Tomo, Capětulo
1 I,XII | para su criado; ejemplo: Sancho Panza, que decía verdades
2 I,XIII | perseguidas en España.~ ~ Sancho de Córdoba - este era el
3 I,XIII | aquel pueblo castellano que Sancho había amado a doña Isabel,
4 I,XIII | subalterno sin inteligencia.~ ~ Sancho empleaba su vida, soñadora
5 I,XXV | examinar la cara del viejo Sancho, al que aun no habían prestado
6 I,XXX | trote de su caballo:~ ~ - Sancho, ¿no habéis olvidado en
7 I,XXX | corazón turbado, y el viejo Sancho, advertido por una emoción
8 I,XXX | quien, al ver el gesto de Sancho para asesinarle, se había
9 I,XXX | con su látigo la cara de Sancho, y mientras que el asesino
10 I,XXXI | Aristandre ataba las manos a Sancho, aturdido por su caída,
11 I,XXXII | caballos y al prisionero Sancho, al que Guillermo dio orden
12 I,XXXII | complicaba la situación.~ ~ Sancho hubiera deseado estar libre;
13 I,XXXII | valiente; pero el granuja de Sancho está bien guardado, y nosotros
14 I,XXXIII| descubrir el paradero de Sancho.~ ~ - Y bien, señor - dijo
15 I,XXXIII| enérgico acto. Odiaba a Sancho aún más que a Alvimar por
16 I,XXXIII| en libertad.~ ~ Era el de Sancho, que había vuelto al albergue
17 II,XLVII | siguiente razonamiento:~ ~ «Sancho, después de escaparse, nos
18 II,XLVII | habrá venido en persona con Sancho a buscar el cuerpo de Alvimar
19 II,XLVII | Acaso haya querido dar a Sancho tiempo para huir. En cuanto
20 II,XLVII | que podía ser el viejo Sancho. Las sombras confusas que
21 II,XLIX | de La Fleche y del viejo Sancho.~ ~ A pesar de que tal descubrimiento
22 II,XLIX | de que los auxiliares de Sancho fuesen los gitanos, antiguos
23 II,XLIX | llegaba todo lo pronto que Sancho hubiera deseado. «No llegarán
24 II,XLIX | Mario - ; por eso he visto a Sancho ir en esa dirección con
25 II,XLIX | dirección con La Fleche.~ ~ - ¿Sancho? ¿La Fleche? ¿Los habéis
26 II,XLIX | en seguida por ser la de Sancho.~ ~ Y como el carrocero
27 II,L | contra los enemigos y al que Sancho mató a culatazos.~ ~ Los
28 II,L | otros, heridos. El terrible Sancho golpeaba con tal rabia,
29 II,L | animales que en él había. Sancho dio el ataque con tal violencia,
30 II,L | rescate, contra el deseo de Sancho, que no quería dar cuartel
31 II,L | yo sujetaba al pillo de Sancho por la garganta. Hubiera
32 II,L | te lo aseguro! El tal Sancho volvió sobre mí con su tizona
33 II,LI | recordó las palabras de Sancho y lo que Pilar lo había
34 II,LI | hay otra palabra; ¿no es Sancho?~ ~ - ¡Al fin! Entonces
35 II,LII | acabará mal para vosotros. Es Sancho quien os lo manda decir.~ ~ -
36 II,LII | manda decir.~ ~ - El tal Sancho es un viejo idiota - contestó
37 II,LII | algún enviado verdadero de Sancho o de La Fleche, comprendió
38 II,LII | hablaban los dos bandidos.~ ~ Sancho había prometido realmente
39 II,LIII | hecho bien el imbécil! ¿Y Sancho? Ese vale más; es un beatón,
40 II,LV | monsieur Poulain; la otra, de Sancho. Ambas me daban noticias
41 II,LV | tan pronto como expiró, Sancho hizo el juramento de unirse
42 II,LVII | cerrada y defendida por Sancho y por algunos gitanos, que
43 II,LVII | los bandidos, que huían, y Sancho, que guardaba la salida.~ ~
44 II,LVII | que guardaba la salida.~ ~ Sancho no tenía más que una idea:
45 II,LVII | de un tiro de arcabuz.~ ~ Sancho permanecía en acecho, con
46 II,LVII | estacas de la compuerta, Sancho permaneció tan inmóvil como
47 II,LVII | nadie pensaba en él: era Sancho, que seguía escondido y
48 II,LVII | abertura de las almenas. Pero Sancho no quería revelar su presencia.
49 II,LVII | su lucha con Aristandre, Sancho había roto una de sus pistolas,
50 II,LVII | refinamiento de venganza, Sancho se resolvió a escoger a
51 II,LVII | erguirse la alta silueta de Sancho, que, al reconocer a Mercedes,
52 II,LVII | era el más peligroso.~ ~ Sancho le vio acudir, adivinó su
53 II,LVII | obscuridad, adivinando que Sancho estaba allí agachado y en
54 II,LVII | suficientemente su cuerpo.~ ~ Sancho, avisado por el ruido de
55 II,LVII | perdido. Pero en aquel momento Sancho sintió sobre su cara dos
56 II,LVII | encontrado a tientas el rostro de Sancho; había reconocido por el
57 II,LVIII | Se desasió del cuerpo de Sancho, que pesaba sobre él; luego
58 II,LVIII | una antorcha, y vieron a Sancho inerte y desfigurado.~ ~
59 II,LVIII | que temía ver levantarse a Sancho, atravesaba con una punta
60 II,LVIII | librado a su tío del terrible Sancho.~ ~ - Vamos, pequeño héroe -
61 II,LXI | de su muerte y de la de Sancho, que él no creía tan próxima.
62 II,LXI | una intriga culpable con Sancho, antiguo jefe de bandidos
63 II,LXI | las últimas palabras de Sancho. Pretendía sacrificarme
64 II,LXI | su situación respecto a Sancho para arrancarme el juramento
65 II,LXI | tentación de Satanás.~ ~ «Sancho alimentaba y excitaba aquella
66 II,LXI | Alvimar me hizo esta confesión Sancho se hallaba presente y bajó
67 II,LXI | suficientemente expiado, Sancho se acusó con energía, y
68 II,LXI | ambos arrepentidos; pero Sancho me llenó de horror y de
69 II,LXI | abrigo, su capa y la de Sancho. Estaba tan extenuado por
70 II,LXI | espectro.~ ~ «Sin embargo, Sancho le había vestido lo mejor
71 II,LXI | lugar.~ ~ «Todas las noches Sancho intentaba aprovechar el
72 II,LXI | bacanal espantosa, en la que Sancho conseguía a veces, gracias
73 II,LXI | arrepentimiento de vuestros enemigos. Sancho se inclinó sobre el lívido
74 II,LXI | Os he llamado - le dijo Sancho - para entregaros los tesoros
75 II,LXI | vida, porque dio tiempo a Sancho de hacer otra proposición.
76 II,LXI | os diré cuanto he visto. Sancho parecía tener mucha prisa
77 II,LXX | aborrecía por el recuerdo de Sancho. El fiel Adamas montaba
78 II,LXXI | Brilbault, a buscar el dinero de Sancho, que La Fleche me había
79 II,LXXI | lo había devuelto todo a Sancho; él lo ocultó tan bien,
80 II,LXXII | Briantes y la muerte de Sancho, Mario había manifestado
|