Jornada, Nov.
1 1, Pr| a comer los sirvientes, empezaron una carola: y cuando la
2 1, 1 | enseguida al día siguiente empezaron las gentes a ir allí y a
3 1, 2 | simple lo hiciesen, al judío empezaron a agradarle mucho los argumentos
4 1, 11| brazos desnudos en el agua, empezaron a divertirse entre ellos
5 2, 1 | iglesia mayor de Treviso empezaron a sonar sin que nadie las
6 2, 1 | fuerza se abrieron paso y empezaron a gritar:~ - ¡Coged preso
7 2, 1 | desgarrándole todos los vestidos empezaron a darle puñetazos y puntapiés,
8 2, 1 | cual, Stecchi y Marchese empezaron a decirse que la cosa se
9 2, 1 | para traerle desgracia, empezaron a decir todos que les había
10 2, 3 | ningún freno ni contención empezaron a gastar teniendo numerosísimos
11 2, 4 | nadando quienes sabían nadar, empezaron a asirse a las cosas que
12 2, 5 | barrio le ladran detrás, empezaron a decir:~ - Es gran villanía
13 2, 5 | sus armas y sus túnicas, empezaron a tirar de la cuerda, creyendo
14 2, 6 | estaba madama Beritola, empezaron los perros de Currado a
15 2, 6 | amoroso placer el uno del otro empezaron. Y cuando ya habían estado
16 2, 7 | palabras graves y duras empezaron un altercado y encendiéndose
17 2, 7 | quién por ahí con otra, empezaron a huir. Qué fue de ellas
18 2, 8 | le pusieron en derredor y empezaron a hacerle fiestas, como
19 2, 8 | quería no hiciesen. Los niños empezaron a llorar y a decir que querían
20 2, 9 | noche todos alegremente, empezaron a hablar de distintas cosas,
21 3, Pr| conjunto, más atentamente empezaron a mirar sus partes.~Tenía
22 3, 1 | día tras otro, las monjas empezaron a molestarle y a ponerlo
23 3, 1 | acercaron a donde estaba, y empezaron a mirarle mientras él fingía
24 3, 6 | señoras, y Catella con ellas, empezaron a gastarle bromas sobre
25 3, 8 | con otros de sus monjes empezaron a reírse de él y de sus
26 4, Pr| hermoso jardín, por allí empezaron a pasearse; y venida la
27 5, 1 | inmediatamente. Las recién casadas empezaron a llorar y a gritar e igualmente
28 5, 3 | preguntándole quién era, empezaron a deliberar entre ellos
29 5, 5 | honrada, por la cual cosa empezaron a cortejarla algunos, pero
30 5, 5 | en tanto que por celos empezaron a tenerse un odio desmesurado:
31 5, 6 | fueron; y llegados a Calabria empezaron a discutir de quién debía
32 VII, 5 | habían venido callados, empezaron a conversar. Y micer Forese,
33 VII, 6 | divertido argumento de Scalza, empezaron a reírse y a afirmar que
34 1, Pr| más contentos que antes empezaron a cantar y luego de esto
35 1, 9 | su mujer junto con Pirro empezaron a solazarse. Lo que viendo
36 2, 3 | y Buffalmacco, al oírle, empezaron a reírse por dentro; y mirándose
37 2, 10| la mujer tuvo los dineros empezaron a mudar las indicciones;
38 2, 10| Salabaetto le agradaba, empezaron a aparecer razones por las
39 4, 9 | todos sus demás parientes empezaron a pedirle que se casara,
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