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Paulus PP. VI
Humanae vitae

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
famig-segui | segun-yugo

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     Cap., Párrafo                                      gris = Texto de comentario
501 I, 4(4) | Congreso del "Fronte della Famiglia" y de la Asociación de Familias 502 II, 17 | dificultades individuales, familiares o sociales que se encuentran 503 III, 24 | las diversas condiciones favorables a una~honesta regulación 504 III, 24 | de la vida y aquellas que favorecen un auténtico amor conyugal" 30. ~ 505 II, 17 | impediría a los~gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, 506 III, 21 | solución de otros problemas; favoreciendo la~atención hacia el otro 507 II, 14 | conjunto de una vida conyugal~fecunda. ~ 508 II, 16 | directamente contrarios a la~fecundación, aunque se haga por razones 509 II, 9 | Es, por fin, un amor fecundo, que no se agota en la comunión 510 III, 31 | junto a San Pedro, en la fiesta del apóstol Santiago, 25 511 I, 2 | relación~con este amor. ~ Finalmente, y sobre todo, el hombre 512 II, 17 | preocuparse más de su equilibrio físico y~psicológico, llegase a 513 III, 27 | razón, y se esfuercen en fomentar la convicción y~el respeto 514 I, 5 | Esta Comisión de la que formaban parte bastantes estudiosos 515 II, 10 | vida, leyes biológicas que forman~parte de la persona humana 9. ~ 516 III, 26 | duda, entre las numerosas formas de apostolado, una de las~ 517 III, 20 | de~Dios, que sostiene y fortalece la buena voluntad de los 518 III, 25 | bautismo, se ha especificado y fortalecido ulteriormente con el sacramento 519 III, 22 | licenciosos, debe suscitar la franca y unánime reacción de todas 520 III, 30 | seno de la familia, más fraterna y pacífica la~convivencia 521 III, 30 | invitación.~Trabajad al frente de los sacerdotes, vuestros 522 I, 4(4) | 853-854; al Congreso del "Fronte della Famiglia" y de la 523 III, 29 | sino para salvar~41, El fue ciertamente intransigente 524 II, 13 | reconocerse no árbitros de las~fuentes de la vida humana, sino 525 II, 18 | a semejanza de su divino~Fundador, "signo de contradicción" 22, 526 II, 14 | conformidad con estos principios fundamentales de la visión humana y cristiana 527 III, 31 | amor a la cual os llamamos, fundamentándose en~la doctrina de la Iglesia, 528 II | La Iglesia, garantía de los auténticos valores 529 III, 21 | libre, impone sin ningún género de duda una ascética, para 530 II, 10 | deliberación ponderada y generosa de tener una~familia numerosa 531 III, 26 | los frutos logrados con un generoso esfuerzo de fidelidad a 532 I, 5(5) | Italiana de~Obstetricia y Ginecología, 29 de octubre de 1966, 533 II, 17 | como simple instrumento de goce egoístico y no como a~compañera, 534 II, 9 | recibe sino por sí mismo, gozoso~de poderlo enriquecer con 535 III, 31 | el respeto de las leyes grabadas por Dios en su naturaleza 536 III, 31 | esposos, la abundancia de las gracias del Dios de santidad y~de 537 II, 12 | tiempo, se encuentran en grado de comprender el carácter~ 538 I, 5 | corazón a todos nuestra viva gratitud. ~ 539 II, 14 | lícito, ni aun por razones~gravísimas, hacer el mal para conseguir 540 0, 1 | 1. El gravísimo deber de transmitir la vida 541 III, 26 | esposos se convierten en~guía de otros esposos. Esta es, 542 I, 6 | proponer y, sobre todo, porque habían aflorado algunos criterios 543 I, 6 | constante firmeza. Por ello, habiendo examinado atentamente la~ 544 II, 17 | también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas 545 III, 29 | del amor del Redentor. ~ Hablad, además, con confianza, 546 III, 28 | Señor Jesucristo, que todos habléis igualmente, y~no haya entre 547 III, 28 | Magisterio de la Iglesia y hablen del mismo modo. Por~esto 548 II, 16 | pero afirma~que esto debe hacerse respetando el orden establecido 549 III, 23 | como ya algunos lo vienen haciendo laudablemente— reaviven 550 II, 16 | la~fecundación, aunque se haga por razones aparentemente 551 III, 23 | verdadera solución solamente se halla en el~desarrollo económico 552 III, 31 | ya que el hombre no puede hallar la verdadera felicidad, 553 III, 25(33)| Mat., 7, 14; cfr. Hebr., 12-11. ~ 554 III, 24 | contribuirán a demostrar con los hechos~que, como enseña la Iglesia, " 555 I, 4(4) | Sociedad Internacional de Hematología, 12 de septiembre de 1958, 556 | hemos 557 I, 3 | sacrificios, algunas~veces heroicos? ~ Más aún, extendiendo 558 III | Apostolado entre los hogares~ 559 II, 16 | por razones aparentemente honestas y serias. En realidad, entre~ 560 II, 16 | verdadero e integralmente honesto. ~ 561 II, 11 | recordado el Concilio, "honestos y dignos" 11, y no~cesan 562 II, 17 | de la colectividad lo que hubiera sido~reconocido lícito a 563 II, 8 | Creador para realizar en la humanidad su~designio de amor. Los 564 II, 10(9) | Sto. Tomás, Sum. Teol., I-II, q. 94, a. 2. ~ 565 II, 11(11) | Ibid., n. 49, 2o. ~ 566 II, 9 | suma importancia tener una idea exacta de ellas. ~ Es, ante 567 II, 14 | compartirían la única e~idéntica bondad moral. En verdad, 568 0, 1 | que la Iglesia no podía ignorar por~tratarse de una materia 569 II, 13 | el Creador.~En efecto, al igual que el hombre no tiene un 570 III | III. Directivas pastorales~~ 571 II | Vías ilícitas para la regulación de los 572 II, 13 | hombre no tiene un dominio ilimitado sobre su cuerpo en general, 573 I, 4(4) | 29; Pío XI, Enc. Divini illius Magistri, 31 de~diciembre 574 III, 29 | el proponer la doctrina, ilumina internamente los corazones 575 I, 4 | fundada sobre la ley natural,~iluminada y enriquecida por la Revelación 576 III, 25 | esperanza de esta vida debe iluminar su camino, mientras se esfuerzan~ 577 II, 17 | principio de totalidad" ilustrado por nuestro~predecesor Pío 578 III, 28 | pastores de la Iglesia para ilustrar la verdad 39. Conocéis también 579 II, 17 | problema familiar? ¿Quién impediría a los~gobernantes favorecer 580 II, 16 | disposición natural; en el segundo impiden el desarrollo de los procesos 581 III, 21 | razón y la voluntad libre, impone sin ningún género de duda 582 II, 17 | gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, si lo consideraran 583 III, 26 | experiencia. Una nueva e importantísima forma de apostolado entre 584 III, 25 | que enseña las~exigencias imprescriptibles de la ley divina, anuncia 585 II, 13 | notar que un acto conyugal impuesto al cónyuge sin considerar 586 II, 14(14) | Juan XXIII, Enc. Pacem in terris, 11 de abril de 1963, 587 III, 20 | ojos de muchos difícil e incluso imposible en la práctica. 588 II, 8 | evolución de fuerzas~naturales inconscientes; es una sabia institución 589 I, 4 | natural. Es, en efecto, incontrovertible —como tantas veces han declarado 590 II, 9 | generosamente todo, sin reservas indebidas o cálculos egoístas. Quien 591 II, 10 | algún tiempo o por tiempo indefinido. ~ La paternidad responsable 592 II, 11 | legítimos si, por causas independientes de la voluntad de los cónyuges, 593 I, 3 | mutua fidelidad, ¿no sería indicado revisionar las normas éticas 594 II, 14 | desordenado y por lo mismo indigno de la persona~humana, aunque 595 III, 23 | métodos y medios~que son indignos del hombre y cuya explicación 596 I, 2 | efecto, notables y de diversa índole. Se trata, ante~todo, del 597 III, 23 | egoísta o también de la~indolencia reprobable en afrontar los 598 I, 5 | de esa misma misión nos indujo a confirmar y a ampliar 599 II, 14 | conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto~intrínsecamente 600 II, 17 | amplio que se abriría a la~infidelidad conyugal y a la degradación 601 I, 5 | suministrar elementos de información oportunos, para que el Magisterio 602 II, 17 | necesariamente unos límites infranqueables a la posibilidad de dominio 603 III, 25 | dificultades, a veces graves, inherentes a la vida de los~cónyuges 604 III, 25 | que su vocación cristiana,~iniciada en el bautismo, se ha especificado 605 II, 14 | del proceso generador ya iniciado, y~sobre todo el aborto 606 II, 12 | puede romper por propia iniciativa, entre los~dos significados 607 III, 23 | hacer responsable, sin grave~injusticia, a la Divina Providencia 608 II, 16 | cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones~generadoras 609 III, 23 | familia~humana: es un campo inmenso el que se abre de este modo 610 II, 18 | no lo es por su íntima e inmutable oposición al verdadero bien 611 II, 12 | nuevas vidas, según las leyes inscritas en el ser~mismo del hombre 612 II, 12 | Magisterio, está fundada sobre la inseparable~conexión que Dios ha querido 613 II | Inseparables los dos aspectos: unión 614 III, 26 | apostolado entre semejantes se inserta de~este modo en el amplio 615 II, 10 | sobre la que hoy tanto se insiste con razón y que hay que 616 III, 27 | constantemente~las soluciones inspiradas en la fe y en la recta razón, 617 II, 18 | sabe que contribuye a la instauración~de una civilización verdaderamente 618 II, 8 | inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar 619 I, 5 | de feliz memoria, había instituido en el mes de marzo del año 620 II, 17 | considerarla como simple instrumento de goce egoístico y no como 621 II, 7 | a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, 622 II, 16 | prueba de amor verdadero e integralmente honesto. ~ 623 III, 21 | los cónyuges desarrollan~íntegramente su personalidad, enriqueciéndose 624 II, 12 | el acto conyugal conserva íntegro el sentido de amor mutuo 625 II, 14 | justificar los actos conyugales~intencionalmente infecundos, el mal menor 626 III, 22(25)| Conc. Vat. II, Decreto Inter Mirifica sobre los medios 627 III, 27 | cristiana, por encima de todo interés humano. Perseveren, pues, 628 III, 28 | ejemplo de obsequio leal, interna y externamente, al Magisterio 629 I, 4(4) | Congreso de la Sociedad Internacional de Hematología, 12 de septiembre 630 III, 23 | las grandes~organizaciones internacionales. ~ 631 III, 29 | proponer la doctrina, ilumina internamente los corazones de los fieles,~ 632 II, 11 | normas de la ley~natural interpretada por su constante doctrina, 633 I, 4 | Magisterio de la Iglesia el interpretar también la ley~moral natural. 634 I, 4 | constituía en custodios y en~intérpretes auténticos de toda ley moral, 635 II, 14 | regulación de los nacimientos, la interrupción directa del proceso generador 636 II, 13 | y de la mujer y sus más íntimas relaciones, y por lo mismo~ 637 III, 29 | salvar~41, El fue ciertamente intransigente con el mal, pero misericordioso 638 II, 13 | virtud de su ordenación intrínseca a originar la vida, de la 639 III, 23 | pueblos; no aceptéis que se introduzcan legalmente en la célula~ 640 III, 30 | dirigimos una apremiante invitación.~Trabajad al frente de los 641 III, 19 | gentes, si, después de haber invitado a los hombres a~observar 642 III, 29 | corazones de los fieles,~invitándolos a prestar su asentimiento. 643 III, 31 | inteligencia y amor. Nos invocamos sobre esta tarea, como sobre 644 II, 14 | Tampoco se pueden invocar como razones válidas, para 645 III, 25 | que nos ha sido dado" 36; invoquen con oración perseverante 646 III, 29 | las almas. Pero esto debe ir acompañado siempre de la 647 II, 16 | energías de la naturaleza~irracional y orientarlas hacia un fin 648 II, 14(17) | Unión de Juristas Católicos Italianos, 6~diciembre 1953, AAS 45 ( 649 I, 4(4) | 1961), pp. 446-447; Codex Iuris Canonici, can. 1067; 1068, 650 I, 4(1) | de noviembre de 1946, Pii IX P. M. Acta, vol. 1. pp. 651 II, 10 | la sociedad, en una~justa jerarquía de valores. ~ En la misión 652 I, 6 | una plena concordancia de juicios acerca~de las normas morales 653 III, 31 | apóstol Santiago, 25 de julio de~1968, sexto de nuestro 654 I, 5(5) | al Sacro Colegio, 23 de junio de 1964, AAS 56 (1964), 655 | juntos 656 II, 14(17) | Nacional de la Unión de Juristas Católicos Italianos, 6~diciembre 657 II, 13 | 13. Justamente se hace notar que un acto 658 III, 22 | vano se trataría de buscar justificación a estas depravaciones con 659 II, 16 | periodos fecundos cuando por justos motivos la procreación no 660 II, 16 | coherente consigo misma cuando juzga lícito el recurso a los 661 III, 29 | hombres. Venido no para juzgar sino para salvar~41, El 662 II, 17 | anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz? En tal modo 663 I, 4(4) | de febrero de 1880; Acta L. XIII, 2 (1881), pp. 26- 664 III, 26 | cuadro de la vocación de los laicos: los mismos esposos se convierten 665 III, 23 | algunos lo vienen haciendo laudablemente— reaviven generosamente 666 | le 667 III, 28 | dar~ejemplo de obsequio leal, interna y externamente, 668 III, 23 | aceptéis que se introduzcan legalmente en la célula~fundamental, 669 II, 16 | primero los cónyuges se sirven legítimamente de~una disposición natural; 670 III, 23 | vía de desarrollo. A sus legítimas preocupaciones~hemos dedicado 671 III, 21 | la pureza de~los esposos, lejos de perjudicar el amor conyugal, 672 I, 4(4) | Tridentini, pars II, c. VIII; León XIII, Enc. Arcanum, 10 de 673 III, 22 | de la~libertad sobre el libertinaje, mediante el respeto del 674 II, 9 | esposa el día en que~asumen libremente y con plena conciencia el 675 III, 22 | pornografía y de~espectáculos licenciosos, debe suscitar la franca 676 II, 14 | absolutamente, como vía lícita~para la regulación de los 677 II, 10 | completamente autónoma los~caminos lícitos a seguir, sino que deben 678 I, 3 | campo la aplicación del llamado "principio de totalidad", ¿ 679 III, 25 | hijos, en particular a los~llamados por Dios a servirlo en el 680 III, 31 | progreso y de amor a la cual os llamamos, fundamentándose en~la doctrina 681 III, 22 | queremos en esta ocasión llamar la atención de los educadores 682 II, 17 | peligrosa que de este modo se llegaría a poner en las manos~de 683 II, 17 | cumplimiento de la ley~divina, llegarían a dejar a merced de la intervención 684 II, 17 | equilibrio físico y~psicológico, llegase a considerarla como simple 685 III, 25 | estrecha y angosta la senda que~lleva a la vida" 33. La esperanza 686 III, 19 | propia de~una vida humana llevada a su verdad originaria y 687 I, 2 | sobre todo, el hombre ha llevado a cabo progresos estupendos 688 III, 26 | 26. Entre los frutos logrados con un generoso esfuerzo 689 III, 24 | Pío XII, la ciencia médica logre dar una base, suficientemente 690 II, 18(22) | Luc., 2, 34. ~ 691 I, 4(4) | médico-biológica de San Lucas, 12 de noviembre de 1944, 692 I, 4(1) | noviembre de 1946, Pii IX P. M. Acta, vol. 1. pp. 9-10; 693 I, 6 | nos presentó y después de madura reflexión y de asiduas plegarias,~ 694 I, 4(4) | Pío XI, Enc. Divini illius Magistri, 31 de~diciembre de 1929, 695 I, 4(1) | 579-581; Pío XII, Aloc. Magnificate Dominum al Episcopado del 696 II, 9 | matrimonio sino también manantial de felicidad profunda y 697 I, 4 | enseñar a todas las gentes sus mandamientos 2, los constituía en custodios 698 I, 6 | queremos ahora, en virtud del mandato que Cristo nos confió, dar 699 II, 10 | ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los~ 700 III, 21 | una ascética, para que las~manifestaciones afectivas de la vida conyugal 701 II, 10 | intención creadora de Dios,~manifestada en la misma naturaleza del 702 II, 16 | periodos agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar~ 703 I, 2 | desarrollo demográfico. Muchos manifiestan el temor de que la población~ 704 II, 17 | llegaría a poner en las manos~de autoridades públicas 705 II, 9 | voluntad libre, destinado a mantenerse y a crecer mediante las 706 I, 2 | frecuencia hacen hoy difícil el mantenimiento adecuado de un número elevado 707 II, 18 | decir verdad, ésta no se maravilla de ser, a semejanza de su 708 III, 25 | mujer respete a su propio marido" 37. ~ 709 III, 23 | concepción estrechamente~materialística del hombre mismo y de su 710 I, 3 | transformase la intervención materialmente esterilizadora en un control 711 II, 11 | acto matrimonial (quilibet~matrimonii usus) debe quedar abierto 712 I, 4(1) | Mater et Magistra, 15 de mayo de 1961, AAS 53 (1961), 713 II, 14 | menor a fin de~evitar un mal mayor o de promover un bien más 714 III, 24 | por Pío XII, la ciencia médica logre dar una base, suficientemente 715 I, 4(4) | Alocución a la Unión Italiana médico-biológica de San Lucas, 12 de noviembre 716 I, 2 | de~oponer a este peligro medidas radicales. Además, las condiciones 717 I, 5 | nos han permitido ponderar mejor los diversos aspectos del 718 III, 30 | social; en efecto, solo~mejorando simultáneamente todos estos 719 II, 16 | tranquilidad de la familia y~mejores condiciones para la educación 720 I, 5 | predecesor Juan XXIII, de feliz memoria, había instituido en el 721 III, 29 | 29. No menoscabar en nada la saludable doctrina 722 II, 17 | divina, llegarían a dejar a merced de la intervención de las 723 II, 9 | siempre es posible, noble y meritoria; nadie puede negarlo.~El 724 I, 5 | había instituido en el mes de marzo del año 1963. Esta 725 II, 17 | consideraran necesario, el método~anticonceptivo que ellos 726 III, 28 | el ejercicio de~vuestro ministerio. Tal obsequio, bien lo sabéis, 727 III, 22(25)| Vat. II, Decreto Inter Mirifica sobre los medios de comunicación 728 III, 29 | intransigente con el mal, pero misericordioso con las personas. ~ Que 729 III, 25 | a su Iglesia (...). Este misterio es grande, pero entendido 730 I, 3 | responsabilidad del hombre moderno, no haya llegado el momento 731 I, 3 | moderno, no haya llegado el momento de~someter a su razón y 732 III, 23 | la justicia social, de un monopolio egoísta o también de la~ 733 II, 15 | impedimento no sea, por~cualquier motivo, directamente querido 19. ~ 734 | mucha 735 III, 19 | tiene compasión de las muchedumbres,~acoge a los pecadores, 736 II, 9 | fiel y exclusivo hasta la muerte. Así lo conciben el esposo 737 III, 25 | Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a~su Iglesia (...). 738 I, 2 | trabajo y de vivienda y~las múltiples exigencias que van aumentando 739 II, 16 | educación de los hijos ya nacidos? A esta pregunta hay que~ 740 II, 10 | moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por 741 III, 27 | procurarse toda la ciencia necesaria en este aspecto delicado, 742 II, 17 | vida, se~deben reconocer necesariamente unos límites infranqueables 743 II, 17 | general de la moralidad. No se necesita mucha~experiencia para conocer 744 I, 4 | divina. ~ Ningún fiel querrá negar que corresponda al Magisterio 745 II, 9 | y meritoria; nadie puede negarlo.~El ejemplo de numerosos 746 III, 21 | educar a los hijos; los niños y los jóvenes crecen en 747 III, 23 | asegurar la elevación~del nivel de vida de un pueblo y de 748 II, 9 | que siempre es posible, noble y meritoria; nadie puede 749 II, 8 | La verdadera naturaleza y nobleza del amor conyugal se revelan 750 III, 28 | ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, 751 III, 24 | cuales "pueden contribuir~notablemente al bien del matrimonio y 752 I, 2 | producido son, en efecto, notables y de diversa índole. Se 753 II, 13 | 13. Justamente se hace notar que un acto conyugal impuesto 754 II, 9 | aparecen claramente las notas y las exigencias características 755 I | I. Nuevos aspectos del problema y 756 II, 10 | generosa de tener una~familia numerosa ya sea con la decisión, 757 II, 9 | puede negarlo.~El ejemplo de numerosos esposos a través de los 758 | nunca 759 III, 25 | propia carne, sino que la~nutre y la cuida, como Cristo 760 III | A los Obispos~ 761 II, 16 | sobre la moral conyugal se objeta hoy, como observábamos~antes ( 762 II, 10 | profunda con el orden~moral objetivo, establecido por Dios, cuyo 763 II, 14 | bien 18, es decir, hacer objeto de un acto positivo~de voluntad 764 I, 4 | derechos conyugales y sobre las obligaciones de los esposos 4. ~ 765 III, 28 | obsequio, bien lo sabéis, es obligatorio no sólo por las razones 766 II, 16 | salvaguardar~la mutua fidelidad. Obrando así ellos dan prueba de 767 II, 16 | conyugal se objeta hoy, como observábamos~antes (n. 3), que es prerrogativa 768 I, 3 | que las mismas no pueden observarse sin sacrificios, algunas~ 769 II, 11 | al exigir que los hombres observen las normas de la ley~natural 770 I, 5(5) | la Sociedad Italiana de~Obstetricia y Ginecología, 29 de octubre 771 II, 16 | nacimientos, si con ello se obtienen la armonía y la tranquilidad 772 III, 22 | 22. Nos queremos en esta ocasión llamar la atención de los 773 III, 25 | No es nuestra intención ocultar las dificultades, a veces 774 III, 25 | amarse a sí mismo? Nadie ha odiado jamás su propia carne, sino 775 II, 16 | regular la natalidad~sin ofender los principios morales que 776 II, 14(15) | n. 565; Decreto del S. Oficio, 22 de febrero de 1940, 777 II, 17 | ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para 778 III, 20 | aparecerá fácilmente a los ojos de muchos difícil e incluso 779 I, 5 | espera de los fieles y de la opinión pública mundial 5. ~ Los 780 I, 5 | la finalidad de recoger opiniones acerca~de las nuevas cuestiones 781 I, 2 | tentación de las autoridades de~oponer a este peligro medidas radicales. 782 III, 26 | las~que hoy aparecen más oportunas 38. ~ 783 I, 5 | elementos de información oportunos, para que el Magisterio 784 II, 18 | por su íntima e inmutable oposición al verdadero bien del hombre. ~ 785 I, 2 | estupendos en el dominio y en~la organización racional de las fuerzas 786 III, 23 | actividad de las grandes~organizaciones internacionales. ~ 787 II, 16 | naturaleza~irracional y orientarlas hacia un fin en conformidad 788 II, 13 | ordenación intrínseca a originar la vida, de la que Dios 789 III, 19 | humana llevada a su verdad originaria y conducida por el Espíritu 790 III, 31 | prenda de las cuales os otorgamos nuestra bendición apostólica. ~ 791 | otra 792 II, 14(14) | 857-859; Juan XXIII, Enc. Pacem in terris, 11 de abril de 793 III, 29 | acompañado siempre de la paciencia y de la bondad de que el~ 794 III, 30 | familia, más fraterna y pacífica la~convivencia en la sociedad 795 III, 29 | siempre los cónyuges en las palabras y en el~corazón del sacerdote 796 II, 7 | encima de las perspectivas parciales de orden biológico o psicológico,~ 797 II, 13 | y su finalidad, aun sólo parcialmente, es~contradecir la naturaleza 798 I, 5 | así como los sucesivos pareceres y los consejos de buen número~ 799 I, 5 | relacionadas con la materia y parejas de esposos, tenía la finalidad 800 II, 15(19) | Cfr. Pío XII, Aloc. a los Participantes en el Congreso de la Asociación 801 II, 18 | desde su camino terreno, "a participar~como hijos a la vida del 802 II, 13 | que Dios Creador, según particulares leyes, ha puesto en él,~ 803 III, 25 | la~forma de este mundo es pasajera 35. ~ Afronten, pues, los 804 II, 10 | tendencias del instinto y de las pasiones, la paternidad responsable 805 III | III. Directivas pastorales~~ 806 III, 28 | particularmente asistidos~los pastores de la Iglesia para ilustrar 807 III, 25 | en la Eucaristía. Y si el pecado les sorprendiese~todavía, 808 III, 19 | muchedumbres,~acoge a los pecadores, pero no puede renunciar 809 I, 2 | autoridades de~oponer a este peligro medidas radicales. Además, 810 II, 17 | Reflexiónese también sobre el arma peligrosa que de este modo se llegaría 811 II, 12 | hombre a la paternidad. Nos pensamos que los hombres,~en particular 812 II, 17 | anticonceptivas,~acabase por perder el respeto a la mujer y, 813 II, 8 | seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para~colaborar 814 III, 21 | tendencia a procurarse un perfecto dominio de sí mismos. El 815 III, 21 | observar la continencia periódica. Esta disciplina, propia 816 I, 5 | Los trabajos de estos peritos, así como los sucesivos 817 III, 21 | de~los esposos, lejos de perjudicar el amor conyugal, le confiere 818 III, 23 | las costumbres morales: no permitáis que se degrade la~moralidad 819 I, 5 | petición expresa, nos han permitido ponderar mejor los diversos 820 II, 14 | esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre 821 III, 25 | que recurran con humilde perseverancia a la misericordia de~Dios, 822 III, 25 | invoquen con oración perseverante la ayuda divina; acudan~ 823 III, 27 | de todo interés humano. Perseveren, pues, en promover constantemente~ 824 I, 6 | dispensarnos de examinar personalmente la grave cuestión; entre 825 II, 7 | considerarlo, por encima de las perspectivas parciales de orden biológico 826 I, 3 | la finalidad procreadora pertenezca al conjunto~de la vida conyugal 827 II, 15 | enfermedades del organismo, a pesar de que se siguiese~un impedimento, 828 I, 5 | espontáneamente o respondiendo~a una petición expresa, nos han permitido 829 III, 25 | con prudencia, justicia y piedad en el tiempo 34, conscientes 830 I, 4(1) | 9 de noviembre de 1946, Pii IX P. M. Acta, vol. 1. pp. 831 0, 1 | En todos los tiempos ha planteado el cumplimiento de este 832 I, 3 | nuevo estado de cosas hace plantear nuevas preguntas. Consideradas 833 II, 16 | evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de 834 I, 6 | madura reflexión y de asiduas plegarias,~queremos ahora, en virtud 835 I, 4(1) | Cfr. Pío XI, Enc. Qui pluribus, 9 de noviembre de 1946, 836 | pocas 837 II, 9 | por sí mismo, gozoso~de poderlo enriquecer con el don de 838 0, 1 | cuestiones que la Iglesia no podía ignorar por~tratarse de 839 I, 6 | 6. No podíamos, sin embargo, considerar 840 III, 30 | todos estos sectores, se podrá hacer no sólo tolerable 841 III, 23 | demográfico:~el de una cuidadosa política familiar y de una sabia 842 II, 10 | sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una~ 843 I, 5 | expresa, nos han permitido ponderar mejor los diversos aspectos 844 II, 10 | paternidad~responsable se pone en práctica ya sea con la 845 II, 17 | este modo se llegaría a poner en las manos~de autoridades 846 III, 31 | de~1968, sexto de nuestro pontificado. ~~ 847 III, 22 | como cualquier forma de pornografía y de~espectáculos licenciosos, 848 III, 21 | a los esposos adquirir~y poseer sólidas convicciones sobre 849 II, 16 | de acuerdo en la voluntad positiva de~evitar la prole por razones 850 II, 14 | hacer objeto de un acto positivo~de voluntad lo que es intrínsecamente 851 III, 26 | ley divina, uno de los~más preciosos es que los cónyuges no rara 852 II, 7 | paternidad responsable", conviene precisar bien el verdadero concepto 853 I, 4 | veces han declarado nuestros~predecesores 1— que Jesucristo, al comunicar 854 II, 16 | bien del hombre. Algunos se~preguntan: actualmente, ¿no es quizás 855 I, 3 | cosas hace plantear nuevas preguntas. Consideradas las condiciones 856 II, 13 | acto de amor recíproco, que prejuzgue la~disponibilidad a transmitir 857 III, 31 | santidad y~de misericordia, en prenda de las cuales os otorgamos 858 III, 23 | desarrollo. A sus legítimas preocupaciones~hemos dedicado nuestra encíclica 859 II, 17 | respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico 860 III, 29 | necesario de la oración,~preparadlos a que acudan con frecuencia 861 II, 16 | observábamos~antes (n. 3), que es prerrogativa de la inteligencia humana 862 II, 13 | verdadero acto de amor; y prescinde por tanto~de una exigencia 863 I, 6 | documentación que se nos presentó y después de madura reflexión 864 III, 29 | los fieles,~invitándolos a prestar su asentimiento. Enseñad 865 III, 22 | estas depravaciones con el pretexto de~exigencias artísticas 866 II, 11 | voluntad de los cónyuges, se prevén~infecundos, porque continúan 867 II, 18 | 18. Se puede prever que estas enseñanzas no 868 II, 14 | excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en 869 II, 15 | siguiese~un impedimento, aun previsto, para la procreación, con 870 II, 16 | verdad que solamente en el primer caso renuncian conscientemente 871 II, 16 | diferencia esencial: en el primero los cónyuges se sirven legítimamente 872 II, 9 | sentimiento sino que es también y principalmente~un acto de la voluntad libre, 873 II, 17 | límites que a ningún hombre, privado o~revestido de autoridad, 874 II, 8 | Amor 6, "el Padre de quien procede toda paternidad en el~cielo 875 II, 10 | por tanto, libres para proceder~arbitrariamente, como si 876 II, 18 | pero no deja por esto de proclamar con humilde~firmeza toda 877 I, 3 | admitir que la finalidad procreadora pertenezca al conjunto~de 878 II, 14 | aborto directamente querido y procurado, aunque sea por razones 879 I, 2 | Los cambios que se han producido son, en efecto, notables 880 II, 8 | efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas~ 881 III, 27 | quienes en el~ejercicio de su profesión sienten entrañablemente 882 III, 27 | también como propio deber profesional el~procurarse toda la ciencia 883 III, 21 | capacidad de un~influjo más profundo y eficaz para educar a los 884 I, 2 | hombre ha llevado a cabo progresos estupendos en el dominio 885 II, 9 | sino que está~destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas. " 886 III, 23 | progreso social, que respeten y promuevan los verdaderos valores~humanos, 887 III, 20 | regulación de la natalidad, promulgadora de la ley divina,~aparecerá 888 II, 18 | por los modernos medios de propaganda— que están en~contraste 889 III, 24 | uniendo sus~estudios, se proponen aclarar más profundamente 890 II, 14 | consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, 891 I, 6 | moral sobre el matrimonio propuesta por el~Magisterio de la 892 III, 23 | injusticia, a la Divina Providencia de lo que por el contrario 893 III, 25 | animosamente por vivir con prudencia, justicia y piedad en el 894 I, 3 | esterilizadora en un control lícito y prudente de los~nacimientos? Es decir, ¿ 895 II, 16 | fidelidad. Obrando así ellos dan prueba de amor verdadero e integralmente 896 I, 2 | global: al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social y hasta 897 I, 5 | los fieles y de la opinión pública mundial 5. ~ Los trabajos 898 I, 5 | para que el Magisterio pudiese dar una~respuesta adecuada 899 II, 10 | arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente 900 II, 14 | intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto 901 III, 25 | ellos como para todos "la puerta es estrecha y angosta la 902 II, 17 | tan vulnerables en este punto tienen necesidad de aliento 903 III, 21 | disciplina, propia de la pureza de~los esposos, lejos de 904 II, 10(9) | Tomás, Sum. Teol., I-II, q. 94, a. 2. ~ 905 I, 4(1) | San Pío X, Enc. Singulari quadam, 24 de septiembre de 1912, 906 II, 17 | de autoridad, es lícito quebrantar. Y tales límites no pueden 907 II, 14 | hombre como de la mujer 15; queda~además excluida toda acción 908 II, 10 | la vida, los esposos no quedan, por tanto, libres para 909 II, 11 | quilibet~matrimonii usus) debe quedar abierto a la transmisión 910 III, 30 | 30. Queridos y venerables hermanos en 911 II, 17 | En tal modo los hombres, queriendo evitar las~dificultades 912 I, 4 | Revelación divina. ~ Ningún fiel querrá negar que corresponda al 913 I, 4(1) | Cfr. Pío XI, Enc. Qui pluribus, 9 de noviembre 914 II, 11 | cualquier acto matrimonial (quilibet~matrimonii usus) debe quedar 915 II, 14 | humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover 916 II, 18 | estas enseñanzas no serán quizá fácilmente aceptadas por 917 II, 16 | preguntan: actualmente, ¿no es quizás racional recurrir en muchas 918 I, 2 | oponer a este peligro medidas radicales. Además, las condiciones 919 I, 2 | población~mundial aumente más rápidamente que las reservas de que 920 I, 2 | Se trata, ante~todo, del rápido desarrollo demográfico. 921 III, 26 | preciosos es que los cónyuges no rara vez sienten el deseo de 922 II, 12 | el carácter~profundamente razonable y humano de este principio 923 III, 22 | suscitar la franca y unánime reacción de todas las personas,~solícitas 924 II, 14 | del acto conyugal, o en su realización, o en el~desarrollo de sus 925 III, 23 | haciendo laudablemente— reaviven generosamente los propios~ 926 II, 9 | ama sólo por lo que de él recibe sino por sí mismo, gozoso~ 927 I, 4 | amplitud en los tiempos~recientes, una doctrina coherente 928 II, 8 | Los esposos, mediante su recíproca donación personal, propia 929 II, 13 | reconocer que un acto de amor recíproco, que prejuzgue la~disponibilidad 930 I, 5 | esposos, tenía la finalidad de recoger opiniones acerca~de las 931 II, 16 | primera en elogiar y en recomendar la intervención de la~inteligencia 932 II, 13 | proceso generador significa reconocerse no árbitros de las~fuentes 933 II, 17 | colectividad lo que hubiera sido~reconocido lícito a los cónyuges para 934 II, 10 | tanto, que los cónyuges reconozcan plenamente sus~propios deberes 935 II, 13 | vida~humana es sagrada —recordaba Juan XXIII—; desde su comienzo, 936 II, 11 | vida humana, son, como ha recordado el Concilio, "honestos y 937 II, 17 | según los principios~antes recordados y según la recta inteligencia 938 II, 13 | esposos. Así, quien reflexiona~rectamente deberá también reconocer 939 II, 17 | 17. Los hombres rectos podrán convencerse todavía 940 III, 25 | no se desanimen, sino que recurran con humilde perseverancia 941 II, 16 | no es quizás racional recurrir en muchas circunstancias 942 I, 5 | de las nuevas cuestiones referentes a la vida conyugal, en particular 943 III, 25 | la Iglesia. Por lo que se refiere a vosotros, cada uno en 944 II, 13 | los esposos. Así, quien reflexiona~rectamente deberá también 945 II, 17 | Iglesia en este campo si reflexionan sobre las consecuencias 946 III, 20 | hombres. Pero a todo aquel que~reflexione seriamente, no puede menos 947 II, 17 | compañera, respetada y amada. ~ Reflexiónese también sobre el arma peligrosa 948 0, 1 | tratarse de una materia relacionada tan de cerca con la vida 949 I, 5 | las diversas disciplinas~relacionadas con la materia y parejas 950 II, 10 | diversos aspectos legítimos y relacionados entre sí. ~ En relación 951 II, 7 | de la vida matrimonial, remitiéndonos sobre todo a cuanto ha~declarado, 952 III, 28 | del mismo modo. Por~esto renovamos con todo nuestro ánimo el 953 II, 16 | solamente en el primer caso renuncian conscientemente al uso del~ 954 III, 19 | pecadores, pero no puede renunciar a enseñar la ley que en 955 II, 8 | de la gracia,~en cuanto representa la unión de Cristo y de 956 III, 23 | también de la~indolencia reprobable en afrontar los esfuerzos 957 II, 17 | exigencias morales. ¿Quién podría reprochar a~un gobierno el aplicar 958 II, 17 | sector más~personal y más reservado de la intimidad conyugal. ~ 959 II, 17 | egoístico y no como a~compañera, respetada y amada. ~ Reflexiónese 960 III, 23 | el progreso social, que respeten y promuevan los verdaderos 961 II, 16 | A esta pregunta hay que~responder con claridad: la Iglesia 962 I, 5 | enviaron espontáneamente o respondiendo~a una petición expresa, 963 III, 30 | misión como una de vuestras responsabilidades~más urgentes en el tiempo 964 II, 9 | Fidelidad que a~veces puede resultar difícil pero que siempre 965 II, 15 | La Iglesia, en cambio, no retiene de ningún modo ilícito el 966 I, 4 | iluminada y enriquecida por la Revelación divina. ~ Ningún fiel querrá 967 II, 8 | nobleza del amor conyugal se revelan cuando éste es considerado~ 968 III, 30 | vosotros va nuestro pensamiento~reverente y afectuoso al final de 969 II, 17 | ningún hombre, privado o~revestido de autoridad, es lícito 970 I, 3 | fidelidad, ¿no sería indicado revisionar las normas éticas hasta 971 II, 8 | bautizados el matrimonio reviste, además, la dignidad de 972 III, 31 | bendición apostólica. ~ Dado en Roma, junto a San Pedro, en la 973 II, 12 | y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre 974 III, 28 | llamamiento del Apóstol Pablo: "Os~ruego, hermanos, por el nombre 975 II, 14(15) | 1930), n. 565; Decreto del S. Oficio, 22 de febrero de 976 II, 18 | su integridad, la Iglesia sabe que contribuye a la instauración~ 977 II, 11 | conyugales. Dios~ha dispuesto con sabiduría leyes y ritmos naturales 978 III, 27 | esposos que los consultan sabios consejos y directrices sanas 979 III, 29 | palabras y en el~corazón del sacerdote el eco de la voz y del amor 980 II, 8 | además, la dignidad de signo sacramental de la gracia,~en cuanto 981 I, 5(5) | Alocución de Pablo VI al Sacro Colegio, 23 de junio de 982 III, 23 | dependería de una menor sagacidad~de gobierno, de un escaso 983 II, 13 | principio. "La vida~humana es sagrada —recordaba Juan XXIII—; 984 [Título] | hermanos y amados hijos, salud y bendición apostólica.~ 985 III, 29 | No menoscabar en nada la saludable doctrina de Cristo es una 986 III, 25 | la ley divina, anuncia la salvación y abre con los sacramentos 987 II, 12 | del hombre y de la mujer. Salvaguardando ambos aspectos esenciales, 988 III, 30 | ardor y sin~descanso por la salvaguardia y la santidad del matrimonio 989 III, 29 | no para juzgar sino para salvar~41, El fue ciertamente intransigente 990 I, 4 | igualmente necesario para~salvarse 3.~ En conformidad con esta 991 III, 27 | sabios consejos y directrices sanas que de ellos esperan con 992 III, 27 | miembros del personal de sanidad, quienes en el~ejercicio 993 III | los médicos y al personal sanitario~ 994 III, 31 | en la fiesta del apóstol Santiago, 25 de julio de~1968, sexto 995 III, 28 | entre vosotros cismas, antes seáis concordes en el mismo pensar 996 II, 17 | autoridades públicas el sector más~personal y más reservado 997 III, 30 | simultáneamente todos estos sectores, se podrá hacer no sólo 998 III, 28 | Iglesia sobre el matrimonio. Sed los primeros en dar~ejemplo 999 III, 23 | predecesor, Juan~XXIII, seguimos diciendo: "Estas dificultades 1000 II, 10 | autónoma los~caminos lícitos a seguir, sino que deben conformar 1001 II, 16 | la seguridad de que no se seguirá; pero es~igualmente verdad 1002 II, 14 | fecundos anteriores o que seguirán después y que por tanto


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