Tomo, Capětulo
1 I,I | mujeres por el brillo de sus ojos vivos y penetrantes y por
2 I,V | cabellos negros, piel blanca, ojos magníficos y facciones perfectas;
3 I,V | las arrugas rodeaban sus ojos como los rayos rodean al
4 I,V | terribles sobre aquellos ojos tan dulces; el colorete
5 I,VI | contestó, y sus hermosos ojos azules miraron al cielo.~ ~ - ¿
6 I,VI | bonito ni feo, y cuando los ojos de Alvimar buscaron a madame
7 I,VI | por algún tiempo ante sus ojos, y cada vez que se le presentaba
8 I,VII | historiadores han descrito, ni los ojos bizcos, «que brillaban con
9 I,VII | parecido como él.»~ ~ Cerró los ojos, para recordarle sin ver
10 I,IX | su cayado entre los dos ojos del monstruo?~ ~ ¡Y el cuarto,
11 I,IX | nada que pueda habituar los ojos y el espíritu a la vista
12 I,X | triste, pero franca, y sus ojos negros, de una inteligencia
13 I,XII | blancas, con labios gruesos, ojos hermosos y cabello negro.... ¡
14 I,XIV | pero en la expresión de sus ojos, de un negro dulcemente
15 I,XV | acercándose a la morisca, bajó los ojos sin hablar.~ ~ El marqués
16 I,XV | comprendido, porque sus amables ojos aprobaban, mientras que
17 I,XVI | sorprendido todo con mis ojos; los señores son los señores,
18 I,XVI | le parecían juguetes. Sus ojos brillaron de codicia ingenua,
19 I,XVI | cómo le han brillado los ojos al oír la palabra noble?
20 I,XVII | que no sé cómo nos quedan ojos para ver.~ ~ Entonces mi
21 I,XVII | otro ángel, y yo veo en los ojos de este Mario la inocencia
22 I,XVII | simpatía que había en los ojos de mi hermano... Sí; es
23 I,XIX | o de la mano sabía poner ojos feroces, encabritarse, dilatar
24 I,XIX | palidecer.»~ ~ Volvió los ojos hacia otro lado y tocó con
25 I,XX | su pálido rostro y en sus ojos inyectados la alegría misteriosa
26 I,XXI | comparecer ante una dama cuyos ojos avergüenzan la luz del sol,
27 I,XXI | insolente y se lo coló hasta los ojos como un lúgubre apagavelas;
28 I,XXII | miró en derredor suyo, con ojos de gato salvaje.~ ~ Había
29 I,XXIV | se da a entender con los ojos y las manos. Tened paciencia,
30 I,XXIV | Mario - ; seguid con los ojos.~ ~ Y leyó:~ ~ «Señor y
31 I,XXV | hacer brillar sus hermosos ojos negros, enseñar sus enormes
32 I,XXV | un mozo! ¡Qué aire, qué ojos, qué talle, qué gentileza,
33 I,XXVI | madame de Beuvre ante los ojos mismos de Jovelin.~ ~ -
34 I,XXVIII | vuestra victoria ante los ojos de un rival vencido.~ ~ -
35 I,XXVIII | motivo tengo aquí, ante mis ojos, a todas horas, un objeto
36 I,XXIX | relámpago de alegría en los ojos de Alvimar, causado acaso
37 I,XXX | decidido? - le preguntaron las ojos expresivos de Lucilio.~ ~ -
38 I,XXX | llevaba las manos a los ojos, le agarró por el cuello
39 I,XXXI | haberlo visto con mis propios ojos. Y como vos no lo habéis
40 I,XXXII | con la boca abierta y los ojos fuera de las órbitas; no
41 I,XXXIII | abrir desmesuradamente los ojos a los burgueses de La Châtre.
42 I,XXXV | ira muy grande y poniendo ojos terribles:~ ~ - ¡Cómo, mi
43 I,XXXVI | naturaleza. Escucharon los ojos.~ ~ La perorata encantó,
44 I,XXVII | Una llama encendió sus ojos negros; luego, asustada
45 I,XXXVIII| Châtre, la gente abría los ojos desmesuradamente y pensaba:~ ~ - ¿
46 I,XXXIX | ángel que le sonreía con los ojos humedecidos. Conmovida por
47 I,XXXIX | Mercedes, cuyos hermosos ojos les acariciaron duleemente
48 II,XL | gran carcajada, levantó los ojos y vio aquella dulce cabecita
49 II,XL | hijo, el gran Condé; los ojos, risueños; bastante gracia
50 II,XLII | examinando a Adamas con ojos ardientes.~ ~ - Por las
51 II,XLV | allí fue acostumbrando sus ojos a la claridad de la linterna,
52 II,XLVI | apuntarle las respuestas con los ojos.~ ~ - ¿Y nadie os vio? -
53 II,XLVII | exponer el cadáver ante los ojos de los feligreses y denunciarme
54 II,XLVII | a través de sus hermosos ojos italianos, aun cuando su
55 II,XLVII | buscando con sus hermosos ojos la mirada de su profesor
56 II,XLVIII | levantando sus hermosos ojos, tiernos y persuasivos,
57 II,LII | atrofiados y petrificados; los ojos, de color claro, tenían
58 II,LII | tenían la fijeza de los ojos de esmalte. Las facciones
59 II,LV | pareció durar un siglo, los ojos de Proserpina reflejaron
60 II,LVII | Gruesas lágrimas llenaron los ojos del niño. El marqués volvió
61 II,LVII | morisca, el marqués alzó los ojos hacia la terraza y vio erguirse
62 II,LVIII | que cubría su rostro, sus ojos parecían decir: «Muero dos
63 II,LVIII | el polvo, que velaban sus ojos, y buscaba con emoción en
64 II,LIX | apresuradamente, le cubría hasta los ojos; todo el mundo creía que
65 II,LIX | apagado ya su mirada.~ ~ Los ojos de Mario siguieron instintivamente
66 II,LX | Lauriana, enjugándole los ojos con su pañuelo - . Vamos,
67 II,LXI | entristecía el alma y los ojos.~ ~ «Aquellos herejes, disgustados
68 II,LXII | suaves mejillas; sus hermosos ojos habían recobrado su limpidez
69 II,LXIII | acercó y le puso ante los ojos estas palabras, escritas
70 II,LXIII | marqués no ha cerrado los ojos voluntariamente. ¿Quién
71 II,LXIII | Casi no pudo pegar los ojos, lo mismo que Lauriana.
72 II,LXV | disgusto. Lauriana bajó los ojos con un aire más melancólico
73 II,LXV | intentó leer en los hermosos ojos de Mario; Mario se había
74 II,LXV | nos lo dice con los ojos hinchados de sueño.~ ~ -
75 II,LXV | examinando a su hijo - ; con los ojos abrasados por el llanto.~ ~
76 II,LXV | valgo gran cosa a vuestros ojos. El disgusto de ellos os
77 II,LXVI | de su corazón. Bajó los ojos y contuvo una lágrima al
78 II,LXVII | mucha inteligencia en sus ojos y mucha decisión en sus
79 II,LXVII | la carroza cerrando los ojos. No quería ver a Lauriana,
80 II,LXVII | preguntó dulcemente con los ojos de qué me reía, y yo se
81 II,LXVII | hombres; porque éste, con sus ojos inmensos, su boca enorme
82 II,LXVII | Contestó que no con los ojos y con la cabeza; esto medio
83 II,LXVII | en seguida sus hermosos ojos negros, y le dijo en árabe,
84 II,LXIX | labios eran muy finos; sus ojos, muy penetrantes, y había
85 II,LXX | cutis moreno, y sus grandes ojos, brillantes y risueños,
86 II,LXX | exclamó Pilar, y sus ojos centelleantes se tornaron
87 II,LXX | borde de un barranco; y tus ojos, por muy abiertos que estén,
88 II,LXXI | confesado que tengo ahora ojos hermosos, brazos delicados
89 II,LXXII | maliciosamente, y alzó los ojos hacia Mario, diciendo:~ ~ -
90 II,LXXIII | su rostro alterado y sus ojos enrojecidos por un sufrimiento
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