Jornada, Nov.
1 1, 1 | simplicidad e inocencia y santidad, a predicar maravillosas
2 1, 1 | tanto creció la fama de su santidad y la devoción en que se
3 1, 2 | sé bien entender, ninguna santidad, ninguna devoción, ninguna
4 1, 4 | monasterio más copioso en santidad y en monjes de lo que lo
5 2, 3 | aquí, a fin de que vuestra santidad me diese marido, me puse
6 2, 3 | esta ciudad, como a vuestra santidad, y también para que por
7 3, 1 | mujeres, muy famoso por su santidad, que no nombraré por no
8 3, 3 | tu osadía vas a vencer la santidad de esta mujer que de noche
9 3, 4 | manzana casolana , por la santidad del marido y tal vez por
10 3, 7 | confianza la señora en la santidad que le parecía tener el
11 3, 8 | maravilléis, que por esto la santidad no disminuye, porque está
12 3, 8 | empezó a decir sobre la santidad del abad. De allí a pocos
13 3, 8 | sin límites la fama de la santidad del abad; y Ferondo, que
14 4, 2 | pastor, y era su fama de santidad en aquellas partes mucho
15 4, 6 | monasterio muy famoso por su santidad, ella y su nodriza monjas
16 VII, 10| toda su virtud, toda su santidad. ¡Pensad qué hombre debe
17 VII, 10| virtud, ni entendimiento ni santidad alguna hay, habiendo nueve
18 3, 2 | monasterio famosísimo por su santidad y religión en el cual, entre
19 3, 2 | dichas, como a quien la santidad, la honestidad y la buena
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