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Jornada, Nov. gris = Texto de comentario
1 2, 6| un hombre noble llamado Currado de los marqueses de Malaspina
2 2, 6| empezaron los perros de Currado a seguir a los dos cabritillos,
3 2, 6| retroceder a los perros; y allí Currado y su mujer, que a sus perros
4 2, 6| de que a sus ruegos hubo Currado sujetado a sus perros, después
5 2, 6| comunicó. Lo que, oyendo Currado, que muy bien a Arrighetto
6 2, 6| no plegándose la señora, Currado dejó con ella a su mujer
7 2, 6| tiempo, madama Beritola con Currado y con su mujer en su barco
8 2, 6| Allí, junto a la mujer de Currado, madama Beritola, en trajes
9 2, 6| por acaso como criado de Currado Malaspina sirviéndole con
10 2, 6| madre, que con la señora de Currado estaba, viese, ninguna la
11 2, 6| Giannotto al servicio de Currado, sucedió que una hija de
12 2, 6| sucedió que una hija de Currado cuyo nombre era Spina, que
13 2, 6| joven primero, y luego por Currado, fueron alcanzados. El cual,
14 2, 6| por algunas palabras de Currado comprendido cuál era su
15 2, 6| ya un año sin acordarse Currado de ellos pasado, sucedió
16 2, 6| rey Carlos ; por lo que Currado, como gibelino, hizo una
17 2, 6| lugar todo se lo contó a Currado. Lo que oyendo Currado,
18 2, 6| a Currado. Lo que oyendo Currado, aunque mostró no preocuparse
19 2, 6| veintidós años. Oyendo esto, Currado pensó que podía de una vez
20 2, 6| fervientemente desease lo que Currado le ofrecía y lo viese a
21 2, 6| que decir, y repuso:~ - Currado, ni avidez de señorío ni
22 2, 6| y te tendré reverencia.~Currado, habiéndole oído, se maravilló
23 2, 6| cuales, en presencia de Currado, con consentimiento mutuo
24 2, 6| se calló. Entonces dijo Currado a su mujer:~ - ¿Y a ti qué
25 2, 6| placería.~Entonces dijo Currado:~ - Espero dentro de pocos
26 2, 6| de mis bienes.~Entonces Currado hizo venir allí a la una
27 2, 6| a que podía deberse que Currado hubiese llegado a ser tan
28 2, 6| por las palabras oídas a Currado, empezó a mirar, y, por
29 2, 6| ayudada por la mujer de Currado y por Spina y con agua fría
30 2, 6| desventuras, habiendo ya Currado a sus amigos comunicado,
31 2, 6| fiesta le dijo Giuffredi:~ - Currado, me habéis contentado con
32 2, 6| vuelva a nosotros.~Plugo a Currado la petición de Giuffredi,
33 2, 6| Guasparrino, de parte de Currado le rogó vehementemente que
34 2, 6| enviase, contándole lo que Currado había hecho con Giuffredi
35 2, 6| Es verdad que haré por Currado cualquier cosa que esté
36 2, 6| con las del embajador de Currado se convenían óptimamente,
37 2, 6| hija y con el embajador de Currado y con la nodriza, subiendo
38 2, 6| Lérici; donde recibido por Currado, con toda su compañía se
39 2, 6| se fue a un castillo de Currado no muy alejado de allí,
40 2, 6| todos, y de todos juntos con Currado y su mujer y con sus hijos
41 2, 6| recibido; y prontamente Currado con algunos de sus amigos
42 2, 6| mejor supieron y pudieron a Currado y a su mujer por el honor
43 2, 6| no sólo aquel día festejó Currado al yerno y a sus otros parientes
44 2, 6| con muchas lágrimas de Currado y de su mujer y de micer
45 5, 7| vino a Trápani y a un micer Currado que en nombre del rey era
46 5, 7| sus criados se fue a micer Currado y le dijo así:~ - Micer,
47 5, 7| que habéis obrado.~Micer Currado, oyendo que aquél era hijo
48 VII, 4| Ghichibio, cocinero de Currado Gianfigliazzi, con unas
49 VII, 4| favor en risa la ira de Currado y se salvó de la desgracia
50 VII, 4| de la desgracia con que Currado le amenazaba.~ ~Se callaba
51 VII, 4| historia entiendo mostraros.~Currado Gianfigliazzi , como todas
52 VII, 4| Habiendo luego delante de Currado y algunos huéspedes suyos
53 VII, 4| muslo, y maravillándose Currado de ello, hizo llamar a Ghichibio
54 VII, 4| que un muslo y una pata.~Currado, entonces, enojado, dijo:~ - ¿
55 VII, 4| lo haré ver en las vivas.~Currado, por amor a los huéspedes
56 VII, 4| siguiente, al llegar el día, Currado, a quien no le había pasado
57 VII, 4| todavía duraba la ira de Currado y que tenía que probar su
58 VII, 4| hacerlo, cabalgaba junto a Currado con el mayor miedo del mundo,
59 VII, 4| rápidamente mostrándolas a Currado, dijo:~ - Muy bien podéis,
60 VII, 4| miráis a las que allá están.~Currado, viéndolas, dijo:~ - Espérate
61 VII, 4| comenzaron a huir; con lo que Currado, volviéndose a Ghichibio,
62 VII, 4| pata como hacen éstas.~A Currado le divirtió tanto la respuesta,
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