Tomo, Capětulo
1 I,IV | creencias. Su hija única, Lauriana , se había casado a los
2 I,IV | virgen al de viuda.~ ~ ~ Lauriana lloró mucho a su primo;
3 I,IV | señor príncipe! En fin, Lauriana, niña pálida y fina al casarse,
4 I,IV | el atavío de la boda?~ ~ Lauriana decía ingenuamente:~ ~ -
5 I,IV | amenazas, el temor de que Lauriana no pudiese casarse y de
6 I,IV | había conmovido.~ ~ Pero Lauriana no le había dejado ceder.
7 I,V | encanto y la juventud de Lauriana sorprendieron a Alvimar,
8 I,V | besar la mano de la bella Lauriana, de estrechar la de su buen
9 I,V | almuerzo?~ ~ - ¡No! - exclamó Lauriana riendo - ; le hubierais
10 I,V | con el de su querida hija Lauriana. Su preocupación constante
11 I,V | tierras de sus dominios.~ ~ Lauriana no tenía gran cultura, y
12 I,V | surgía en cualquier parte.~ ~ Lauriana, además de poseer una gran
13 I,V | A ratos le parecía que Lauriana adivinaba su carácter, su
14 I,VI | migas de pan que les echaba Lauriana, seguían a los paseantes.~ ~
15 I,VI | domesticado acompañaba a Lauriana como un perro; estaba dominado
16 I,VI | ofrecer su brazo a la bella Lauriana, se detuvo al ver que monsieur
17 I,VI | contestó Alvimar, en cuyo brazo Lauriana apoyó ligaramente su manita - ,
18 I,VI | interrupción para preguntar a Lauriana si monsieur de Bois - Doré
19 I,VI | espera de un amor futuro.~ ~ Lauriana no contestó, y sus hermosos
20 I,VI | pregunta pareció sorprender a Lauriana.~ ~ Le miró con un aire
21 I,VI | siguiente ya no se recuerda.~ ~ Lauriana no decía la verdad. Había
22 I,VI | sintió que el brazo de Lauriana se estremecía y se separaba
23 I,VI | Nada, nada - contestó Lauriana esforzándose en sonreír - .
24 I,VI | esta manera la emoción de Lauriana, la joven había subido a
25 I,VI | de la santa familia.~ ~ Lauriana no había visto este retrato
26 I,VI | armario que lo encerraba.~ ~ Lauriana era entonces una niña. Sin
27 I,VI | retrato en la capilla.~ ~ Lauriana había comprendido de quién
28 I,VII | patio estaba ya sombría, Lauriana volvió sobre sus pasos,
29 I,VII | alma.~ ~ «He soñado - pensó Lauriana al detallar las facciones - .
30 I,VII | duda acabáis de acostar.~ ~ Lauriana confesó que se había odvidado
31 I,VII | azar de la conversación.~ ~ Lauriana, enterada del tema de la
32 I,VII | éste.~ ~ - Vamos - dijo Lauriana, que aventuró una malicia
33 I,VII | estaba desarreglado; pero Lauriana se hallaba resuelta a inmolarle
34 I,VII | manifestar enojo a sus amigos.~ ~ Lauriana vio que había ido demasiado
35 I,VII | que se representa - repuso Lauriana - , y basta con mirar al
36 I,VII | Alvimar admiró la gentileza de Lauriana, y la borrasca quedó desviada.~ ~ ~ ~
37 I,XI | hablandoos de la amable Lauriana. ¿Pero debo repetiros lo
38 I,XI | Ya veis que la amable Lauriana sigue burlándose de la Astrée,
39 I,XI | demás. No consideraba a Lauriana más que como una niña encantadora
40 I,XVIII | entablar el sitio de la gentil Lauriana.~ ~ Durante la cena puso
41 I,XVIII | pretendientes alrededor de la bella Lauriana, en los rencores de los
42 I,XVIII | ellos, y en caso de que Lauriana le reprochase el haber abjurado
43 I,XIX | antes de aparecer delante de Lauriana, el buen monsieur Silvain
44 I,XIX | vestido más hermoso.~ ~ Lauriana se vistió con toda la elegancia
45 I,XIX | dueño de los sentimientos de Lauriana, lo demás le sería fácil.~ ~
46 I,XIX | deslumbrar ni enloquecer a Lauriana. Hubiera deseado encontrarse
47 I,XIX | sitio - pensaba - , sin que Lauriana haya reparado en él, y aunque
48 I,XIX | para pretender a la mano de Lauriana.~ ~ Monsieur de Beuvre razonaba
49 I,XIX | un buen matrimonio para Lauriana.~ ~ Al fin, la cuestión
50 I,XIX | con piropos exagerados.~ ~ Lauriana no estaba prevenida contra
51 I,XIX | criados y que no vería a Lauriana hasta las doce.~ ~ Ni Lauriana
52 I,XIX | Lauriana hasta las doce.~ ~ Ni Lauriana ni su padre ignorabanla
53 I,XIX | Alvimar.~ ~ Por un momento, Lauriana también se sintió contrariada
54 I,XIX | divinas que te canto.»~ ~ Lauriana ya no veía a Alvimar; sumida
55 I,XIX | no era el pensamiento de Lauriana; fingiéndose atar el ramillete
56 I,XIX | perdió todo su poder.~ ~ Lauriana tenía la sensación de que
57 I,XIX | que el otro lo oyese.~ ~ Lauriana se negó rotundamente, declarando
58 I,XIX | alardes de habilidad.~ ~ Lauriana no comprendió la amenaza.~ ~
59 I,XIX | atravesarlo. Pero obedecía a Lauriana y combatía por la inocencia,
60 I,XIX | canto lastimero y tierno. Lauriana se había alejado unos pasos,
61 I,XX | Mientras a dos pasos de Lauriana, que estaba distraída, se
62 I,XX | hicieron volver rápidamente a Lauriana.~ ~ No comprendiendo lo
63 I,XX | modo tan voluptuoso, que Lauriana, temblorosa, oprimió con
64 I,XX | carnicero que un hidalgo.~ ~ Lauriana estaba enojada y no sentía
65 I,XX | ha atacado? - prosiguió Lauriana mirando a Lucilio, que hizo
66 I,XX | parecía dudar en envainarle, Lauriana, sugestionada por la impresión
67 I,XX | dudó.~ ~ - Ya veo - le dijo Lauriana - que es el regalo de alguna
68 I,XX | puñal.~ ~ - Está bien - dijo Lauriana retirando la mano, que él
69 I,XX | discutiendo apasionadamente.~ ~ Lauriana se disponía a contarle lo
70 I,XX | puede asustar.~ ~ Cuando Lauriana hubo comprendido que se
71 I,XX | mi leal amigo - prosiguió Lauriana - , esperemos. Os pido siete
72 I,XX | juro guardaros, adorable Lauriana, la fe de un hidalgo y la
73 I,XX | que se da la palabra.~ ~ Lauriana buscó en sus bolsillos y
74 I,XX | cosa que no haréis - dijo Lauriana con mucha seriedad - , porque
75 I,XXI | seria y tranquila que adoptó Lauriana, y el aire enternecido y
76 I,XXI | bastante transparentes.~ ~ Lauriana contestó que estaba perfectamente
77 I,XXI | reinado de Enrique II.~ ~ Lauriana le contó de qué modo había
78 I,XXI | hacer estallar su cinturón, Lauriana lo recomendó el secreto;
79 I,XXI | No, padre - contestó Lauriana - ; sería causarle una gran
80 I,XXI | miramiento ni piedad.~ ~ Lauriana ejercía algún ascendente
81 I,XXI | adivinó lo que pasaba.~ ~ Lauriana acababa de hacer realmente
82 I,XXI | plata - . Vos, hija mía.~ ~ Lauriana echó una moneda algo mayor; -
83 I,XXI | Tened cuidado - dijo Lauriana sonriendo - ; no os predecirá
84 I,XXI | Ciertamente - dijo Lauriana, interponiendo su bastoncito
85 I,XXII | Sí; Yo creo mucho - dijo Lauriana - . Brujo: te ruego que
86 I,XXII | este hidalgo? - preguntó Lauriana, que, muy conmovida por
87 I,XXII | sórdida de sus harapos, Lauriana sintió oprimírsele el corazón.~ ~
88 I,XXII | es Mario? - le preguntó Lauriana.~ ~ - ¡Silencio! - gritó
89 I,XXII | No, por cierto - añadió Lauriana mirando a Alvimar a pesar
90 I,XXII | Ay! - dijo el marqués a Lauriana en voz baja - . Desgraciadamente,
91 I,XXII | instintivo para cogerla, y Lauriana, que le miraba, se alegró
92 I,XXIII | recuperar la prenda que Lauriana le había dado - . Devuélveme
93 I,XXIII | meditación.~ ~ ¿Cómo tenía Lauriana el puñal de Villarreal?
94 I,XXIII | huésped; pero se acordó de que Lauriana le había ordenado que ocultase
95 I,XXV | con el que había entregado Lauriana, era una prueba más categórica.
96 I,XXV | Nada probaba que la que Lauriana había entregado al marqués
97 I,XXVI | en la Motte Seuilly entre Lauriana, el español y él; la escena
98 I,XXXV | XXXV - ~ Lauriana llegó montando un precioso
99 I,XXXV | Callaos, mi señor padre - dijo Lauriana alegre y dulcemente - ;
100 I,XXXV | marqués, cogiendo la mano de Lauriana - ; ya sé, señora mía, que
101 I,XXXV | añadió afectuosamente Lauriana - ; contadnos vuestras penas.~ ~ -
102 I,XXXV | pido a vos y a la divina Lauriana siete años de esperanza
103 I,XXXV | aire cándido de niña.~ ~ Lauriana y su padre se maravillaron
104 I,XXXV | enseñado un discursito para Lauriana, sacado de la Astrée. Dada
105 I,XXXV | tanto, en el caso de que Lauriana le negase los miles de besos
106 I,XXXV | mismo me agrada - contestó Lauriana - y le dispenso de toda
107 I,XXXVI | Dios, padre! - contestó Lauriana - . Y si vuelve a hablar
108 I,XXXVI | libertad y su corazón a Lauriana, se consideraba como esclavo
109 I,XXXVI | querido Celadón! - exclamó Lauriana.~ ~ Pero su padre la interrumpió;
110 I,XXXVI | hacer esta petición?»~ ~ Lauriana vio estas perplejidades
111 I,XXXVI | No, marqués, no - dijo Lauriana, resuelta a acabar con las
112 I,XXXVI | efusivamente la mano de la amable Lauriana, cuando de pronto un formidable
113 I,XXXVI | no volver más? - preguntó Lauriana.~ ~ - Para no volver más -
114 I,XXXVI | Guillermo caminaba junto a Lauriana.~ ~ - Vais a suponer que
115 I,XXXVI | interrumpió esta conversación. Lauriana, que ya sentía por él una
116 I,XXXVI | fanfarria tocada en el patio.~ ~ Lauriana se sentó frente al marqués,
117 I,XXVII | siguiente hubo una caza de aves. Lauriana quiso que Mario fuese de
118 I,XXXVIII| siendo tan suaves como las de Lauriana. Su espléndida cabellera
119 I,XXXIX | Efectivamente: al día siguiente Lauriana se instaló en Briantes,
120 I,XXXIX | confianza y simpatía, y Lauriana, que a su vez la apreciaba
121 I,XXXIX | los deja en libertad!~ ~ Lauriana, entusiasmada por la hermosa
122 I,XXXIX | puntillas, y llegó junto a Lauriana sin que ella le hubiera
123 I,XXXIX | hubiera oído. Ya consideraba a Lauriana como a una hermana querida. ¡
124 I,XXXIX | arrodillado en el cojín en que Lauriana descansaba los pies, y la
125 I,XXXIX | a cogerle las manos.~ ~ Lauriana se estremeció, y vio aquella
126 I,XXXIX | Qué es ocurre, mi Lauriana? - le preguntó Mario, alentado
127 I,XXXIX | contestó ella - . Tu Lauriana tiene pena, como tú la tendrías
128 I,XXXIX | buscarla juntos; ven.~ ~ Lauriana salió dándole el brazo,
129 I,XXXIX | acariciaron duleemente al pasar. Lauriana, que se hacía comprender
130 I,XXXIX | deseo de comunicarse con Lauriana y el marqués le hizo dominar
131 I,XXXIX | raza y de su familia.~ ~ Lauriana se encargó de ser su profesora,
132 I,XXXIX | dado que los pocos anos de Lauriana permitían esto sin aventajarle
133 I,XXXIX | muñeca y este querubín.~ ~ Lauriana, Mario y el marqués se hicieron
134 I,XXXIX | acciones.~ ~ La instrucción de Lauriana era nula; no sabía nada.
135 I,XXXIX | Lucilio para leerlas juntos. Lauriana se asombraba de la facilidad
136 I,XXXIX | sus amenazas hacían reír a Lauriana, descargó sobre la estatua
137 I,XXXIX | Después de muchas pesquisas, Lauriana encontró en la hierba la
138 I,XXXIX | del presunto Filandre.~ ~ Lauriana confirmaba la inocencia
139 I,XXXIX | de narices le sorprendía. Lauriana hizo la observación de que
140 II,XL | marqués no se fijó; pero como Lauriana soltó una gran carcajada,
141 II,XL | acusaba demasiado, ante Lauriana, la existencia y el empleo
142 II,XL | que se fuera a limpiar.~ ~ Lauriana comprendió la confusión
143 II,XLI | que tengo que cumplir.~ ~ Lauriana y Mario, que estaban en
144 II,XLIII | la sala, donde hallaron a Lauriana y a Mario.~ ~ Estaban todos
145 II,XLIII | príncipe?~ ~ - Sí - dijo Lauriana - ; le vi en Bourges hace
146 II,XLIII | Tan pronto como madame Lauriana dijo «el forastero que está
147 II,XLIII | no hacer nada - contestó Lauriana resueltamente - . A estas
148 II,XLVII | dormía; estaba jugando con Lauriana en la sala, porque no había
149 II,XLVII | las buenas noches, porque Lauriana se había levantado para
150 II,XLVIII | castillo y su gentil huéspeda Lauriana.~ ~ Para que los supuestos
151 II,XLVIII | castillo de mi padre?... ¡Y mi Lauriana! ¡Cerramos a defenderla!~ ~
152 II,XLVIII | patio, aumentó su pena.~ ~ Lauriana y Mercedes estaban sin duda
153 II,XLVIII | sus ganados.~ ~ - Pero si Lauriana y mi morisca sospechan que
154 II,XLIX | pueden abrasar a madame Lauriana, a vuestra Mercedes, a Adamas...
155 II,XLIX | dijo Mario - . ¡Todo por Lauriana y Mercedes!~ ~ Se disponía
156 II,XLIX | de ideas, Mario pensó en Lauriana, y toda la energía de que
157 II,L | su brusca aparición.~ ~ Lauriana se disponía a sentarse a
158 II,L | había durado diez minutos, Lauriana y Mercedes habían permanecido
159 II,L | fue fácil conseguir.~ ~ Lauriana y Mercedes practicaron curas
160 II,L | que no lo era ya.~ ~ Ni Lauriana ni Mercedes compartían su
161 II,LVII | consejos y la actividad de Lauriana y de la morisca.~ ~ Viendo
162 II,LVII | había sido necesario que Lauriana hiciese uso de su autoridad
163 II,LVII | maldecía de Adamas y de Lauriana, de Mercedes y de Clindor,
164 II,LVII | Aristandre! - exclamó Lauriana - . ¡Salid! ¡Salgamos todos! ¡
165 II,LVII | ir en busca de Mario.~ ~ Lauriana, armada y exaltada, quería
166 II,LVII | morisca ha salido! - exclamó Lauriana - . Mira, Adamas, mira.
167 II,LVII | invisibles.~ ~ Sólo acudieron Lauriana y Adamas, que, al ver huir
168 II,LVIII | castillo, donde Mario y Lauriana la siguieron dándole la
169 II,LVIII | hubiese empeorado; después a Lauriana, que acudió para tranquilizarle
170 II,LVIII | agradarle algún día.~ ~ Lauriana, sin vacilar, besó fraternalmente
171 II,LIX | todo el mundo. Lucilio y Lauriana curaban y animaban cuanto
172 II,LIX | por la amable y abnegada Lauriana.~ ~ El marqués, después
173 II,LX | en el castillo. Mario y Lauriana, al regresar de su excursión,
174 II,LX | seriedad impropia de su edad, y Lauriana, al mirarle, quedó sorprendida
175 II,LX | Ya pienso en ello, Lauriana mía - contestó Mario - ;
176 II,LX | vieja.~ ~ - Y sin embargo, Lauriana, Adamas me ha dicho que
177 II,LX | instruido que yo.~ ~ - Dime, Lauriana: ¿me encuentras mejor que
178 II,LX | llorarías?~ ~ - Mario - dijo Lauriana - , no hay que hablar de
179 II,LX | Sí que me importa, Lauriana! No quiero más esposa que
180 II,LX | llorando de veras! - dijo Lauriana, enjugándole los ojos con
181 II,LX | pensaba, ¿quién salvará a mi Lauriana? Pensaba en ti tanto, o
182 II,LX | hacía pensar esa niña en tu Lauriana?~ ~ Mario reflexionó un
183 II,LX | cabaña y cayó tan cerca de Lauriana, que poco faltó para que
184 II,LXII | respecto a su matrimonio, Lauriana se había quedado con una
185 II,LXII | de dicha y de matrimonio, Lauriana no llamaba resueltamente
186 II,LXII | apasionado en el juego, a quien Lauriana podía todavía querer y acariciar
187 II,LXII | deseado recompensarla, y Lauriana decía que hubiera querido
188 II,LXII | desviaban hacia los niños, Lauriana y Mario, con una especie
189 II,LXII | aquellos momentos de dolor, Lauriana se vio rodeada de tiernos
190 II,LXII | suave candor obligaba a Lauriana a sonreír a través de sus
191 II,LXII | dolorosa consecuencia para Lauriana y sus amigos de Briantes.~ ~
192 II,LXIII | atardecer de primavera, Lauriana y Mario corrían por el prado
193 II,LXIII | al castillo, ocultando a Lauriana bajo su mantón, y facilitar
194 II,LXIII | protestantes, y comprendía que Lauriana, con una resistencia enérgica,
195 II,LXIII | perplejidades vio llegar a Lauriana, serena y altiva, dando
196 II,LXIII | lo que había ocurrido.~ ~ Lauriana había pedido una explicación
197 II,LXIII | la que buscaban.~ ~ Pero Lauriana dio su nombre y dijo:~ ~ -
198 II,LXIII | preparativos de viaje.~ ~ Lauriana se ocupó de ello con una
199 II,LXIII | de la edad de la señorita Lauriana. Haremos que cambie de traje
200 II,LXIII | la falda y la caperuza de Lauriana, y pasaré por ella; entre
201 II,LXIII | escucho.~ ~ - Olvidáis - dijo Lauriana - que yo no me prestaré
202 II,LXIII | suerte.~ ~ Efectivamente, Lauriana se negó a apearse ante la
203 II,LXIII | vano intentaron convencer a Lauriana de que las cosas podían
204 II,LXIII | prenderme.~ ~ La resolución de Lauriana fue inquebrantable. Hubo
205 II,LXIII | presentarse ante él con Lauriana y reclamar para ella un
206 II,LXIII | príncipe, y consintió que Lauriana fuese conducida al convento
207 II,LXIII | ilustre Carlota de Albret; Lauriana tenía allí algunas amigas,
208 II,LXIII | contemplativa, no emplearían con Lauriana un proselitismo demasiado
209 II,LXIII | convento.~ ~ Le parecía que Lauriana no saldría ya nunca de allí,
210 II,LXIII | pegar los ojos, lo mismo que Lauriana. Pasaron la mayor parte
211 II,LXIII | Mercedes mía - decía Lauriana, abrazando a la morisca - ,
212 II,LXIII | matrimonio inverisímil, y Lauriana no se atrevía a contradecirla,
213 II,LXIII | por el príncipe respecto a Lauriana.~ ~ El príncipe era avaro,
214 II,LXIII | recibieran noticias de él.~ ~ Lauriana le lloraba por muerto. No
215 II,LXIII | probaban sus afirmaciones.~ ~ Lauriana tomó el partido de fingir
216 II,LXIV | llamar la atención sobre Lauriana en una ciudad donde el espíritu
217 II,LXIV | para él una alegría poner a Lauriana al corriente de sus estudios
218 II,LXIV | la fuerza la libertad de Lauriana, fue en persona con el marqués
219 II,LXIV | dulzura y de su cortesía.~ ~ Lauriana había sufrido mucho durante
220 II,LXIV | el más oportuno para que Lauriana proclamase su libertad de
221 II,LXIV | tranquila.~ ~ En otro sitio Lauriana hubiera podido ser acusada
222 II,LXIV | Era conveniente que Lauriana regresase a su castillo,
223 II,LXIV | pequeña morada de Briantes. Lauriana no podía mostrar ante su
224 II,LXIV | que se había apoderado de Lauriana no podía ser todavía la
225 II,LXV | mostrándose muy asiduo con Lauriana, solicitó con cierta emoción
226 II,LXV | solicitado especialmente de Lauriana, que asintió sin adivinar
227 II,LXV | intachable amistad - dijo Lauriana - . Por lo tanto, podéis
228 II,LXV | curiosas.~ ~ Apenas hubo dicho Lauriana estas palabras, cuando se
229 II,LXV | Guillermo, más alentado por Lauriana de lo que ella hubiera deseado,
230 II,LXV | y un profundo disgusto. Lauriana bajó los ojos con un aire
231 II,LXV | Lucilio miró atentamente a Lauriana.~ ~ Monsieur de Beuvre fue
232 II,LXV | una rodilla en tierra ante Lauriana, como para esperar su respuesta,
233 II,LXV | Permitid que lo dude - dijo Lauriana, que sabía por la voz pública
234 II,LXV | feliz esposo de nuestra Lauriana; pero, sin querer perjudicaros,
235 II,LXV | abrasados por el llanto.~ ~ Lauriana se estremeció; el dolor
236 II,LXV | compartir aquella ansiedad; Lauriana, comprendió que tenía entro
237 II,LXV | acordarme de que nuestra Lauriana no quería casarse hasta
238 II,LXV | horrible prenda! - exclamó Lauriana.~ ~ - Al contrario, hablemos
239 II,LXV | benditas manos, mi querida Lauriana, ha entrado esta dicha en
240 II,LXV | ello; habéis escrito: «Si Lauriana tiene paciencia y no se
241 II,LXV | verdaderos.~ ~ Pensaba: «Quiero a Lauriana»; y si le hubieran preguntado
242 II,LXV | ante mí misma - contestó Lauriana, que estaba muy triste - ;
243 II,LXV | Mi querido padre - dijo Lauriana - , ya no me es posible
244 II,LXV | un buen amigo - contestó Lauriana - , pero es un marido demasiado
245 II,LXV | un carácter selecto.~ ~ Lauriana se defendía, añadiendo a
246 II,LXV | última cruzada calvinista.~ ~ Lauriana no cedió; pero, para no
247 II,LXVI | Mario tenía algo de fiebre; Lauriana, llena de inquietud, lloró.
248 II,LXVI | me crean ingrata - decía Lauriana - . Después de todas las
249 II,LXVI | conversar como si tal cosa, y Lauriana empezó a reír y a jugar
250 II,LXVI | Tened la seguridad de que Lauriana tampoco se empeñaría en
251 II,LXVI | Beuvre, más empeño tenía Lauriana en adherirse desinteresadamente
252 II,LXVI | cuestión durante la comida. Lauriana manifestó sus ideas con
253 II,LXVI | divinidad. Sintió pena al ver a Lauriana en una actitud de intransigencia,
254 II,LXVI | quisierais un poquito más.~ ~ Lauriana no se había dado cuenta
255 II,LXVI | Padre, estamos apenando a Lauriana; no hablemos más de esto.
256 II,LXVI | contrariaría nunca las opiniones de Lauriana.~ ~ - Contrariarlas, no -
257 II,LXVI | qué? - preguntó vivamente Lauriana - . ¿No llegaríais a compartirlas,
258 II,LXVI | digo que no aconsejaría a Lauriana que guardase durante algún
259 II,LXVI | religión en que él me inició. Lauriana me ha dado el ejemplo; yo
260 II,LXVI | la voluntad del Papa»?~ ~ Lauriana y Mario discutieron, como
261 II,LXVI | eran, y se enfurecieron. Lauriana continuó malhumorada; Mario
262 II,LXVI | fogosamente:~ ~ - Dices, Lauriana, que te rebajarías si cambiaras;
263 II,LXVI | cambiase, ¿me despreciarías?~ ~ Lauriana comprendió la justeza de
264 II,LXVI | En verdad, padre - dijo Lauriana - , me habláis como si yo
265 II,LXVI | peor para él - declaró Lauriana - ; entonces no es un hombre,
266 II,LXVI | tiene edad de serlo.~ ~ Lauriana no se equivocaba; Guillermo
267 II,LXVI | hermoso que los vasallos de Lauriana estuviesen limpios y bien
268 II,LXVI | censurarle.~ ~ Por el contrario, Lauriana era considerada como una
269 II,LXVI | un viejo loco. La misma Lauriana no juzgaba a Guillermo con
270 II,LXVI | estaba enamorada de Mario, Lauriana, algo atormentada en su
271 II,LXVI | solamente se ruborizaba, cuando Lauriana llegaba de improviso a un
272 II,LXVI | Mario tenía quince años y Lauriana diez y nueve. La existencia
273 II,LXVI | parece que la negativa de Lauriana hubiese enojado al buen
274 II,LXVII | monárquico que nunca.~ ~ Lauriana también había deseado ver,
275 II,LXVII | atención más aún que su traje; Lauriana oyó a las señoras - principalmente
276 II,LXVII | debo confiaros de nuevo mi Lauriana, más valdría que fuese casada
277 II,LXVII | mi libertad, dejar a mi Lauriana entre buenas manos. Decid
278 II,LXVII | egoísta ligereza del padre de Lauriana. Bois - Doré también pecaba
279 II,LXVII | desfallecimiento al enterarse de que Lauriana no regresaba con él y se
280 II,LXVII | menos prudente del mundo. Lauriana, que todavía no sabía nada -
281 II,LXVII | los ojos. No quería ver a Lauriana, cuyo aire apacible le hería
282 II,LXVII | diciendo que quería mucho a Lauriana; pero que esta pena no perjudicaría
283 II,LXVIII | esperar el enlace de Mario con Lauriana, o con otra mujer elegida
284 II,LXVIII | conservar esta vida.~ ~ Lauriana vivía en el Poitou, y daba
285 II,LXVIII | Estos casamientos que Lauriana anunciaba ofrecían la particularidad
286 II,LXVIII | un matrimonio mixto.~ ~ Lauriana hubiera debido desconfiar
287 II,LXVIII | para pensar en el amor. Lauriana era muy pura, y no podía
288 II,LXVIII | presentó le desagradaron.~ ~ Lauriana veía en ellos el positivismo,
289 II,LXVIII | de empleo y de dinero.~ ~ Lauriana se indignaba ante aquellas
290 II,LXVIII | encontrarse una excepción para Lauriana. Había excepciones, puesto
291 II,LXIX | que allí fue muerto, y que Lauriana no depende ya de nadie.~ ~ -
292 II,LXIX | abandono de los ingleses.~ ~ - Lauriana le siguió, señor - dijo
293 II,LXX | hizo callar el nombre de Lauriana.~ ~
294 II,LXXI | valgo más para ti que tu Lauriana, que siempre te ha despreciado
295 II,LXXI | atardecer fuiste allí con Lauriana y le dijiste que querías
296 II,LXXI | Mario, o me vengaré de Lauriana, a quien ya sé que sigues
297 II,LXXI | Ten cuidador Mario; tu Lauriana me responde por ti. Llévame
298 II,LXXII | obsesionado por el recuerdo de Lauriana; le parecía que le amenazaba
299 II,LXXII | despecho exaltado. Maldecía a Lauriana, asediaba a Mario con reproches
300 II,LXXII | no amases locamente a esa Lauriana - le decía con una inconsciencia
301 II,LXXIII | Doré.~ ~ - ¡Y vos sois Lauriana de Beuvre! - exclamó Mario
302 II,LXXIII | reconocido, Mario? - dijo Lauriana quitándose el antifaz - . ¡
303 II,LXXIII | obligado a ser galante - dijo Lauriana - . La muerte de mi padre,
304 II,LXXIII | vuestros, Mario.~ ~ - Sí, Lauriana; pero tomad mi brazo y conducidme
305 II,LXXIII | agitación de Mario sorprendió a Lauriana; aceptó su brazo y le dijo.~ ~ -
306 II,LXXIII | lo que nos concierne.~ ~ Lauriana contó a Mario que después
307 II,LXXIII | los protestantes y llamó a Lauriana con cariño para ocultarla
308 II,LXXIII | la guerra del Mediodía. Lauriana halló allí algún descanso
309 II,LXXIII | alojados en los arrabales.~ ~ - Lauriana - dijo Mario - , no debéis
310 II,LXXIII | claustro cerrarse entre Lauriana y él; allí estaba en seguridad,
311 II,LXXIII | mujer pierda la pista de Lauriana.~ ~ Al día siguiente corrió
312 II,LXXIII | aventura con la gitana.~ ~ Lauriana le escuchaba atentamente.~ ~ -
313 II,LXXIII | conmigo.~ ~ Mario miraba a Lauriana y no se cansaba de contemplar
314 II,LXXIII | reciente todavía.~ ~ - ¡Ah, Lauriana mía! - exclamó besándole
315 II,LXXIII | contra vuestros amigos. Lauriana, os he amado profundamente; ¿
316 II,LXXIII | amistad.»~ ~ Mario escuchaba a Lauriana confuso y tembloroso.~ ~ -
317 II,LXXIII | confuso y tembloroso.~ ~ - Lauriana - le dijo fogosamente - ,
318 II,LXXIII | encontrar.~ ~ «Yo también, Lauriana, he sufrido mucho, pero
319 II,LXXIII | ésta lo ha sido, ¿verdad, Lauriana? Y vuestro corazón no ha
320 II,LXXIII | No, por cierto - contestó Lauriana - ; y porque monsieur de
321 II,LXXIII | interesarme en ellos.~ ~ - ¿Veis, Lauriana, cómo ya no nos separa nada?
322 II,LXXIII | puedo vivir feliz sin vos, Lauriana. Para ser feliz tengo que
323 II,LXXIII | hombre a quien ama, amadme, Lauriana, y poseeréis esa felicidad.
324 II,LXXIII | felicidad. En fin, escucha, Lauriana mía, y déjame que te hable
325 II,LXXIII | quererte y servirte.»~ ~ Lauriana estrechó las manos de Mario.~ ~ -
326 II,LXXIII | Mario fuera de sí - . ¡Ah, Lauriana! ¿No has comprendido que
327 II,LXXIII | estrechaba alternativamente a Lauriana y a Mario entre sus brazos.~ ~
328 II,LXXIII | Clindor, pero sí la carta de Lauriana, y como la paz había sido
329 II,LXXIII | Llegáis a tiempo, padre; Lauriana cree que no la queréis.~ ~
330 II,LXXIII | y sonreía.~ ~ De pronto, Lauriana comprendió aquella sonrisa:~ ~ - ¡
331 II,LXXIV | la mirada, mientras que Lauriana ocultaba su cabeza en el
332 II,LXXIV | de dolor y de amargura, Lauriana había escrito: «Que siempre
333 II,LXXIV | verdad.»~ ~ - No, mi querida Lauriana - le dijo el marqués quitándole
334 II,LXXIV | caballeros de Bois - Doré con Lauriana, Adamas, Aristandre y hasta
335 II,LXXIV | monsieur Silvain antes de que Lauriana manifestase su sumisión
336 II,LXXIV | marqués abrió el baile con Lauriana que, feliz y repuesta de
|