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| Paulus PP. VI Humanae vitae IntraText CT - Texto |
Sus características
9. Bajo esta luz aparecen claramente las notas y las
exigencias características del amor conyugal,
siendo de suma importancia tener una idea exacta de ellas.
Es, ante
todo, un amor plenamente humano, es decir, sensible y espiritual al
mismo tiempo. No
es por tanto una simple efusión del instinto y del
sentimiento sino que es también y principalmente
un acto de la voluntad libre, destinado a mantenerse y a crecer mediante las
alegrías y los
dolores de la vida cotidiana, de forma que los esposos se conviertan en un solo
corazón y en una
sola alma y juntos alcancen su perfección humana.
Es un amor total, esto es, una forma singular de amistad personal, con
la cual los esposos
comparten generosamente todo, sin reservas indebidas o cálculos egoístas. Quien
ama de
verdad a su propio consorte, no lo ama sólo por lo que
de él recibe sino por sí mismo, gozoso
de poderlo enriquecer con el don de sí.
Es un amor fiel y exclusivo hasta la muerte. Así lo
conciben el esposo y la esposa el día en que
asumen libremente y con plena conciencia el empeño del vínculo matrimonial. Fidelidad que a
veces puede resultar difícil pero que siempre es posible, noble y meritoria;
nadie puede negarlo.
El ejemplo de numerosos esposos a través de los siglos demuestra que la
fidelidad no sólo es
connatural al matrimonio sino también manantial de felicidad profunda y
duradera.
Es, por fin, un amor fecundo, que no se agota en la comunión entre los
esposos sino que está
destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas. "El matrimonio y el amor
conyugal están
ordenados por su propia naturaleza a la procreación y
educación de la prole. Los hijos son, sin
duda, el don más excelente del matrimonio y contribuyen sobremanera al bien de
los propios
padres" 8.