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ORACIÓN
A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
MARÍA,
Maestra de fe, que con tu obediencia a la Palabra de Dios, has colaborado de modo eximio en la obra de la Redención, haz fructuoso el ministerio de los diáconos, enseñándoles a escuchar y anunciar con fe la Palabra.
MARÍA,
Maestra de caridad, que con tu plena disponibilidad al llamado de Dios, has cooperado al nacimiento de los fieles en la Iglesia, haz fecundo el ministerio y la vida de los diáconos, enseñándoles a donarse en el servicio del Pueblo de Dios.
MARÍA,
Maestra de oración, que con tu materna intercesión, has sostenido y ayudado a la Iglesia naciente, haz que los diáconos estén siempre atentos a las necesidades de los fieles, enseñándoles a descubrir el valor de la oración.
MARÍA,
Maestra de humildad, que por tu profunda conciencia de ser la Sierva del Señor has sido llena del Espíritu Santo, haz que los diáconos sean dóciles instrumentos de la redención de Cristo, enseñándoles la grandeza de hacerse pequeños.
MARÍA,
Maestra del servicio oculto, que con tu vida normal y ordinaria llena de amor, has sabido secundar en manera ejemplar el plan salvífico de Dios, haz que los diáconos sean siervos buenos y fieles, enseñándoles la alegría de servir en la Iglesia con ardiente amor.
Amén.
1) Cf. Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, Aclaraciones sobre el valor vinculante del artículo 66 del Directorio para el Ministerio y la vida de los Prebíteros, 22 de octubre de 1994, en Revista Sacrum Ministerium 295. 263.
2) Esta parte introductiva es común a la «Ratio» y al «Directorio». En el caso de publicación separada de los dos documentos, éstos deberán llevarla.
3) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 18.
4) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1581.
5) Cf. ibidem, n. 1536.
6) Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1538.
7) Ibidem, n. 875.
8) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 28.
9) Cf. ibidem, 20; C.I.C., can. 375, § 1.
10) Catecismo de Iglesia Católica, 876.
11) Cf. ibidem, n. 877.
12) Ibidem, n. 878.
13) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 879.
14) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 29; Pablo VI, Carta Ap. Ad Pascendum (15 agosto 1972), AAS 64 (1972), 534.
15) Además, entre los 60 colaboradores que aparecen en sus cartas, algunos están nombrados como diáconos: Timoteo (1 Tes 3, 2), Epafra (Col 1, 7), Tiquico (Col 4, 7; Ef 6, 2).
16) Cf. Epist. ad Philadelphenses, 4; Epist. ad Smyrnaeos, 12, 2; Epist. ad Magnesios, 6, 1: F. X. Funk (ed), Patres Apostolici, Tubringae 1901, pp. 266-267; 286-287; 234-235.
17) Cf. Didascalia Apostolorum (Siriaca), capp. III, XI: A. Vööbus (ed.), The «Didascalia Apostolourm» in Syriae (texto original y traducion en inglés), CSCO vol. I, n. 402, (tomo 176), pp. 29-30: XI: A. Vööbus (ed.), CSCO vol. II, n. 408, (tomo 180), pp. 120-129; Didascalia et Constitutiones Apostolorum, Paderbornae 1906, I, pp. 212-216.
18) Cf. los Cánones 32 y 33 de los de Concilios de Elvira (3003), el Canon 5 del Concilio de Arles I (314), el Canon 18 del Concilio de Nicea (325).
19) Cada Iglesia local, en los primeros tiempos del cristianismo, debía tener un número de diáconos «proporcionado al de los miembros de la Iglesia», para que rudieran conocer y ayudar a cada uno» (cf. Didascalia de los doce apóstoles,III, 12: (16) F. X. Funk, ed. cit., I, p. 208. En Roma, el papa San Fabián (236-250) había dividido la ciudad en siete zonas («regiones», más tarde llamadas «diaconías») en las que era colocado un diácono («regionarius») para la promoción de la caridad y la asistencia a los necesitados. Análoga era la organización «diaconal» en muchas ciudades orientales y occidentales en los siglos tercero y cuarto.
20) Cf. Concilio de Trento, Sesión XIII, Decreto De reformatione, c. 17: Conciliorum Oecumenicorum Decreta, ed. biligue cit., p. 750.
21) LG 29.
22) AAS 59 (1967), 697-704.
23) AAS 60 (1968), 369-373.
24) AAS 64 (1972), 534-540.
25) Los cánones que hablan explícitamente de los diáconos son una decena: 236, 276, § 2, 3o; 281, § 3; 288; 1031, §§ 2-3; 1032, § 3; 1035, § 1; 1037; 1042, 1o; 1050, 3o.
26) Cf. C.I.C., can. 1031, § 1.
27) Pablo VI, Cart. Ap. Sacrum Diaconatus Ordinem: (18 de junio de 1969): AAS 59 (1967), p. 698.
28) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 29;
Decr. Orientalium Ecclesiarum, 17; Juan Pablo II, Alocución (16 de marzo de 1985), n. 1: Enseñanzas, VIII, 1 (1985), p. 648.
29) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 6 de octubre de 1993; n. 5: Enseñanzas, XVI, 2 (1993), p. 954.
30) «Una exigencia particularmente sentida de cara a la decisión del restablecimiento del diaconado permanente era y es la de una mayor y más directa presencia de los ministros de la Iglesia en los distintos ambientes de la familia, del trabajo, de la escuela, etc. además de las estructuras pastorales ya existentes» (Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 6 de octubre de 1993, n. 6: Enseñanzas, XVI, 2, (1993), p. 954.
31) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium, 29b.
32) Cf. Ibidem, decr. Ad gentes, 16.
33) Ibidem, Decr. Ad gentes, 16. Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1571.
1) Cf. Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, Aclaraciones sobre el valor vinculante del artículo 66 del Directorio para el Ministerio y la vida de los Presbíteros, 22 de octubre de 1994, en Revista Sacrum Ministerium 295. 263.
2) Esta parte introductiva es común a la «Ratio» y al «Directorio». En el caso de publicación separada de los dos documentos, éstos deberán llevarla.
3) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 18.
4) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1581.
5) Cf. ibidem, n. 1536.
6) Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1538.
7) Ibidem, n. 875.
8) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 28.
9) Cf. ibidem, 20; C.I.C., can. 375, § 1.
10) Catecismo de Iglesia Católica, 876.
11) Cf. ibidem, n. 877.
12) Ibidem, n. 878.
13) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 879.
14) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 29; Pablo VI, Carta Ap. Ad Pascendum (15 agosto 1972), AAS 64 (1972), 534.
15) Además, entre los 60 colaboradores que aparecen en sus cartas, algunos están nombrados como diáconos: Timoteo (1 Tes 3, 2), Epafra (Col 1, 7), Tiquico (Col 4, 7; Ef 6, 2).
16) Cf. Epist. ad Philadelphenses, 4; Epist. ad Smyrnaeos, 12, 2; Epist. ad Magnesios, 6, 1: F. X. Funk (ed), Patres Apostolici, Tubingae 1901, pp. 266-267; 286-287; 234-235.
17) Cf. Didascalia Apostolorum (Siriaca), capp. III, XI: A. Vööbus (ed.), The «Didascalia Apostolorum» in Syriae (texto original y traducción en inglés), CSCO vol. I, n. 402, (tomo 176), pp. 29-30; Vol. II, n. 408, (tomo 180), pp. 120-129; Didascalia Apostolorum, III, 13 (19), 1-7: F. X. Funk (ed.), Didascalia et Constitutiones Apostolorum, Paderbornae 1906, I, pp. 212-216.
18) Cf. los Cánones 32 y 33 Concilio de Elvira (3003), los canones 16 (15), 18, 21 del Concilio de Arles I (314), los canones 15, 16, 18 del Concilio de Nicea I (325).
19) Cada Iglesia local, en los primeros tiempos del cristianismo, debía tener un número de diáconos «proporcionado al de los miembros de la Iglesia», para que pudieran conocer y ayudar a cada uno» (cf. Didascalia de los doce apóstoles, III, 12: (16) F. X. Funk, ed. cit., I, p. 208). En Roma, el papa San Fabián (236-250) había dividido la ciudad en siete zonas («regiones», más tarde llamadas «diaconías») en las que era colocado un diácono («regionarius») para la promoción de la caridad y la asistencia a los necesitados. Análoga era la organización «diaconal» en muchas ciudades orientales y occidentales en los siglos tercero y cuarto.
20) Cf. Concilio de Trento, Sesión X (XXIII) XIII, Decreto De reformatione, c. 17: Conciliorum Oecumenicorum Decreta, ed. bilinüe cit., p. 750.
21) LG 29.
22) AAS 59 (1967), 697-704.
23) AAS 60 (1968), 369-373.
24) AAS 64 (1972), 534-540.
25) Los cánones que hablan explícitamente de los diáconos son una decena: 236, 276, § 2, 3o; 281, § 3; 288; 1031, §§ 2-3; 1032, § 3; 1035, § 1; 1037; 1042, 1o; 1050, 3o.
26) Cf. C.I.C., can. 1031, § 1.
27) Pablo VI, Cart. Ap. Sacrum Diaconatus Ordinem: (18 de junio de 1969): AAS 59 (1967), p. 698.
28) Juan Pablo II, Alocución (16 de marzo de 1985), n. 1: Enseñanzas, VIII, 1 (1985), p. 648. Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 29; Decr. Orientalium Ecclesiarum, 17.
29) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 6 de octubre de 1993; n. 5: Enseñanzas, XVI, 2 [1993], p. 954).
30) «Una exigencia particularmente sentida de cara a la decisión del restablecimiento del diaconado permanente era y es la de una mayor y más directa presencia de los ministros de la Iglesia en los distintos ambientes de la familia, del trabajo, de la escuela, etc. además de las estructuras pastorales ya existentes» (Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 6 de octubre de 1993, n. 6: Enseñanzas, XVI, 2, (1993), p. 954.
31) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium, 29b.
32) Cf. ibidem, decr. Ad gentes, 16.
33) Ibidem, Decr. Ad gentes, 16. Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1571.
34) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 28a.
35) Cf. C.I.C., can. 1034, 1; Pablo VI, Cart. ap. Ad pascendum, I, a: l.c., 538.
36) Cf. C.I.C., cann. 265-266.
37) Cf. C.I.C., cann. 1034, § 1; 1016; 1019. Cost. ap. Spirituali militum curae, VI, §§ 3-4; C.I.C., Can. 295, § 1.
38) Cf. C.I.C., cann. 267-268, § 1.
39) Cf. C.I.C., can. 271.
40) Cf. Pablo VI, Carta Ap. Sacrum Diaconatus ordinem, VI, 30:l.c., 703.
41) Cf. C.I.C., can. 678, 1-3; 715; 738; cf. también Pablo VI, Carta Ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VII, 33-35: l.c., 704.
42) Cf. Secretaría de Estado, Carta al Cardenal prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Prot. N. 122.735, del 3 de enero de 1984.
43) Cf. Conc. Vat. II Decr. Christus Dominus, n. 15; Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, 23: l.c., 702.
44) Pontificale Romanum - De Ordinatione Episcopi, Presbyterorum et Diaconorum, n. 201 Ed. typica altera, Typis Vaticanis, 1990, p. 110; cf. también C.I.C., can. 273.
45) «...Quien estuviese dominado por una mentalidad de contestación, o de oposición a la autoridad, no podría cumplir adecuadamente las funciones diaconales. El diaconado no puede ser conferido sino a aquellos que creen en el valor de la misión pastoral del obispo y del presbítero, y en la asistencia del Espíritu Santo que les guía en su actividad y en sus decisiones. En particular se insiste en que el diácono debe «profesar al obispo reverencia y obediencia»... el servicio del diácono está dirigido, después, a la propia comunidad cristiana y a toda la Iglesia, hacia la cual debe cultivar una profunda adhesión, por motivo de su misión y de su institución divina» (Juan Pablo II, Catequesis en la audiencia general del 20 octubre 1993, n. 2: «L'Osservatore Romano», 21 octubre 1993, n. 2: Enseñanzas XVI, 2 [1993], p. 105).
46) Cf. C.I.C., can. 274, § 2.
47) «...Entre los deberes del diácono está el de "promover y sostener la actividad apostólica de los laicos". En cuanto presente e inserto más que el sacerdote en los ambientes y en las estructuras seculares, él se debe sentir animado a favorecer el acercamiento entre el ministerio ordinario y la vida de los laicos, en el común servicio al Reino de Dios» (Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 13 de octubre de 1993, n. 5: «L'Osservatore Romano», 14 octubre 1993 Enseñanzas XVI, 2 [1993], pp. 1002-1003); cf. C.I.C. can. 275.
48) Cf. C.I.C., can. 282.
49) Cf. C.I.C., can. 288, en referencia al can. 284.
50) Cf. C.I.C., can. 284, Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros Tota Ecclesia (31 enero 1994), n. 66; Libreria Editrice Vaticana, 1994, pp. 67-68; Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, aclaración a cerca del valor vinculante del artículo 66, 22 octubre 1994; Rivista «Sacrum Ministerium» 2 (1995), p. 263.
51) Cf. C.I.C., can. 669.
52) Cf. C.I.C., can. 278, 1-2, en explicitación del canon 215.
53) Cf. C.I.C., can. 278, 3 y can. 1374; y también Conferencia Episcopal Alemana, Dech. «Iglesia Católica y masonería», 28 de febrero de 1980.
54) Cf. Congregración para el Clero, Declar. Quidam Episcopi (8 de marzo de 1982), IV: AAS 74 (1982), 624-645.
55) Cf. C.I.C., can. 299, 3; can. 304.
56) Cf. C.I.C., can. 305.
57) Cf. Juan Pablo II, Alocución a los Obisbos de Zaire en Visita «ad Limina» (30 abril 1983), n. 4: Enseñanzas VI, 1 (1983), pp. 1112-1113); Alocución a los Diáconos permanentes (16 marzo 1985): Enseñanzas, VIII, 1 (1985), pp. 648-650; cf. también Alocución para la ordenación de ocho nuevos obisbos en Kinshasa (4 mayo 1980), 3-5: Enseñanzas, III 1 (1980), pp. 1111-1114; Catequesis de la Audiencia General (6 octubre 1993): Enseñanzas, XVI, 2 (1993), pp. 951-955.
58) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen gentium, 33; cf. también C.I.C., can. 225.
59) Cf. C.I.C., can 288, referencia al can. 285, §§ 3-4.
60) Cf. Ibidem, can. 288, referencia al can. 286.
61) Cf. Ibidem, can. 222, § 2 y también can. 225, § 2.
62) Cf. Ibidem, can. 672.
63) C.I.C., can. 287, § 1.
64) Ibidem, can. 287 § 2.
65) Cf. ibidem, can. 288.
66) Cf. Ibidem, can. 283.
67) Cf. Pablo VI, Carta Ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, 21: l.c., 701.
68) Cf. C.I.C., can. 281.
69) «Los clérigos dedicados al ministerio eclesiástico merecen una retribución conveniente a su condición, teniendo en cuenta tanto la naturaleza del oficio que desempeñan como las circunstancias de lugar y tiempo, de manera que puedan proveer a sus propias necesidades y a la justa remuneración de aquellas personas cuyo servicio necesitan» (C.I.C., can. 281, § 1).
70) «Se ha de cuidar igualmente de que gocen de asistencia social, mediante la que se provea adecuadamente a sus necesidades en caso de enfermedad, invalidez o vejez» (C.I.C., can. 281, § 2).
71) C.I.C., can. 281, § 3. Con el término remuneración en el derecho canónico se quiere indicar, a diferencia del derecho civil, mas que el estipendio en sentido técnico, la compensación apta que permita un honesto y congruente sustento del ministro, cuando tal compensación es debida por justicia.
72) Ibidem, can. 1274, § 1.
73) Ibidem, can. 1274, § 2.
74) Cf. Ibidem, can. 281, § 1.
75) Cf. Ibidem, can. 281, § 3.
76) Cf. C.I.C., can. 281, § 3.
77) Cf. Ibidem, cann. 290-293.
78) Conc. Ecum. Vat. II, Cost. dogm. Lumen Gentium, 29.
79) Juan Pablo II, Alocución (16 marzo 1985), n. 2: Enseñanzas, VIII, 1 (1985), 649; cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 29; C.I.C., can. 1008.
80) Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, Directorio para la aplicación de los Principios y Normas sobre el Ecumenismo (25 marzo 1993), 70: l.c., p. 1069; cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio (28 mayo 1992), AAS 85 (1993), pp. 838 ss.
81) Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, Directorio para la aplicación de los Principios y Normas sobre el Ecumenismo (25 marzo 1993), 71: AAS 85 (1993), 1068.
82) Pontificale Romanum - De ordinatione Episcopi, Presbyterorum et Diaconorum, n. 210. Ed. typica altera, 1990: «Cree lo que lees, enseña lo que crees, y practica lo que enseñas».
83) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium, 29. «Toca también a los diáconos servir al Pueblo de Dios en el ministerio de la Palabra en comunión con el obispo y con su presbiterio» (C.I.C., can. 757); «En la predicación, los diáconos participan en el ministerio de los sacerdotes» (Juan Pablo II, Alocución a los Sacerdotes, Diáconos, Religiosos y Seminaristas en la Basílica del Oratorio de S. José - Montreal, Canada [11 de septiembre de 1984, n. 9: AAS 77 [1983], p. 396).
84) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, n. 4.
85) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 25; Congregación para la Educación Católica, Carta circ. Come è a conoscenza; C.I.C., can. 760.
86) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 25a; Const. dogm. Dei verbum, 10a.
87) Cf. C.I.C., can. 753.
88) Ibidem, can. 760.
89) Cf. Ibidem, can 769.
90) Cf. Institutio Generalis Missalis Romani, n. 61; Missale Romanum, Ordo Lectionis Missae Praenotanda, n. 8, 24 y 50: ed. typica altera, 1981.
91) Cf. C.I.C., can. 764.
92) Cf. Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, nn. 45-47; l.c. 43-48.
93) Cf. Institutio Generalis Missalis Romani, 42, 61; Congregación para el Clero, Pontificio consejo para los Laicos, Congregación para la Doctrina de la Fe, Congregación Para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Congregación para los Obispos, Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, Instrucción sobré algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laícos en el sagrado ministerio de los sacerdotes, (15 agosto 1997), art. 3.
94) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, n. 35; cf. n. 52; C.I.C, can. 767, § 1.
95) Cf. C.I.C., Can. 779; cf. también Directorio Catequístico General, editio typica altera, Typis Vaticanis 1997, n. 216.
96) Pablo VI Exhort. Ap. Evangeli Nuntiandi (8 dic. 1975); A.A.S. 68 (1976), 5s.
97) Cf. C.I.C., cann. 804-805.
98) Cf. Ibidem, can. 810.
99) Cf. Ibidem, can. 761.
100) Cf. Ibidem, can. 822.
101) Cf. Ibidem, can. 823, § 1.
102) Cf. C.I.C., can. 831, § 1.
103) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2a.
104) Cf. C.I.C., can. 784, 786.
105) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 16; Pontificale Romanum - De ordinatione Episcopi, presbyterorum et diaconorum, n. 207; ed. cit., p. 122 (Prex Ordinationis).
106) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 29
107) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 10.
108) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 7d.
109) Cf. Ibidem, 22, 3; C.I.C., cann. 841, 846.
110) Cf. C.I.C., can. 840.
111) «Los diáconos participan en la celebración del culto divino, por norma según la disposición del derecho» (C.I.C., can. 835, § 3).
112) Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1570 cf. Caeremoniale Episcoporum, nn. 23-26.
113) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 26-27.
114) Cf. C.I.C., can. 846, § 1.
115) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosantum Concilium, n. 28.
116) Cf. C.I.C., can. 929.
117) Cf. Institutio generalis Missalis Romani, nn. 81b, 300, 302; Institutio generalis Liturgiae Horarum, n. 255; Pontificale Romanum - Ordo dedicationis ecclesiae et altaris, nn. 23, 24, 28, 29, Editio typica, Typis Polyglottis Vaticanis 1977, pp. 29 et 90; Rituale Romanum - De Benedictionibus, n. 36, Editio typica, Typis Polyglottis Vaticanis 1985, p. 18; Ordo coronandi imaginem beatae Mariae Virginis, n. 12, Editio typica, Typis Polyglottis Vaticanis 1981, p. 10; Congregacion para el Culto Divino, Directorio para las celebraciones en ausencia de presbíteroChristi Ecclesia, n. 38: Notitiae 24 (1988), pp. 388-389; Pontificale Romanum - De Ordinatione Episcopi, Presbyterorum et Diaconorum, n. 188: («Immediate post Precem Ordinationis, Ordinati stola diaconali et dalmatica induuntur, quo eorum ministerium abhinc in liturgia peragendum manifestetur») y 190: ed. cit. pp. 102, 103; Caeremoniale Episcoporum, n. 67, Editio typica, Libreria Editrice Vaticana 1995, pp. 28-29.
118) C.I.C., can. 861, § 1.
119) Cf. C.I.C., can. 530, n. 1.
120) Cf. Ibidem, can. 862.
121) Cf. Pablo VI, Carta apost. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 22, 1: l.c., 701.
122) Cf. Institutio Generalis - Missale Romanum, nn. 61, 127-141, editio typica altera 1975.
123) Cf. C.I.C., can. 930, § 2.
124) Cf. Ibidem, can. 907; Congregación para el Clero, etc. Instrucción I Ecclesiae de mysterio (15 agosto 1997), art. 6.
125) Cf. Pablo VI, Carta apost. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 22, 6, l.c., 702.
126) Cf. C.I.C., can. 910, § 1.
127) Cf. C.I.C., can. 911, § 2.
128) Cf. Ibidem, 943 y también Pablo VI, Carta apost. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 22, 3: l.c., 702.
129) Cf. Congregación para el Culto Divino, Directorio para las celebraciones en ausencia de presbítero Christi Ecclesia, n. 38: l.c., 388-389; Congregación para el Clero, etc. Instrucción Ecclesiae de mysterio (15 agosto 1997), art. 7.
130) Cf. Juan Pablo II, Exhort. Apost. Post-sinodal Familiaris Consortio (22 nov. 1981), 73: A.A.S. 74 (1982), 170-171.
131) Cf. C.I.C., n. 1063.
132) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen Gentium, 29; C.I.C., can. 1108, §§ 1-2; Ordo Celebrandi Matrimonium, ed. typica altera 1991, 24.
133) Cf. C.I.C., can. 1111, §§ 1-2.
134) Cf. Ibidem, can. 137, §§ 3-4.
135) Concilio Florentino, bulla Exsultate Deo (DS 1325); Concilio Tridentino, Doctrina de sacramento de extremae unctionis, cap. 3 (DS 1697) y can. 4 de extrema unctione (DS 1719).
136) Cf. Pablo VI, Carta apost. Sacrum Diaconatus Ordinem, II, 10; l.c., 699; Congregación para el Clero, etc. Instrucción Ecclesiae de mysterio (15 agosto 1997), art. 9.
137) Cf. C.I.C., can. 276, § 2, n. 3.
138) Cf. Institutio Generalis Liturgiae Horarum, nn. 20; 255-256.
139) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 60; cf. C.I.C., can. 1166 y can. 1168; Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1667.
140) Cf. C.I.C., can. 1169, § 3.
141) Cf. Pablo VI, Carta apost. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 22,5: l.c., 702 y también Ordo exsequiarum, 19; Congregación para el Clero, etc. Instrucción Ecclesiae de mysterio (15 agosto 1997), art. 12.
142) Cf. Ritual de las bendiciones, Premisas generales 18 c.
143) Cf. C.I.C., can. 129, § 1.
144) S. Policarpo, Ad Phil., 5, 2 SC 10bis, p. 182; citado en Lumen Gentium, 29a.
145) Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, l.c., 698.
146) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium, 29.
147) Pontificale Romanum - De ordinatione Episcopi, Presbyterorum et Diaconorum, n. 207: ed. cit., p. 122 (Prex Ordinationis).
148) Cf. Hipolito, Traditio Apostolica, 8,24; S. Ch. 11 bis. pp. 58-63; 98-99; Didascalia Apostolorum (Siriaca), capp. III, XI: A. Vööbus (ed) The «Didascalia Apostolorum» in Syriae, CSCO, vol. I, n. 402 (toma 176), pp. 29-30; vol II, n. 408 (toma 180), pp. 120-129; Didascalia Apostolorum III, 13 (19), 1-7: F. X. Funk (ed), Didascalia et Constitutiones Apostolorum, Paderbornae 1906, I, pp. 212-216; Conc. Ecum. Vat. II, Dec. Christus Dominus, 13.
149) Concilio Ecuménico Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, nn. 40-45.
150) Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 22, 9: l.c., 702. Cf. Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia general del 13 de octubre de 1993, n. 5: Enseñanzas XVI, 2 (1993), pp. 1000-1004.
151) Cf. C.I.C., can. 494.
152) Cf. Ibidem, can. 493.
153) Cf. Juan Pablo II, Alocución a los diáconos permanentes de U.S.A, Detroit (19 de septiembre de 1987), n. 3: Enseñanzas, X, 3 (1987), 656.
154) Cf. C.I.C., can. 157.
155) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Cost. Dogm. Lumen Gentium, 27a.
156) Cf. C.I.C., can. 519.
157) Cf. ibidem, can. 517, § 1.
158) Cf. ibidem, can. 517, § 2.
159) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 22, 10: l.c., 702.
160) Cf. C.I.C., can. 1248, § 2; Congregación para el Culto Divino, Directorio para las celebraciones en ausencia de presbítero Christi Ecclesia n. 29: l.c., 386.
161) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia general del 13 de octubre de 1993, n. 4: Enseñanzas XVI, 2 (1993), p. 1002.
162) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 24:l.c., 702; C.I.C., can. 536.
163) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 24:l.c., 702; C.I.C., can. 512, § 1.
164) Cf. C.I.C., can. 463, § 2.
165) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen Gentium 28; Decr. Christus Dominus 27; Decr. Presbyterorum Ordinis 7; C.I.C., can. 495, § 1.
166) Cf. C.I.C., can. 482.
167) Cf. ibidem, can. 1421, § 1.
168) Cf. ibidem, can. 1424.
169) Cf. ibidem, can. 1428, § 2.
170) Cf. C.I.C., can. 1435.
171) Cf. ibidem, can. 483, § 1.
172) Cf. ibidem, cann. 1420, § 4; 553, § 1.
173) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum concilium, 2.
174) Ibidem, Const. dogm. Lumen gentium, 5.
175) Ibidem, Const. past. Gaudium et spes, 2b.
176) Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 4a.
177) Ibidem, Const. dogm. Lumen gentium, 40.
178) Ibidem, Decr. Presbyterorum Ordinis, 12a.
179) Ibidem, Decr. Ad gentes, 16.
180) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 20 de octubre de 1993, n. 1: Enseñanzas, XVI, 2 (1993), p. 1053.
181) «Todos los fieles deben esforzarse, según su propia condición, por llevar una vida santa, así como por incrementar la Iglesia y promover su continua santificación» (C.I.C., can. 210).
182) Estos «sirviendo a los misterios de Cristo y de la Iglesia, deben conservarse inmunes de todo vicio, agradar a Dios y hacer acopio de todo bien ante los hombres (cf. 1 Tit 3, 8-18 y 12-13)» Conc. Ecum. Vat. II, Cost. Dogm. Lumen gentium, 41. Cf. También Pablo VI, Lett. Ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VI, 25: l.c., 702.
183) «Los clérigos en su propia conducta, están obligados a buscar la santidad por una razón peculiar, ya que, consagrados a Dios por un nuevo título en la recepción del orden, son administradores de los misterios del Señor en servicio de su pueblo» (C.I.C., can. 276, § 1).
184) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 20 de octubre de 1993, n. 2: Enseñanzas, XVI, 2 (1993), p. 1054.
185) Ibidem, n. 1: Enseñanzas, XVI, 2 (1993), p. 1054.
186) Conc. Ecum. Vat. II., Decr. Apostolicam Actuositatem, 4, 8; Const. Gaudium et spes 27, 93.
187) Cf. Juan Pablo II, Alocución (16 marzo 1985), n. 2: Enseñanzas, VIII, 1 (1985), 649; Exhort. Ap. Post-sinodal Pastores dabo vobis, 3; 21: o.c., 661; 688.
188) Cf. Juan Pablo II, Exhort. Ap. Post-sinodal Pastores dabo vobis, 16: o.c., 681.
189) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General del 20 de octubre de 1993, n. 2: Enseñanzas, XVI, 2 (1993), p. 1055.
190) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 23: o.c., 702.
191) Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Redemptor hominis(4 marzo 1979), nn. 13-17: A.A.S. 71 (1979), pp. 282-300.
192) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, II, 8: o.c., 700.
193) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia General 20 de octubre de 1993), n. 2: Enseñanzas, XVI, 2 (1993), p. 1054.
194) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis nn. 14 e 15; C.I.C., can. 276, § 2. n. 1.
195) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 12.
196) Pontificale Romanum - De ordinatione Episcopi, Presbyterorum et Diaconorum, n. 210; ed. cit., p. 125.
197) S. Agustín, Serm. 179, 1: PL 38, 966.
198) Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Dei verbum, 25; cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VI, 26, 1: o.c., 703; C.I.C., can. 276, § 2, n. 2.
199) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 25a.
200) Cf. C.I.C., can. 833; Congregación para la Doctrina de la Fe, Professio fidei et iusiurandum fidelitatis in suscipiendo officio nomine Ecclesiae exercendo: AAS 81 (1989), pp. 104-106 y 1169.
201) Conc. Ecum. Vat II, Const. dogm. Dei Verbum, 21.
202) Cf. Conc. Ecum. Vat II, Const. litur. Sacrosanctum Concilium, 7.
203) Cf. ibidem, Const. litur. Sacrosanctum Concilium, 7.
204) Ibidem, Const. litur. Sacrosanctum Concilium, 59a.
205) Cf. C.I.C., can. 276, § 2, n. 2; Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VI, 26, 2: l.c., 703.
206) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VI, 26, § 2: o.c., 703.
207) Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 5b.
208) Cf. C.I.C., can. 276, § 2, n. 5; cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VI, 26, 3: l.c., 703.
209) Cf. C.I.C., can. 276, § 2, 3.
210) Cf. ibidem, can. 276, § 2, 4.
211) Cf. ibidem, can. 276, § 2, 5.
212) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen gentium, 23a.
213) Ibidem, Decr. Christus Dominus, 11; C.I.C., can. 369.
214) Cf. C.I.C., can. 276, § 2, n. 5; Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VI, 26, 4: l.c., 703.
215) Juan Pablo II, Exhor. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 36, en la que sy Santidad cita la Propositio 5 de la Padre Sinodal: l.c., 718.
216) Cf. Juan Pablo II, Aloc. a la Curia Romana (22 dic. 1987), AAS 80 (1988), 1025-1034; Carta apost. Mulieris dignitatem 27, AAS 80 (1988), p. 1718.
217) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 29b.
218) «His rationibus in mysteriis Christi Eiusque missione fundatis, coelibatus... omnibus ad Ordinem sacrum promovendis lege impositum est»: Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum ordinis, 16; cf. C.I.C., can. 247, § 1; can. 277, § 1; can. 1037.
219) Cf. C.I.C, can. 277, § 1; Conc. Ecum. Vat. II, Decr.Optatam totius, 10.
220) Juan Pablo II, Carta a los sacerdotes con motivo del Jueves Santo, Novo incipiente (8 abril 1979), 8: AAS 71 (1979), 408.
221) Cf. C.I.C., can. 277, § 2.
222) Juan Pablo II, Alocución a los diáconos permanentes de U.S.A. en Detroit (19 de septiembre de 1987), n. 5: Enseñanzas, X, 3 (1987), 658.
223) Cf. C.I.C, can. 1031, § 2.
224) Juan Pablo II, Alocución a los diáconos permanentes (19 de septiembre de 1987), n. 5: Enseñanzas, X, 3 (1987), 658-659.
225) Cf. C.I.C, can. 277, § 1.
226) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, III, 16: l.c., 701; Pablo VI, Carta ap. Ad pascendum, VI: l.c., 539: C.I.C., can. 1087; Eventuales excepciones se regulan en conformidad con la Carta Circular de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a los Ordinarios Generales de los Institutos de Vida Consagrada Y de las Sociedades de Vida Apostólica, n. 26397, del 6 de junio 1997, n. 8.
227) Juan Pablo II, Exhort. Ap. Post-sinodal Pastores dabo vobis, 42.
228) Juan Pablo II, Catequesis en la Audiencia general 20 de octubre de 1993), n. 4: Enseñanzas, XVI, 2 (1993), p. 1056.
229) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, II, 8-10; III, 14-15: l.c., 699-701; Carta ap. Ad pascendum, VII: l.c., 540; C.I.C., can. 236, can. 1027, can. 1032, § 3.
230) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 70: l.c., 778.
231) Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 70: l.c., 779.
232) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 76; 79: l.c., 793; 796.
233) Cf. Conc. Ecum. Vaticano II, Decr. Christus Dominus 15; Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 79: l.c., 797.
234) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros (31 de enero de 1994), n. 71: ed cit., p. 73.
235) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 78: l.c., 795.
236) Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros Tota Ecclesia, 71: ed. cit., p. 72.
237) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 71: l.c., 783; Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros Tota Ecclesia, n. 74. ed. cit., p. 75.
238) Cf. S. Ignacio de Antioquía: «Es necesario que los diáconos, que son diáconos de los misterios de Cristo Jesús, agraden a todos. No son, en efecto, diáconos de comida y bebida sino que sirven a la Iglesia de Dios» (Epist. ad Trallianos, 2, 3: F. X. Funk, o.c., I. pp. 244-245).
239) Cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 72: l.c., 783; Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros Tota Ecclesia, n. 75: ed. cit., pp. 75-76.
240) Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis 72: l.c., 785.
241) Cf. Pablo VI, Carta ap. Sacrum Diaconatus Ordinem, VI, 28: l.c., 703; C.I.C., can. 276 § 4.
242) Cf. C.I.C., can. 279.
243) Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, 72: l.c., 783.
244) Cf. C.I.C., can. 1029.