Tomo, Capětulo
1 I,I | religión, «para disgusto de un Dios bueno e indulgente, cuyo
2 I,I | cuando, esto se refiere al Dios cuyas conquistas deben hacerse
3 I,I | dinero; y, sin embargo, Dios sabe que no era rico y que
4 I,II | contra todo el mundo y contra Dios mismo, que había permitido
5 I,III | nosotros sin nombrarnos. Dios nos conoce perfectamente,
6 I,VII | o católica.~ ~ Invocó al Dios de los débiles y de los
7 I,VII | débiles y de los afligidos, al Dios de Carlota de Albret y de
8 I,X | Media habían achicado a Dios y al cielo a la medida de
9 I,XIII | no creía en el verdadero Dios. Para él la Iglesia era
10 I,XIII | instrumento de tortura, del que un Dios implacable y feroz se servía
11 I,XV | todavía un vigoroso nadador! Dios, que sabe que no vivís más
12 I,XV | en su cuarto, rogaba al Dios vengador, en que creía,
13 I,XV | musulmanes?~ ~ - ¡No lo quiera Dios, señor marqués! Me refería
14 I,XV | pisoteemos. ¡Tengamos piedad! ¡Dios para todos!~ ~ Lucilio había
15 I,XVI | Entonces pedimos al Dios de nuestros padres que nos
16 I,XVI | quería por esclava. Pero Dios desencadenó una tempestad
17 I,XVI | albergue y la palabra de Dios. La casa donde vivía no
18 I,XVI | creáis que rechazo vuestro Dios. ¡No! ¡No! Cuando vi que
19 I,XVI | él, exclamó:~ ~ - ¡Vive Dios! Maese Jovelin, este niño
20 I,XVI | es mío - dijo - ; es de Dios, que me lo ha confiado;
21 I,XVII | tarde, después de pedir a Dios que le dé a conocer la verdad.
22 I,XVII | el viejo criado - . ¡Por Dios! Mi buen amo, ¿por qué lloráis?~ ~ -
23 I,XXII | el porvenir, cuyo secreto Dios sólo posee?~ ~ - No creo
24 I,XXII | nada sin la voluntad de Dios. Pero si yo fuera aquí dueño
25 I,XXIII | esta divisa?~ ~ - Sirvo a Dios. S. A.~ ~ - ¿Y qué significa.
26 I,XXIV | de lo que dice.~ ~ - ¡Por Dios, señor! - dijo Adamas abriendo
27 I,XXIV | pedimos ayuda más que a Dios y a nosotros mismos.~ ~
28 I,XXIV | manchado de negro? ¡Gran Dios! ¡Son huellas de sangre!
29 I,XXIV | Amigos míos!... ¡Santo Dios!... ¡Jovelin! ¡Adamas! ¿
30 I,XXIV | advertida.~ ~ Como, gracias a Dios, heme aquí más pronto y
31 I,XXIV | mi estimada esposa, y, si Dios lo permite, con el niño
32 I,XXV | Descansa en paz en el seno de Dios, pobre amigo mío! ¡Tu hijo
33 I,XXVIII| y corrientes: Sirvo a mi Dios, o Sirvo a mi amo, o Sirvo
34 I,XXVIII| cuando ocurrió el crimen. Dios quiso salvar al niño, porque
35 I,XXIX | derecho a quitarle la vida. ¡Dios mío! ¡Señor! ¿Es posible
36 I,XXX | tirado sobre el marqués? ¡Por Dios, marqués! ¿Estáis herido?~ ~ -
37 I,XXXI | insulto, afirmando ante Dios, ante vos y ante los hombres
38 I,XXXIII| acaso sea que lo dispone así Dios. Ese criminal se guardará
39 I,XXXIV | esta noche. ¿Con qué fin Dios hubiera traído al pobre
40 I,XXXV | Pero qué bonito está ahora, Dios mío! ¡Y qué contento debéis
41 I,XXXVI | las cosas.~ ~ - ¡Quiéralo Dios, padre! - contestó Lauriana - .
42 I,XXXVI | temblorosa:~ ~ - Monseñor, Dios os bendice por haber sido
43 I,XXXVI | ninguna reconciliación con Dios; en cuanto a la morisca,
44 I,XXXVI | somos todos iguales ante Dios, y que Él no hace más caso
45 I,XXVII | la lógica y la bondad de Dios. Su método fue claro y sus
46 II,XL | una esencia superior, pero Dios no quiere que me enorgullezca
47 II,XL | estatua de Mercurio, el dios de los ladrones, en lo alto
48 II,XLII | la cabeza!~ ~ - ¡No, por Dios, señor! - exclamó Adamas - . ¿
49 II,XLII | sé cómo. Tan cierto como Dios está en el cielo os aseguro
50 II,XLIII | de vos.»~ ~ - ¡Sí, vive Dios! - exclamó el consejero
51 II,XLIII | tanta paciencia. ¡Bien hice, Dios mío! ¿Pero cómo es que habéis
52 II,XLIV | no podrá pegar el ojo. ¡Dios mío!, oirá ruidos como nosotros
53 II,XLVII | querido Alvimar. Bien sabe Dios que por mi gusto yo dejaría
54 II,XLVIII| ocultaos por el amor de Dios! Corro a ver lo que ocurre
55 II,XLIX | abierta? ¡Y yo estoy perdido! ¡Dios mío! ¡Tened compasión de
56 II,XLIX | Pero qué mojado estás, Dios mío! ¿Es sangre?~ ~ - No, ¡
57 II,XLIX | Es sangre?~ ~ - No, ¡a Dios gracias!; es agua - contestó
58 II,XLIX | ni mía. ¡A la gracia de Dios! Corred; ya os alcanzaré.~ ~ -
59 II,L | Eso es! ¡Bravo! ¡Por el dios Teutatós, está bien! ¡En
60 II,L | Entonces ¡alabado sea Dios! Si Mario hubiera estado
61 II,L | como la de mis caballos, ¡a Dios gracias! Lo único que te
62 II,LI | comer y beber. ¡Luego sabe Dios si no incendiarán la casa
63 II,LI | de su alcoba.~ ~ - ¡Oh! ¡Dios mío! - exclamó apresurándose
64 II,LI | No te han hecho daño, Dios mío?~ ~ - No, no; hablemos
65 II,LIV | mi buen criado... ¡Ah! ¡Dios mío! ¡Aquí está! ¡Ved cómo
66 II,LIV | trae mala suerte. Solamente Dios puede salvarnos. No le ofendamos.~ ~
67 II,LVI | Iban a la ventura de Dios en terreno descubierto y
68 II,LVI | ya lo veremos.~ ~ - ¡Vive Dios! - exclamó el marqués - ,
69 II,LVI | mío!~ ~ Y pensó:~ ~ «¡Que Dios dé fuerzas a mis pobres
70 II,LVI | matarte?~ ~ - ¡Alabado sea Dios, es Guillermo! - exclamó
71 II,LVII | también.~ ~ - ¡En nombre de Dios! - exclamó Adamas, precipitándose
72 II,LVII | va detrás del perrito. ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Mercedes,
73 II,LVII | del perrito. ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Mercedes, volved! ¡
74 II,LVIII | esos bandidos de reitres. ¡Dios sabe! Nos dirigíamos, hacia
75 II,LVIII | pequeño compañero, y ¡a Dios gracias! hemos salido enteros,
76 II,LVIII | contra vuestra vida, que Dios conserve, señor marqués.
77 II,LVIII | porque, en verdad, ¡vive Dios! que es un mocito... que
78 II,LX | pensar en dar las gracias a Dios por el buen resultado que
79 II,LX | por mi marido, pidiendo a Dios que me concediese amarle
80 II,LXI | dijo - . Por la gracia de Dios hemos conseguido librarnos
81 II,LXI | que murió reconciliado con Dios, porque mostró mucho arrepentimiento
82 II,LXII | espíritu luminoso ha puesto Dios en este niño; una palabra
83 II,LXIII | no me separaré de vos, a Dios gracias, y pensaré en ello
84 II,LXIII | resígnate. He jurado a Dios aceptar mi suerte.~ ~ Efectivamente,
85 II,LXIV | y respetuosa, rezando a Dios con toda su alma ante los
86 II,LXV | porque tan cierto como hay un Dios, os tengo por el hombre
87 II,LXV | de ella, dando gracias a Dios - contestó el marqués - ,
88 II,LXVI | religión comulgáis; yo creo en Dios, y vos no.~ ~ - ¡Acaso! ¿
89 II,LXVIII| enfermo.~ ~ - ¡No lo quiera Dios! - exclamó el marqués - .
90 II,LXIX | muerto en La Rochelle, y que Dios os oiga, a fin de que no
91 II,LXIX | músico.~ ~ - ¡Es dichoso, a Dios gracias! Se ha casado con
92 II,LXXI | propio soplo ardiente del dios Marte»; olvidó el juramento
93 II,LXXI | que lo veía daba gracias a Dios y cobraba nueva confianza
94 II,LXXII | temerario y pidió perdón a Dios por haberle llevado allí.
95 II,LXXIII| cuidadosamente mi dolor, y Dios me enviaba como un socorro,
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