Tomo, Capětulo
1 I,I | de Francia.~ ~ El señor príncipe de Condé la gobernaba, y,
2 I,I | ver los festejos que el príncipe da en Bourges con motivo
3 I,IV | declarado partidaria del príncipe de Condé y se hallaba situada
4 I,IV | las caballerizas del señor príncipe! En fin, Lauriana, niña
5 I,IV | parecía ya por Bourges.El príncipe le había enviado unos jesuitas
6 I,XI | casa de Beuvre, acerca del príncipe renegado de la fe de sus
7 I,XXIV | abandonarla por el servicio de mi príncipe y volver, no menos secretamente,
8 I,XXIX | Y no creéis que el príncipe haya tomado parte en esta
9 II,XL | Montrond, residencia del príncipe de Condé.~ ~ El cura descendió
10 II,XL | embellecimientos hechos por el príncipe, que había comprado aquella
11 II,XL | el segundo de su nombre, príncipe de Condé, que después de
12 II,XL | ceder con gran pérdida al príncipe a causa de la dureza de
13 II,XL | supresión, en provecho del príncipe, de las más ricas abadías
14 II,XL | princesa había sido coqueta. El príncipe se había llevado a su mujer.
15 II,XL | guerra y en la política, el príncipe se consoló de todo con el
16 II,XL | admitido en su presencia, el príncipe no había renunciado a toda
17 II,XL | juzgaba por la fama de buen príncipe que se había creado en Bourges:
18 II,XL | excesivamente beato.~ ~ El príncipe era todo eso, pero lo era
19 II,XL | cuanto al retrato físico del príncipe, he aquí cómo lo describe,
20 II,XLI | vio en la fisonomía del príncipe más que la simpatía.~ ~
21 II,XLI | más que la simpatía.~ ~ El príncipe le recibió a solas en su
22 II,XLI | respetuosamente el rector.~ ~ El príncipe le miró a hurtadillas, y
23 II,XLI | los grandes espíritus. El príncipe era demasiado desconfiado
24 II,XLI | señor cura - le dijo el príncipe, que quería descubrir su
25 II,XLI | de latrocinio - repuso el príncipe - . ¿Tenía ese Alvimar algún
26 II,XLI | ya me acuerdo - dijo el príncipe - . ¿No me habéis dado a
27 II,XLI | medidas...~ ~ - ¡No! - dijo el príncipe con precipitación - ; os
28 II,XLI | favores monseñor.»~ ~ El príncipe advirtió la satisfacción
29 II,XLI | manantial mana - repuso el príncipe - ; ¡debe de estar agotado!
30 II,XLI | y sonrió para adular al príncipe.~ ~ - El marquesado de Bois -
31 II,XLI | Bah! ¡Bah! - dijo el príncipe - . ¡Algún trasto viejo!
32 II,XLI | Es decir - pensó el príncipe en cuanto se quedó solo - ,
33 II,XLI | ofrecido. Ya veremos.»~ ~ Y el príncipe dio sus órdenes.~ ~ La noche
34 II,XLI | Estoy encargado por el príncipe, que es vuestro señor y
35 II,XLI | protegido por el mandato del príncipe, contra quien no pretendo
36 II,XLII | podré hacer comprender al príncipe...~ ~ Bois - Doré tuvo un
37 II,XLII | convencido diciéndome que como el príncipe es un gran católico y yo
38 II,XLII | hereje, y no os oculto que el príncipe está mal dispuesto hacia
39 II,XLII | pueda; pero en cuanto al príncipe, no respondo de nada.~ ~ - ¿
40 II,XLII | desviar las sospechas del príncipe.~ ~ - Monsieur Lenet - dijo
41 II,XLII | tan bien como yo que el príncipe, que es el católico más
42 II,XLII | vivo en la intimidad del príncipe y no le he visto nunca dedicarse
43 II,XLII | quedará satisfecho.~ ~ - El príncipe se reirá de vuestra confianza;
44 II,XLII | el respeto que sentía el príncipe de Condé hacia la supuesta
45 II,XLIII | dicen que hay un hombre, un príncipe, que quiere para sí la corona
46 II,XLIII | silencio.~ ~ - ¿Entonces era el príncipe?~ ~ - Sí - dijo Lauriana - ;
47 II,XLIII | embargo, cuando nombró al príncipe de Condé y pretendió ser
48 II,XLIII | precisamente detrás del séquito del príncipe, ha podido hacer que llegue
49 II,XLIII | con el señor marqués es el príncipe» nos ocultamos los cuatro
50 II,XLIII | igualar en los favores del príncipe a su famoso astrólogo, el
51 II,XLIII | resueltamente - . A estas horas el príncipe galopa por la carretera
52 II,XLIII | preocupar a nuestro buen príncipe y acaso no vuelva a ocuparse
53 II,XLIII | gran aumento para que un príncipe tan rico nos haga el honor
54 II,XLIII | que, como no reaparezca el príncipe en persona, no aparecerá
55 II,XLIII | amenazado con la visita del príncipe, y le confesó que estaba
56 II,XLVII | adivino en presencia del príncipe, los niños le llamaban el
57 II,XLVII | cesado de dar noticias a un príncipe, ministro o protector, de
58 II,XLVII | sobre todo acerca de dicho príncipe, que es avaro y poco inteligente
59 II,XLVII | nuestro amigo Poulain con el príncipe, y a ambos con la memoria
60 II,XLVII | que temer por parte del príncipe. Además, sean cuales fueran
61 II,L | jefes de cocina del mismo príncipe.~ ~ La hostería del Gallo
62 II,LIII | obrar bajo la protección del príncipe de Condé. Tuvo la presencia
63 II,LV | pero hacía con él lo que el príncipe con el rey de Francia. Empujaba
64 II,LXI | libre de todo peligro.~ ~ El príncipe, que había partido precipitadamente
65 II,LXI | amigo hablaba de él y del príncipe.~ ~ Monsieur Poulain no
66 II,LXI | que dijera la verdad al príncipe, en el caso de que éste,
67 II,LXI | buenas relaciones con el príncipe, os garantizará la impunidad.»
68 II,LXI | Sabíais muy bien que el príncipe quería mi supuesto tesoro
69 II,LXII | que, tarde o temprano, el príncipe, gran secularizador de abadías
70 II,LXII | oponer la autocracia del príncipe a los intereses personales
71 II,LXII | amigos de Briantes.~ ~ El príncipe de Condé había creído que
72 II,LXII | la guerra civil.~ ~ Y el príncipe, que no tenía más deseo
73 II,LXIII | temían ser denunciados al príncipe, que era muy temido en la
74 II,LXIII | obedecían a órdenes secretas del príncipe, y consintió que Lauriana
75 II,LXIII | las órdenes dadas por el príncipe respecto a Lauriana.~ ~
76 II,LXIII | respecto a Lauriana.~ ~ El príncipe era avaro, pérfido e ingrato
77 II,LXIII | supuestas órdenes secretas del príncipe. Esperó conseguir, con dulzura
78 II,LXIV | poco debía contar con el príncipe de Condé, porque el arzobispo
79 II,LXIV | hacerle abad hasta que el príncipe le diese su autorización
80 II,LXIV | autorización para ello, y el príncipe no parecía tener mucha prisa
81 II,LXIV | de festejos en honor del príncipe en su buena ciudad de Bourges.
82 II,LXIV | menester abandonarlos; el príncipe llegó inopinadamente de
83 II,LXIV | todos los esfuerzos del príncipe para evitarlo, se acercaba
84 II,LXVI | mayo en Bourges. El joven príncipe tenía entonces aproximadamente
85 II,LXVII | Mario en Bourges; porque el príncipe, queriendo decir a Bois -
86 II,LXVII | anagramas en horror del príncipe niño; regimientos infantiles
87 II,LXVII | faldón de tisú de plata. El príncipe de Condé llevaba un traje
88 II,LXVII | ello. Miraba al hijo del príncipe con curiosidad. El niño
89 II,LXVII | habilidades, como siempre. El príncipe no dejó que quitaran una
90 II,LXVIII| entonces dispuestos a unirse al príncipe de la unidad francesa; pero
91 II,LXIX | nunca.~ ~ - Ya sé que el príncipe no ha querido interesarse
92 II,LXIX | secularizada en beneficio del príncipe; él mismo se ha visto perjudicado
93 II,LXIX | Poulain - . Ya sé que el príncipe de Condé sabe enredar las
94 II,LXIX | dicho. ¿No querríais dar al príncipe de Condé un nuevo pretexto
95 II,LXX | No ocurrió tal cosa. El príncipe de Piemont, cuñado de Luis
96 II,LXXI | Las tergiversaciones del príncipe del Piemont no habían logrado
97 II,LXXIII| enterado a tiempo de que el príncipe de Condé había dado órdenes
98 II,LXXIII| y cualquier capricho del príncipe de Condé puede confiscar
99 II,LXXIV | pesar de la oposición del príncipe, que los codiciaba. El cardenal
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