Jornada, Nov.
1 1, Pr | cuántas famosas riquezas se vieron quedar sin sucesor legítimo! ¡
2 1, Pr | burlaba, pero después que vieron que la dama hablaba en serio
3 1, Pr | de la planta baja, allí vieron las mesas puestas con manteles
4 2, 3 | dieron cuenta cuando se vieron venidos a la nada y se abrieron
5 2, 5 | alzando un tanto la linterna, vieron al desdichado de Andreuccio
6 2, 6 | que solían ser cuando se vieron por última vez, había transformado.~
7 2, 6 | otros con tanta alegría los vieron, que nunca mayor fue oída;
8 2, 7 | temores de que llenas las vieron y sintieron, conocieron (
9 2, 7 | Dios. Los marineros, cuando vieron el tiempo propicio, dieron
10 2, 7 | caballo, a los cuales, como vieron los que me arrastraban,
11 2, 8 | mundo; los cuales, como vieron comer al conde, todos juntos
12 3, Pr | habían todavía apercibido: vieron que el jardín estaba lleno
13 3, Pr | estar paciendo cervatillos vieron; y además de éstos, otras
14 3, 8 | conocieron la voz de Ferondo y lo vieron ya salir del sepulcro, por
15 4, 5 | manera, muchas veces la vieron sus vecinos; los cuales,
16 4, 5 | dentro; y vertida la tierra vieron el paño y en él la cabeza
17 5, 1 | en la isla de Rodas, se vieron (al salir la aurora y hacer
18 5, 3 | de dos millas cuando se vieron cerca de un castillo del
19 5, 3 | vieja; los cuales, cuando la vieron sola, dijeron:~ - Hija, ¿
20 5, 3 | todos en cuanto el jaco vieron lo rodearon. Sintiéndolos
21 5, 8 | mirando lo que pudiese ser, vieron a la doliente joven y al
22 VII, Con| clarísimo arroyo, entraron; y lo vieron tan hermoso y tan deleitoso,
23 2, 3 | enfadados, subieron arriba y vieron la sala llena de piedras,
24 2, 5 | que estaba el señor juez, vieron que muy fácilmente podía
25 2, 5 | escaños; y además de ello vieron rota la tabla sobre la cual
26 2, 6 | les mostró aquel cerdo. Vieron ellos que el cerdo era hermosísimo,
27 2, 7 | fueron; y mirando al patio vieron al escolar bailando una
28 3, Pr | fueron, y entrando en él, vieron que animales como los cabritillos,
29 4, 9 | monjes entrando en la iglesia vieron este lecho tan maravilloso
30 4, 10 | llanto de todos los que la vieron. Giannúculo, que nunca había
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