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| Paulus PP. VI Humanae vitae IntraText CT - Texto |
I. Nuevos aspectos del problema y competencia del magisterio
Nuevo enfoque del problema
2. Los cambios que se
han producido son, en efecto, notables y de diversa índole. Se trata, ante
todo, del rápido desarrollo demográfico. Muchos manifiestan el temor de que la
población
mundial aumente más rápidamente que las reservas de que dispone, con creciente
angustia para
tantas familias y pueblos en vía de desarrollo, siendo grande la tentación de
las autoridades de
oponer a este peligro medidas radicales. Además, las condiciones de trabajo y
de vivienda y
las múltiples exigencias que van aumentando en el campo económico y en el de la
educación,
con frecuencia hacen hoy difícil el mantenimiento adecuado de un número elevado
de hijos.
Se asiste también a un cambio, tanto en el modo de considerar la personalidad
de la mujer y su
puesto en la sociedad, como en el valor que hay que atribuir al amor conyugal
dentro del
matrimonio y en el aprecio que se debe dar al significado de los actos
conyugales en relación
con este amor.
Finalmente, y sobre todo, el hombre ha llevado a cabo progresos estupendos en
el dominio y en
la organización racional de las fuerzas de la naturaleza, de modo que tiende a
extender ese
dominio a su mismo ser global: al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social
y hasta las leyes que
regulan la transmisión de la vida.
3. El nuevo estado de cosas hace plantear nuevas preguntas.
Consideradas las condiciones de la
vida actual y dado el significado que las relaciones conyugales tienen en orden
a la armonía entre
los esposos y a su mutua fidelidad, ¿no sería indicado revisionar las normas
éticas hasta ahora
vigentes, sobre todo si se considera que las mismas no pueden observarse sin
sacrificios, algunas
veces heroicos?
Más aún, extendiendo a este campo la aplicación del llamado "principio de
totalidad", ¿no se
podría admitir que la intención de una fecundidad menos exuberante, pero más
racional,
transformase la intervención materialmente esterilizadora en un control lícito
y prudente de los
nacimientos? Es decir, ¿no se podría admitir que la finalidad procreadora
pertenezca al conjunto
de la vida conyugal más bien que a cada uno de los actos? Se pregunta también si, dado el
creciente sentido de responsabilidad del hombre
moderno, no haya llegado el momento de
someter a su razón y a su voluntad, más que a los ritmos biológicos de su
organismo, la tarea de
regular la natalidad.