservas indebidas o cálculos egoístas. Quien ama de~verdad a su 410 II, 17 | simple instrumento de goce egoístico y no como a~compañera, respetada 411 II, 10 | que sobre aquellas han de ejercer la razón y la voluntad. ~ 412 I, 5 | natalidad,~y de suministrar elementos de información oportunos, 413 III, 23 | necesarios para asegurar la elevación~del nivel de vida de un 414 I, 2 | mantenimiento adecuado de un número elevado de hijos. ~ Se asiste también 415 | ellas 416 II, 16 | Iglesia es la primera en elogiar y en recomendar la intervención 417 III, 29 | es una forma de caridad eminente~hacia las almas. Pero esto 418 III, 25 | Creador y Salvador, y de encontrar suave el~yugo de Cristo 31. ~ 419 III, 29 | medio de sus dificultades encuentren siempre los cónyuges en 420 III, 21 | ayudando a superar el egoísmo, enemigo del verdadero amor, y~enraizando 421 II, 16 | inteligencia humana dominar las energías de la naturaleza~irracional 422 II, 15 | verdaderamente necesarios para curar enfermedades del organismo, a pesar de 423 I | Nuevo enfoque del problema~ 424 III, 25 | por la esperanza que~"no engaña porque el amor de Dios ha 425 II, 17 | los hombres la misión de engendrar la vida, se~deben reconocer 426 III, 20 | aparecer que tales esfuerzos ennoblecen al hombre y~benefician la 427 III, 21 | enemigo del verdadero amor, y~enraizando más su sentido de responsabilidad. 428 II, 9 | mismo, gozoso~de poderlo enriquecer con el don de sí. ~ Es un 429 I, 4 | ley natural,~iluminada y enriquecida por la Revelación divina. ~ 430 III, 21 | íntegramente su personalidad, enriqueciéndose de valores espirituales: 431 III, 29 | prestar su asentimiento. Enseñad a los esposos el camino 432 II, 10 | sus actos y constantemente enseñada~por la Iglesia 10. ~ 433 III, 28 | especial la de aquellos que enseñan la teología moral— es~exponer 434 III, 25 | misterio es grande, pero entendido de Cristo~y la Iglesia. 435 | entonces 436 III, 27 | de su profesión sienten entrañablemente las superiores exigencias 437 I, 4 | su autoridad divina y~al enviarlos a enseñar a todas las gentes 438 I, 5 | Episcopado, quienes los enviaron espontáneamente o respondiendo~ 439 II, 17 | sin preocuparse más de su equilibrio físico y~psicológico, llegase 440 II, 14 | social.~Es por tanto un error pensar que un acto conyugal, 441 | esa 442 III, 23 | sagacidad~de gobierno, de un escaso sentido de la justicia social, 443 II, 16 | casos existe una diferencia esencial: en el primero los cónyuges 444 II, 12 | Salvaguardando ambos aspectos esenciales, unitivo y~procreador, el 445 III, 27 | en la recta razón, y se esfuercen en fomentar la convicción 446 III, 25 | iluminar su camino, mientras se esfuerzan~animosamente por vivir con 447 II, 16 | Por consiguiente, si para espaciar los nacimientos existen 448 I | Estudios especiales~ 449 III, 25 | iniciada en el bautismo, se ha especificado y fortalecido ulteriormente 450 III, 22 | forma de pornografía y de~espectáculos licenciosos, debe suscitar 451 I, 5 | respuesta adecuada a la espera de los fieles y de la opinión 452 III, 27 | directrices sanas que de ellos esperan con todo~derecho. ~ 453 I, 5 | Episcopado, quienes los enviaron espontáneamente o respondiendo~a una petición 454 III, 25 | maridos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. 455 II, 9 | muerte. Así lo conciben el esposo y la esposa el día en que~ 456 | ésta 457 I, 3 | 3. El nuevo estado de cosas hace plantear nuevas 458 III, 31 | Obra grande de verdad, estamos convencidos de ello, tanto 459 II, 18 | no ha sido la autora de éstas, ni puede~por tanto ser 460 | éste 461 III, 21 | afectivas de la vida conyugal estén en conformidad con el orden 462 II, 14 | declarado muchas veces, la~esterilización directa, perpetua o temporal, 463 I, 3 | intervención materialmente esterilizadora en un control lícito y prudente 464 III, 21 | jóvenes crecen en la justa~estima de los valores humanos y 465 III, 27 | 27. Estimamos altamente a los médicos 466 III, 25 | para todos "la puerta es estrecha y angosta la senda que~lleva 467 III, 23 | está sólo en una concepción estrechamente~materialística del hombre 468 II, 12 | conyugal, por su íntima estructura, mientras une profundamente 469 I, 5 | formaban parte bastantes estudiosos de las diversas disciplinas~ 470 I, 2 | llevado a cabo progresos estupendos en el dominio y en~la organización 471 II, 7 | sino también sobrenatural y eterna. Y puesto que, en el tentativo 472 I, 3 | indicado revisionar las normas éticas hasta ahora~vigentes, sobre 473 II, 8 | casualidad o producto de la evolución de fuerzas~naturales inconscientes; 474 II, 9 | importancia tener una idea exacta de ellas. ~ Es, ante todo, 475 II, 10 | y que hay que comprender~exactamente. Hay que considerarla bajo 476 I, 6 | firmeza. Por ello, habiendo examinado atentamente la~documentación 477 I, 6 | Comisión, ni dispensarnos de examinar personalmente la grave cuestión; 478 II, 9 | son, sin~duda, el don más excelente del matrimonio y contribuyen 479 III, 22 | comunicación social conduce a la excitación de los~sentidos, al desenfreno 480 II, 14 | la mujer 15; queda~además excluida toda acción que, o en previsión 481 II, 8 | donación personal, propia y exclusiva de~ellos, tienden a la comunión 482 II, 9 | sí. ~ Es un amor fiel y exclusivo hasta la muerte. Así lo 483 II, 13 | prescinde por tanto~de una exigencia del recto orden moral en 484 I, 4 | 4. Estas cuestiones exigían del Magisterio de la Iglesia 485 II, 11 | Iglesia, sin embargo, al exigir que los hombres observen 486 II, 16 | realidad, entre~ambos casos existe una diferencia esencial: 487 II, 16 | espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados 488 III, 23 | indignos del hombre y cuya explicación está sólo en una concepción 489 I, 5 | respondiendo~a una petición expresa, nos han permitido ponderar 490 III, 24 | particular que, según el~augurio expresado ya por Pío XII, la ciencia 491 I, 5 | argumento. Por ello les expresamos de corazón a todos nuestra 492 II, 11 | porque continúan ordenados a expresar y consolidar su unión. De 493 II, 12 | Esta doctrina, muchas veces expuesta por el Magisterio, está 494 I, 2 | naturaleza, de modo que tiende a extender ese~dominio a su mismo ser 495 III, 23 | esfuerzos, y que no cese de extenderse el mutuo apoyo entre todos 496 I, 3 | veces heroicos? ~ Más aún, extendiendo a este campo la aplicación 497 II, 16 | cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia~enseña que entonces 498 III, 28 | obsequio leal, interna y externamente, al Magisterio de la Iglesia 499 I, 3 | de una fecundidad menos exuberante, pero más racional,~transformase 500 III, 21 | de serenidad y de paz y facilitando la solución de otros problemas;


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