Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
P. Amedeo Cencini, FDCC
El camino del Espíritu en la vida consagrada…

IntraText CT - Texto

Anterior - Siguiente

Pulse aquí para activar los vínculos a las concordancias

2.3- Mediación que acompaña

 

Finalmente, la tercera articulación, que en cierto modo representa el estilo pedagógico general. El educador-formador de quien hemos hablado es un hermano mayor, mayor en la experiencia existencial y en el discipulado, que se pone al lado de un hermano menor para compartir con él un trecho de camino y de vida, a fin de que éste pueda conocerse mejor a sí mismo y el don de Dios, y decidir responderle en libertad y responsabilidad8. La faceta del yo que aquí se convierte en objeto específico de atención es el yo relacional.

El acompañamiento es el estilo de Emaús, icono de todo acompañamiento en la fe. Pero, sobre todo, es el estilo del Espíritu Santo, el “dulce huésped del alma”, la compañía de Dios en nosotros, el iconógrafo interior que plasma con fantasía infinita el rostro de cada uno según la imagen de Jesús. “Su presencia está siempre al lado de todo hombre y mujer, para plasmar y modelar tal identidad exactamente según el modelo del amor divino. Este ‘troquel divino’ el Espíritu santificador intenta reproducirlo en cada uno, como paciente artífice de nuestras almas y ‘consolador perfecto’” 9. Es fundamental, pues,  que el joven sienta al Espíritu como a su amigo fiel, como memoria de Jesús y de su Palabra,  como a aquél que lo conducirá al pleno descubrimiento de la verdad y a la sabiduría del corazón, como guía con la mirada celosa sobre Jesús y sobre los llamados para hacer de ellos sus testigos.

La consciencia y el gusto de la “compañía” del Espíritu harán al joven consagrado cada vez más disponible para hacerse acompañar por un hermano mayor, sin pretender que sea perfecto. Quien se confía al Espíritu se fía también de sus mediaciones; quien ha aprendido a entregarse al Espíritu no teme – hoy que es joven – compartir un trecho de su historia, encomendándola a las manos de un hermano mayor. Mañana, cuando será más anciano, aceptará que otro lo lleve a donde él no sabe, que otro lo ciña ... Así, pues, confianza, abandono, entrega de sí se transforman en las virtudes típicas, como el fruto de esta intervención pedagógica.

Desde el punto de vista ... “agrario”, después de la roturación del terreno (=educación) y de la siembra de la buena semilla (=formación), el acompañamiento implica todas aquellas atenciones que el buen campesino dedica y reserva a la pequeña planta que está a punto de crecer; concretamente está a su lado, en cierto modo la ve florecer lentamente, como si su mirada favoreciera su crecimiento, la cuida y la protege.

Las características esenciales del acompañamiento como método pedagógico son tres:

-         La primera la da el compartir realmente, físicamente, la vida. Para observar la conducta y remontarse desde ésta a las actitudes y después a los sentimientos y motivaciones, es indispensable vivir en contacto con la persona, con una atención inteligente. La vida cotidiana, y la convivencia, son la mejor fuente de información para conocer a un individuo; poder detectar ciertos matices comportamentales - como reacciones, simpatías, antipatías, emociones, depresiones, costumbres, bromas, intolerancias, olvidos, nerviosismos, preferencias, extrañezas, etc. – permite tener un cuadro relativamente completo y así poder llegar más fácilmente a la identificación de la situación general y de la inconsistencia central.

-         La segunda condición es la competencia-preparación del educador-formador que, si quiere de veras acompañar a un hermano a lo largo de los caminos del Espíritu, debe aunar la sabiduría espiritual con el conocimiento del corazón humano o de las leyes del desarrollo psicológico. En resumen, todo lo que le permita intervenir no sólo para indicar el punto de llegada, sino para detectar la verdad del individuo, a nivel consciente e inconsciente, para sugerir un método de solución de sus problemas y ayudarle a dejarse formar por la acción del Espíritu, superando resistencias y miedos. Una competencia como ésta puede ser fruto solamente de un camino regular y sistemático de formación del formador. No es la competencia del psicólogo, sino del hombre espiritual que, precisamente por ser tal, echa mano también de las ciencias humanas para disponer el corazón a acoger al Espíritu.

-         Finalmente, el elemento quizá más peculiar y original del concepto de acompañamiento. Por el latín medieval sabemos que este término proviene de cum-panio, que sería “el que tiene el pan en común” 10. Acompañar a un joven hacia la consagración no significa simplemente dar una dirección (espiritual) a su vida o, en todo caso, ofrecer únicamente enseñanzas o establecer una relación que va en una sola dirección; sino que quiere decir también hacer o celebrar juntos una experiencia, que será siempre nueva e inédita en cuanto que es experiencia de Dios, entre dos personas que han hecho y están haciendo un camino hacia Él. Esencialmente, acompañar quiere decir compartir, y compartir algo vital como “el pan del camino”, o sea la propia fe, la memoria de Dios, la experiencia de la lucha, de la búsqueda, del amor a Él ... No estamos diciendo que el formador deba desvelar necesariamente su intimidad, como si la relación de acompañamiento fuera sólo de tipo amistoso; sino que, en todo caso, debe ser consciente de la inevitable implicación personal de su camino de creyente, para aceptar estar cercano a aquel a quien acompaña y compartir con él cuanto él mismo ha experimentado ya como importante para encontrar a Dios y dejarse amar por Él. Un formador jamás es tan convincente como cuando sabe confesar su fe; entonces no sólo educa la fe del joven, sino que en cierto modo entra en el interior de aquel mismo camino para hacer una experiencia nueva de Dios y dejarse él mismo formar por ella. Hermano mayor y hermano menor, ambos acompañados por el Espíritu de Dios, el único formador. La suya no es simple amistad, sino amistad o compañía en el Espíritu11.

Llegados aquí, se puede decir en verdad que, acompañando a un joven a lo largo de los caminos del Espíritu, el formador lleva adelante su formación permanente.

 




8 Cf A.Cencini, Vita consacrata. Itinerario formativo lungo la via di Emmaus, Cinisello B. 1994, p.60.



9 Pontificia Obra para las Vocaciones Eclesiásticas, Nuevas vocaciones para una nueva Europa. Documento final del Congreso sobre las Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada en Europa, Roma 5-10 de mayo de 1997, n. 18b



10 G.Devoto-A.Oli, Nuovo vocabolario illustrato della lingua italiana, Firenze 1988, p. 679.



11 Cf. A.Cencini, “Accompagnamento”, en AA.VV., Dizionario, 22-23.






Anterior - Siguiente

Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

IntraText® (V89) Copyright 1996-2007 EuloTech SRL