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Benedictus PP. XV
Maximum illud

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
100-ejerc | eleme-patri | paz-zozob

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1 III, 100 | 100. Hácese esta obra tanto 2 III, 101 | 101. No queremos tampoco dejar 3 III, 102 | 102. Además, deseamos que se 4 III, 103 | 103. Pero, para que estos nuestros 5 III, 104 | 104. En efecto: el pueblo fiel 6 III, 105 | 105. Para el logro de esto, 7 III, 106 | 106. Apenas nacida en Italia, 8 III, 107 | 107. Y con razón: porque su 9 CON, 108 | 108. He aquí, venerables hermanos, 10 CON, 109 | 109. Ahora bien: si cada uno 11 CON, 110 | 110. Y cual si repercutiese 12 CON, 111 | 111. Porque la Iglesia siempre 13 CON, 112 | 112. Tras ellos, inducidos sin 14 CON, 113 | 113. Secunde los anhelos de 15 CON, 114 | 114. Como augurio de tanta gracia 16 III, 102(14)| 20 de noviembre de 1890. Cf. Collectanea n.1943.~ 17 CON, 114 | Pedro, el 30 de noviembre de 1919, sexto año de nuestro pontificado.~ ~ 18 III, 102(14)| 1890. Cf. Collectanea n.1943.~ 19 I, 23 | 23. Al llegar aquí hemos de 20 I, 24 | 24. Por el contrario, ¡qué 21 I, 25 | 25. ¡Y cuán severo habría de 22 I, 26 | 26. Por eso, el superior de 23 I, 27 | 27. No sólo busca toda clase 24 I, 28 | 28. Para este mismo efecto, 25 I, 29 | 29. Por otro lado, sería de 26 I, 31 | 31. Porque es indecible lo 27 I, 32 | 32. Mas, para que el clero 28 I, 33 | 33. Su formación debe ser plena, 29 I, 34 | 34. No es el fin de la formación 30 I, 35 | 35. Siendo la Iglesia de Dios 31 I, 36 | 36. En efecto, allí donde el 32 I, 37 | 37. Siempre ha insistido la 33 I, 38 | 38. Por eso es más de sentir 34 I, 39 | 39. Con el fin de obviar este 35 II, 40 | 40. Es ya hora, amadísimos 36 II, 41 | 41. Sea lo primero, y como 37 II, 42 | 42. Misión verdaderamente divina, 38 II, 43 | 43. Convencidos en el alma 39 II, 45 | 45. Sería ésa la más infecciosa 40 II, 46 | 46. Suponed, pues, que, en 41 II, 47 | 47. Ved por qué han producido 42 II, 48 | 48. No obrará así quien se 43 II, 49 | 49. El segundo escollo que 44 II, 50 | 50. En efecto, a quien está 45 II, 51 | 51. Júntese a esto el desprestigio 46 II, 52 | 52. El buen misionero debe, 47 II, 53 | 53. Tampoco debe descuidarse 48 II, 54 | 54. Nó puede dudarse, es verdad, 49 II, 55 | 55. Cuántas veces, sin poder 50 II, 56 | 56. Está claro que, en estos 51 II, 57 | 57. Conviene, pues, que los 52 II, 58 | 58. Esto queremos, como es 53 II, 59 | 59. Y ante todo, sea el primer 54 II, 60 | 60. Misionero que se precie 55 II, 61 | 61. Además, han de ocurrirle 56 II, 62 | 62. Tal ha sido uno de los 57 II, 63 | 63. Esta fundación nos parece 58 II, 64 | 64. Pero quienes deseen hacerse 59 II, 65 | 65. De una manera especial 60 II, 66 | 66. Supóngase un misionero 61 II, 67 | 67. El misionero deber ser 62 II, 68 | 68. Para él es aquel consejo 63 II, 69 | 69. El misionero que, Ileno 64 II, 70 | 70. Medite a este propósito 65 II, 71 | 71. Porque ¿qué dificultad, 66 II, 72 | 72. Con esta disposición y 67 II, 73 | 73. La propagación de la sabiduría 68 II, 74 | 74. De donde se deduce que 69 II, 75 | 75. Al llegar a este punto, 70 II, 76 | 76. Sean nuestras mayores alabanzas 71 II, 77 | 77. Quisiéramos que esta nuestra 72 III, 78 | 78. Tiempo es ya de dirigir 73 III, 79 | 79. En primer lugar conviene 74 III, 80 | 80. ¿Y qué clase de hombres 75 III, 81 | 81. Por eso, cuantos contribuyeren, 76 III, 82 | 82. A tres se reducen los géneros 77 III, 83 | 83. Sabido es que el único 78 III, 84 | 84. Así, pues, como Moisés, 79 III, 85 | 85. Como, para este efecto, 80 III, 86 | 86. En segundo lugar, urge 81 III, 87 | 87. Punto es éste, venerables 82 III, 88 | 88. No os dejéis engañar de 83 III, 89 | 89. A los superiores de las 84 III, 90 | 90. Después, a los misioneros 85 III, 91 | 91. De esta manera, al mismo 86 III, 92 | 92. E1 tercer recurso, y no 87 III, 93 | 93. ¡Cuántas escuelas, hospitales, 88 III, 94 | 94. Porque «quien tiene bienes 89 III, 95 | 95. Así habla el apóstol San 90 III, 96 | 96. Por lo cual, queremos recomendar 91 III, 97 | 97. Sea la primera de éstas 92 III, 98 | 98. Confiamos, sí, que no consentirá 93 III, 99 | 99. La segunda obra, que también 94 II, 43 | a ninguna patria de aquí abajo, sino a la patria de arnba.~ 95 I, 17 | propagación del hombre cristiano, abandona patria y parientes queridos, 96 III, 86 | Señor han tenido que quedar abandonadas.~ 97 I, 18 | entregue a la postración y abandono.~ 98 II, 58 | además, que en adelante se abran clases en las que se enseñe 99 II, 71 | empresa, sabrá soportar y aun abrazar con heroica magnanimidad 100 II, 46 | por lo mismo, de que el abrazarla sería renunciar a sus derechos 101 I, 26 | una Misión católica que no abriga en su corazón más ideal 102 CON, 109 | demás fieles cristianos, abrigamos la confianza de que presto 103 I, 32 | rinda el fruto apetecido, es absolutamente indispensable que esté dotado 104 II, 41 | vuestra misión, la cual debe absorber todas vuestras energías.~ 105 III, 98 | los predicadores del error abundan en dinero para sus propagandas, 106 III, 89 | intachable conducta, devoción acendrada y celo de las almas.~ 107 II, 49 | ahorra el detenernos mucho en aclararlo.~ 108 II, 66 | tales dotes personales no acompaña una vida irreprochable, 109 II, 57 | apostólicas, se hagan con todo el acopio de conocimientos sagrados 110 III, 100 | del beneficio de la fe, se acostumbran a la práctica de cooperar 111 II, 69 | de Jesucristo, trata de acrecentar el número de los hijos de 112 III, 80 | qué clase de hombres más acreedores a nuestra ayuda fraternal 113 INT, 8 | haya llegado el celo y la actividad de nuestros misioneros.~ 114 III, 92 | no escaso, que reclama la actual situación de las Misiones 115 III, 97 | principal, de donde no sólo las actuales Misiones, sino aun las que 116 INT | de la Iglesia.~Historia y actualidad~ 117 II, 74 | siempre a merced de quien acuda a la oración.~ 118 I, 26 | presencia de la necesidad, acude a todas partes en busca 119 I, 23 | religión, no dudaron en acudir siempre gustosos en demanda 120 I, 28 | solucionarse sino de común acuerdo.~ 121 III, 92 | efecto de la guerra, se han acumulado sobre ellas necesidades 122 CON, 110 | palabra del Señor: «¡Guía mar adentro15, dicha a San Pedro, 123 I, 14 | su mucha piedad filial y adhesión a esta Sede Apostólica, 124 I, 25 | digo a pedir, pero ni aun a admitir para la conversión de aquellos 125 INT, 10 | ejemplos de invicta fortaleza, admitirá sin duda que, a pesar de 126 II, 48 | a todos los hombres que adoran a Dios en verdad y en espíritu, « 127 II, 62 | demás requisitos que deben adornar a un buen misionero del 128 I, 39 | demás lugares de Misiones adquiera el clero nuevo y conveniente 129 III, 90 | que miren por completar lo adquirido.~ 130 INT, 10 | propagación de la fe, tantos afanes y ejemplos de invicta fortaleza, 131 I, 31 | carácter, sentimientos y aficiones que ellos, ya que nadie 132 II, 46 | se trasluzca también al agente de intereses patrios. Inmediatamente 133 II, 71 | Ninguno, ciertamente; ya que, agradecidísimo para con Dios por haberse 134 III, 81 | tan importante y habrán agradecido a Dios de la manera más 135 III, 83 | más excelente ni más del agrado del Señor.~ 136 II, 43 | sino las de Cristo; ni para agregar ciudadanos a ninguna patria 137 II, 69 | mismo el irritarse ante su agresividad como el dejarse impresionar 138 INT, 4 | irlandeses; a los ingleses, Agustín; Columbano y Paladio, a 139 | ahí 140 II, 74 | de dejar de trabajar con ahínco en lo comenzado, confiado 141 II, 49 | evidencia de este mal nos ahorra el detenernos mucho en aclararlo.~ 142 II, 76 | 76. Sean nuestras mayores alabanzas en loor de esas vírgenes 143 III, 86 | preséntase en proporciones alarmantes, de manera que muchas parcelas 144 II, 69 | mansedumbre cristiana pone a su alcance, para irlos atrayendo suavemente 145 INT, 2 | de la salvación eterna, alcanzada por Cristo para el género 146 I, 19 | misma, hasta que ésta haya alcanzado su pleno desarrollo. Porque 147 I, 15 | el mayor afecto; que sabe alegrarse en sus prosperidades, condolerse 148 | algunas 149 | alguno 150 I, 15 | desgracias, infundir vida y aliento a sus proyectos y loables 151 INT, 6 | dominicana, se consagraron a aliviar la triste suerte de los 152 III, 95 | Juan cuando se trata del alivio de necesidades temporales. 153 INT, 9 | de los apóstoles, al más alto grado de perfección en el 154 II, 63 | estos conocimientos a sus alumnos destinados a las Misiones 155 II, 40 | 40. Es ya hora, amadísimos hijos, de hablaros a vosotros, 156 II, 68 | que sois de Dios, santos y amados; revestíos de entrañas de 157 III, 90 | vean son más diestros en amañarse para arrancar a los pueblos 158 CON, 114 | vuestro clero y pueblo, amantísimamente, la apostólica bendición.~ 159 II, 47 | han producido en Nos honda amargura ciertos rumores y comentarios 160 I, 36 | tormenta de la persecución amenaza destruirla, no habrá que 161 INT, 6 | tras el descubrimiento de América, ejércitos de varones apostólicos, 162 I, 28 | procurar mantener trato y amistosas relaciones con sus colegas 163 II, 70 | castigas poco a poco; y les amonestas y les hablas de las faltas 164 III, 106 | complacencia, florece al amparo de no pocos favores pontificios.~ 165 I, 19 | en toda su extensión y amplitud, debe ser objeto de sus 166 II, 70 | De aquí es que los que andan perdidos, tú les castigas 167 I, 29 | donde poder aconsejarse y animarse mutuamente.~ 168 I, 17 | peligrosos caminos; y su ánimo se halla siempre dispuesto 169 CON, 114 | noviembre de 1919, sexto año de nuestro pontificado.~ ~ 170 II, 47 | van esparciéndose de unos años a esta parte, por los que 171 INT, 4 | Utretch, mientras Bonifacio y Anscario atraen a la fe católica 172 CON, 110 | nuestro corazón de padre, sólo ansiamos conducir a la humanidad 173 I, 37 | que ahora, como en tiempos antiguos, se han levantado en esta 174 I, 26 | cualquier modo Cristo sea anunciado»4.~ 175 II, 75 | misma del cristianismo, aparecen prestando grandísima ayuda 176 II, 52 | todavía tanto en su afán de aparecer desinteresado que, aun en 177 III, 88 | dejéis engañar de ciertas apariencias de bien, ni de meros motivos 178 INT, 8 | casi no queda ya isla tan apartada en la inmensidad del Pacífico 179 INT, 2 | naciones, aun en las más apartadas de la tierra»3, ya en adelante 180 III, 106 | 106. Apenas nacida en Italia, se ha 181 I, 32 | indígena rinda el fruto apetecido, es absolutamente indispensable 182 III, 82 | atestigua San Pablo: «Yo planté, Apolo regó; pero Dios es quien 183 II, 75 | los misioneros en su labor apóstolica.~ 184 INT, 11 | santidad de nuestro oficio apostólico nada más tradicional y sagrado 185 II, 75 | prestando grandísima ayuda y apoyo a los misioneros en su labor 186 III, 100 | con lo cual, a la vez que aprenden a estimar el valor del beneficio 187 III, 107 | misionales, que llevan nuestra aprobación.~ 188 II, 63 | mucha trascendencia, y así aprovechamos esta oportunidad para exhortar 189 I, 22 | cada una de esas almas, aprovechará sobremanera fundar nuevos 190 II, 64 | Pero quienes deseen hacerse aptos para el apostolado tienen 191 | aquel 192 | aquello 193 I, 14 | 14. No se nos oculta su ardiente celo ni las dificultades 194 CON, 110 | dicha a San Pedro, a los ardorosos impulsos de nuestro corazón 195 INT, 4 | para la causa cristiana a Armenia; Victoriano, a Styria; Frumencio, 196 II, 43 | abajo, sino a la patria de arnba.~ 197 I, 18 | dificultades, al fin, sin árnimo para nada, se entregue a 198 INT, 6 | ciertos hombres malvados, ora arrancándolos de la dura esclavitud del 199 II, 46 | que fácilmente podría ser arrastrada al convencimiento de ser 200 I, 38 | eminentes en todo género de artes civiles, sin embargo, en 201 III, 82 | Es el primero, fácilmente asequible a todos, el de la oración 202 I, 22 | centros misioneros, gérmenes asimismo de otros tantos futuros 203 INT, 5 | hijos de San Francisco de Asís, fundando una Iglesia numerosa, 204 III, 85 | hállase ya establecida la asociación llamada «Apostolado de la 205 I, 33 | y acabada bajo todos sus aspectos, tal como suele darse hoy 206 II, 69 | tratarlos con dureza ni aspereza, antes bien ingeniándose 207 II, 71 | todas las contrariedades, asperezas, sufrimientos, fatigas, 208 II, 57 | Conviene, pues, que los aspirantes al sacerdocio que se sientan 209 I, 28 | región, hay otros muchos asuntos comunes que naturalmente 210 III, 79 | lugar conviene que fijen su atención en aquella santa ley, por 211 II, 53 | alguno que no hay por qué atesorar tanto caudal de ciencia 212 III, 82 | la gracia de Dios. Así lo atestigua San Pablo: «Yo planté, Apolo 213 INT, 4 | mientras Bonifacio y Anscario atraen a la fe católica los pueblos 214 I, 14 | sobre todo últimamente, han atravesado en su empeño no sólo de 215 II, 69 | a su alcance, para irlos atrayendo suavemente hacia el regazo 216 III, 105 | parte hemos otorgado cuantas atribuciones necesita su perfecto funcionamiento.~ 217 INT, 8 | recientemente por hombres de tesón y audacia, han recibido también pregoneros 218 CON, 114 | 114. Como augurio de tanta gracia y en prenda 219 I, 20 | 20. Por lo cual, aunque logre reducir a la fe algunos 220 INT, 8 | 8. Por fin, Australia, último continente descubierto, 221 II, 74 | deduce que si el Señor no auxilia con su gracia a su misionero, 222 INT, 4 | mayor en todo el orbe el avance del apostolado; obra que 223 II, 52 | vestido»7, en la práctica avanzó todavía tanto en su afán 224 II, 51 | degenerase en el vicio de la avaricia, pasión abyecta a los ojos 225 III, 90 | misiones, como a soldados avezados de Cristo, trasládenlos 226 III, 81 | de la fe, principalmente ayudando a la obra de los misioneros, 227 III, 84 | fieles cristianos deben ayudarles con sus oraciones.~ 228 INT, 5 | de la fe la Mongolia y el B. Gregorio X envió misioneros 229 INT, 10 | estadísticas modernas, no baja aún de mil millones el número 230 | bajo 231 II, 48 | circuncisión y incircuncisión, de bárbaro y escita, de siervo y libre, 232 INT, 6 | merece especial mención Bartolomé de las Casas, honra y prez 233 I, 30 | que cultivan; en ello se basa principalmente la esperanza 234 I, 32 | formación. Para ello no basta en manera alguna un tinte 235 I, 23 | para este fin vieron no les bastaba la ayuda de sus hermanos 236 I, 25 | muchedumbres de paganos, y no bastándole sus propios colaboradores 237 II, 59 | futuros misionados. No debe bastar un conocimiento elemental 238 III, 99 | cuyo fin es proporcionar el bautismo a los niños moribundos hijos 239 II, 66 | misionero que, a las más bellas prendas de inteligencia 240 CON, 114 | amantísimamente, la apostólica bendición.~Dado en Roma, en San Pedro, 241 III, 91 | familias religiosas las bendiciones de la divina Bondad.~ 242 I, 38 | favorecidos tiempo ha con la luz y benéfica influencia del Evangelio, 243 II, 77 | nuestra recomendación de su benemeritísima labor sirviese para infundirles 244 II, 68 | entrañas de compasión, de benignidad, de modestia, de paciencia»8. 245 II, 70 | Sagrada Escritura: «¡Oh cuán benigno y suave es, Señor, tu espíritu 246 III, 91 | bendiciones de la divina Bondad.~ 247 INT, 4 | obispo de Utretch, mientras Bonifacio y Anscario atraen a la fe 248 INT, 4 | escoceses. Más tarde hace brillar la luz del Evangelio para 249 I, 15 | consejos, e infúndanles bríos y alientos para tender siempre 250 INT, 11 | satisfacción y regocijo, brotar pujantes en todos los rincones 251 II, 73 | luz divina comprendió ser bueno y verdadero.~ 252 I | 5. Buscar nuevos colaboradores~ 253 II, 41 | que procuréis formaros cabal concepto de la sublimidad 254 II, 68 | auxilio de estas virtudes caerán todos los estorbos y quedará 255 II, 71 | sufrimientos, fatigas, calumnias, indigencias, hambres y 256 I, 17 | mucha frecuencia peligrosos caminos; y su ánimo se halla siempre 257 INT, 5 | Ensanchándose luego todavía más el campo de acción misionera, cuando 258 II, 69 | costumbres; sin despreciarlos ni cansarse de ellos, sin tratarlos 259 I, 38 | de clero, no hayan sido capaces de producir ni obispos que 260 II, 71 | molestia o peligro puede haber capaz de detener en el camino 261 II, 59 | maneja bien el idioma, puede captar los ánimos de los naturales.~ 262 CON, 111 | tierras por conquistar, carezca de su fruto natural.~ 263 CON, 112 | escuadrones que, merced a la caritativa munificencia de los buenos, 264 INT, 6 | mención Bartolomé de las Casas, honra y prez de la Orden 265 INT, 8 | también pregoneros de la fe. Y casi no queda ya isla tan apartada 266 I, 18 | fructuosísima; pero, en caso contrario, muy de temer 267 II, 70 | que andan perdidos, tú les castigas poco a poco; y les amonestas 268 II, 60 | completamente en manos de catequistas la explicación de la doctrina, 269 CON, 108 | escribiros sobre la difusión del catolicismo por toda la tierra.~ 270 III, 96 | a la generosidad de los católicos favorezcan preferentemente 271 III, 80 | desconocedores de Dios y presa de la ceguera y de las pasiones desordenadas, 272 INT, 7 | a las puertas mismas del Celeste Imperio, adonde se dirigía, 273 II, 44 | patrias terrenas que en la celestial, dirigiesen sus esfuerzos 274 I, 22 | tarde subdividirse en otros centros misioneros, gérmenes asimismo 275 | cerca 276 I, 31 | la puerta de una Misión cerrada a cualquier otro sacerdote 277 III, 82 | los mismos misioneros no cesan de encarecérnoslos. Es el 278 III, 102(14)| 20 de noviembre de 1890. Cf. Collectanea n.1943.~ 279 INT, 5 | X envió misioneros a la China, cuyos pasos habían pronto 280 III, 84 | sus brazos suplicantes al cielo en la cumbre de la montaña, 281 III, 94 | hermano en la necesidad, cierra las entrañas para no compadecerse 282 | ciertas 283 | cierto 284 I, 19 | dentro de los límites que ciñen el territorio a él confiado, 285 I, 28 | que no entra dentro de su círculo de acción; sino que, en 286 II, 48 | distinción de gentil y judío, de circuncisión y incircuncisión, de bárbaro 287 INT, 4 | pueblos germánicos; como Cirilo y Metodio a los eslavos.~ 288 I, 37 | se han levantado en esta ciudad para formar clérigos de 289 II, 43 | Cristo; ni para agregar ciudadanos a ninguna patria de aquí 290 I, 38 | en todo género de artes civiles, sin embargo, en cuestión 291 I, 15 | propia experiencia y palpen claramente que el superior de la Misión 292 INT, 4 | del Evangelio para Holanda Clemente Villibrordo, primer obispo 293 I, 37 | esta ciudad para formar clérigos de naciones extranjeras, 294 III, 101 | instituida con el fin de coadyuvar a la educación y formación 295 II, 50 | quien está poseído de la codicia le será imposible que procure, 296 I, 27 | para hacerse también con colaboradoras o hermanas religiosas para 297 III, 102 | las Iglesias del mundo la colecta «para redimir esclavos en 298 I, 28 | amistosas relaciones con sus colegas vecinos, toda vez que, dentro 299 II, 58 | las clases del Pontificio Colegio Urbano, instituido para 300 I, 37 | de esta solicitud son los colegios que ahora, como en tiempos 301 III, 102(14)| de noviembre de 1890. Cf. Collectanea n.1943.~ 302 INT, 4 | a los ingleses, Agustín; Columbano y Paladio, a los escoceses. 303 II, 47 | amargura ciertos rumores y comentarios que, en cuestión de Misiones, 304 II, 70 | hablas de las faltas que cometen para que, dejada la malicia, 305 III, 94 | cierra las entrañas para no compadecerse de él, ¿cómo es posible 306 I, 21 | a los que, en número sin comparación mayor, le quedan todavía 307 INT, 7 | digno ciertamente de ser comparado con los mismos apóstoles, 308 III, 106 | objeto juntamente de nuestra complacencia, florece al amparo de no 309 I, 33 | formación debe ser plena, completa y acabada bajo todos sus 310 II, 60 | cumplimiento de su deber no deja completamente en manos de catequistas 311 III, 90 | cuidado de otros que miren por completar lo adquirido.~ 312 II, 73 | lo que por la luz divina comprendió ser bueno y verdadero.~ 313 I, 28 | pueden solucionarse sino de común acuerdo.~ 314 I, 28 | hay otros muchos asuntos comunes que naturalmente no pueden 315 INT, 11 | tradicional y sagrado que el comunicarles los beneficios de la divina 316 INT, 4 | desde que públicamente se concedió a la Iglesia paz y libertad, 317 II, 64 | el apostolado tienen que concentrar necesariamente sus energías 318 II, 41 | procuréis formaros cabal concepto de la sublimidad de vuestra 319 I, 38 | impongan por su saber a sus conciudadanos. Ello es señal evidente 320 CON | CONCLUSIÓN~ 321 I, 15 | empresas, prestándoles su concurso, e interesarse por todo 322 II, 74 | misionero, quedará éste condenado a la esterilidad. Sin embargo, 323 I, 15 | alegrarse en sus prosperidades, condolerse de sus desgracias, infundir 324 CON, 110 | de padre, sólo ansiamos conducir a la humanidad entera a 325 II, 48 | legación patriótica, se conducirá de modo que cualquiera que 326 INT, 1 | grande y santísima misión confiada a sus discípulos por Nuestro 327 II, 63 | religiosos, a los que están confiadas estas Misiones, que procuren 328 III, 98 | 98. Confiamos, sí, que no consentirá el 329 INT, 3 | se difundió por todos los confines del Imperio romano.~ 330 INT, 9 | no son pocos los que han confirmado con su sangre la fe y coronado 331 I, 23 | Vicariatos Apostólicos que, conforme a esta norma que establecemos, 332 I, 20 | Procure, sí, defender y confortar a aquellos que engendró 333 I, 23 | demanda de auxilio a otras Congregaciones y familias religiosas.~ 334 I | Colaboración pastoral de conjunto~ 335 INT, 4 | Frumencio, a Etiopía; Patricio conquista para Cristo a los irlandeses; 336 CON, 111 | apóstol las tierras por conquistar, carezca de su fruto natural.~ 337 II, 76 | en loor de esas vírgenes consagradas al Señor que, en tanto número, 338 INT, 6 | la Orden dominicana, se consagraron a aliviar la triste suerte 339 III, 88 | pretexto de que los sujetos que consagréis a las Misiones serán una 340 II, 68 | 68. Para él es aquel consejo de San Pablo: «Revestíos 341 I, 15 | ministerio con palabras, obras y consejos, e infúndanles bríos y alientos 342 III, 98 | 98. Confiamos, sí, que no consentirá el orbe católico que, mientras 343 I, 14 | en su empeño no sólo de conservar sus puestos y residencias, 344 II, 61 | entonces, ¿de qué manera conservará su dignidad si, por ignorancia 345 II, 60 | explicación de la doctrina, que considera como una de sus principales 346 INT, 10 | 10. Pues bien: quien considere tantos y tan rudos trabajos 347 II, 51 | Júntese a esto el desprestigio consiguiente de la autoridad del misionero 348 I, 20 | engendró ya para Jesucristo, no consintiendo que ninguno de ellos sucumba 349 III, 90 | una vez que éstos vayan consolidando sus misiones, como a soldados 350 II, 55 | materia de religión y a consultas muy dificiles.~ 351 I, 31 | almas de los naturales, el contacto de un sacerdote indígena 352 II, 52 | escribir a Timoteo: «Estamos contentos, con tal de tener lo suficiente 353 II, 55 | verá en la precisión de contestar a muchas dificultades en 354 INT, 8 | Por fin, Australia, último continente descubierto, y las regiones 355 II, 67 | por su espíritu de unión y continuo trato con Dios, de quien 356 II, 71 | heroica magnanimidad todas las contrariedades, asperezas, sufrimientos, 357 III, 107 | gentiles, ya para hacerles contribuir a las obras misionales, 358 III, 81 | 81. Por eso, cuantos contribuyeren, en la medida de sus posibilidades, 359 II, 68 | hay ninguna voluntad tan contumaz que pueda resistirles fácilmente.~ 360 II, 43 | 43. Convencidos en el alma de que a cada 361 II, 46 | podría ser arrastrada al convencimiento de ser la religión cristiana 362 I, 39 | adquiera el clero nuevo y conveniente desarrollo.~ 363 I, 21 | mayor, le quedan todavía por convertir.~ 364 II, 65 | ejemplo de la vida, en punto a convertirles a la fe, es más elocuente 365 III, 91 | en el cultivo de una mies copiosísima, harán descender sobre sus 366 III, 82(11) | 1 Cor 3,6. ~ 367 INT, 9 | confirmado con su sangre la fe y coronado con el martirio sus trabajos 368 II, 73 | sobrenaturales con las que pueda corresponder y efectuar lo que por la 369 II, 61 | que, por invitación o por cortesía, se verá obligado a tener 370 I, 21 | 21. Por esto es poco, y crea no haber cumplido su deber 371 II, 70 | que, dejada la malicia, crean en ti, oh Señor... Pero 372 III, 82 | Dios es quien ha dado el crecimiento»11.~ 373 I, 23 | siempre preparando nuevos crecimientos para el Reino de Dios; y 374 CON, 108 | venerables hermanos, lo que he creído deber escribiros sobre la 375 III, 107 | razón: porque su carácter cuadra perfectamente con el influjo 376 INT, 6 | varones apostólicos, entre los cuales merece especial mención 377 | cualquiera 378 | cuanta 379 | cuánta 380 | cuantas 381 III, 86 | lugar, urge la necesidad de cubrir los huecos que abre la extremada 382 I, 39 | reclamen, y que tome a su cuenta la fundación o, si ya están 383 I, 38 | tal grado de cultura que cuentan con hombres eminentes en 384 III, 92 | sobre ellas necesidades sin cuento.~ 385 II, 52 | medio de los gravísimos cuidados de su apostolado, quiso 386 I, 19 | superior de la Misión debe cuidar primeramente de promover 387 II, 66 | formación tan vasta como culta y un trato de gentes exquisito; 388 I, 30 | mismos de la región que cultivan; en ello se basa principalmente 389 II, 63 | estas Misiones, que procuren cultivar y perfeccionar en estos 390 I, 33 | sacerdotes en los pueblos cultos.~ 391 III, 84 | suplicantes al cielo en la cumbre de la montaña, del mismo 392 CON, 109 | Ahora bien: si cada uno cumpliese con su obligación como es 393 INT, 5 | envió misioneros a la China, cuyos pasos habían pronto de seguir 394 III, 83 | Señor, que pidieren, se la dará mi Padre»12. Ahora bien, 395 III, 87 | exquisita prueba de afecto que daréis a la Iglesia si os esmeráis 396 III, 103 | garantía y éxito halagador, debéis de un modo especial, venerables 397 II, 75 | llegar a este punto, no debemos pasar en silencio a las 398 INT, 1 | los apóstoles, sino que se debía perpetuar en sus sucesores 399 INT, 4 | apostolado; obra que se debió sobre todo a hombres eminentes 400 II, 67 | El misionero deber ser dechado de todos por su humildad, 401 I, 36 | nada de su vocación, puede decirse que la obra del misionero 402 II, 56 | cultura; sería muy poco decoroso quedar entonces los maestros 403 II, 76 | sirven a las Misiones, dedicadas a la educación de la niñez 404 III, 89 | pedimos y suplicamos no dediquen a tan dificil empresa sino 405 II, 74 | 74. De donde se deduce que si el Señor no auxilia 406 I, 20 | descansar. Procure, sí, defender y confortar a aquellos que 407 INT, 6 | suerte de los indígenas, ora defendiéndolos de la tiranía despótica 408 II, 51 | proveerse de lo necesario degenerase en el vicio de la avaricia, 409 II, 69 | dejarse impresionar por la degradación de sus costumbres; sin despreciarlos 410 II, 45 | hombres, por incultos y degradados que sean, entienden muy 411 II, 60 | cumplimiento de su deber no deja completamente en manos de 412 II, 70 | faltas que cometen para que, dejada la malicia, crean en ti, 413 II, 69 | ante su agresividad como el dejarse impresionar por la degradación 414 III, 85 | cristianos, deseando que ninguno deje de pertenecer a ella, para 415 III, 88 | 88. No os dejéis engañar de ciertas apariencias 416 III, 81 | a Dios de la manera más delicada el beneficio de la fe.~ 417 I, 23 | acudir siempre gustosos en demanda de auxilio a otras Congregaciones 418 I, 37 | los superiores de Misiones den la importancia debida y 419 I, 13 | más que en ningún otro, ha depositado la Iglesia la esperanza 420 II, 46 | abrazarla sería renunciar a sus derechos nacionales para someterse 421 II, 73 | penetrar en el corazón para derramar allí sobre la inteligencia 422 INT, 5 | numerosa, que pronto había de desaparecer por completo al golpe de 423 III, 93 | gratuitas de caridad deshechas o desaparecidas por completo! Aquí, pues, 424 I, 20 | gentilidad, no por eso podrá descansar. Procure, sí, defender y 425 III, 91 | mies copiosísima, harán descender sobre sus familias religiosas 426 II, 59 | que a los ignorantes, y no desconoce cuán fácilmente, quien maneja 427 III, 80 | que los infieles, quienes, desconocedores de Dios y presa de la ceguera 428 INT, 8 | Australia, último continente descubierto, y las regiones interiores 429 INT, 6 | 6. Más aún: tras el descubrimiento de América, ejércitos de 430 I, 14 | Sede Apostólica, queremos descubrirles nuestro corazón con la confianza 431 II, 53 | 53. Tampoco debe descuidarse la diligente preparación 432 III, 102 | 102. Además, deseamos que se cumpla también lo 433 III, 85 | todos los buenos cristianos, deseando que ninguno deje de pertenecer 434 II, 64 | 64. Pero quienes deseen hacerse aptos para el apostolado 435 I, 34 | misioneros extranjeros, desempeñando los oficios de menor importancia, 436 II, 54 | muchas veces deficiente para desempeñar con fruto su ministerio.~ 437 INT, 9 | Muchos de ellos, en el desempeño de su apostolado, han llegado, 438 III, 105 | logro de esto, sería nuestro deseo se implantase en todas las 439 I, 15 | prosperidades, condolerse de sus desgracias, infundir vida y aliento 440 III, 93 | instituciones gratuitas de caridad deshechas o desaparecidas por completo! 441 II, 52 | tanto en su afán de aparecer desinteresado que, aun en medio de los 442 I, 36 | tan bien formado que no desmerece en nada de su vocación, 443 III, 80 | ceguera y de las pasiones desordenadas, yacen en la más abyecta 444 II, 42 | quienes de otra suerte se despeñarían en la ruina.~ 445 III, 107 | ejercer el sacerdote, ya para despertar entre los fieles el interés 446 INT, 6 | defendiéndolos de la tiranía despótica de ciertos hombres malvados, 447 II, 69 | degradación de sus costumbres; sin despreciarlos ni cansarse de ellos, sin 448 II, 51 | 51. Júntese a esto el desprestigio consiguiente de la autoridad 449 II, 53 | para evangelizar pueblos desprovistos aun de la más elemental 450 II, 63 | conocimientos a sus alumnos destinados a las Misiones orientales.~ 451 II, 59 | dominarla y manejarla con destreza; porque el misionero ha 452 I, 36 | de la persecución amenaza destruirla, no habrá que temer que, 453 I, 19 | debe ser objeto de sus desvelos, y así deber suyo es también 454 II, 71 | peligro puede haber capaz de detener en el camino comenzado al 455 II, 49 | de este mal nos ahorra el detenernos mucho en aclararlo.~ 456 II, 46 | cristiana propia de una determinada nación y, por lo mismo, 457 I, 29 | mayor número posible y en determinados tiempos, tuviesen sus reuniones 458 II, 64 | los demás exhorta que lo detesten.~ 459 III, 89 | su intachable conducta, devoción acendrada y celo de las 460 CON, 110 | Guía mar adentro!»15, dicha a San Pedro, a los ardorosos 461 III, 90 | misioneros que vean son más diestros en amañarse para arrancar 462 III, 89 | suplicamos no dediquen a tan dificil empresa sino sujetos escogidísimos, 463 II, 55 | religión y a consultas muy dificiles.~ 464 INT, 3 | predicadores evangélicos se difundió por todos los confines del 465 II, 71 | para con Dios por haberse dignado escogerle para tan sublime 466 I, 34 | puedan el día de mañana tomar dignamente sobre sí el gobierno de 467 I, 25 | instruir a todos, se negara, no digo a pedir, pero ni aun a admitir 468 II, 43 | dirigía el Señor cuando dijo: «Olvida tu pueblo y la 469 III, 78 | innumerables beneficios que de ella dimanan.~ 470 I, 39 | están fundados, la debida dirección de seminarios que puedan 471 I, 13 | 13. Nuestras palabras dirígense ante todo a aquellos que, 472 II, 44 | terrenas que en la celestial, dirigiesen sus esfuerzos con preferencia 473 III, 78 | 78. Tiempo es ya de dirigir nuestra palabra a todos 474 II, 45 | de ellos el misionero, y disciernen con sagacísimo olfato si 475 INT, 1 | santísima misión confiada a sus discípulos por Nuestro Señor Jesucristo, 476 INT, 2 | doctrina revelada por Dios y dispensadores de la salvación eterna, 477 III, 93 | Cuántas escuelas, hospitales, dispensarios y muchas otras instituciones 478 II, 72 | 72. Con esta disposición y estos alientos siga el 479 II, 48 | espíritu, «donde no hay distinción de gentil y judío, de circuncisión 480 I, 39 | apliquen las medidas que las diversas regiones reclamen, y que 481 I, 16 | 16. Como el diverso resultado de cada Misión 482 II, 56 | misionero depende de mostrarse docto e instruido, y más si se 483 II, 59 | ha de consagrarse a los doctos lo mismo que a los ignorantes, 484 III, 95 | de almas de la soberbia dominación de Satanás para trasladarlas 485 II, 59 | sino que se debe llegar a dominarla y manejarla con destreza; 486 INT, 6 | honra y prez de la Orden dominicana, se consagraron a aliviar 487 I, 27 | eficacia para dilatar los dominios de la fe.~ 488 I, 32 | absolutamente indispensable que esté dotado de una sólida formación. 489 II, 66 | gentes exquisito; si a tales dotes personales no acompaña una 490 I, 23 | hermanos en religión, no dudaron en acudir siempre gustosos 491 II, 54 | 54. Nó puede dudarse, es verdad, que, en orden 492 INT, 6 | ora arrancándolos de la dura esclavitud del demonio.~ 493 II, 69 | ellos, sin tratarlos con dureza ni aspereza, antes bien 494 III, 92 | 92. E1 tercer recurso, y no escaso, 495 III, 79(10) | Eclo 17,12.~ 496 I, 15 | respectiva Misión. Por lo cual, edifiquen a los sacerdotes y demás 497 I, 30 | gobierno de las Misiones, el educar y formar para los sagrados 498 II, 73 | que pueda corresponder y efectuar lo que por la luz divina 499 INT, 10 | de la fe, tantos afanes y ejemplos de invicta fortaleza, admitirá 500 III, 107 | con el influjo que debe ejercer el sacerdote, ya para despertar 501 INT, 9 | grado de perfección en el ejercicio de las virtudes; y no son 502 INT, 6 | descubrimiento de América, ejércitos de varones apostólicos,


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